Hoy

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Lo que no se da se pierde
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Buzalén | 14-06-2017 | 15:50


Hemos compuesto esta canción  “dar para dar” reivindicando la existencia de otra clase de riqueza superior al dinero, al poder, a lo material…. Hay otra clase de verdad que sobrepasa las fronteras de lo sensible, de lo científico, de lo que podemos palpar. Hay algo más allá del porqué de las cosas y del sentido común de las personas, algo que se conoce como el AMOR. “No sin los demás” podría ser el cimiento que sostiene nuestra vida.
Consumimos nuestro día a día rodeados de personas, desde que nos levantamos hasta que vuelve a salir el sol. Nos relacionamos con ellas, conversamos, negociamos, intercambiamos opiniones, las escuchamos. Nos cruzamos con cientos y cientos diariamente, a cada minuto, y de pocas, muy pocas de ellas, sabemos algo más que el color de la camisa que llevaba puesta, y a veces ni siquiera eso.

Decía Hobbes que el ser humano es egoísta por naturaleza, que sólo piensa en su beneficio propio, que la sociedad está compuesta por una multiplicidad de seres individuales conducidos por sus propias pasiones. De alguna manera nuestra vida la integran las cosas que nos gustan, lo que se nos da bien hacer, a lo que estamos acostumbrados pero, ¿ por qué no no hacer precisamente del “ser con los demás” una de nuestras pasiones?

Siempre hemos escuchado que cada persona es un mundo, pero esos mundos, cada uno de esos mundos que componen este desmesurado y frágil globo en el que nos ha tocado vivir, tienen mucho que ver, y se necesitan para poder seguir hacia delante. Es verdad que no todas las personas son iguales, pero hay algo que acerca a todo el mundo, y es la capacidad de amar…Hay tantas maneras de amar y tan pocas que sean auténticas.

El voluntariado es una de ellas. Es uno de los caminos que cientos de personas han emprendido y han prensado hasta el último momento, quizás de los que más se acercan a la realidad. Palpar con tus propias manos los problemas de los demás, secar sus lágrimas, escuchar palabras en las que no hay oquedad, devolver una mirada con sentimiento, y que con una sonrisa se pueda conseguir hacer el día de alguien.

Vamos con la idea de intentar dar lo que podamos de nosotros mismos, solemos pensar que no seremos capaces, que se nos quedará grande. Pero es que sólo el hecho de llegar con las manos vacías, y volver con las manos a rebosar de miradas, personas, historias…Eso, eso no sabes lo que se siente hasta que no lo vives en tu propia piel. Al fin y al cabo, todo lo que tenemos en esta vida, material o no, termina desprendiéndose de nosotros, por lo que cabría apoyarse en un proverbio Indio que sabiamente dice así: “Todo lo que no se da, se pierde”. Verdaderamente, vuelven a ser simples y ligeras palabras que no pasan a ser más que eso, palabras, y lo seguirán siendo hasta que estemos lúcidos ante la POSIBILIDAD de amar, porque hasta que no seamos conscientes de que ese más allá en el que creemos, o por lo menos que queremos alcanzar, es posible, no daremos ese paso hacia los demás.Tenemos muy presentes a todos aquellos que entregan su vida para que los demás puedan ser más felices; Nemesio, Rubén, Hermana Carmen …conjugando el verbo amar en presente.
Recordamos hoy con nuestra canción también a Dominique Lapierre, un escritor francés, que entre 1954 y 1967 trabajó como reportero para la revista Paris Match. Su libro más importante y conocido, “La ciudad de la alegría”, se desarrolla en Calcuta y cuenta la historia de los habitantes de un miserable barrio de chabolas. Allí, el autor pasó dos años investigando y documentando la vida de sus vecinos, conviviendo con afectados por la desigualdad social, desempleo, la enfermedad y la miseria. El libro vendió millones de ejemplares en más de treinta idiomas. Cumpliendo con una promesa, el autor destinó la mitad de las ganancias a los habitantes del barrio de chabolas. A continuación, dio conferencias y organizó colectas cuyo traspaso a la India él mismo supervisó, lo mismo que el cumplimiento de las obras. Además de obras destinadas a mejorar la salud de los habitantes, realizó obras de irrigación en los terrenos de las aldeas de campesinos de pocos recursos. Basada en su libro, en 1992 se filmó la película La ciudad de la alegría, dirigida por Roland Joffé.

Sobre el autor Buzalén
Antonio Javier Calero (guitarra) y Javier Gómez (voz), dos hornachegos formados en conservatorios de nuestra Comunidad, apasionados por la corriente musical que nace en el S.XVI con la vihuela y llega hasta nuestros días, rescatando temas de autores extremeños poco conocidos para el gran público como Hernando de Franco o Juan Vázquez. Nuestro disco “Caminando” es el resultado de todo este trabajo conjunto, las canciones han sido compuestas entre los dos y en él se percibe la influencia de algunos de nuestros referentes artísticos como la bossa-nova, las canciones tradicionales e infantiles, la preocupación por el medio ambiente, la fugacidad de las cosas, los derechos de la infancia... un trabajo humilde que pretende compartir lo que somos. Llevamos a cabo de forma quincenal un espacio divulgativo en Canal Extremadura Radio dentro del programa "el sol dale por el Oeste" en el que interpretamos en directo una canción de nuestro repertorio y explicamos la conexión cultural que tiene con Extremadura.