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La nacencia
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OSCEC | 20-04-2016 | 14:56| 0

Queremus palral-vus esta semana dun poema mu anombrau en Estremaúra, la Nacencia, de Luis Chamizo. Si lo traemus al nuestru blogui es porque creemus que los estremeñus lo amus leyíu i oyíu una tupa de vezis creyendu que qualquiel folasteru que lo leyera lo diva a entendel. Paque vusotrus mesmus hagáis la preva vos ponemus la tradución del poema al castillanu. Paque veáis que es un poema que namás que un estremeñu puei entendel porque está escritu ena su idioma, la lengua estremeña.

Queremos hablaros esta semana de un poema muy conocido en Extremadura, la Nacencia (El Nacimiento), de Luis Chamizo. Si lo traemos a nuestro blog es porque creemos que los extremeños lo hemos leido y oído un montón de veces creyendo que cualquier forastero que lo leyera lo iba a entender. Para que vosotros mismos hagáis la prueba os ponemos la traducción del poema al castellano. Para que veáis que es un poema que sólo un extremeño puede entender porque está escrito en su idioma, la lengua extremeña.

 

Versión original – (Publicada en 1921 / Pubricá en 1921)

 

Bruñó los recios nubarrones pardos

la lus del sol que s´agachó en un cerro,

y las artas cogollas de los árboles

d´un coló de naranjas se tiñeron.


A bocanás el aire nos traía

los ruídos d´alla lejos

y el toque d´oración de las campanas

de l´iglesia del pueblo.


Ibamos dambos juntos, en la burra,

por el camino nuevo,

mi mujé mu malita,

suspirando y gimiendo.


Bandás de gorriatos montesinos

volaban, chirrïando por el cielo,

y volaban pal sol qu´en los canchales

daba relumbres d´espejuelos.


Los grillos y las ranas

cantaban a lo lejos,

y cantaban tamién los colorines

sobre las jaras y los brezos,


y roändo, roändo, de las sierras

llegaba el dolondón de los cencerros.

¡Qué tarde más bonita!

¡Qu´anochecer más güeno!


¡Qué tarde más alegre

si juéramos contentos!…

 

 - No pué ser más- me ijo- vaite, vaite

con la burra pal pueblo,

y güervete de prisa con l´agüela,

la comadre o el méico -.

 

Y bajó de la burra poco a poco,

s´arrellenó en el suelo,

juntó las manos y miró p´arriba,

pa los bruñíos nubarrones recios.


¡Dirme, dejagla sola,

dejagla yo a ella sola com´un perro,

en metá de la jesa,

una legua del pueblo…

 

Eso no! De la rama

d´arriba d´un guapero,

con sus ojos reondos

nos miraba un mochuelo,

un mochuelo con ojos vedriaos

como los ojos de los muertos…

 

¡No tengo juerzas pa dejagla sola;

pero yo de qué sirvo si me queo!

 

La burra, que roía los tomillos

floridos del lindero

careaba las moscas con el rabo;

y dejaba el careo,

levantaba el jocico, me miraba

y seguía royendo.


¡Qué pensará la burra

si es que tienen las burras pensamientos!

 

Me juí junt´a mi Juana,

me jinqué de roillas en el suelo,

jice por recordá las oraciones

que m´enseñaron cuando nuevo.


No tenía pacencia

p´hacé memoria de los rezos…

¡Quién podrá socorregla si me voy!

¡Quién va po la comadre si me queo!

 

Aturdio del tó gorví los ojos

pa los ojos reondos del mochuelo;

y aquellos ojos verdes,

tan grandes, tan abiertos,

qu´otras veces a mí me dieron risa,

hora me daban mieo.


¡Qué mirarán tan fijos

los ojos del mochuelo!

 

No cantaban las ranas,

los grillos no cantaban a lo lejos,

las bocanás del aire s´aplacaron,

s´asomaron la luna y el lucero,

no llegaba, roändo, de las sierras

el dolondón de los cencerros…


¡Daba tanta quietú mucha congoja!

¡Daba yo no sé qué tanto silencio!

 

M´arrimé más pa ella;

l´abrasaba el aliento,

le temblaban las manos,

tiritaba su cuerpo…


y a la luz de la luna eran sus ojos

más grandes y más negros.

Yo sentí que los míos chorreaban

lagrimones de fuego.


Uno cayó roändo,

y, prendío d´un pelo,

en metá de su frente

se queó reluciendo.

 

 ¡Que bonita y que güena,

quién pudiera sé méico!

Señó, tú que lo sabes

lo mucho que la quiero.

 

Tú que sabes qu´estamos bien casaos,

Señó, tú qu´eres güeno;

tú que jaces que broten las simientes

qu´echamos en el suelo;

tú que jaces que granen las espigas,

cuando llega su tiempo;

tú que jaces que paran las ovejas,

sin comadres, ni méicos…

 

¿por qué, Señó, se va morí mi Juana,

con lo que yo la quiero,

siendo yo tan honrao

y siendo tú tan güeno?…


¡Ay! qué noche más larga

de tanto sufrimiento;

¡qué cosas pasarían

que decilas no pueo!


Jizo Dios un milagro;

¡no podía por menos!

Toito lleno de tierra

le levanté del suelo,

le miré mu despacio, mu despacio,

con una miaja de respeto.


Era un hijo, ¡mi hijo!,

hijo dambos, hijo nuestro…

Ella me le pedía

con los brazos abiertos,


¡Qué bonita qu´estaba

llorando y sonriyendo!

Venía clareando;

s´oïan a lo lejos

las risotás de los pastores

y el dolondón de los cencerros.


Besé a la madre y le quité mi hijo;

salí con él corriendo,

y en un regacho d´agua clara

le lavé tó su cuerpo.


Me sentí más honrao,

más cristiano, más güeno,

bautizando a mi hijo como el cura

bautiza los muchachos en el pueblo.


Tié que ser campusino,

tié que ser de los nuestros,

que por algo nació baj´una encina

del camino nuevo.


Icen que la nacencia es una cosa

que miran los señores en el pueblo;

pos pa mí que mi hijo

la tié mejor que ellos,

que Dios jizo en presona con mi Juana

de comadre y de méico.


Asina que nació besó la tierra,

que, agraecía, se pegó a su cuerpo;

y jue la mesma luna

quien le pagó aquel beso…


¡Qué saben d´estas cosas

los señores aquellos!

Dos salimos del chozo,

tres golvimos al pueblo.


Jizo dios un milagro en el camino:

¡no podía por menos!

 

Traducción al castellano (Tradución al castillanu)

 

Bruñó los recios nubarrones pardos

la luz del sol que se agachó en un cerro,

y las altas copas de los árboles

de un color naranja se tiñeron.


A bocanadas el viento nos traía

los ruidos de allá lejos

y el toque de oración de las campanas

de la iglesia del pueblo.


Íbamos ambos juntos, en la burra,

por el camino nuevo,

mi mujer muy malita,

suspirando y gimiendo.


Bandadas de gorriones montesinos

volaban, chillando por el cielo,

y volaban hacia el sol que en las peñas

daba reflejos de espejitos.


Los grillos y las ranas

cantaban a lo lejos,

y cantaban también los jilgueros

sobre las jaras y los brezos,


y rodando, rodando, de las sierras

llegaba el tintineo de los cencerros.

¡Qué tarde más bonita!

¡Qué anochecer más bueno!


¡Qué tarde más alegre

si estuviéramos contentos!

 

- No puedo ya más – me dijo – vete, vete

con la burra al pueblo,

y vuelve deprisa con la abuela,

la comadre o el médico -.

Y bajó de la burra poco a poco,

se tendió en el suelo,

juntó las manos y miró hacia arriba,

hacia los bruñidos nubarrones recios.


¿Irme, dejarla sola,

dejarla yo a ella sola como un perro,

en mitad de la dehesa,

a una legua del pueblo?

 

¡Eso no! Desde la rama

de arriba de un peral,

con sus ojos redondos

nos miraba un mochuelo,

un mochuelo con ojos vidriosos

como los ojos de los muertos…

 

No tengo fuerzas para  dejarla sola;

¿pero yo de qué sirvo si me quedo?

 

La burra, que roía los tomillos

floridos del camino

espantaba las moscas con el rabo;

y dejaba el espantar,

levantaba el hocico, me miraba

y seguía royendo.


¿Qué pensará la burra

si es que tienen las burras pensamientus?

 

Me fui junto a mi Juana,

me hinqué de rodillas en el suelo,

hice por recordar las oraciones

que me enseñaron de joven.


No tenía paciencia

para hacer memoria de los rezos…

¿Quién podrá socorrerla si me voy?

¿Quién va a por la comadre si me quedo?


Aturdido del todo volví los ojos

hacia los ojos redondos del mochuelo;

y aquellos ojos verdes,

tan grandes, tan abiertos,

que otras veces a mí me dieron risa,

ahora me daban miedo.


¿Qué mirarán tan fijos

los ojos del mochuelo?

 

No cantaban las ranas,

los grillos no cantaban a lo lejos,

las bocanadas del viento se calmaron,

se asomaron la luna y la estrella,

no llegaba, rodando, de las sierras

el tintineo de los cencerros…


¡Daba tanta quietud mucha congoja!

¡Daba yo no sé qué tanto silencio!

 

Me arrimé más a ella;

le abrasaba el aliento,

le temblaban las manos,

tiritaba su cuerpo…

y a la luz de la luna eran sus ojos

más grandes y más negros.

Yo sentí que los míos chorreaban

lagrimones de fuego.


Uno cayó rodando

y, prendido de un pelo,

en mitad de su frente

se quedó reluciendo.


¡Qué bonita y qué buena!

¿quién pudiera ser médico?

Señor, tú que sabes

lo mucho que la quiero.


Tú que sabes que estamos bien casados.

Señor, tú que eres bueno;

tú que haces que broten las semillas

que echamos en el suelo;

 

Tú que haces que den grano las espigas,

cuando llega su momento;

tú que haces que paran las ovejas,

sin comadres ni médicos…

 

¿Por qué, Señor, se va a morir mi Juana,

con lo que yo la quiero,

siendo yo tan honrado

y siendo tú tan bueno?


¡Ay! ¡Qué noche más larga

de tanto sufrimiento;

¿qué cosas pasarían

que decirlas no puedo?


Hizo Dios un milagro;

¡no podía ser menos!

 

Todo lleno de tierra

le levanté del suelo,

le miré muy despacio, muy despacio,

con un poco de respeto.


¡Era un hijo, mi hijo!,

¡hijo de ambos, hijo nuestro!…

Ella me lo pedía

con los brazos abiertos.


¡Qué bonita que estaba

llorando y sonriendo!

 

Estaba amaneciendo;

se oían a lo lejos

las risas de los pastores

y el tintineo de los cencerros.

 

Besé a la madre y le quité a mi hijo;

salí con él corriendo,

y en un arroyo de agua clara

le lavé todo su cuerpo.

 

Me sentí más honrado,

más cristiano, más bueno,

bautizando a mi hijo como el cura

bautiza los muchachos en el pueblo.


Tiene que ser campesino,

tiene que ser de los nuestros,

que por algo nació bajo una encina

del camino nuevo.


Dicen que el nacimiento es una cosa

que miran los señores en el pueblo;

pues para mí que mi hijo

lo tiene mejor que ellos,

que Dios hizo en persona con mi Juana

de comadre y de médico.


En cuanto nació besó la tierra,

que, agradecida, se pegó a su cuerpo;

y fue la misma luna

quien le pagó aquel beso…


¿Qué saben de estas cosas

los señores aquellos?

Dos salimos del chozo,

tres volvimos al pueblo.


Hizo Dios un milagro en el camino:

¡no podía ser menos!

 

 

Versión normativa en extremeño / Versión normá en estremeñu

 

Bruñó los rezius nubarronis pardus

la lus del sol que s’agachó en un cerru,

i las altas cogollas delos árvolis

dun colol de naranjas se tiñerun.


A bocanás el airi mos traía

los ruíus d´allá lexus

i el toqui d’oración delas campanas

dela ilesia del puebru.


Divamus dambus juntus, ena burra,

pol caminu nuevu,

la mi mugel mu malita,

suspirandu i gimiendu.


Bandás de gorriatus montesinus

volavan, chirriandu pol cielu,

i volavan pal sol que enos canchalis

dava relumbris d’espejuelus.


Los grillus i las ranas

cantavan alo lexus,

i cantavan tamién los colorinis

sobri las xaras i los bereçus,


i roandu, roandu, delas sierras

llegava el dolondón delos cenzerrus.

Qué tardi más bonita!

Que anochecel más buenu!


Qué tardi más alegri

si huéramus contentus!

 

- No puei sel más – me dixu – vai-ti, vai-ti

cona burra pal puebru,

i güelvi-ti depriessa cona agüela,

la comairi o el meicu -.

 

I baxó dela burra pocu a pocu,

s’arrellanó nel suelu,

juntó las manus i miró p’arriba,

palos bruñíus nubarronis rezius.


Dil-mi, dexá-la sola,

dexá-la yo a ella sola comu un perru,

en metá dela hesa,

una legua del puebru…?

 

Essu no! Dela rama

d’arriba dun guaperu,

conos sus ojus reondus

mos mirava un mochuelu,

un mochuelu con ojus vedriaus

comu los ojus delos muertus…

 

No tengu huerças pa dexá-la sola;

peru yo de qué sirvu si me queu?

 

La burra, que roía los tomillus

froríus del linderu

careava las moscas con el rabu;

i dexava el careu,

levantava el hozicu, me mirava

i siguía royendu.


Qué pensará la burra

si es que tienin las burras pensamientus?

 

Me hui junta la mi Juana,

me hinqué de roíllas en el suelu,

hizi por recordal-mi delas oracionis

que m’enseñarun quandu nuevu.


No tenía pacencia

pa hazel memoria delos rezus…

Quién podrá socorré-la si me vo?

Quién va pola comairi si me queu?


Aturdíu del to golví los ojus

palos ojus reondus del mochuelu;

i aquellus ojus verdis,

tan grandis, tan abiertus,

que otras vezis a mí me dierun risa,

ara me davan mieu.


Qué mirarán tan fixus

los ojus del mochuelu?

No cantavan las ranas,

los grillus no cantavan alo lexus,

las bocanás del aire s’aplacarun,

s’assomarun la luna i el luzeru,

no llegava, roandu, delas sierras

el dolondón delos cencerrus…


Dava tanta quietú mucha congoja!

Dava yo no sé qué tantu silenciu!

 

M’arrimé más pa ella;

l’abrassava l’alientu,

le temblavan las manus,

tiritava el su cuerpu…


i ala lus dela luna eran los sus ojus

más grandis i más negrus.

Yo sentí que los míus chorreavan

larimonis de huegu.


Unu cayó roandu,

i, prendíu dun pelu,

ena metá dela su frente

se queó reluziendu.


Qué bonita i qué buena!

quién puyera sel meicu?

Señol, tú que lo sabis

lo muchu que la quieru.


Tú que sabis que estamus bien cassaus,

Señol, tú que eris buenu;

tú que hazis que brotin las simientis

que echamus en el suelu;

 

Tú que hazis que granin las espigas,

quandu llega el su tiempo;

tú que hazis que paran las ovejas,

sin comairis, ni meicus…

 

Por qué, Señol, se va moril la mi Juana,

cono que yo la quieru,

huendu yo tan onrau

i huendu tú tan buenu?…


Ay! Qué nochi más larga

de tantu sufrimientu;

qué cosas passarían

que dizí-las no pueu?


Hizu Dios un milagru;

no poía por menus!

 

Toítu enllenu de tierra

le levanté del suelu,

le miré mu despaciu, mu despaciu,

con una miaja de respetu.


Era un iju, el mi iju!,

iju d’ambus, iju nuestru…

Ella me lo piía

conos braçus abiertus,


Qué bonita que estava

llorandu i sonriyendu!

 

Venía clareandu;

s’oyían alo lexus

las risotás delos pastoris

i el dolondón delos cencerrus.

 

Besé ala mairi i le quité al mi iju;

salí con él corriendu,

i en un regachu d’augua crara

le lavé tol su cuerpu.

 

Me sentí más onrau,

más cristianu, más buenu,

bautizandu al mi iju comu el cura

bautiza los mochachus en el puebru.


Tien que sel campusino,

tien que sel delos nuestrus,

que pa algu nació baxu una enzina

del caminu nuevu.


Dizin que la nacencia es una cosa

que miran los señoris en el puebru;

pos pa mí que el mi iju

la tien mejol que ellus,

que Dios hizu en pressona cona mi Juana

de comairi i de meicu.


Assina que nació besó la tierra,

que, agraecía, se pegó al su cuerpu;

i hue la mesma luna

quien le pagó aquel besu…


Qué sabin d’estas cosas

los señoris aquellus?

Dos salimus del choçu,

tres golvimus pal puebru.


Hizu Dios un milagru nel caminu:

no poía por menus!

 

 

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Los pastoris estremeñus
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OSCEC | 18-12-2015 | 00:04| 0

Ola estremeñus!

Ara que ya estamus quasi que enas fiestas vos queremus palrar de “Los pastoris estremeñus”. Esti villancicu es de seguru el que mejol á condurau la lengua estremeña peru, assina i to, tamién topamus parabras que son una mistura estremeña i castillana.

Vos ponemus el atillu ondi poeis ascuchalu i alogu la letra i la tradución al castillanu. Ala final vos ponemus también cómu devería cantalsi enteramenti en estremeñu pa que vos entretengáis landeandu las deferencias. Vos deseamus una Felís Nacencia dendi OSCEC Estremaúra i a cantal villancicus estremeñus que ara ya no tenéis desculpa!

 

¡Hola extremeños! Ahora que estamos ya casi en las fiestas os queremos hablar de “Los pastores extremeños”. Este villancico es seguramente el que mejor ha conservado la lengua extremeña pero, a pesar de ello, también podemos encontrar palabras que son una mezcla entre extremeño y castellano.

Os ponemos el enlace donde podéis escucharlo y luego la letra y la traducción al castellano. Al final os ponemos también cómo debería cantarse completamente en extremeño para que os entretengáis viendo las diferencias. ¡Os deseamos una Feliz Navidad desde OSCEC Estremaúra y a cantar villancicos extremeños que ahora ya no tenéis disculpa!

 

https://www.youtube.com/watch?v=YHPa3x2Lwk8

 

Yo vi con los mis ojinus

yo vide su resplandor

dela estrella que anunciava

el nacimiento de Dios.

 

I en nuestras majás d’Estremaúra

hazemus holgoriu cola çambomba

con el almirés, con panderetas.

 

Mare, qué penina tengu

de no avel síu pastol

d’aquellus que allá en Belén

vierun al niñu de Dios.
I en nuestras majás d’Estremaúra

hazemus holgoriu cola çambomba

con el almirés, con panderetas.

 

Los pastoris de Belén

ellus hueron los primerus.

Los pastoris estremeñus

decimus tamién te quieru.

 

I en nuestras majás d’Estremaúra

hazemus holgoriu cola çambomba

con el almirés, con panderetas.

 

 

Tradución al castillanu (Traducción al castellano):

 

Yo vi con mis ojitos

yo vi su resplandor

de la estrella que anunciaba

el nacimiento de Dios.

 

Y en nuestras majadas de Extremadura

hacemos jolgorio con la zambomba

con el almirez, con panderetas.

 

Madre, qué penita tengo

de no haber sido pastor

de aquellos que allá en Belén

vieron al niño de Dios.

 

Y en nuestras majadas de Extremadura

hacemos jolgorio con la zambomba

con el almirez, con panderetas.

 

Los pastores de Belén

ellos fueron los primeros.

Los pastores extremeños

decimos también te quiero.

 

Y en nuestras majadas de Extremadura

hacemos jolgorio con la zambomba

con el almirez, con panderetas.

 

I ara, alo acaberu, enteramenti en estremeñu (Y ahora, al final, completamente en extremeño):

 

Yo vi colos mis ojinus

yo vidi el su resprandol

dela estrella que anunciava

la nacencia de Dios.

 

I enas nuestras majás d’Estremaúra

hazemus holgoriu cola çambomba

con el almirés, con panderetas.

 

Mairi, qué penina tengu

de no avel síu pastol

d’aquellus que allá en Belén

vidun al niñu de Dios.

 

I enas nuestras majás d’Estremaúra

hazemus holgoriu cola çambomba

con el almirés, con panderetas.

 

Los pastoris de Belén

ellus huerun los primerus.

Los pastoris estremeñus

dizimus tamién te quieru.

 

I enas nuestras majás d’Estremaúra

hazemus holgoriu cola çambomba

con el almirés, con panderetas.

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El Día de Todos los Santos
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OSCEC | 30-10-2015 | 17:13| 0

Ara que s’acerca el Día de Tolos Santus vos queremus apresental el estudiu que bemus hechu dendi OSCEC atentu d’esti día en Estremaúra. Qué lo desfrutéis!

El Día de Todos los Santos lleva celebrándose en Extremadura desde mucho tiempo antes de que llegara el cristianismo. En efecto, el origen de este día es la festividad del Samhain, la más importante dentro del calendario celta puesto que señalaba tanto el año nuevo como el final del verano y el comienzo del invierno.

Dentro del mundo celta se encontraban también nuestros antepasados lusitanos, vetones y túrdulos y, por supuesto, celebraban este día. Es por esto, y no gracias a romanos, cristianos o americanos, que dos mil años después se sigue celebrando en Extremadura. Aparece con cerca de quince denominaciones distintas y esto nos da cuenta de lo profundamente arraigada que está esta festividad en nuestra tierra.

Pero, a pesar de ello, corre un gran peligro porque son siglos los que llevan intentando soterrarla. Ya en el siglo III nos la disfrazaron de cristianismo y, desde el siglo pasado, tenemos que soportar a medios de comunicación, grandes superficies comerciales y a los propios colegios e institutos tratando de imponernos ese Halloween vacío de significado, movido por intereses económicos y diseñado para entretener a gente deshumanizada y acostumbrada a pertenecer al rebaño. Cuando los americanos empezaron a agujerear calabazas y a comprar disfraces, aquí ya estábamos celebrando el Samhain desde hace muchos, muchos siglos.

Halloween es un término inglés con influencia de las lenguas gaélicas para referirse al Día de todos los Santos. Es decir, estamos hablando de la denominación de una fiesta ya cristianizada. Porque Samhain, el nombre original, no hace referencia a los santos ni a los difuntos; Samhain, en los antiguos idiomas celtas, significa propiamente ‘fin del verano’. Era una fiesta de la comunidad, la fiesta del fin de la luz y la entrada en el ciclo anual de tinieblas y oscuridad, el invierno.

Los celtas creían que la puerta que une este mundo con el inframundo se abría con la llegada del Samhain. Por eso era la fiesta en la que honraban a sus antepasados, cuando más cerca se sentían de ellos. Y era costumbre ya en esta época hacerles ofrendas florales así que resulta evidente por qué se cristianizó como Día de Todos los Santos.

Pero cuando esta puerta del inframundo se abre también se acercan a cruzarla los espíritus malignos. Es por eso que esta festividad, y todas las del invierno, tienen ese trasfondo de ahuyentar todo lo malo, todo lo oscuro, ya sea disfrazándose o encendiendo hogueras.

Nuestros antepasados se vestían con harapos y máscaras para adoptar la apariencia de un espíritu maligno y evitar así ser dañados. Los espíritus eran suplantados por hombres jóvenes vestidos de blanco con máscaras o la cara pintada de negro. Se ensuciaban las casas y las decoraban con huesos, calaveras y murciélagos para que los muertos pasaran de largo. Hoy, cientos de años después, seguimos haciendo lo mismo aunque ahora pensemos que lo hemos copiado de América. Y es que nos han enseñado a creer que en Extremadura no teníamos pasado ni historia. Nos han enseñado a creer que el Jarramplas, el Jurramacho, las Carantoñas o las Encamisás son simples coincidencias.

Las hogueras tenían también un papel fundamental en este día. Todos los otros fuegos se apagaban y en cada hogar se encendía una hoguera en la chimenea. Se sacrificaban animales y los huesos se arrojaban a la hoguera. Este fuego sagrado recibía el nombre de Magosto, y es el nombre que esta fiesta recibe en la actualidad en varios pueblos del oeste de Extremadura.

Por los pueblos de Extremadura

Estos son los distintos nombres con que este día es conocida en los diversos pueblos:

“La Moragá” de Serradilla
“La Mogará” de Castañar de Ibor
“Los Tosantos” de Alconchel
“El Magusto” de Carbajo y Valencia de Alcántara
“La Chaquetía” de Mérida, Calzadilla de los Barros y Bienvenida
“La Cachetía” de la Sierra de Montánchez
“La Chiquitía” de Santibañez el Alto y el Bajo
“La Borrajá” de Hoyos
“La Calbotá” y “La Corrombla” de Villanueva de la Vera
“La Carvochá” o “Calvochá” de Las Hurdes
“Los Calbotes” de Plasencia y de Bohonal de Ibor
“El Carbote” de Casar de Cáceres
“Los Pantasmas” de La Siberia
“El Conqui” de Quintana de la Serena, Montijo y Malpartida de Cáceres.

La celebración

Veamos ahora cómo se vive esta fiesta en la actualidad en nuestras distintas comarcas. Pero nos vamos a fijar antes en detalle en aquellas que tienen especial una especial relevancia o singularidad:

“Los Pantasmas” de La Siberia

En la Calabria Extremeña, la parte más oriental de la Siberia, los “pantasmas” (fantasmas) usaban las calabazas para ponérselas en la cabeza y asustar a la gente. Los “pantasmas” eran personas que, tapadas y disfrazadas de blanco, salían de noche a deshora, para asustar a la gente; normalmente llevaban una calabaza agujereada en la cabeza y con una vela. Esto, que atemorizaba bastante a la gente, duró hasta la guerra civil, una época en la que se quedaron prohibidas casi todas las manifestaciones que implicaban llevar el rostro cubierto en Extremadura.

“El Conqui” de Quintana de la Serena, Montijo y Malpartida

En Quintana de la Serena cantan:
“La calavera el conqui ya se murió”
“La Calavera el Conqui no tien pelo ni cola”

Lo que hace verdaderamente singular este caso es que en la lengua extremeña, el castúo, ‘Conqui’ quiere decir precisamente ‘Trato’. Así que incluso lo más pretendidamente auténtico del Halloween, ese “truco o trato”, ya estaba en Extremadura incluso antes de que los americanos empezaran a celebrar su Halloween.

Durante estos días los niños entretenidos paseaban por los pueblos sus calabazas, sus sandías y sus melones. Los vaciaban, les hacían los ojos y la boca con una navaja y les ponían una vela dentro. Y las llamaban ‘Calavera el Conqui’ (Calavera del truco).

En Montijo, el melón convertido en calavera se colocaba sobre una tabla y los niños los llevaban por las casas donde la gente les daba monedas o chucherías mientras cantaban:

La calavera al Conqui
te da muchos sustinos
si mos das caramelos
mos iremos prontino

En Malpartida de Cáceres, por la noche, la chiquillería salía a la calle con calaveras encendidas hechas con la cáscara de las sandías de año, ya que eran las únicas que duraban hasta estas fechas y cantaban:

“La calavera, zapatos verdes, vestío de seda”

Por toda Extremadura

 

En general se puede hablar de un ritual compartido por todos los pueblos de Extremadura en este día y que no hace sino mostrar la estrecha relación con el Samhain celta:

Los niños van en fila y balancean las calaveras mientras cantan, piden castañas, higos y bellotas y las comen alrededor de esa hoguera sagrada, de ese Magosto, que antes comentábamos.
Los niños iban de casa en casa pidiendo al son de las diversas cancioncillas:

“Tía María, demi usté la chaquetía de los pollus de mi tía. Unos cantan y otros pían y otros dicin, castañas cocías, castañas cocías.”

“Tía, tía, dami la chiquitía, que si no no eris mi tía”

“Tia Maria demi vusté la chaquetía o si no le cortu el su rabu i la su torzia”

“Los Santos o te rompo los cántaros”

La gente les daba principalmente los frutos del tiempo, nueces, castañas, higos pasos, granadas…. y después de recoger la chaquetía, a comérsela, unos en el pueblo y otros en el campo.
Como hemos comentado, era el tiempo de hacer las calaveras para asustar y para que salieran las pantarujas, una especie de fantasma o alma en pena que paseaba por el pueblo.
También aparecían en este día las ‘ánimas benditas’ que recorrían las calles del pueblo pidiendo dinero de casa en casa. Eran personas enlutadas y encapuchadas, que llevaban esquilas y pasaban por las calles murmurando “alegrías” como:

“Las ánimas del purgatoriu
polas callis an salíu
dandu gritus i cramoris
que las oigan sus amigus.”

Muchas veces terminaban en el cementerio, donde las mujeres se reunían para rezar y que antes se había limpiado y adornado con flores y velas. De hecho, hay varios pueblos donde a los niños, para que se porten bien y se acuesten, se les asusta diciendo que debajo hay un cementerio celta.

Epílogo:

Esperamos que estas líneas os hayan mostrado que tenemos, y muy vivas, nuestras propias fiestas. Unas fiestas que existen en el territorio de la antigua Lusitania, en torno a la actual Extremadura, y no existen en ningún otro lugar del sur peninsular. Aunque adoptemos modas y costumbres de otros lugares es responsabilidad de todos que las nuestras no se acaben perdiendo. Es labor de todos detener esta aculturación que nos quieren imponer y empezar a defender nuestra propia cultura.

¡Madres, padres y maestros extremeños!: Por muy salaos que estén vuestros hijos y alumnos vestidos de esqueletos y zombis pensad el sentido profundo que tienen estos días y si de verdad merece la pena gastarse el dinero en todo eso sólo para echarles otra foto o es mejor llevarlos con los abuelos para que recuperen la fiesta tal y como siempre se ha venido celebrando.
Porque sería verdaderamente triste perder unas costumbres que han sobrevivido a romanos, visigodos, árabes, leoneses y castellanos. Todos ellos intentaron imponernos su cultura pero la realidad es que no lo consiguieron: a la vista está que nuestras fiestas y tradiciones no se corresponden con las de Castilla o las de León. Nuestras costumbres y raíces no son ni romanas ni árabes ni cristianas; nuestras costumbres ancestrales son de origen celta y han pervivido desde entonces.

Así que, queridos lusitanos y vetones, ¡feliz Samhaín! Para nuestros antepasados hoy 1 de Noviembre era el Año Nuevo. Así que salid a la ventana o a la calle, mirad a la luna y recordad que hace ahora 2500 años nuestros antepasados estaban a estas horas celebrando su nochevieja.

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Cavilandu dendi las Urzis
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OSCEC | 21-06-2015 | 21:53| 0

Ola collaçus!

Vos queremus muestral esta semana cómu ain ca ves más coletivus que prencipian a canteal testus castillanus al estremeñu. Velequí tenéis un uen exempru: la genti de Puebru Castúu á canteau un endilgu de Félix Rodrigo atentu la coltura tradizional delas Urzis. Dendi OSCEC Estremaúra mos cumpri abondu vel esta ‘Renacencia Estremeña’.

 

¡Hola amigos!

Os queremos mostrar esta semana cómo hay cada vez más colectivos que empiezan a traducir textos castellanos al extremeño. Aquí tenéis un buen ejemplo: la gente de Puebru Castúu ha traducido un artículo de Félix Rodrigo acerca de la cultura tradicional de Las Hurdes. Desde OSCEC Estremaúra nos encanta ver este Renacimiento Extremeño.

 

Alo primeru el endilgu de Félix Rodrigo / Primero el artículo de Félix Rodrigo:

http://esfuerzoyservicio.blogspot.com.es/2015/05/el-futuro-de-la-cultura-popular.html

 

I ara el de Puebru Castúu / Y ahora la traducción de Puebru Castuu:

http://puebrucastuu.blogspot.com.es/2015/06/el-porvenil-dela-coltura-pueblera.html

 

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Estremaúra descalecía
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OSCEC | 26-05-2015 | 23:36| 0

Ola estremeñ@s!
¡Hola extremeñ@s!

Queremus partil con vusotrus un cantal delos añus 70 en el que se muestra de qué horma los grupus musicalis eran coscientis delo que se descalecía a Estremaúra. Ara semus los propius estremeñus los que mos bemus descalecíu i desaculau dela nuestra propia tierra.

Esti velequí es el atillu de Youtube

Queremos compartir con vosotros una canción de los años 70 en el que se muestra de qué forma los grupos musicales de la época eran conscientes de lo que se olvidaba a Extremadura. Ahora somos los propios extremeños los que nos hemos olvidado y apartado de nuestra propia tierra.

Este es el enlace de Youtube

 

Ara vos ponemus la letra del cantal en castillanu:

Ahora os ponemos la letra en castellano:

 

Extremadura es la tierra cuna del conquistador

Aquella que hasta al prohombre su nombre se le olvidó,

aquella que hasta al prohombre su nombre se le olvidó.

 

Hay regiones en España para las que nace el sol.

A mi extrema y dura tierra la penumbra le tocó,

A mi extrema y dura tierra la penumbra le tocó.

 

Mano de obra barata para otro pueblo señor

que poco a poco a sus hombres de nuestra tierra sacó,

Que poco a poco a sus hombres de nuestra tierra sacó.

 

Hombres que marcan su vida con la desesperación.

Tierra que algunos se empeñan en que se divida en dos,

tierra que algunos se empeñan en que se divida en dos.

 

Un muro le sirve a algunos para su lamentación,

nosotros necesitamos de murallas chinas, dos,

nosotros necesitamos de murallas chinas, dos.

 

Extremadura olvidada, tierra parda se secó,

lucharemos porque en ella empiece a salir el sol,

lucharemos porque en ella empiece a salir el sol.

 

Hombro con hombro y unidos extremeños a luchar

porque esta tierra dormida empiece su despertar,

porque esta tierra dormida empiece su despertar.

 

Que los hombres que marcharon vuelvan de nuevo al lugar

y en nuestra querida tierra tengan otra vez su hogar,

y en nuestra querida tierra tengan otra vez su hogar.

 

 

En estremeñu dizi assina:

 

Estremaúra es la tierra cuna del conquistaol,

aquella que ata al proombri el su nombri se l’olvidó,

Aquella que ata al proombri el su nombri se l’olvidó.

 

Ain regionis en España palas que tien nacencia el sol,

ala mi estrema i dura tierra la penumbra le tocó,

ala mi estrema i dura tierra la penumbra le tocó.

 

Manu d’obra barata pa otru puebru señol

que de a pocu a pocu alos sus ombris dela nuestra tierra sacó,

que poco a poco a sus hombres de nuestra tierra sacó.

 

Ombris que marcan la su vía cola dessasperación.

Tierra que angunus s’empeñan en que se divía en dos,

tierra que angunus s’empeñan en que se divía en dos

 

Un muru le cumpri a angunus pal su lamentu

nusotrus nessecitamus de murallas chinas, dos,

nusotrus nessecitamus de murallas chinas, dos.

 

Estremaúra descalecía, tierra parda se secó,

lucharemus porque en ella prencipi a salil el sol,

lucharemus porque en ella prencipi a salil el sol.

 

Ombru con ombru i uníus, estremeñus a luchal

porque esta tierra dormía prencipi el su dispertal,

porque esta tierra dormía prencipi el su dispertal.

 

Que los ombris que marcharun uelvan de nuevu al lugal

i ena nuestra quería tierra tengan sotra vés el su ogal,

i ena nuestra quería tierra tengan sotra vés el su ogal.

 

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Ateneu de Caçris
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OSCEC | 02-02-2015 | 00:38| 0

Pos ya estamus paquí otra vés pa contalvus dela acabera chalra que bemus dau; d’esti viagi en el Ateneu dela ciá de Caçris. Sí, ala final vos queamus la tradución al castillanu. ¡Felís semana!:

Pues ya estamos aquí otra vez para contaros la última charla que hemos dado; esta vez en el Ateneo de Cáceres. Sí, al final os dejamos la traducción al castellano. ¡Feliz semana!:

 

Enque la tardi estava bastanti mala comu pa movel-si del butacón, saquemus huerças i ganas pa pescal el cochi i dil pa Caçris, comu dis el castellanu contra viento y marea, literalmenti.

Los del OSCEC mos ajuntemus un ratinu enantis ena Praça Mayol pa tenteal angunus temas tocantis ala associación i alas 7,30 ahilemus pal palaciu ondi está la sé del Ateneu cacereñu.

Dispués d’algún malentendíu por custión del proyetol i el ordenaol, aviemus la sala i entre librus i assientus acoloquemus el nuestru letreru duranti allegava la genti: era la primel ves que’l OSCEC vesitava el Ateneu, puntu d’encuentru de genti leía i conoceora dela capital cacereña.

Pos velaí que’l primeru en apotal hue Antonio Lasaosa, quien hue presentaol dela associación i del palranti, el Ismael. El púbricu hue téntigu de má que puímus empeçal quasi que ala ora prevista.

El Ismael despusu una chalra partía en dos temas prencipalis: poblemas filológicus del estremeñu i poblemas realis. Drentu del primel puntu estuvu a esprical custionis del andal filológicu atillau al estremeñu i a quasi que qualquiera lengua amenuía. Preguntas comu si es lengua o dialetu, estremeñu o castúu, origin i destensión, utiliá del estremeñu, mesmu bandeó polas creyencias falsas i opinionis destinás que ai al reol del estremeñu.

Ena segunda parti, los poblemas realis, el Ismael descrivió el estremeñu de lengua amenuía i repuntá dandu causas estóricas rezientis que lo esprican i ata las conseqüencia que estamus sintiendu agora ena sociedá. El resumi traiva comu poblemas de verdá la falta de conocencia, d’apreciu, l’aminución del númiru de palrantis, l’assencia enos pranis d’estudiamientu i l’assencia de políticas lingüísticas.

La chalra que duró pocu más duna ora causó otras muchas custionis entre el púbricu, que de no bel fechau el Ateneu tan tempranu poíamus bel estau oras i oras caraveandu. La primel custión vinu por parti de Lasaosa, quien se susprendió de bel entendíu quasi que tola carava, en siendu él aragonés i estandu la chalra palrá en estremeñu. Asseñaló que essi comprendimientu venía por sel variantis i que era en aquellus elementus más deferenciaoris ondi teniamus que envestigal i era precisu conserval. El Ismael contestó que aquellu se devía a sel toas lenguas ermanas del mesmu troncón latinu i que estava polo claru que ai comprendimientu entre las lenguas romancis, enque alas vezis ena oraliá no lo sean tantu comu ena escritura.

Una señora del púbricu, professora de Bioquímica, asseñaló la precisión d’essa etiqueta lingüística de estremeñu pa con ellu sostribal el conceutu d’entidá. Pusu por comparança el propiu cuerpu, del que ella aprendi los muchachus, que ai que partil delo más cercanu pa conocel lo dahuera alogu.

 

 

Otras osservancias tocavan el farrungamientu del estremeñu por causa duna mala política en Estremaúra. No se comprendía cómu en Estremaúra, a pesal dela riqueza coltural que ai, la lengua nunca rezara drentu delos puntus de avíu dela almenistración o el goviernu. Aquella hue, sin duda, la pregunta que más alargó la carava, pos era la más compricá i truxu varias contiestas.

Un zagal de Moraleja asseñaló que’l pesu huerti de tó estu estava na estoria delos estremeñus, peru que con tó i con essu ai palrantis monolingüis que namás sabin palran en estremeñu i que por sel fabetus no alquirierun la vergüença de palral ena lengua materna. Más, dixu que su avuela de Calçaílla namás sabía estremeñu peru que se hazía entendel con qualquiera ena idea de que las lenguas sirvin pa comunical-si.

 

 

Otru señol dixu suspressu que cómu era possibli que Caçris en 20 añus se huera vueltu tan “fina” ena palraera, que quandu el jovin no se palrava castellanu ena capital. Otru zagal de Brovalis, pala parti de Xerés, asseñaló que s’entendía i entendía perfetamenti el portugués precisamenti polo que se apareci al estremeñu ena su parti i que con tó lo de sul que es, gastava tolas palabras que’l Ismael diva dixiendu ena palramenta.

Concluímus en que’l estremeñu es un continu drentu delas lenguas romancis dela parti ocidental, arrayá-lu es impossibli, lo mesmu que ponel arrayu a otras lenguas romancis. Lo prencipal es concencial i hazel conoceoris los propius estremeñu del patrimoniu que tienin i precural componel los grandis poblemas sociolingüísticus que tien, enantis que los filológicus.

Con esti autu i la proyeción de Territoriu de Bandolerus la semana que vien en el Ateneu, el mundu leíu de Caçris está siendu tamién conoceol dela ralidá del estremeñu.

*Retrataúras Carlos del Sol i Ismael Carmona.

 

I ara velequí la tradución al castillanu pa si tovía ain cosas que acontináis a no entendel el estremeñu:

 

Charla en el Ateneo de Cáceres

 

Aunque la tarde estaba bastante mala como para moverse del butacón sacamos fuerzas y ganas para coger el coche e ir a Cáceres, como dice el castellano, ‘contra viento y marea’, literalmente.

Los del OSCEC nos reunimos un rato antes en la Plaza Mayor para tratar algunos temas de la asociación y a las 7,30 nos fuimos al palacio donde está la sede del Ateneo Cacereño.

Después de algún malentendido por cuestión del proyector y el ordenador, preparamos la sala y entre libros y asientos colocamos nuestro cartel mientras llegaba la gente: era la primera vez que el OSCEC visitaba el Ateneo, punto de encuentro de gente leída y conocedora de la capital cacereña.

Así que el primero en aparecer fue Antonio Lasaosa, que hizo de presentador de la asociación y del ponente, Ismael. El público fue puntual de manera que pudimos empezar casi a la hora prevista.

Ismael dispuso una charla dividida en dos temas principales: problemas filológicos del extremeño y problemas reales. Dentro del primer punto estuvo explicando cuestiones del camino filológico del extremeño y de casi cualquier otra lengua minorizada. Preguntas como si es lengua o dialecto, extremeño o castúo, origen y extensión, utilidad del extremeño, también hizo un recorrido por las falsas creencias falsas y opiniones que hay alrededor del extremeño.

En la segunda parte, los problemas reales, Ismael describió el extremeño como lengua minorizada y amenazada dando causas históricas recientes que lo explican y hasta las consecuencias que estamos sintiendo ahora en la sociedad. El resumen traía como problemas de verdad la falta de conocimiento, de falta de aprecio, la disminución del número de hablantes, la ausencia en los planes de estudio y la ausencia de políticas lingüísticas.

La charla, que duró poco más de una hora, provocó otras muchas cuestiones entre el público; de no haber cerrado tan temprano el Ateneo podíamos haber estado horas y horas de palique. La primera cuestión vino por parte de Lasaosa, quien se sorprendió de haber entendido casi toda la charla, siendo él aragonés y estando la charla hablada en extremeño. Señaló que esa comprensión venía por ser variantes y que era en aquellos elementos más diferenciadores los que teníamos que investigar y era más preciso conservar. El Ismael contestó que aquello se debía a ser todas lenguas hermanas del mismo tronco latino y que estaba claro que hay comprensión entre las lenguas romances, aunque a veces en lo oral no lo sea tanto como en la escritura. 

Una mujer del público, profesora de Bioquímica, señaló la precisión de esa etiqueta lingüística de extremeño para con ello apoyar el concepto de identidad. Puso como ejemplo el propio cuerpo, del que ella enseña a los muchachos, que hay que partir de lo más cercano para conocer después lo de afuera.

Otras observaciones tocaron el derrumbe del extremeño por causa de una mala política en Extremadura. No se comprendía cómo en Extremadura, a pesar de la riqueza cultural que hay, la lengua nunca apareciera dentro de los planes de la administración o el gobierno. Aquella fue, sin duda, la pregunta que más alargó el coloquio, pues era la más complicada y trajo varias respuestas.

Un muchacho de Moraleja señaló que el peso fuerte de todo esto estaba en la historia de los extremeños, pero que así y todo hay hablantes monolingües que sólo saben hablar en extremeño i que por ser analfabetos no adquirieron la vergüenza de hablar en la lengua materna. Más, dijo que su abuela de Calzadilla sólo sabía extremeño pero que se hacía entender con cualquiera en la idea de que las lenguas sirven para comunicarse. 

Otro señor dijo sorprendido que cómo era posible que Cáceres en 20 años se hubiera vuelto tan “fina” en su habla, que cuando él era joven no se hablaba castellano en la capital. Otro chico de Brovales, por la zona de Jerez, señaló que se entendía y entendía perfectamente el portugués precisamente por lo que se parece al extremeño en su zona y que con todo lo del sur que es, usaba todas las palabras que el Ismael iba diciendo en la charla.

Concluimos en que el extremeño es un continuo dentro de las lenguas romances de la parte occidental, delimitarlo es imposible, lo mismo que ocurre con otras lenguas romances. Lo principal es concienciar y hacer a los propios extremeños conocedores del patrimonio que tienen y procurar componer los grandes problemas sociolingüísticos que tiene, antes incluso que los filológicos. 

Con este acto y la proyección de Territoriu de Bandolerus la semana que viene en el Ateneo, el mundo leído de Cáceres está siendo también conocedor de la realidad del extremeño. 

 *Fotos: Carlos del Sol e Ismael Carmona.

 

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La tumba dela Uerta Monteru
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OSCEC | 16-01-2015 | 21:48| 0

Felís añu estremeñus! Pa prencipial el añu mos amus a acercal a una delas joyas más rezientis del nuestru patrimoniu: La tumba dela Uerta Monteru. Ya sabéis, alo primeru en estremeñu i endispués cola su tradución en castillanu. Que vos rehunda!

¡Feliz año extremeños! Para empezar el año nos vamos a acercar a una de las joyas más recientes de nuestro patrimonio: La tumba de la Huerta Montero. Ya sabéis, primero en extremeño y después su traducción en castellano. ¡Que lo disfrutéis! 

 

Las vezis que no abremus muau de parecel, de religión, de cultu, de costumbris dendi los primerus abitantis d’estas tierras ata los que estamus agora… Sin embargu, toas essas muacionis que quasi que nunca sabemus a cuentu de qué son hazin que veamus las obras delos antiguus con estrañeza i almiración.

Eno que agora es el políganu de Mendraleju, velallí ena parti norti del puebru i siguiendu una carrefilera de empuebramientus i necrópolis dendi los cerrus delas Vegas Baxas ata el centru delos Barrus, está la tumba dela Uerta Monteru, una sepoltura de que tien 4650 añus (sigún preva del carbonu-14)  i que es una delas joyas más antiguas del  patrimoniu delos estremeñus.

 

 

Dibuju dela tumba ena entrá

En una lomba que ai renti al caminu Lobón que sal de Mendraleju i el regatu las Picás, mesmamenti junta el ferial, está acotau el terrenu ondi se halla la tumba. Amás, el terrenu cedíu pol ayuntamientu al reol dela tumba vá a premitil el día que aiga possibli tenteal pa vel si ai más tumbas, pos no era ralu que esti crassi d’enterramientus estuvieran ajuntaus, no solitarius.

 

 

Entrá andi s’aprecia la rampla i el correol de piera

La tumba de correol está cubierta por un edificiu aparenti pa servil tamién de centru d’entrepetación, bastanti atinau dá que el yacimientu está ahuera del puebru i precisava de estal tapau i cercau. Fallu gravi es el no tenel mostruariu nengunu con angunas delas pieças o uessus allí hallaus: lo únicu son grandis letrerus espricativus.

 

 

Lanchas de piçarra del correol

 

La tumba está mu bien conservá, seguramenti porque está escavá en el caleñu un par de metrus, es dizil, no está sobressalienti comu otras tumbas, i amás la propia bóveda dela sala que uvu de sel por acercamientu de pieras, comu muchus delos buhíus tradicionalis estremeñus, i que ena parti del mediu tenía unus 4 metrus, deque cedió i se farrungó, tapió la sala premitiendu que no cedieran las parelis i los axuaris i el uessariu permanecieran sin tocal.

 

 

Sala o cámara. S’aprecia la clariá entrandu pola puerta.

La colá o el correol tien un cachu que está de rampla alo primeru ata llegal alos metrus propiamenti dichus que son de passillu ondi grandis lanchas de piçarra lo tapa. Essi primel cachu tien la paré de caleñu i alogu el segundu cachu es de piçarra, en lanchas i en paré. La hechura i colocación premitin que’l día del solticiu d’iviernu el sol atraviessi el correol i alumbri la sala entera.

Ena sala, que tuvu usu duranti un mileniu arreglu alos destintus tipus de uessus i materialis que se hallarun endrentu, agora está conas parelis sin cubierta más que anguna que otra lancha. El haci de materialis que dio hue enormi, dendi retejonis i caquinus de vasijas i vasijas enteras ata los imagis o ídolus labraus. Tamién cuyamenti que encontrarun dos caracolas.

 

 

Detalli dela puerta

La sala tien un diametru bastanti grandi, pos estas tumbas eran coletivas. Comu estuvu por tantu tiempu usá, lo mesmu pa enterral que pa hazel cultus, son muchus los cuerpus que se hallarun, pocu más dun cientu. La huerça delos cuerpus se encontrarun çaleaus, enque uvu exemprus tamién delos acolocaus de manera agaivá ena postura fetal.

 

 

Lagareta, canal i citerna

 

Peru si la propia tumba no huera ella propia susprendenti, tamién al reol ai tres lagaretas ondi se hazían las mesclas de barru i caleñu pala tumba. Estas lagaretas están también escavás en el suelu i una d’ellas tien una canalina que vien duna citerna de unus 80 litrus de cabusía.

El yacimientu en verdá que espasma pola antigüedá i lo bien conservau que está, andi se aprecia quasi que tola tumba. Oxalá i el día de mañana escavin por detrás andi se vei que puea avel otra igual! Esti tesoru que está en los Barrus no es el únicu que mos quearun tan de patrás los nuestrus antepassaus. Devemus de conocé-lus i valoreá-lus por juntu porque assina entendemus cómu vivían aquellus ombris en estas tierras i cómu sabían servil-si respetuosamenti del mediu, aprovechandu lo que la tierra dava sin prejudical. Enantis de abril más navis en aquella parti, deverían de prospetal bien el suelu no sea cuentu que los interessis acabin por tapal pa siempri tesorus comu esti.

Dendi aquí agraecemus a Ana, la nuestra guía, la vesita al yacimientu i la su amabilidá. Los que querais vé-lu, cosa que recomiendu pa tol que quiera sabel más dela nuestra estoria en unu delos puntus más antiguus conservaus, ya sabeis que teneis de palral primeru cona oficina de turismu.

 

I ara velequí la tradución al castillanu:

 

¿Cuántas veces habremos cambiado de opinión, de religión, de culto o de costumbres desde los primeros habitantes de estas tierras hasta lo que estamos ahora. Sin embargo, todos esos cambios que casi nunca sabemos a cuento de qué son hacen que veamos las obras de los antiguos con extrañeza y admiración.

En lo que ahora es el polígono de Almendralejo, en la zona norte del pueblo y siguiendo una ristra de poblados y necrópolis desde los cerros de las Vegas Bajas hasta el centro de los Barros, está la tumba de la Huerta Montero, una sepultura que tiene 4.650 años (según la prueba del carbono-14)  y que es una de las joyas más antiguas del patrimonio de los extremeños.

En una loma que hay junto al camino a Lobón que sale de Almendralejo y el arroyo de las Picadas, justo junto al ferial, está acotado el terreno donde se halla la tumba. Además, el terreno cedido por el ayuntamiento alrededor de la tumba va a permitir el día que sea posible buscar si hay más tumbas, pues no era raro que esta clase de enterramientos estuvieran juntos y no apartados.

La tumba de corredor está cubierta por un gran edificio para servir también de centro de interpretación, bastante apropiado ya que el yacimiento está a las afueras del pueblo y necesitaba estar tapado y cercado. Fallo grave es no tener ningún muestrario con algunas de las piezas o huesos allí hallados: lo único son grandes letreros explicativos.

La tumba está muy bien conservada, seguramente porque está excavada en el calero un par de metros, es decir, no sobresale como otras tumbas, y además la propia bóveda de la sala construida por acercamiento de piedras, como muchos de las chozas tradicionales extremeños, y que en el medio tenía unos cuatro metros, cuando cedió y se derrumbó, tapió la sala permitiendo que no cedieran las paredes y los ajuares y el osario permanecieran sin tocar.

La colada o corredor tiene un trozo que está de rampa al principio hasta llegar a los metros propiamente dichos que son de pasillo donde grandes piezas de pizarra lo tapa. Ese primer trozo tiene la pared de calero y el segundo es de pizarra, tanto en el techo como en la pared. La hechura y colocación permiten que el día del solsticio de invierno el sol atraviese el corredor e ilumine la sala entera.

En la sala, que tuvo uso durante un milenio como muestran los distintos tipos de huesos y materiales que se hallaron dentro, está ahora con las paredes sin cubierta salvo alguna de ellas. El número de materiales que dio fue enorme, desde pedazos de vasijas y vasijas enteras hasta las imágenes o ídolos labrados. También casualmente encontraron dos caracolas.

La sala tiene un diámetro bastante grande, pues estas tumbas eran colectivas. Como fue utilizada tanto tiempo, tanto para enterrar como para hacer cultos, son muchos los cuerpos que se han hallado, algo más de cien. La mayoría de los cuerpos se encontraron destrozados, aunque hay algunos colocados en posición fetal.

Pero, por si la propia tumba no fuera sorprendente por sí misma, hay también alrededor tres pequeños lagares donde se hacían las mezclas de barro y calero para la tumba. Estos lagares están también excavados en el suelo y una de ellos tiene un canal que viene de una cisterna de unos ochenta litros de capacidad.

El yacimiento en verdad asombra por la antigüedad y lo bien conservado que está, donde se aprecia casi toda la tumba. ¡Ojalá el día de mañana excaven por detrás donde se ve que puede haber otra igual! Este tesoro que está en Tierra de Barros no es el único tan antiguo que nos dejaron nuestros antepasados. Tenemos que conocerlos y valorarlos en conjunto porque así entenderemos cómo vivían aquellos hombres en estas tierras y cómo sabían servirse respetuosamente del medio, aprovechando lo que la tierra daba sin perjudicarla. Antes de abrir más naves en la zona deberían prospectar bien el suelo no sea que los intereses acaben por tapar para siempre tesoros como éste.

Desde aquí agradecemos a Ana, nuestra guía, la visita al yacimiento y su amabilidad. Los que queráis verlo, cosa que recomiendo para todo el que quiera saber más de nuestra historia en uno de los puntos más antiguos que se conservan, ya sabéis que tenéis que hablar primero con la oficina de turismo.

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El orihoscu dela lengua estremeña
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OSCEC | 14-12-2014 | 21:55| 0

D’esti viagi vos muestramus un endilgu que bemus entangau atentu del processu de descaecimientu que á padecíu la lengua estremeña alo largu delos sigrus pa que assina vos poais hazel una idea de cómu an síu las cosas en verdá. Volo ponemus alo primeru en castillanu i endispués ena nuestra lengua, el estremeñu. Felís semana i si no mos vemus enantis delas Fiestas, felís Cabu d’añu!

En esta entrada os mostramos un artículo que hemos escrito acerca del proceso de deterioro que ha padecido la lengua extremeña a lo largo de los siglos para que os podais hacer una idea de cómohan sido las cosas en verdad. Os lo ponemos primero en castellano y después en nuestra lengua, el extremeño. Feliz semana y si no nos vemos antes de las Fiestas, ¡Feliz Año Nuevo!

EL OCASO DE LA LENGUA EXTREMEÑA

Es un argumento muy recurrente dentro del entorno académico de la universidad de Extremadura decir que si en Extremadura se habla castellano es porque los extremeños aceptaron libre y voluntariamente dejar de emplear su propia lengua por una más moderna y universal pero, lamentablemente, esto no ha sido así. Y es que este manido argumento muestra la nula autonomía que tiene la Universidad de Extremadura puesto que lo único que hace es seguir la doctrina que se le dicta desde Madrid.

Pero hay un segundo argumento al que recurre la Universidad de Extremadura; y no es otro que decir que la  lengua extremeña ya está muerta. Nosotros creemos que la lengua extremeña únicamente está fuertemente acomplejada y esto es del todo normal pues es el único caparazón que ha podido encontrar para no desaparecer.

Y es que sonroja constatar que quienes se denominan doctos achaquen este proceso a una libre elección cuando probablemente no haya en la antropología mundial ningún proceso más estudiado que el de la aculturación.

Pero es que este argumento ha calado tanto en España que incluso gente con un reconocido espíritu crítico como Arturo Pérez-Reverte afirma sin rubor en un artículo [1] que “la elección de la lengua castellana por España fue voluntaria…de una forma que podríamos llamar natural”. Y los que opinan lo contrario son (somos) “manipuladores, cantamañanas, idiotas, mareantes y tontos del ciruelo”.

No debería necesitar Pérez Reverte a estas alturas los insultos para reforzar sus argumentos. Pero es que su opinión no es otra cosa que la doctrina oficial, la que el rey Juan Carlos elevó a dogma en la entrega del Premio Cervantes el 25 de abril de 2001: “Nunca fue la nuestra lengua de imposición, sino de encuentro, a nadie se obligó nunca a hablar en castellano, fueron los pueblos más diversos quienes hicieron suyo, por voluntad libérrima, el idioma de Cervantes.

Pero, por desgracia para nosotros los extremeños, las cosas no han sido así. Esa idílica elección “natural y voluntaria” del castellano se ha ido tejiendo a base de arrinconar a las demás lenguas de la península y, muy especialmente, a costa de las más cercanas a Castilla.

En nuestro caso tenemos que hablar en primer lugar de la mal llamada “Reconquista”: En Extremadura ya se hablaba una lengua romance mozárabe que había pervivido y evolucionado independientemente desde el latín y que no hizo sino mezclarse con el astur-leonés que trajeron las elites dominantes. A todo esto debemos añadir la absorción de León por Castilla a la muerte de Alfonso IX y la paulatina sustitución del leonés como lengua de la corte por el castellano.

Pero, tal y como muestran los documentos que ha recopilado D. José Ignacio López Susín desde la Fundación Gaspar Torrente [2], el asunto se destapó con la llegada de Felipe V en 1714 y su modelo estatal centralista, y así, en las Instrucciones secretas para la aplicación de los Decretos de Nueva Planta (1717), manda a los corregidores poner “el mayor cuidado en introducir la lengua castellana a cuyo fin dará providencias más templadas y disimuladas para que se note el efecto sin que se note el cuidado.”

Ya avanzado el siglo Carlos III, en una Real Cédula de 1768, impone la enseñanza en castellano: “Para que en todo el Reyno se actúe y enseñe en lengua castellana. [...] y a este efecto derogo y anulo todas cualesquier resoluciones, o estilos, que haya en contrario, y esto mismo recomendará el mi Consejo a los Ordinarios Diocesanos, para que en sus Curias se actúe en lengua castellana.[...] cuidando de su cumplimiento las Audiencias y Justicias respectivas…”

Estas medidas de imposición llegaron incluso a América donde la influencia de los numerosos extremeños emigrados se había hecho notar. Carlos III, a tal efecto, dispuso lo siguiente: “Por la presente ordeno y mando a mis Virreyes del Perú, Nueva Granada, Nuevo Reyno de Granada… guarden, cumplan y ejecuten, y hagan guardar, cumplir y ejecutar puntual y efectivamente [...] mi Real Resolución [...], para que de una vez se llegue a conseguir el que estingan los diferentes idiomas, de que se una en los mismos dominios, y sólo se hable el castellano, como está mandado por repetidas Reales Cédulas y Órdenes expedidas en el asunto.”

Una forma muy natural de conseguir las cosas (“razón de mercado” la llama Pérez-Reverte) nos muestra esta Real Cédula de 1772: “…por la cual mando, que to­dos los Mercaderes, y Comerciantes de por mayor y menor de estos mis Reynos, y Señoríos, sea Naturales, o Extranjeros, lleven, y tengan sus libros en idioma castellano”.

Esto no hará sino confirmarse más tarde en el Código de Comercio de 1829 (art. 54): “Los libros de comercio se llevarán en idioma español. El comerciante que los lleve en otro idioma, sea extranjero, o dialecto especial de alguna provincia del reino, incurrirá en una multa…”

Pero ya en el reinado de Carlos IV se dan unas “Instrucciones para el arreglo de teatros y compañías cómicas fuera de la Corte”, en las se preceptúa que: “En ningún Teatro de España se podrán representar, cantar, ni baylar piezas que no sean en idioma castellano.”

Seguimos avanzando en el tiempo. Durante la Regencia de María Cristina, en 1837, encontramos lo siguiente: “Cada maestro ó maestra tendrá una sortija de metal, que el lunes entregará á uno de sus discípulos, advirtiendo á los demás que dentro del umbral de la escuela ninguno hable palabra que no sea en castellano, so pena de que oyéndola aquel que tiene la sortija, se la entregará en el momento, y el culpable no podrá negarse á recibirla“.

Aunque peor se lo ponían a los propios maestros; por un Real Decreto de 1902 se ordena lo siguiente: “Los maestros y maestras de Instrucción Primaria que enseñasen a sus discípulos la Doctrina Cristiana u otra cualquiera materia en un idioma o dialecto que no sea la lengua castellana serán castigados por primera vez con amonestación… y si reincidiese, serán separados del Magisterio oficial, perdiendo cuantos derechos les reconoce la Ley.

Es en esta época cuando nos visita el filólogo alemán Fritz Krüger y confirma que el trabajo está casi terminado:

“Este es el panorama en aquellos lugares en los que el habla se encuentra cerca de su ocaso, allí donde hoy, tras varias búsquedas, aún se puede escuchar, pero quizá mañana quede para siempre aniquilada; allí donde el idioma español poco tiempo tendrá que esperar para celebrar la victoria definitiva.

En estos lugares sólo nos queda proteger los últimos reductos aún a salvo del apabullante poder del idioma español antes de que sea demasiado tarde y así poder formarnos una imagen de cómo era el habla en toda su plenitud.

Porque no se trata en el caso de Extremadura de un contraste entre variantes lingüísticas sino de la lucha entre una lengua vernácula y la moderna lengua estatal. Esto muestra un proceso de evolución que se viene observando de forma habitual en toda Europa pero que es una evolución ¡en un solo sentido y en una sola dirección! Porque constatar los enormes progresos que el idioma español ha conseguido entre los jóvenes y los de mediana edad es sorprendente y a la vez espantoso.”

Su revelador relato continúa así:

“Desde los núcleos más importantes se transmiten la vida, la cultura y el idioma modernos a las zonas colindantes mientras que las más alejadas aún se mantienen a salvo de la aniquiladora influencia.

De este modo nos damos cuenta de todos los indicios de la cada vez más próxima debilidad del habla; las clases en castellano hacen lo suyo, pero no son el único factor que explica la fuerte descomposición en que se encuentra el habla de Extremadura. Y es que, al parecer, este proceso de aniquilación cultural no es tan antiguo, es más bien relativamente reciente. Según testimonios de los propios habitantes, hace aproximadamente cincuenta años el habla extremeña era el habla vehicular.

Sería especialmente apasionante estudiar el modo tan progresivo (desde cuándo, con qué intensidad,…) en que el idioma español ha ido gestando el ocaso de la lengua extremeña pero es inabarcable dentro del presente estudio. Porque no es mi intención documentar detalladamente este proceso de aniquilación sino intentar que los datos recopilados sirvan para alumbrar un cambio de tendencia: una progresión hacia una cultura propia y viva que evite la paulatina sustitución por las obstinadas formas de la lengua estatal.”

Así que cuando Franco, en una de sus primeras alocuciones, deja bien claro por dónde irán los tiros de su largo mandato no hace sino continuar un largo proceso: “El carácter de cada región será respetado, pero sin perjuicio para la unidad nacional, que la queremos absoluta, con una sola lengua, el castellano, y una sola personalidad, la española.”La razón es obvia: el rasgo que hace pervivir una cultura es la lengua por medio de la cual se transmite. Si se corta el hilo transmisor su ocaso está más que garantizado.

De fecha no tan lejana como 1954 aún tenemos el testimonio de una mujer en Malpartida de Plasencia que manifestaba ser incapaz de expresarse en castellano. Y en una encuesta realizada en 1976, el 12% de los extremeños aún manifestaba que su lengua era la característica más diferenciadora con el resto de España.

En la actualidad, y tras haber recorrido de punta a punta la Extremadura, seguimos recopilando numerosos casos de castigos escolares por emplear palabras de la lengua extremeña. Y es que ya lo decía Milan Kundera:

“El primer paso para aniquilar un pueblo es borrar su memoria. Destruir sus libros, su cultura, su historia. Y después pones a alguien para que escriba nuevos libros, para que elabore una nueva cultura, para que invente una nueva historia. En poco tiempo la nación empezará a olvidar lo que es y lo que fue”.

           Milan Kundera, El libro de la risa y el olvido (1979)

EL ORIHOSCU DELA LENGUA ESTREMEÑA

Es un ergumentu mu recurrenti endrentu del entornu académicu dela Nuversidá d’Estremaúra dizil que si en Estremaúra se parla castillanu es porque los estremeñus acetarun libri i de su motivu dexal d’empreal la su propia lengua por una más moerna i universal peru, lamentablimenti, estu no hue assina. I es que esti ergumentu muestra la autonomía nula que tien la Nuversidá d’Estremaúra porque lo únicu que hazi es siguil la dotrina que se le dita dendi Mairil.

Peru ai un segundu ergumentu al que recurri la Nuversidá d’Estremaúra; i no es otru que dizil que la lengua estremeña ya está muerta. Musotrus creemus que la lengua estremeña namás que está huertimenti acomprexá i estu es del tó normal pos es el únicu calapachu que á poíu encontral pa no desparecel.

I es que abexina costatal que quien se denominan leíus atribuyan esti processu a una libri escoja quandu probablimenti no aiga ena antropología mundial processu dengunu más estudiau que el del acolturamientu.

Peru es que esti ergumentu tien calau tantu en España que mesmu genti con un espíritu críticu reconocíu comu Arturo Pérez-Reverte afirma sin rubol en un endilgu que “la elección de la lengua castellana por España fue voluntaria…de una forma que podríamos llamar natural”. I los que opinan lo contrariu son (semus) “manipuladores, cantamañanas, idiotas, mareantes y tontos del ciruelo”.

No devería de nesecital Pérez Reverte a estas alturas los insultus pa reforçal los sus ergumentus. Peru es que el su parecel no es otra cosa que la dotrina oficial, la que el rei Juan Carlos dio ena entriega del Premio Cervantes el 25 d’abril de 2001: “Nunca fue la nuestra lengua de imposición, sino de encuentro, a nadie se obligó nunca a hablar en castellano, fueron los pueblos más diversos quienes hicieron suyo, por voluntad libérrima, el idioma de Cervantes.

Peru, por desgracia pa musotrus los estremeñus, las cosas no an síu assina. Essa escoja “natural y voluntaria” del castillanu s’á díu teciendu a trocu d’arrinconal las demás lenguas dela península i, mu especialmenti, a costa delas más cercanas a Castilla.

En el muestru casu tenemus de palral alo primeru dela mal mentá “Reconquista”: En Estremaúra ya se palrava una lengua romanci moçárabi que avía pervivíu i volucionau endependientementi dendi el latín i que no hizu sino mesturalsi con el asturianu-leonés que truxun las élitis dominantis. A to estu devemus añidil el assorvimientu de León por Castilla ala muerti d’Alfonso IX i la suposición contina del leonés comu lengua dela corti pol castillanu.

Peru, tal i comu muestran los decumentus que tien recopilau D. José Ignacio López Susín dendi la Fundación Gaspar Torrente, el assuntu se destapó cona llegá de Felipe V en 1714 i el su moelu estatal central, i assina, enas estrucionis secretas pala apricación delos Decretos de Nueva Planta (1717), manda alos corregioris ponel “el mayor cuidado en introducir la lengua castellana a cuyo fin dará providencias más templadas y disimuladas para que se note el efecto sin que se note el cuidado.”

Ya andau el sigru Carlos III, nuna Real Cédula de 1768, impon el enseñamientu en castillanu: “Para que en todo el Reyno se actúe y enseñe en lengua castellana. [...] y a este efecto derogo y anulo todas cualesquier resoluciones, o estilos, que haya en contrario, y esto mismo recomendará el mi Consejo a los Ordinarios Diocesanos, para que en sus Curias se actúe en lengua castellana.[...] cuidando de su cumplimiento las Audiencias y Justicias respectivas…”

Estas medías d’imposición llegarun mesmu a América ondi la infrujencia delos numerosus estremeñus emigraus s’avía hechu notal. Carlos III, a tal efetu, dispusu lo siguienti: “Por la presente ordeno y mando a mis Virreyes del Perú, Nueva Granada, Nuevo Reyno de Granada… guarden, cumplan y ejecuten, y hagan guardar, cumplir y ejecutar puntual y efectivamente [...] mi Real Resolución [...], para que de una vez se llegue a conseguir el que estingan los diferentes idiomas, de que se una en los mismos dominios, y sólo se hable el castellano, como está mandado por repetidas Reales Cédulas y Órdenes expedidas en el asunto.”

Una horma mu natural de concedel las cosas (“razón de mercado” la mienta Pérez-Reverte) mos muestra esta Real Cédula de 1772: “…por la cual mando, que to­dos los Mercaderes, y Comerciantes de por mayor y menor de estos mis Reynos, y Señoríos, sea Naturales, o Extranjeros, lleven, y tengan sus libros en idioma castellano”.

Estu no hadrá más que confirmalsi más tardi nel Código de Comercio de 1829 (art. 54): “Los libros de comercio se llevarán en idioma español. El comerciante que los lleve en otro idioma, sea extranjero, o dialecto especial de alguna provincia del reino, incurrirá en una multa…”

Peru ya nel reinau de Carlos IV se dan unas “Instrucciones para el arreglo de teatros y compañías cómicas fuera de la Corte”, enas que se precetúa que: “En ningún Teatro de España se podrán representar, cantar, ni baylar piezas que no sean en idioma castellano.”

Acontinamus en el tiempu. Doranti la Regencia de María Cristina, en 1837, mos topamus lo siguienti: “Cada maestro ó maestra tendrá una sortija de metal, que el lunes entregará á uno de sus discípulos, advirtiendo á los demás que dentro del umbral de la escuela ninguno hable palabra que no sea en castellano, so pena de que oyéndola aquel que tiene la sortija, se la entregará en el momento, y el culpable no podrá negarse á recibirla“.

Enque peol se lo ponían alos propius maestrus; por un Real Decreto de 1902 se manda lo siguienti: “Los maestros y maestras de Instrucción Primaria que enseñasen a sus discípulos la Doctrina Cristiana u otra cualquiera materia en un idioma o dialecto que no sea la lengua castellana serán castigados por primera vez con amonestación… y si reincidiese, serán separados del Magisterio oficial, perdiendo cuantos derechos les reconoce la Ley.

Es en esta época que mos vesita el filologu alemán Fritz Krüger i confirma que el trebaju está quasi que aterminau:

“Velequí el parorama en aquellus sitius enos que la palra se halla en paragi de desparecel, allí ondi oi, tras de varias procuras, tovía se puei sentil, peru quiciás mañana quee pa sempri achaciná; allina ondi la idioma española pocu tiempu tendrá que asperal pa celebral la vitoria definitiva.

Nestus sitius namás mos quea protegel los acaberus redutus tovía salvus del apergollanti poel dela idioma española i assina poel hormal-mus una imagin de cómu era la palra en tola su fuga enantis que seya tardi demás.

No se trata nel casu d’Estremaúra dun contrasti entre variantis lengüísticas sino dela briega entre una lengua vernácula i la moerna lengua estatal. Estu muestra un procesu de volución que por desgracia se vien a osserval de manera abitual, peru una volución namás que en un sentíu, nuna sola direción! Costatal los enormis pogressus que la idioma española á conseguíu d’entre los más nuevus i los de mediana edá es susprendenti i ala vés espantosu.”

Esti relatu tan revelaol acontina assina:

“Dendi los núcleus más emportantis se trasmitin la vida, la coltura i la idioma moernas alas zonas linderas mentris que las más desapartás tovía se mantien salvus dela achacinaora infrujencia.

D’esti jeitu mos damus cuenta de tolas huélligas del ca vés más próssimu descaecimientu dela palra; las crassis en castillanu hazin lo suyu, peru no son el únicu factol que esprica el huerti descomponimientu en que s’alcuentra la palra d’Estremaúra. I es que, alo que paeci, esti procesu d’achacinamientu coltural no es tan antigu, es más bien rezienti. Sigún de testimoñus delos propius abitantis, hazi aprossimámenti cincuenta añus la palra estremeña era la palra veiculal.

Sedría especialmenti apassionanti estudial el mo tan pogressivu (dendi quándu, con qué entensidá,…) en que la idioma española á estau a achacinal la lengua vernácula peru es enabarcabli endrentu del presenti estudiu. Porque no es la mi entención decumental detallámenti esti procesu d’achacinamientu peru sí tental que los datus recadaus sirvan pa alumbral una muación de tendencia: una pogressión hacia una coltura propria i viva que empida la paulatina sostitución polas ostinás hormas dela lengua estatal.”

Assinque quandu Franco, en una delas sus primeras alocucionis, quea bien craru pondi dirán los tirus del su largu mandatu no hazi sino continual un largu processu: “El carácter de cada región será respetado, pero sin perjuicio para la unidad nacional, que la queremos absoluta, con una sola lengua, el castellano, y una sola personalidad, la española”. Está polo craru: el rasgu que hazi pervivil una coltura es la lengua por mé dela que se trasmiti. Si se corta el cordón comunicaol el su orihoscu está más que assegurau.

De fecha no tan larga comu 1954 tenemus entovía el testimoniu duna mugel en Malpartía de Prasencia que dizía no sel escapás de espressalsi en castillanu. En una encuesta hecha nel 1976, el 12% delos estremeñus tovía estava a dizil que la su lengua era el hechu más deferenti del restu d’España.

Ena atualidá, i tras d’avel recorríu la Estremaúra de punta a punta, acontinamus a recadal numerosus casus de castigus escolaris por gastal parabras dela lengua estremeña. I es que ya lo dizía Milan Kundera:

 “El primel passu pa achacinal un puebru es aborral la su memoria. Destruil los sus librus, la su coltura, la su estoria. I endispués ponis a angunu a que escriva nuevus librus, paque elavori una nueva coltura, paque enventi una nueva estoria. En pocu tiempu la nación prencipiará a descaecelsi de lo que es i lo que hue”.

Milan Kundera, El libru dela risa i el descaecimientu (1979)

 


[2] Nuestro más sincero agradecimiento a José Ignacio López Susín por permitirnos emplear su artículo como base para el presente. Aquí se puede consultar su artículo:

http://fundaciongaspartorrente.wordpress.com/2014/04/03/la-mentira-oficial-de-perez-reverte/#more-806

 


[1] El artículo en cuestión lleva el título “Una historia de España-XXI” y fue publicado en el “XLSemanal” del 23-29 de Marzo de 2014. Se puede leer en el siguiente enlace: http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/arturo-perez-reverte/20140323/historia-espana-7004.html

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Normandu el estremeñu – 2ª Parti
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OSCEC | 21-11-2014 | 19:58| 0

Dendi esti blogui queremus acontinal a muestralvus el trebaju que hazemus dendi la associación i el casu delos nuestrus dos escrevioris más anombraus es mu aparenti. Gavriel i Galán recadó enos sus puemas la palra dela Alta Estremaúra i Chamiçu recadó enos suyus la palra dela Baxa Estremaúra. Peru dambus dos lo recadarun comu a ellus les sonava o comu ellus pensavan que devían de trascrevilu. Estu es porque dengunu delos dos era filologu o lengüista pero prencipalmenti porque no essestía norma denguna ortográfica.

Dendi OSCEC bemus entangau una norma ortográfica que premita a tolos estremeñus escrevil la palra que sientin enderreol. Ara vedréis el puema mentau ‘Consejus de Tíu Pericu’, de Chamiçu; alo primeru ena su horma original, endispués adatau ala norma OSCEC i, alo acaberu, comu hadremus sempri, encluimus la tradución al castillanu.

Felís semana!

 

Desde este blog queremos seguiros mostrando el trabajo que hacemos desde la asociación y el caso de nuestros dos escritores más insignes es paradigmático. Gabriel y Galán recogió en sus poemas el habla de la Alta Extremadura y Chamizo recogió en los suyos el habla de la Baja Extremadura. Pero ambos lo recogieron como a ellos les sonaba o como ellos entendieron que debían transcribirlo. Esto se debe a que ninguno de los dos era filólogo o lingüista pero principalmente al hecho de que no existía ninguna norma ortográfica para plasmarlo.

Desde OSCEC hemos establecido una norma ortográfica que permita a todos los extremeños reflejar el habla que escuchan en su entorno. A continuación podéis ver el poema ‘Consejos del Tío Perico’, de Chamizo; primero en su forma original, después adaptado a la norma OSCEC y, por último, como haremos siempre, incluimos la traducción al castellano.

¡Feliz semana!

 

CONSEJOS DEL TÍO PERICO (Texto original)
por Luis Chamizo, en 1921

No me jimples, no me jimples, mocosina;
no t’enfusques ni me fartes al respeto,
no reguñas, Carnación, ni esparrataques
esos ojos cuando yo te dé un consejo.

Esos ojos qu’otros días me miraban
chiqueninos, entornaos, zalameros
y hora miran rencorosos y asustaos
del sentir que llevas drento
y de l’honra de tu casta que derrumban
ese jambre que tú tienes de dinero
y ese orgullo mardecío, porque sabes
qu’eres guapa, más que toas las del pueblo.

Ya ie ije qu’el noviajo s’ha eschangao,
que no quiero yo jarones, que no quiero
ni las jesas, ni las yuntas, ni los miles
mal ganaos por el padre de Nocencio;
qu’el süor que nuestras frentes esparraman
pa ganar el cacho pan que nos comemos
jiede a sangre corrompía si es que güerve
a nusotros del arcón del usurero.

No me jimples, no reguñas; no te casas
con el hijo del tío Bruno, no consiento
qu’esta cara tan bonita qu’han bruñío
estos labios con la juerza de sus besos
jasta hacegla reluciente como el oro
de la tarde, cuando el sol se va del cielo,
te s’empringue con el vaho de los süores
ya podríos encerraos en el cuerpo
sin que chupen las esponjas del trebajo
la carroña creminal de su veneno.

Semos probes, hija mía, porque icen
que son probes los que no tienen dinero;
semos probes, semos probes, ¡qué sé yo!,
eso icen de nusotros, icen eso.

Quiero un hombre de rïaños, que te quiera,
quiero un hombre con agallas, de los nuestros,
d’esos hombres que dispiertan las gallinas
cuando salen con los burros del cabresto,
y en el campo despabilan las alondras
agachás entre los surcos del barbecho,
qu’esparraman sus chilríos d’amor cuando
viene el sol agateändo por los cerros
y s’ajuyen las neblinas y s’apagan
las estrellas y la luna y los luceros.

Quiero un hombre sin fanfarrias que te iga
los sentires que se jinchan mu p’adrento,
jasta cuando que revientan en paliques
que los ojos arrebuscan en el suelo.

Quiero un hombre, quiero un hombre d’estos hombres
ya curtíos por el frío del invierno,
y tostaos por el sol del meyodía,
y bañaos po las aguas de febrero,
y besaos po la luna cuando duermen
en las eras, junt’al trillo, cara’l cielo.

Qu’estos hombres son los machos d’una raza
de castúos labraores extremeños
que inorantes de las cencias de los sabios
las jonduras d’otras cencias descubrieron
cabilando tras las yuntas
en la pas de los barbechos.

Ellos saben que la tierra labrantía,
seria, llana y arrogante’n los recuestos,
es la jembra que mantiene muchos hijos
con la juerza de la savia de sus senos;
y es la madre, y es la novia y es la hermana
del gañán que, con calor de macho en celo,
la colmara de cuidiados,
la regara con süores de su cuerpo,
la labrara con cariño,
derramara por sus surcos el granero
y supiera conformarse cual cristiano
cuando Dios, dende los cielos,
pa probá si eran mu jondas sus querencias,
malograra sus esfuerzos.

Qu’estos hombres qu’al amor de sus terruños
ayuntaron el sentir de sus adrentos,
despreciando la pereza sin descanso
de los hijos poltronaos del dinero,
con la juerte calentura de su gloria
que manó del corazón a sus celebros,
conquistaron pa los reyes de su Patria
los Peruses y los Méjicos,
y llenaron de pinturas sus iglesias,
y parlaron su sentir en los Congresos,
y cantaron la belleza de sus campos,
y elevaron sus plegarias a los cielos,
y murieron orgullosos por la causa
de las santas libertades de su pueblo…

Son asina los cachorros de la raza
de castúos labraores extremeños,
que, inorantes de las cencias d’hoy en día,
cavilando tras las yuntas, descubrieron
que los campos de su Patria
y la madre de sus hijos, son lo mesmo.

 

CONSEJUS DE TÍU PERICU (Adaptado a la norma)

No me himplis, no me himplis, mocosina;
no t’enfusquis ni me faltis al respetu,
no reguñas, Carnación, ni esparrataquis
essus ojus de que yo te dé un conseju.

Essus ojus que otrus días me miraban
chiqueninus, entornaus, çalamerus
i ara miran rancorosus i assustaus
del sentil que llevas drentu
i de la onra dela tu casta que farrungan
essa jambri que tú tienis de dineru
i essi ergullu malditu, porque sabis
que eris uapa, más que tolas del puebru.

Ya te dixi que el noviaju s’á eschangau,
que no quieru yo haronis, que no quieru
ni las hesas, ni las yuntas, ni los milis
mal ganaus pol pairi de Nocenciu;
que el suol que las muestras frentis esparraman
pa ganal el cachu pan que mos comemus
hiedi a sangri corrompía si es que vuelvi
a musotrus del arcón del esureru.

No me himplis, no reguñas; no te casas
con el iju de tíu Brunu, no consientu
que esta cara tan bonita que án bruñíu
estus labius con la huerça los sus besus
ata hazé-la reluzienti comu l’oru
dela tardi, quandu el sol se va del cielu,
te s’empringui con el vau delos suoris
ya puiríus enfechaus en el cuerpu
sin que chupin las esponjas del trebaju
la carroña creminal del su venenu.

Semus probis, ija mía, porque izin
que son probis los que no tienin dineru;
semus probis, semus probis, qué sé yo!,
essu izin de musotrus, izin essu.
Quieri un ombri de riañus, que te quiera,
quieri un ombri con agallas, delos muestrus,
d’essus ombris que dispiertan las gallinas
quandu salin conos burrus del cabrestu,
i nel campu despabilan las alondras
agachás entre los surcus del barbechu,
que esparraman los sus chilríus d’amol
quandu vien el sol agateandu polas morras
i s’ahuyin las nieblinas i s’apagan
las estrellas i la luna i los luzerus.

Quieru un ombri sin fanfarrias que te diga
los sentiris que se hinchan mu padrentu,
ata quantis que revientan en paliquis
que los ojus arrebuscan en el suelu.

Quieru un ombri, quieru un ombri d’estus ombris
ya curtíus pol fríu del iviernu,
i tostaus pol sol dela meyodía,
i bañaus polas auguas de hebreru,
i besaus pola luna quandu duermin
enas eras, juntu al trillu, cara al cielu.

Que estus ombris son los machus duna raça
de castús labraoris estremeñus
que inorantis delas cencias delos sabius
las honduras d’otras cencias descubrierun
cavilandu tras las yuntas
ena pas delos barbechus.

Ellus sabin que la tierra labrantía,
seria, llana y arroganti enos recuestus,
es la hembra que mantieni muchus ijus
cola huerça dela savia los sus senus;
i es la mairi, i es la novia i es la ermana
del gañán que, cona calol de machu en celu,
la colmara de cudiaus,
la regara con suoris del su cuerpu,
la labrara con cariñu,
derramara polos sus surcos el graneru
i supiera conformalsi qual cristianu
quandu Dios, dendi los cielus,
pa preval si eran mu hondas las sus querencias,
malograra los sus eshuerçus.

Que estus ombris que al amol delos sus terruñus
ayuntarun el sentil delos sus adrentus,
despreciandu la pereza sin descansu
delos ijus poltronaus del dineru,
cola huerti calentura dela su groria
que manó del coraçón a los sus celebrus,
conquistarun palos reyis dela su patria
los Perusis i los Méxicus,
i enllenarun de pinturas las sus ilesias,
i palrarun el su sentil enos Congressus,
i cantarun la belleza delos sus campus,
i elevarun las sus plegarias alos cielus,
i murierun ergullosus pola causa
delas santas libertais del su puebru…

Son assina los cachorrus dela raça
de castús labraoris estremeñus,
que, inorantis delas cencias d’oi en día,
cavilandu tras las yuntas descubrierun
que los campus dela su patria
i la mairi los sus ijus son lo mesmu.

 

CONSEJOS DEL TÍO PEDRO (Traducción al castellano)

No me llores, no me llores, mocosilla;
no te enfades ni me faltes al respeto,
no refunfuñes, Encarnación, ni arrugues
esos ojos cuando yo te dé un consejo.

Esos ojos que otros días me miraban
chiquititos, entornados, zalameros
y ahora miran rencorosos y asustados
del sentir que llevas dentro
y de la honra de tu casta que derrumban
ese hambre que tú tienes de dinero
y ese orgullo maldecido, porque sabes
que eres guapa, más que todas las del pueblo.

Ya te dije que el noviazgo se ha estropeado,
que no quiero yo vagos, que no quiero
ni las dehesas, ni las yuntas, ni los miles
mal ganados por el padre de Inocencio;
que el sudor que nuestras frentes desparraman
para ganar el trozo de pan que nos comemos
apesta a sangre corrompida si es que vuelve
a nosotros del arcón del usurero.

No me llores, no refunfuñes; no te casas
con el hijo del tío Bruno, no consiento
que esta cara tan bonita que han bruñido
estos labios con la fuerza de sus besos
hasta hacerla reluciente como el oro de la tarde,
cuando el sol se va del cielo,
se te pringue con el vaho de los sudores
ya podridos encerrados en el cuerpo
sin que chupen las esponjas del trabajo
la carroña criminal de su veneno.

Somos pobres, hija mía, porque dicen
que son pobres los que no tienen dinero;
somos pobres, somos pobres, ¡qué sé yo!,
eso dicen de nosotros, dicen eso.

Quiero un hombre de reaños, que te quiera,
quiero un hombre con agallas, de los nuestros,
de esos hombres que despiertan las gallinas
cuando salen con los burros del cabestro,
y en el campo espabilan las alondras
agachadas entre los surcos del barbecho,
que desparraman sus chillidos de amor cuando
viene el sol gateando por los cerros
y huyen las neblinas y se apagan
las estrellas y la luna y los luceros.

Quiero un hombre sin fanfarrias que te cuente
los sentimientos que se hinchan muy dentro,
hasta que se hacen charlas
de palabras sacadas de la tierra.

Quiero un hombre, quiero un hombre de estos hombres
ya curtidos por el frío del invierno,
y tostados por el sol del mediodía,
y bañados por las aguas de febrero,
y besados por la luna cuando duermen
en las eras, junto al trillo, cara al cielo.

Que estos hombres son los machos de una raza
de castizos labradores extremeños
que, ignorantes de las ciencias de los sabios,
las honduras de otras ciencias descubrieron
cavilando tras las yuntas
en la paz de los barbechos.

Ellos saben que la tierra labrantía,
seria, llana y arrogante en los recuestos,
es la hembra que mantiene muchos hijos
con la fuerza de la savia de sus senos;
y es la madre, y es la novia y es la hermana
del gañán que, con calor de macho en celo,
la colmara de cuidados,
la regara con sudores de su cuerpo,
la labrara con cariño,
derramara por sus surcos el granero
y supiera conformarse cual cristiano
cuando Dios, desde los cielos,
para probar si eran muy hondas sus querencias,
malograra sus esfuerzos.

Que estos hombres que al amor de sus terruños
ayuntaron el sentir de sus adentros,
despreciando la pereza sin descanso
de los hijos apoltronados del dinero,
con la fuerte calentura de su gloria
que manó del corazón a sus cerebros,
conquistaron para los reyes de su Patria
los Perús y los Méjicos,
y llenaron de pinturas sus iglesias,
y hablaron su sentir en los Congresos,
y cantaron la belleza de sus campos,
y elevaron sus plegarias a los cielos,
y murieron orgullosos por la causa
de las santas libertades de su pueblo…

Así son los cachorros de la raza
de castizos labradores extremeños,
que, ignorantes de las ciencias de hoy en día,
cavilando tras las yuntas descubrieron
que los campos de su Patria
y la madre de sus hijos, son lo mismo.

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Normandu el estremeñu
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OSCEC | 08-11-2014 | 19:28| 0

Dendi esti blogui queremus acontinal a muestralvus el trebaju que hazemus dendi la associación i el casu delos nuestrus dos escrevioris más anombrauses mu aparenti. Gavriel i Galán recadó enos sus puemas la palra dela Alta Estremaúra i Chamiçu recadó enos suyus la palra dela Baxa Estremaúra. Peru dambus dos lo recadarun comu a ellus les sonava o comu ellus pensavanque devían de trascrevilu. Estu es porque dengunu delos dos era filologu o lengüista pero prencipalmenti porque no essestía norma denguna ortográfica.

Dendi OSCEC bemus entangau una norma ortográfica que premita a tolos estremeñus escrevilla palra que sientin enderreol. Ara vedréis el puema mentau ‘Plétora’, de Gavriel i Galán; alo primeru ena su horma original, endispués adatau ala norma OSCEC i, alo acaberu, comu hadremus sempri, encluimus la tradución al castillanu.

Ena próssima entriega vedremus unu delos puemas más anombrausde Chamiçu. ¡Felís semana!

Desde este blog queremos seguiros mostrando el trabajo que hacemos desde la asociación y el caso de nuestros dos escritores más insignes es paradigmático. Gabriel y Galán recogió en sus poemas el habla de la Alta Extremadura y Chamizo recogió en los suyos el habla de la Baja Extremadura. Pero ambos lo recogieron como a ellos les sonaba o como ellos entendieron que debían transcribirlo. Esto se debe a que ninguno de los dos era filólogo o lingüista pero principalmente al hecho de que no existía ninguna norma ortográfica para plasmarlo.

Desde OSCEC hemos establecido una norma ortográfica que permita a todos los extremeños reflejar el habla que escuchan en su entorno. A continuación podéis ver el poema ‘Plétora’, de Gabriel y Galán; primero en su forma original, después adaptado a la norma OSCEC y, por último, como haremos siempre, incluimos la traducción al castellano.

En la próxima entrega veremos uno de los poemas más conocidos de Luis Chamizo. ¡Feliz semana!

 

 

 

PLÉTORA (Texto original)
por José María Gabriel y Galán, en 1902

 

Yo no sé qué tieni,
qué tieni esta tierra
de la Extremaúra,
que cuantis que llegan
estos emprencipios
de la primavera
se me poni la sangre encendía
que cuasi me quema,
se me jincha la caja del pechu,
se me jaci más grandi la juerza,
se me poni la frente möorra.

Y barrunto que asina me entra
comu un jormiguillo
que me jormiguea…
¡Y luego unas ansias
que me ajogan de juerti que aprietan
con arrempujonis
de lloral sin querel, que me quean
que cuasi revientu
sin poel revental dela pena!
¡Me dan unas ganas
de metermi con cosas de juerza!…
¡Asín jundo el corti
de la segureja,
que lo mesmo ha caíu esta encina
que si juesi de pura manteca!
Yo no sé qué será lo que adentro
me escarabajea
cuantis llega esti tiempu tan güeno
de la primavera…
Digu yo que serán estos vahus
que jecha la tierra,
que güelin a ricos
y paice que asín que se cuelan,
como que arrempujan
de adentro pa juera,
y levantan el pecho p’arriba,
y entontecin de gustu que quean…
¡Juy, cómu me sabin!…
¡Juy, Dios, y qué juerza!
Si viniese ahora mesmo aquí Gorio
i quisiesi luchal una güelta…
¡Juy, Dios, qué Goriazo
le jacía pintal en la tierra!

Me gusta esti tiempo
de la primavera;
pero, ¡congrio!, me da mucha rabia
no tenel una cosa que puea
sacalmi del cuelpo
el comuelgo n’a más de la juerza.

 

PLÉTORA (Adaptado a la norma)

Yo no sé qué tieni,
qué tieni esta tierra
dela Estremaúra,
que quantis que llegan
estus emprencipius
dela primavera
se me poni la sangri acendía
que quasi me quema,
se me hincha la caxa del pechu,
se me hazi más grandi la huerça,
se me poni la frenti moorra.

I barruntu que assina me entra
comu un hormiguillu
que me hormiguea…
I aluegu unas ansias
que m’ahogan de huerti que apretan
con arrempuxonis
de lloral sin querel que me quean
que quasi revientu
sin poel revental dela pena!
Me dan unas ganas
d’entral-mi con cosas de huerça..!
Assín hundu el corti
dela segureja,
que lo mesmu á caíu esta enzina
que si huesi de pura manteca!
Yo no sé qué sedrá lo que adrentu
m’escarabajea
quantis que llega esti tiempu tan uenu
dela primaera…
Digu yo que sedrán estus bahíus
que jecha la tierra,
que uelin a ricus
i paeci que assín que se cuelan,
comu que arrempuxan
d’adrentu pa huera,
i levantan el pechu pa arriba,
i entontecin de gustu que quean…
Hui, cómu me sabin!…
Hui, Dios, i qué huerça!
Si viniesi ara mesmu aquí Goriu
i quixiesi luchal una uelta…
Hui, Dios, qué Goriazu
le hazía pintal ena tierra!

Me gusta esti tiempu
dela primavera;
peru, congriu!, me da mucha ravia
no tenel una cosa que puea
sacal-mi del cuerpu
el comuelgu namás dela huerça.

 

PLÉTORA (Traducción al castellano)

Yo no sé qué tiene,
qué tiene esta tierra
de la Extremadura,
que en cuanto llega
el comienzo
de la primavera
se me pone la sangre encendida
que casi me quema,
se me hincha la caja del pecho,
se me hace más grande la fuerza,
se me pone la frente modorra.

Y siento así que me entra
como un hormigueo
que me hormiguea…
¡Y luego unas ansias
que me ahogan de fuerte que aprietan
con unos empujones
de llorar sin querer que me dejan
que casi reviento
y sin poder reventar de la pena!
¡Me dan unas ganas
de meterme con cosas de fuerza!…
¡Y así hundo el corte
del hacha,
que esta encina ha caído
como si fuera de pura manteca!
Yo no sé qué será lo que por dentro
me escarabajea
cuando llega este tiempo tan bueno
de la primavera…
Digo yo que serán estos vahos
que echa la tierra,
que huelen muy ricos
y parece que así se cuelan,
como que empujan
de dentro para fuera,
y levantan el pecho para arriba,
y atontan del gusto que dejan…
¡Uy, cómo me saben!…
¡Uy, Dios, y qué fuerza!
Si viniese ahora mismo Gregorio
y quisiera pelearse
¡Uy, Dios, le hacía dar
contra el suelo!

Me gusta este tiempo
de la primavera;
pero, ¡corcho!, me da mucha rabia
no disfrutar otra cosa
que no sea esta plenitud de la fuerza.

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Sobre el autor OSCEC
Lo que nos proponemos con este blog es que la lengua extremeña se empiece a ver escrita. Para que vuelva a formar parte de la vida de quienes la empleaban habitualmente pero también para que la conozcan quienes han crecido al margen de ella. El objetivo, en fin, es que la gente recupere el contacto con una lengua que le es familiar pero que por vergüenza y desprestigio social ha ido desapareciendo. Iremos publicando artículos en las dos lenguas para que vayáis comparando y aprendiendo a descubrir el castúo o extremeño y, sobre todo, para que veáis que conocer la lengua extremeña es compatible con el uso habitual del castellano

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