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Los sinsabores del verdadero policía

2012 enero 31

 LOS SINSABORES DEL VERDADERO POLICÍA

 Roberto Bolaño

Barcelona, Anagrama, 2011, 323 págs.

Prólogo de J. A. Masoliver Ródenas

 

Muerto en Barcelona en 2003, Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953) es un poeta y narrador cuya vida transcurrió entre su Chile natal, México y España, que tuvo que esperar hasta la publicación de Los detectives salvajes (premio Herralde de 1998 y Rómulo Gallegos de 1999) para encontrar un reconocimiento unánime de la crítica. Su temprana muerte ocasionó que dejara un gran número de obras inéditas que han ido apareciendo póstumamente (Entre parénteis, El secreto del mal, El Tercer Reich…) entre las que destaca 2666 que, aunque inacabada, es considerada su mejor novela.

Los sinsabores del verdadero policía, que editó Anagrama a comienzos de 2011, es uno de estos proyectos que permiten ser leídos como una narración autónoma si bien gran parte de los materiales que la componen pasaron a otros títulos (en especial, a 2666). Como afirma Masoliver en el prólogo, Bolaño trabajó durante muchos años en este proyecto al que concedía gran importancia, y así, en una carta de 1995 afirmaba: “desde hace años trabajo en una que se titula Lo sinsabores del verdadero policía y que es MI NOVELA”.

Tal y como ha llegado hasta nosotros, la novela se compone de cinco bloques narrativos subordinados a una línea estructural central, la vida de Amalfitano, un profesor universitario chileno, cincuentón, viudo y con una hija adolescente que descubre en edad tan tardía su homosexualidad. Precisamente será esta condición la que lo expulse de la Universidad y lo obligue a buscar un nuevo empleo como profesor en México, en la Universidad de Santa Teresa, en el Departamento de Sonora. Desde allí, el profesor mantendrá una relación epistolar con Padilla, un joven escritor, homosexual como él, que deberá abandonar una novela en la que trabaja (El dios de los homosexuales, una novela inconclusa dentro de otra novela inconclusa) cuando el SIDA lo empuje a una situación terminal. La condición de estos dos personajes hace que la narración se alimente constantemente de literatura como anuncia ya la apertura de la novela con la provocadora clasificación de los poetas en “maricones, maricas, mariquitas, locas, bujarrones, mariposas, ninfos y filenos”, las pullas a Octavio Paz, la leyenda de Rimbaud (violado por unos soldados cuando se dirigía a París), la reseñas incluidas sobre las novelas de un tal Arcimboldi, los consejos a Padilla (que podría definir la propia narración: las novelas con muchos personajes adquieren la apariencia de compilación de cuentos), con un tono desinhibido y con frecuencia hilarante.

El bloque titulado “Rosa Amalfitano” permite recobrar parte del pasado del  protagonista: su militancia política, su matrimonio con Edith Lieberman, los numerosos exilios, al tiempo que muestra la idealización de la madre muerta por la joven y el rechazo a su padre (cuya homosexualidad descubre). “Asesinos de sonora”, por su parte, traza la historia de Pancho Monje, descendiente de toda una sucesión de mujeres violadas en su juventud (todas llamadas María Expósito), que acabará trabajando como guardaespaldas o sicario de poderosos en un entorno corrupto y violentísimo, pero al que le encomendarán la tarea de vigilar al profesor y a su hija, con lo que este bloque en apariencia independiente termina también subordinándose a la narración principal.

Sin que podamos ya saber cuál hubiera sido la forma definitiva de la novela, sí podemos atisbar que Bolaño se propuso elaborar una estructura narrativa que convirtiera al lector en el “verdadero policía” del título pues a él le incumbe armar la narración en la lectura, siguiendo con ello modelos como Rayuela o 62 modelo para armar de Julio Cortázar, uno de sus escritores predilectos. A pesar de los bloques y líneas argumentales que han pasado a otros títulos, a pesar incluso de aquellos apartados que ofrecen la misma información, el resultado es una notable narración digna de ser leída como una novela más de su valiosa trayectoria literaria.