Hoy

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Autor: Buzalén
Volver a la tierra
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Buzalén | 09-04-2017 | 6:37| 0

Desde tiempos inmemoriales los pueblos de la antigüedad reverenciaron el enorme poder que provenía de la Madre Tierra. Esta reverencia se reflejaba en el respeto por todo lo sagrado, las montañas moradas de lo divino, los bosques, ríos y manantiales. Este respeto por la naturaleza se ha ido perdiendo y con él, hemos ido perdiendo el rumbo; desviándonos hacia un hambre ciega, sin sentido, derrochadora de recursos.

Imposible no recordar el texto del Jefe indio Seattle al presidente de los Estados Unidos “¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña. Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos? Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja. El agua que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra,  deberán recordar que es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz de mis antepasados”.

Incluso en el relato de la Creación del Génesis el primer hombre recibe el nombre de “Adán” porque Dios lo había formado del polvo de la tierra, la “adamah”, de manera que los dos términos y sus detinos quedarán unidos para siempre, lo que le ocurra a uno le pasará factura al otro y el daño que le ocasione se volverá en su contra.

En palabras de uno de los grandes poetas de nuestro tiempo, Joan Baptista Humet, “hacer del sol nuestro aliado, pintar el horno ajado y volver a respirar”. O como diría Raimon poner la cara “al viento” en una canción que está a punto de cumplir sesenta años y que nació un día que iba de paquete en la vespa de un amigo hacia Valencia y le daba el viento en la cara. Todo lo demás hervía en su cabeza a sus diecinueve años. Al final del trayecto la canción estaba hecha. Se trataba de un himno tan potente que agrietó la costra que apresaba a varias generaciones.

Desde nuestra Extremadura, uno de los últimos paraisos que quedan, queremos aferrarnos a la tierra y defender lo que constituye nuestra esencia y nuestro futuro.

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Chanson de Primavera
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Buzalén | 20-03-2017 | 9:32| 0

Hoy recreamos esta preciosa “chanson” francesa de principios del Siglo XVI, al que nos hemos acercado anteriormente con compositores como Juan Vázquez o Dowland. Se unen en esta pieza de amor cortés el talento musical de Claudin de Sermisy, que desarrolló su producción en la corte de Francisco I y los versos de Clement Maron que ya en 1515, ofrece a dicho monarca, un libro de versos titulado, El Templo de Cupido. El Rey lo recomienda a su hermana Margarita que lo convierte en secretario de su marido, el duque de Alençon, al que acompañará en sus campañas.

Al morir el Duque de Alençon en 1525, se venga de una enamorada suya, publicando Elegía primera para una Dama. Ésta, a su vez, se venga denunciándolo por haber comido tocino durante la Cuaresma. Es detenido, acusado de herejía y llevado a la cárcel de Châtelet. Consigue salir gracias a su amigo Lyon Jamet y al obispo de Chartres, Louis Guillard. Para dar las gracias a su amigo compone la Epístola a su amigo Lion. En esa misma época, escribe su poema El Infierno, inspirado en su estancia en prisión.
Finalmente es víctima de la persecución del rey contra los luteranos, se ve obligado a exiliarse y finalmente fallece en Turín. Tradujo a Virgilio, a Luciano (c. 1511-1514), a Ovidio (1533) y a Petrarca (1538). Es el autor del primer soneto en lengua francesa; además, escribió rondeles, baladas y otras formas estróficas, características de los grandes retóricos.
La parte musical corresponde a Claudin de Sermisy, como señalamos al principio, que fue uno de los más famosos compositores de chansons populares en francés a principios del siglo XVI, además fue un destacado compositor de música sacra. Su música influyó y se vio influida por los estilos contemporáneos italianos. Esta pieza es al mismo tiempo una canción de amor no correspondido (a qué viene esto, hermosa dama, os suplico….) y una oración atribuida a Rey David, el salmo X del libro de los salmos… Oh Señor, ¿por qué permaneces tan distante?¿Por qué te escondes cuando estoy en apuros?….También coexiste su versión para laúd/vihuela y voz, con la versión polifónica a 4 voces.

En su momento la pieza supuso todo un hit en la música europea, tanto en su versión profana como religiosa, en el contexto reformado se publica en Ginebra y Amberes y en el católico patrio tenemos la versión de Antonio de Cabezón para órgano (obras para tecla, arpa y vihuela) publicada por su hijo Hernando en 1578 en Madrid. Curiosamente la escribe como se pronuncia “duviansela“.

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Romance de Don Boyso
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Buzalén | 08-03-2017 | 6:21| 0

Federico García Lorca grabó para “La Voz de su Amo”, en 1931, cinco discos gramofónicos con diez temas de su “Colección de Canciones Populares Antiguas”. El propio García Lorca tocó el piano, acompañando a “La Argentinita”, bailarina y cantante (tocando también las castañuelas). Estas grabaciones, están consideradas como los documentos sonoros más personales que se han conservado del artista granadino. Los discos de “La Voz de su Amo” salieron al mercado en la primavera de 1931 y tuvieron un gran éxito. Federico, quien además de intérprete, había recopilado y armonizado dichas canciones, se reveló una vez más como el artista polifacético que era, mientras que la interpretación de “la Argentinita” fue considerada todo un exponente de la sencillez, la gracia y el sentimiento que requiere el “canto popular” (desde el criterio intelectual del momento).
Los romances representan un compendio de sabiduría popular, muchos recordaremos a nuestras abuelas recitando romances que pasaban de padres a hijos, de generación en generación. Lorca recogió este “romance de Don Boyso o Romance de la cristiana cautiva” que vuelve a situarnos en la frontera medieval entre tierras de moros y de cristianos.

El Romance de Don Boyso, es uno de los legados orales más representativo de la Edad Media Leonesa que ha pasado por diferentes modificaciones a lo largo de la historia. En este romance han quedado recogidas diferentes versiones, muchas de ellas tomadas en Tradiciones Orales Leonesas II, Romancero General de León II, desde San Martín de Agostedo, Quilos, San Clemente de Valdueza, Vierdes, etc. y muchas más. No obstante la belleza de la melodía, la genial adaptación de Federico García Lorca y su pasión por la música sefardita, una mezcla judío árabe mayormente integrada en sus escritos. Don Boyso, caballero cristiano, va a tierra de moros buscando una esposa; cree encontrar a una judía, pero le propone bodas si se hace cristiana, descubriendo luego que ha rescatado por azar a su propia hermana Rosalinda, que estaba cautiva. La música que acompaña al mencionado romance es música sefardí.
Musicalmente, si se busca la partitura de la canción, se puede notar una complejidad musical. La voz nos deleita, haciendo que esta historia sea una más interesante y dulce para el oído. En la música sefardí se utilizan los registros agudos de la tesitura vocal. A principios del siglo XIX se menciona la presencia de la guitarra, el violín y la pandereta. Es un canto individual, ya que al estar cargado de melismas, con libertades rítmicas, dificulta mucho el canto grupal. El romance sefardí es fundamentalmente monódico. Generalmente son puramente silábicas, es decir, una nota por cada sílaba, pero también con abundante ornamentación y flexibilidad melódica.
Así pues en Don Boyso encontramos la influencia de la música sefardí y las fronteras de moros y cristianos en la tradición oral.

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Para ti, Lucía.
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Buzalén | 24-02-2017 | 7:07| 0

Hoy versionamos de nuevo al gran Joan Manuel Serrat que arrancó su carrera en la Nova Cançó Catalana. Serrat encontró problemas con la censura muchas veces, sin embargo, siguió creando canciones que exploran temas políticos y sociales, usó sus experiencias en una manera creativa para expresar sentimientos sobre la vida real, sobre España, su gente, y sus líderes. En el estilo musical de Serrat encontramos una combinación de ironía, pura honestidad, y una habilidad por presentar la vida como es.

El texto lírico de «Lucía», de verso libre, tiene la forma de una carta, escrita con tremenda intensidad emotiva, pero casi a fondo perdido, sin certeza alguna —y más bien sin esperanzas— de que llegue a su destinataria: «es una carta de amor, que se lleva el viento pintado en mi voz, a ninguna parte, a ningún buzón». El autor casi no habla de Lucía en el poema, no la describe, no da señas sobre ella, ni ensalza directamente sus características. La letra está centrada en lo que Lucía ha producido en él («si alguna vez fui bello y fui bueno, fue enredado en tu cuello y tus senos»). Lucía es esencialmente maravillosa por cómo lo hizo sentir a él y por la huella imborrable que le ha dejado de esos sentimientos sublimes.

Muchas veces le han preguntado a Serrat en entrevistas por la existencia real de Lucía, pero el artista elude aportar detalles: «no hay mucho que contar. Como dice el bolero, es lo que pudo haber sido y no fue. Pero también fue lo que fue y, a fin de cuentas, en la vida lo que queda es lo que cuenta». Sin embargo, hay versiones periodísticas que señalan que Serrat habría confesado que su canción relata una historia real, de modo que Lucía, según esta fuente, habría sido un viejo amor a quien el cantautor jamás pudo olvidar, llegando incluso a llamarla el día de su boda para recordarle que la seguía amando...

El cantautor cubano Santiago Feliú confirmó en 2011 la versión acerca de la boda de Lucía, revelando que habría escuchado esto directamente de Serrat en 1997. La anécdota aparece en un artículo de prensa en el que Feliú se refiere a la gran influencia que ejerció esta canción en su propia formación como compositor. Relata que muchas veces cantó «Lucía» y siempre sostenía que «esta es la mejor canción de amor que existe». Le parecía perfecta porque reunía todas las características deseables para un tema musical de amor: «una melodía ingeniosamente elegante que se podía manejar con la guitarra (aunque la conocí ya orquestada), un texto que combinaba líneas muy directas y otras más metafóricas, y el tema del amor perdido, la nostalgia, cierto desamor por tanto amor». Además de confesarle que le parecía una maldad haber llamado a Lucía en el día de su boda, Serrat le habría dicho a Feliú en esa oportunidad que ya no recordaba si había escrito esta canción antes o después de la boda de Lucía, un olvido que a Feliú le pareció muy gracioso.
René León —quien ha mantenido una extensa relación de colaboración y amistad con Serrat durante casi medio siglo, siendo promotor y productor de sus giras en México— se ha referido en entrevistas a la canción «Lucía», señalando que sería una de las canciones más solicitadas por el público en los conciertos y presentaciones en vivo del artista. También él aporta su versión sobre una «Lucía real», relatando que la canción habría sido compuesta para una azafata de Iberia de quien Serrat habría estado enamorado en aquella época, señala además que por aquellos tiempos el artista era «un auténtico galán conquistador, impactante para el género femenino». El propio autor solo dice que aunque quedó inmediatamente satisfecho con el resultado de su composición en cuanto acabó de escribirla, hubiese preferido no tener que escribir jamás nada como esa canción «porque eso significaría que no habría sufrido por amor».

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Siempre Carlos
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Buzalén | 06-02-2017 | 6:59| 0

Hoy nuestra guitarra y nuestra voz recuerdan a Carlos Cano, maravilloso cantautor y poeta andaluz que recuperó estilos tradicionales, y muy especialmente la copla andaluza, género que contemporaneizó para liberarla de la apropiación que el franquismo había hecho de la misma. Su versatilidad como compositor, capaz de escribir cuecas, tangos, boleros, rumbas, sambas, nanas, coplas, murgas carnavaleras o temas intimistas acompañado por tan sólo su voz y su guitarra o por una orquesta, unida a la calidad y emotividad de sus textos, hacen de Carlos Cano un personaje destacado dentro del panorama musical iberoamericano.

Compositor muy prolífico, entre sus temas más conocidos caben destacar “Verde, blanca y verde“, “María la Portuguesa“, “La murga de los currelantes“, “Tango de las madres locas“, que hoy recuperamos,“Que desespero“, “Habaneras de Cádiz“, “Un vaso de té verde” o “La metamorfosis“, entre otros. En su juventud, como tantos miles de andaluces, emigró a Suiza y Alemania buscando trabajo, experiencia que le marcaría profundamente y que se vería reflejada en su obra posterior en temas como “La miseria” o “El Salustiano“, donde reflejó la pobreza y la tristeza por tener que abandonar su tierra para cambiarla por los grises paisajes industriales del norte de Europa más favorecido económicamente.

En 1969, junto con Juan de Loxa, Enrique Moratalla y Antonio Mata, crea el Manifiesto Canción del Sur y comienza a cantar en la Universidad, acompañado por su guitarra y su característica voz trémula, que se convertiría en una de sus señas de identidad. Lo hace teniendo como referente una memoria familiar republicana, ya que su abuelo había sido fusilado al comienzo de la Guerra Civil Española, en 1936, siendo acusado de socialista radical y fusilado en Granada dónde era capitán de la fábrica de pólvora de El Fargue. Sus primeros discos durante la etapa de la Transición Española y el tardofranquismo, son marcadamente políticos y sus canciones se unen a la reivindicación general de una España democrática y al resurgimiento de la identidad andaluza y la consecución de su Autonomía, “ser andaluz es la forma que yo tengo de ser persona”, decía inspirado en las palabras de Blas Infante.

Un artista que ha marcado para siempre el devenir de los que amamos la música tradicional con su talento y sensibilidad. En la obra que recuperamos hoy realiza un homenaje sentido y honesto a las madres de la Plaza de Mayo, asociación argentina formada durante la dictadura de Videla con el fin de recuperar con vida a los detenidos desaparecidos, inicialmente, y luego establecer quiénes fueron los responsables de los crímenes de la humanidad y promover su enjuiciamiento.
La cifra de personas detenidas-desaparecidas se estima en unas 30.000. Es el número que obtuvieron los organismos de derechos humanos a partir de las denuncias y la estimación de casos no denunciados. Según el libro Nunca Más, informe de la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), las víctimas del terrorismo de Estado fueron unas 9.000 personas, porque sólo cuentan los denunciados hasta 1983.
Sobre este hecho tan tremendo para la historia mundial, y en particular para la Argentina, Cano compuso la canción con música y letra para dejar constancia de los hechos y denunciarlos.
Los perseguidos, las víctimas, iban a desaparecer. No iban a estar más: secuestrados y esfumados de la noche a la mañana. Los militares creían que al no haber cuerpos, al no haber pruebas ni quedar en evidencia, nadie podría acusarlos de crimen alguno. Eso es el terrorismo de Estado. Las Fuerzas Armadas se dedicaron a la muerte clandestina, mientras en público sus jefes iban a misa a ser bendecidos, a comulgar, y a la salida sonreían. En sus discursos hablaban de la ley, el orden, la paz y el progreso. Empezó la cacería. Zonas liberadas, gritos en la noche, secuestros de gente indefensa, la absoluta desaparición de la justicia.

En esa noche, hubo un parto. En medio de la oscuridad, un alumbramiento. Nació una historia. Muchas madres y padres salieron a buscar a sus hijos. Salieron de sus casas, salieron del útero de su rutina habitual a enfrentar al aparato represivo más imponente de la historia del país. Llevaban impresas en la piel la desesperación y el amor, y de allí les nació el coraje. Recorrieron hospitales, caminaron juzgados, se atrevieron a ir a comisarías y cuarteles. Buscaron a las morgues. Nadie sabía nada. La ley del silencio. Cada día era la esperanza de una noticia. Cada noche era la frustración del silencio.
Los padres, poco a poco, volvieron a sus trabajos… ellas esperaban.

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Sobre el autor Buzalén
Antonio Javier Calero (guitarra) y Javier Gómez (voz), dos hornachegos formados en conservatorios de nuestra Comunidad, apasionados por la corriente musical que nace en el S.XVI con la vihuela y llega hasta nuestros días, rescatando temas de autores extremeños poco conocidos para el gran público como Hernando de Franco o Juan Vázquez. Nuestro disco “Caminando” es el resultado de todo este trabajo conjunto, las canciones han sido compuestas entre los dos y en él se percibe la influencia de algunos de nuestros referentes artísticos como la bossa-nova, las canciones tradicionales e infantiles, la preocupación por el medio ambiente, la fugacidad de las cosas, los derechos de la infancia... un trabajo humilde que pretende compartir lo que somos. Llevamos a cabo de forma quincenal un espacio divulgativo en Canal Extremadura Radio dentro del programa "el sol dale por el Oeste" en el que interpretamos en directo una canción de nuestro repertorio y explicamos la conexión cultural que tiene con Extremadura.