FASCINACIÓN
Don DeLillo
Barcelona, Seix Barral, 2012, 366 págs.
Trad. de Gian Castelli Gair
Nacido en Nueva York en 1936, Don DeLillo se dio a conocer con una novela titulada Americana (1971), aunque el reconocimiento le llegaría en 1985 con White Noise (Ruido blanco, publicada en
España, como los demás títulos por Seix Barral, bajo el título Ruido de fondo), que recibió el National
Book Award, a la que siguieron otras obras como Libra (1988, premio International Fiction), Mao II
(1991, premio Faulkner Award) y Submundo (1997, premio Jerusalem y la Medalla Howells), que está considerada su mejor obra.
Ahora la editorial Seix Barral publica Fascinación aparecida originalmente en 1978 con el título Running Dog. En un escenario de viejas naves industriales, muelles abandonados y vagabundos que encienden hogueras en oxidados bidones de aceite, la policía en una inspección rutinaria encuentra el cuerpo de un hombre, vestido de mujer, que acaba de ser asesinado, uno más de los episodios violentos de una ciudad de Nueva York hundida por los años setenta en el caos y en el crimen. Arranca así una trama tributaria del “thriller” policial que, sin embargo, se mueve lejos del propósito de entretenimiento de la indagación detectivesca. Será un galerista, intermediario entre coleccionistas de arte pornográfico y ladrones de todo el planeta, quien ponga en circulación el rumor que atraerá a todos los personajes de la novela: en algún lugar se conserva la única copia de una película rodada en el bunker del Fhürer en abril de 1945, tal vez el testimonio filmado de una orgía. La singularidad y el valor de este objeto despertarán la ambición de un variado número de personas que cruzarán sus destinos en un territorio sin ley (como ya anuncia el asesinato inicial) en donde solo valen los logros.
Entre ellos cobra protagonismo Moll, la periodista de una revista crítica con el sistema, Running Dog (“perro acosado”, título original de la novela y epíteto con que se insultó a los soldados que huían de Wietnam), especializada en reportajes sensacionalistas. En su búsqueda de una exclusiva conocerá a Selvy, un agente especial de la CIA, al senador Percival, coleccionista de arte pornográfico, al militar
reconvertido tras la guerra de Wietnam en directivo de una empresa de seguridad, al joven empresario emprendedor y sin escrúpulos…
La trama salta de unos personajes a otros y su desarrollo se ajusta al modelo de “thriller”, pero su propósito, como decimos, no es el entretenimiento sino la denuncia. El crimen, según DeLillo es, en la lógica de todos los personajes, la prolongación natural de los negocios. Hay una total coincidencia en los métodos tanto de quienes están fuera de la ley (las mafias) como de quienes supuestamente encarnan su defensa (servicios de seguridad, servicios secretos, senadores). Amparadas por las legalidad y bajo la cobertura del aparato de inteligencia de Estados Unidos surgen agencias de nombre aséptico como Matriz Radial que utilizan los mismos métodos que en combate y cuyo escrutinio público sería inaceptable. El poder nace de la extensión y pluralidad de los contactos. La conexión con el crimen organizado hace más poderosos a los que habitan en el sistema, y al fin el sexo y el dinero los impulsan a todos ellos asemejándolos en la misma condición de predadores sin normas.
Si el vértigo no nace del miedo a caer sino de la atracción que genera el vacío, los personajes
de la novela se mueven fascinados (palabra relacionada etimológicamente con fascismo y con falo que ha pasado al título de la edición castellana) por el mal, simbolizado en esa película (cuyo contenido tal vez ni les interese, que tal vez se conserve en mal estado), rodada en el lugar donde se decidía la muerte de millones de seres inocentes y son estas abyectas circunstancias las que la convierten en un ansiado objeto de coleccionista. En diálogos alusivos y elusivos, plagados de claves y sobrentendidos que no pasan al lector, los personajes se relacionan en un entramado de intereses inconfesables ejerciendo un poder turbio e implacable no sometido a ningún control.









