Hoy

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A cántaros
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Buzalén | 02-04-2016 | 09:09| 0


José Pablo Guerrero Cabanillas, que presenta en la feria del libro de Trujillo su último trabajo “Catorce ríos pequeños“,es probablemente nuestro cantautor y poeta más conocido. Nacido en Esparragosa de Lares (Badajoz) en 1946, procede de una familia de pequeños agricultores. Cantante con una larga y reconocida carrera artística. En el 2000 fue galardonado con la Medalla de Extremadura.
En 1969 da sus primeros pasos como profesional en el mundo de la canción al presentarse al Festival de Benidorm. Lo hizo con la canción Amapolas y espigas y ganó el premio a la mejor letra, en 1972 Pablo Guerrero graba su primer disco (LP), A cántaros. La canción del mismo nombre llevaba un subtítulo bastante largo («Tú y yo, muchacha, estamos hechos de nubes»), rápidamente la canción se convirtió en uno de los himnos libertarios de la época. A cántaros cayó en gracia y llevó en 1975 a su creador hasta el Olympia de París, entonces paso obligado para la consagración de los cantautores antifranquistas, condenados en España en una semiclandestinidad vigilada por la Brigada Político-Social. El 2 de marzo se grabó el correspondiente elepé en directo pero hoy el intérprete y sus músicos recuerdan las estrecheces del momento: durmieron en el suelo del apartamento de un simpatizante parisiense. No había mucho glamour en la canción de autor.


Probablemente alguna  inspiración llegó con  “A Hard Rain´s a gonna fall” de Bob Dylan (1963)

¿Dónde has estado hijo mío? ¿Dónde has estado, querido mío?

He estado dando tumbos a la orilla de veinte montañas brumosas.

He pasado por el centro de siete bosques sombríos.                                                                                                                                                                       He caminado y me he arrastrado a lo largo de seis caminos tortuosos.

Me he perdido frente a una docena de océanos muertos.

He estado a diez mil millas de altura, en la cumbre de un camposanto.

Y va a llover, va a llover, va a llover a cántaros.

-“Siempre se mostraba muy tímido”, nos cuenta nuestro paisano José Cuello Florido, compañero de estudios de Pablo en su paso por el seminario diocesano de Badajoz; “pero era un joven de sonrisa fácil  que  rebosaba humanidad. Más bien alto pero muy delgadito siempre con pelo largo y un  flequillo le tapaba la frente. Siempre nos sentimos muy cerca; ya que compartíamos el mismo pupitre de dos plazas en las horas de estudio y de clase, esa fue la razón de ir fraguando una buena amistad. No quiero de dejar de recordar la imagen de su madre; una mujer muy alta y siempre vestida de negro a la antigua usanza de cómo vistieron las extremeñas de la época, con su refajo y mantón cubriendo su figura femenina; que terminaba con gorro negro a su cabeza formando un pañoleta de tres picos. Se veía con mucha frecuencia esa forma vestir que por la zona de la (Serena) aún se conservaba. Solía acudir  cada semana, con su bolsa de la ropa y un guarda pan grande donde si mal no recuerdo traía hasta la capital pacense el riquísimo queso de oveja que en su casa elaboraban, de su propio rebaño. Siempre acompañé a Pablo en ese ir y venir donde todos los movimientos eran controlados.  Otras cosas que recuerdo de Pablo era su afición a escribir y tocar la guitarra, todos sus ratos libres a ella se los dedicaba poniéndole música y alma a sus poemas”.

Como todo artista encadenado a una canción, Pablo confiesa una relación tormentosa con “A cántaros”. Durante años, se negó a incluirla en sus directos. Hasta que un amigo le rogó que la cantara en el funeral de su mujer. Brotaron lágrimas torrenciales y Pablo decidió que aquello era demasiado grande para ignorar.

Musicalmente parte de armonías y melodías tradicionales de Extremadura aderezadas con sonidos del folk americano, el rock, el jazz o el flamenco. A mediados de los años 80 introdujo ritmos africanos y de otras culturas, además de sonoridades más vanguardistas como el minimalismo, la música aleatoria, o la música electrónica. Su evolución musical y poética ha marcado pautas vanguardistas entre el resto de los cantautores, siendo uno de los que más poesía aporta a la canción popular española desligándose de las corrientes del rock y sintiéndose más cercano a la música de fusión y al sentir de los ritmos africanos.En palabras del productor Ismael Serrano: Pablo es una referencia para los cantautores de este país, no sólo porque es autor de canciones maravillosas, sino porque es un ejemplo de inquietud musical, de búsqueda permanente, y ejemplo también de honestidad y coherencia. Su nuevo disco que abraza árboles y almas se llama ‘Catorce ríos pequeños’…. y, como hemos mencionado al principio, estos días tenemos la oportunidad de disfrutarlo en nuestra tierra.

 

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Jesús continúa siendo mi alegría
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Buzalén | 24-03-2016 | 15:50| 0


Aunque en alemán el término “Bach” signifique arroyo, lo cierto es que Bach no era un arroyo, era un auténtico océano de músicas. Nació el 21 de marzo de 1685, en Eisenach y falleció el 28 de julio de 1750, en Leipzig, era descendiente de siete generaciones de músicos y organistas, y estaba destinado a incorporarse a la profesión. Tuvo una niñez feliz y segura. Su padre, que era violinista, le enseñó a tocar el instrumento. A los diez años se desencadenó la tragedia; sus padres murieron con una diferencia de un año. En una época en que los niños huérfanos a menudo quedaban abandonados, Johann Sebastian fue adoptado por su hermano mayor, Johann Christoph, organista y alumno de Johann Pachelbel, compositor del famoso “Canon”. Su hermano enseñó a Johann Sebastian a tocar el teclado, y a los quince años le consiguió el primer empleo remunerado en un coro de iglesia. A lo largo de su vida, Bach ocupó una serie de cargos como organista y compositor de la iglesia o la corte. En 1707 falleció uno de los tíos de Bach, y le dejó una suma de dinero. Así pudo casarse con la joven a quien se veía con frecuencia en la galería del órgano, escuchando a Bach cuando ensayaba. Era su prima María Bárbara Bach.

La felicidad de ambos dio fruto en muchas composiciones y siete hijos. Bach se sintió desolado cuando su esposa murió repentinamente en 1720. Tenía sólo treinta y cinco años y, como no deseaba ser el padre único de sus hijos, a fines de 1721 contrajo matrimonio con Anna Magdalena Wilcke. Anna Magdalena era una joven culta y de espíritu musical, y también una buena copista, una cualidad sumamente útil antes de la invención de la imprenta. Tuvieron trece hijos. Para ella compuso o adoptó los famosos minuets y otras piezas pequeñas del Cuaderno de Anna Magdalena. De sus veinte hijos, diez fallecieron en la infancia y cuatro llegaron a ser compositores.
En 1723 Bach solicitó y obtuvo el prestigioso cargo de director de música y cantor de la Thomasschule de Leipzig. Tenía treinta y ocho años y estaba en la cumbre de su carrera. Allí siguió viviendo el resto de su vida.

  Ciego los últimos años de su vida, Bach continuó componiendo. Fue operado por el oculista inglés viajero, John Taylor -que había intervenido torpemente las cataratas de Handel y es probable que la cirugía y el tratamiento posterior apresuraran la muerte del compositor. La muerte de Bach en 1750 señaló el fin del período barroco. Aunque parezca irónico, el enorme tesoro musical de Bach, ampliado por Haydn y Mozart y estudiado por Beethoven, permaneció intacto en las galerías destinadas a los órganos hasta que fue descubierto, ochenta años después, por Félix Mendelssohn.
Quizás el mejor representante de esta tradición matemático-musical es Johann Sebastian Bach. Probablemente ningún músico haya innovado y aportado tanto a la música en síntesis, organización y maestría técnica que Bach. La música de Bach parece confirmar la idea platónica de que la belleza es orden, una imagen de los principios arquetípicos de la creación. Aunque en su época no se le reconoció tanto, Bach ha ido ganándose un respeto cardenal entre músicos; Beethoven llamó a Bach “el padre original de la armonía”, reconociendo la influencia contrapuntística del maestro.
En la última etapa de su vida Bach se interesó mucho por la simetría musical, creando una serie de acertijos o problema musicales para sus alumnos. Estos acertijos o puzzles están sobre todo presentes en sus cánones y fugas, los cuales debían ser descifrados para poder ser interpretados correctamente, por ello la inscripción de Quaerendo Invenietis (“Busca y deberás encontrar”) en su colección Ofrenda musical, BWV 1079, una de las grandes obras maestras de simetría musical y en la cual se revela la visión toral de Bach: la música es una ofrenda a la divinidad, y en ella la gloria divina se transparenta.
La música de Bach tiene cualidades sorprendentes, como explica Joel Robertson en su libro Natural Prozac, es capaz de relajar y energizar a las personas, incluso estimulando la producción natural de serotonina. Así que te recomendamos pasar esta tarde escuchando las fugas de Bach, dedicarte a una actividad creativo-reflexiva y poner a prueba la magia o la medicina del sonido.

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El amor y los sentidos
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Buzalén | 18-03-2016 | 23:00| 0


  
John Dowland
es probablemente uno de los músicos más emblemáticos de la Inglaterra del cambio del siglo XVI al XVII. Fue una de las cabezas visibles del movimiento de compositores de canciones para laúd de las islas británicas. Pero aparte de sus virtudes como músico, algunos autores consideran a Dowland como una personalidad que refleja el espíritu inglés de la época. Y precisamente es a la melancolía británica de este periodo a lo que se asocian las canciones de John Dowland. La música y las letras de la época florecían influidas por los versos del poeta italiano Petrarca, cuyo impacto en la Europa del siglo XVI tiene su máximo exponente en la figura del madrigal. La melancolía petrarquista está asociada a las quejas de un amante cuya pasión no es correspondida por su amada.

El amor es un fenómeno que afecta a todos los sentidos. Hablamos de “amor a primera vista“, podemos distinguir la voz de la persona amada entre muchas otras y con solo el olor de su ropa se nos acelera el corazón. De hecho, nuestros sentidos juegan un papel importante cuando se trata de sentir simpatía o antipatía por una persona, y si nos sentimos atraídos sexualmente por ella. El olor de una persona es tan personal como su huella dactilar. Tanto determinados componentes genéticos como la flora bacteriana de la piel de cada individuo, se encargan de que la fragancia sea inequívoca. Incluso los más sutiles aromas en las células olfativas de la nariz generan impulsos eléctricos, que son procesados y enviados al bulbo olfatorio.

Acariciar es un arte. Y la caricia es algo parecido a una obra de arte —una gran obra de arte humano— que se lleva a cabo con los sentidos. Acariciar no es solamente tocar o palpar. Es, también, ver, oler, oír, gustar. Todo los sentidos entran en esta obra de arte, lo mismo que todos los colores entran en una pintura, en una obra maestra.
Ya en el siglo XVI, aparece también en la lírica española: la corriente centrada en el “carpe diem” reivindicando el valor de la belleza y de la vida sobre el de la destrucción” disfrutar del amor antes que llegue la muerte.
Desde el Hedonismo hay una desconfianza del placer como concepto “pecaminoso”, tal vez por influencia de la tradición judeocristiana, pero no toda la tradición bíblica va en esa dirección. Como ejemplo podemos citar el Eclesiastés,el más breve de los escritos sapienciales, con su tono marcadamente existencial. La conclusión principal del Eclesiastés refleja el conocido precepto del carpe diem: disfruta del día, disfruta del momento, aprovecha lo que la vida te ofrece. Es una especie de discusión del autor consigo mismo, en la que frecuentemente considera realidades opuestas entre sí: la vida y la muerte, la sabiduría y la necedad, la riqueza y la pobreza. En esta contraposición de conceptos, los aspectos negativos de la realidad aparecen subrayados y como teñidos de un tono de hondo pesimismo. Sin embargo, en ningún momento llega Eclesiastés al extremo de menospreciar o negar cuanto de valioso tiene la vida; nunca deja de reconocer los aspectos positivos que forman parte de la existencia y la experiencia del ser humano; trabajo, placer, familia, hacienda o sabiduría (2.11, 13).

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El primer miedo
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Buzalén | 12-03-2016 | 08:05| 0


Las nanas (también llamadas en Iberoamérica arrullos, canciones de cuna, cantos de arrorró, rurrupatas, etc…) forman parte de la tradición de prácticamente todas las culturas del planeta. Son canciones breves, canciones para los niños y no canciones de niños, a menudo impregnadas de melancolía, destinadas a dormir dulcemente a los niños y niñas cuando éstos no quieren hacerlo, como dijo García Lorca en una conferencia en 1928: “Hace unos años, paseando por las inmediaciones de Granada, oí cantar a una mujer del pueblo mientras dormía a su niño. Siempre había notado la aguda tristeza de las canciones de cuna de nuestro país; pero nunca como entonces sentí esta verdad tan concreta. Al acercarme a la cantora para anotar la canción observé que era una andaluza guapa, alegre sin el menor tic de melancolía; pero una tradición viva obraba en ella y ejecutaba el mandado fielmente, como si escuchara las viejas voces imperiosas que patinaban por su sangre. Desde entonces he procurado recoger canciones de cuna de todos los sitios de España; quise saber de qué modo dormía a sus hijos las mujeres de mi país, y al cabo de un tiempo recibí la impresión de que España usa sus melodías para teñir el primer sueño de sus niños”. Federico García Lorca (conferencia sobre nanas infantiles)

 

Los primeros miedos que el niño recibía sorprendentemente se daban en el momento íntimo del arrullo y eran suscitados por la arrulladora que los utiliza para provocar el sueño. Era un recurso más de los muchos que usaban ante la impaciente labor de dormir al bebé, para ello había creado una serie de figuras a las que evocaba cuando el crío no quería dormir. Estos intermediarios aparecen en las letras de muchas nanas y han sido utilizados generalmente por numerosas culturas, a pesar de que las canciones de cuna son las primeras manifestaciones poéticas y musicales que la criatura recibe. Incluso antes de que se establezca el diálogo entre adulto y bebé, ya aparecerán estos pequeños poemas con música.

De todos los asustadores, quizás el principal y más generalizado dentro de nuestra cultura sea el “coco”. Una de esas figuras a las que recurre la arrulladora para conseguir el fin de las nanas que es dormir al niño. Hemos localizado dos cancioncillas que contienen dicho ente represor en Puerto de Santa Cruz (Cáceres), aunque por su popularidad bien podrían ser de cualquiera otra población extremeña e incluso hispana. El contenido de ambas es semejante, como podemos comprobar: “Duérmete , mi niño, que viene el coco y se lleva a los niños que duermen poco. Duérmete, niño, duérmete ya que viene el coco y te comerá”.
Puede parecernos desconcertante que precisamente en las nanas se hayan incluido algunos elementos amedrentadores, pero parece ser que estos miedos suelen tener como finalidad llamar la atención de los niños y niñas ante situaciones extrañas o peligrosas. De alguna manera pretende reforzar los vínculos maternos o con las personas mayores que entonan este canto y reducir así el riesgo infantil. Se intenta educar al niño para que pueda protegerse de los peligros que acechan tanto a su integridad física como psicológica.

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Ser uno mismo
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Buzalén | 05-03-2016 | 19:24| 0


La vida del músico argentino Atahualpa Yupanqui que en quechua significa “el que viene de lejanas tierras para decir algo”, cuyo verdadero nombre era Héctor Roberto Chavero, dio un giro radical cuando en 1917 con su familia pasó unas vacaciones en Tucumán, y allí conoció un nuevo paisaje, una nueva música, con los instrumentos propios del pueblo indígena. Desde aquel momento su compromiso con este pueblo le llevó a transformar su identidad, cambiar su nombre, y a propagar su música por el mundo.
En esta milonga Atahualpa musicó el poema de su amigo Romildo Risso del que solía relatar la siguiente anécdota; “Yo tenía un amigo a quien recuerdo muy siempre, como decimos en el campo, un amigo que murió hace treinta años o algo parecido, el autor de Los ejes de mi carreta, que me decía: hay dos clases de viejo; aquel que pasó la vida acumulando experiencia y aquel otro que se pasó la vida amontonando tonterías y se cree que es experiencia.”
Los ejes de mi carreta ha aparecido siempre como un himno al inconformismo, a la afirmación de uno mismo aunque eso pueda causar extrañeza en los demás, a ser como uno quiere o puede ser a pesar de lo que te digan, desde la extrema y tozuda sencillez de no dejar que el mundo te cambie aunque parezca que lo que estás haciendo no tiene mucho sentido. ¿Cuántas veces escuchamos gente que nos aconsejan con la mejor intención? ¿Cuántas veces uno se da cuenta que su vida chirría, que podría hacer las cosas de otro modo, seguramente mejor, que podría engrasar los ejes y ya no sonarían?

Y no siempre conseguimos explicar (a veces ni a nosotros mismos) que no somos unos abandonados, la realidad es que somos como somos, que dejamos que los ejes chirríen cuando podríamos engrasarlos porque así es como nos gusta; pero también podríamos peinarnos de otra manera, buscar otro trabajo mejor que este que buscamos pero que no tiene futuro, dejar a esa chica que tanto te gusta pero que no te conviene, ponerte derecho que parece que siempre vas cansado, quitarte esa barba, (con lo guapo que estas afeitado… que diría tu madre).Pues sí, seguramente todo eso es verdad; pero como decía el gran Atahualpa:
“Si a mí me gusta que suenen ¿pa qué los quiero engrasaos?”

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Romances fronterizos
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Buzalén | 27-02-2016 | 08:39| 3


Muchos desconocen la faceta musical de Federico García Lorca en la que tendrán una significativa importancia las canciones que escuchó desde niño, originarias de distintas regiones de España. Este poeta universal realizó una importante labor como folklorista, preservando parte de la memoria musical de otros tiempos, en la “Colección de Canciones Populares Antiguas”, armonizadas y recopiladas por él mismo. En la primavera de 1931 realizó una grabación de las mismas junto a “la Argentinita”.
La letra y la melodía de esta primera obra de Lorca, “Tres morillas”, nos llevan a los tiempos de la Reconquista, cuando unas pobres morillas, bautizadas a su pesar, van “a rebusco” entre los olivos. El texto original es anterior al siglo XV y se encuentra recogido en el “Cancionero de Palacio”. Pertenece a los llamados romances fronterizos, emparentados con la música andalusí.

Muchas son las virtudes de la poesía tradicional. No son las menores su ambigüedad, la libertad y gozo vital con que abordan algunos asuntos. Es un poema de tema fronterizo, en clave erótica. Las olivas, como las manzanas de la estrofa siguiente, están habitualmente asociadas al encuentro erótico ; pero, sobre todo, el desmayo y la palidez de las protagonistas («y tornavan desmaídas y las colores perdidas») indican cuál es la naturaleza de su aventura. En cualquier caso, el sujeto masculino está enamorado de ellas, sin que sienta la necesidad de justificar o de resolver de alguna forma la diferencia de religiones.El estudioso Julián Ribera descubrió que el romance tiene su origen en una historieta que se atribuye a Hārūn al-Rāsīd en varios libros de ádab, y se reproduce en “Las mil y una noches”. En esta historieta, tres muchachas se disputan las atenciones del califa Hārūn al-Raŝīd que sólo logra agarrar una de ellas, quedando las otras «desmaídas» y con «las colores» perdidas.

En el siglo XVI el pueblo de Hornachos era el principal enclave morisco del reino de Castilla. El control del concejo y su laboriosidad les había convertido en un pueblo organizado y próspero. A pesar de la brutal represión de la inquisición, siguieron practicando en secreto su fe y sus tradiciones. En 1610 la intransigencia religiosa de la sociedad de la época y de sus gobernantes provocó la expulsión de todos los moriscos de los reinos españoles. A su llegada al norte de África, los moriscos de Hornachos volvieron a dar muestras de su gran capacidad de superación. Se instalaron en Rabat y comenzaron a armar barcos para el corso. En poco tiempo su flota contó con decenas de barcos y se convirtieron en una auténtica potencia corsaria reconocida internacionalmente. En 1627 se independizaron del sultán de Marrakech y crearon la república independiente de Salé.

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Leyendas del más allá
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Buzalén | 19-02-2016 | 11:45| 1

La Llorona es el alma en pena de una hermosa mujer vestida de blanco que todas las noches vaga por las calles o a las orillas de los ríos, lamentándose por la pérdida de sus hijos, su belleza ejerce una gran atracción en todos los hombres y sus gemidos y lamentos aterrorizan a todo el que la escucha. Para los mejicanos era una presencia tan real que incluso se decretó un toque de queda para que nadie saliera de casa pasadas las 11 de la noche o se acercara a los cristales de las ventanas.

Es muy posible que esta leyenda haya tenido su origen en la antigua cultura azteca, donde se creía firmemente en la existencia de las Cihuateteo, que no eran otra cosa que los espíritus de las mujeres muertas durante el parto, a quienes honraban por haber perdido la batalla que representaba el dar a luz. Quizá esta leyenda fue más adelante adoptada por los españoles durante el tiempo de la colonia y se le asoció con La Malinche o Doña Marina quien fuera la traductora oficial de los españoles cuando llegaron a Méjico Tenochtitlan. Como la Malinche tuvo un hijo con Hernán Cortés es considerada, entre muchas otras cosas, la primera madre de Méjico.

En Extremadura tenemos lloronas o plañideras desde la época romana… esta última tradición se ha recuperado recientemente en Mérida, aunque sea de manera  figurada, por la Asociación recreacionista Emérita Antiqua, quienes recrearon un funus o funeral con plañideras digno del cadáver del mejor de los legionarios, aunque aquí no se trata de seres paranormales, ya que desde la antiguedad se consideraba que era necesario hacer un gran ruído al lado del difunto para que el alma abandonara el cuerpo para siempre. Por este singular oficio se conocerá a Garrovillas como el pueblo de los llorones, pero lo cierto es que no sólo existió aquí este singular trabajo, sino que también existieron lloronas en Hervás y Coria. Y si famosas fueron las lloronas de Garrovillas de Alconetar también lo fueron las plañideras de Guijo de Granadilla. Cuenta el investigador Félix Barroso que “todavía queda memoria en la gente mayor de las lloronas por tierras de Granadilla, que, en el cortejo fúnebre, incluso se revolcaban por el suelo, dando enormes alaridos. Incluso cuentan que una de ellas, metida tan de lleno en su papel, se aferró al ataúd cuando lo metían en el bochi y cayó al hoyo abrazada a él”.

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Sobre el autor Buzalén
Antonio Javier Calero (guitarra) y Javier Gómez (voz), dos hornachegos formados en conservatorios de nuestra Comunidad, apasionados por la corriente musical que nace en el S.XVI con la vihuela y llega hasta nuestros días, rescatando temas de autores extremeños poco conocidos para el gran público como Hernando de Franco o Juan Vázquez. Nuestro disco “Caminando” es el resultado de todo este trabajo conjunto, las canciones han sido compuestas entre los dos y en él se percibe la influencia de algunos de nuestros referentes artísticos como la bossa-nova, las canciones tradicionales e infantiles, la preocupación por el medio ambiente, la fugacidad de las cosas, los derechos de la infancia... un trabajo humilde que pretende compartir lo que somos. Llevamos a cabo de forma quincenal un espacio divulgativo en Canal Extremadura Radio dentro del programa "el sol dale por el Oeste" en el que interpretamos en directo una canción de nuestro repertorio y explicamos la conexión cultural que tiene con Extremadura.