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El Canchal de los Ojos, un enigma por resolver en las inmediaciones de Piedras Albas
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Víctor Gibello | 06-06-2013 | 20:17

Vista general del Canchal de los Ojos o Peña Buraca./ Víctor Gibello
Vista general del Canchal de los Ojos o Peña Buraca./ Víctor Gibello

VER TODA LA GALERÍA DE FOTOS DEL CANCHAL DE LOS OJOS. / Autor: VÍCTOR GIBELLO

Escuché hablar de ella hace años. Las descripciones la dibujaban con trazos envueltos en el misterio. Los más obvios comentaban su apariencia pintoresca y su forma moldeada, queriendo ver semejanzas con elementos dispares y variopintos. Los más osados pretendían apreciar vinculaciones esotéricas y ligazones con antiguos rituales surgidos de la fantasía. Hubo quienes escudriñaron la zona, y todavía lo hacen, en pos de leyendas y deidades inventadas, buscando ecos de ceremoniales imaginados, impregnados en la piedra por siglos.

En mis viajes por tierras alcantarinas no había tenido oportunidad de visitarla, unas veces por las prisas y otras porque reclamaban mi atención otros destinos, ¡hay tanto que ver, estudiar y disfrutar en la comarca! Así que, aprovechando la llegada de la luna llena, un momento excepcional para su contemplación, decido que ha llegado el momento para planificar una expedición a Piedras Albas, población cacereña situada en las cercanías de Alcántara y de la frontera portuguesa.

Trato de averiguar como llegar, pero las indagaciones resultan infructuosas, no encuentro más que referencias vagas que hacen imposible una ubicación precisa en el mapa. Llamo al Ayuntamiento, donde espero encontrar ayuda, pero la persona que me atiende desconoce su situación. Amablemente, me facilita el número de teléfono de Meña, que tiene una tienda de ultramarinos en la plaza, “seguro que ella sabe donde está”, me dice.

Meña atiende el teléfono. Supongo que se sorprende cuando le comento que su número me lo han dado en el Ayuntamiento. El asombro aumenta al comentarle que, según me han indicado, ella podría decirme como encontrar el Canchal de los Ojos. Tras unos segundos de duda, más fruto de la atípica e inesperada llamada que de la falta de conocimiento, me ofrece unos datos precisos que yo llevo inmediatamente a Google Earth hasta localizar nuestro Paraíso Olvidado.

Por la tarde, parto hacia la zona. Me dirijo hacia tierras rayanas y a mi mente viene Teresa Salgueiro, ex Madredeus, interpretando un tema tradicional de romería de la Beira Baixa, Senhora do Almortâo, originario de la vecina localidad de Idanha a Nova. La cadencia de su voz, la canción y el ritmo del pandeiro quadrado o atufe crean un ambiente evocador idóneo.

No voy solo, me acompañan María José, artista, Maite, astrofísica, y Juan Luis, matemático. También viene mi pequeño, de ocho meses, que se dará su primer baño de luna llena. A este heterogéneo grupo de personas le falta el nexo que propició su relación, Javier Marijuán, también matemático y apasionado de la astronomía, que nos dejó hace algunos años. No tuve la fortuna de conocerlo, pero su amor por las estrellas contagió a muchas personas y, de algún modo, sin proponérselo, facilitó encuentros que sin él habrían sido más difíciles para el destino. Como dice un proverbio zen, “ningún copo de nieve cae en el lugar equivocado”. Su recuerdo nos acompaña.

Nos detenemos en Piedras Albas para conocer a Meña y agradecerle sus indicaciones. Algunos vecinos también nos hablan del estado del camino y de la mejor forma de llegar. El Canchal está en término de Alcántara, pero el acceso se realiza desde Piedras Albas, de donde dista poco más de un kilómetro en línea recta. Tomamos la calle del Carmen y, a la altura de la piscina municipal, el camino de la Casa del Cuartillo, seguimos en dirección noroeste. Poco después de dejar atrás una gran charca, lo abandonamos y proseguimos por una pista a la derecha, primero en sentido noreste y más tarde sureste, ya en mitad de una dehesa en la que, entre encinas, sobresalen grandes bolos graníticos. Este debe ser el lugar.

Paisaje circundante./ Víctor Gibello
Paisaje circundante./ Víctor Gibello

Llegamos sin contratiempos. El Canchal de los ojos se sitúa junto al carril, sobre un pequeño altozano, incluso sin haberlo visto antes, es fácilmente reconocible. Mientras realizo un reconocimiento del yacimiento arqueológico y de su entorno circundante, tratando de estudiar, analizar y comprender el asentamiento, mis compañeros de viaje se dedican a preparar una merienda, a ratos me acompañan en mis idas y venidas.

Canchal de los Ojos desde el sur./ Víctor Gibello
Canchal de los Ojos desde el sur./ Víctor Gibello

Juan Luis, pertrechado con cámara fotográfica y bota de vino, me pregunta por los restos arqueológicos con la curiosidad propia del adolescente que fue y que, en parte, sigue siendo, su afán por aprender lo delata. Me dice que podría poner música de Leonard Cohen en el post, a lo que accedo encantado, aquí está el enlace a un vídeo grabado por él mismo en un concierto dado en Madrid. Me gustan particularmente los versos del inicio de la canción: The birds they sang/ At the break of day/ Start again/ I heard them say/ Don’t dwell on what/ Has passed away/ Or what is yet to be. (Los pájaros cantaban/ al romper el día/ Empezar de nuevo/ les oí decir./ No insistas en lo que ha pasado/ O lo que aún está por ser). Los analíticos ojos de Maite miran con cierta distancia, no debe ser sencillo participar de actividades mundanas cuando se han investigado metódicamente los medios interestelares ionizados de galaxias espiral y las Regiones HII. María José quisiera ver cada piedra en mi compañía, pero el pequeño reclama todas sus atenciones y algunas más; su mente imaginativa crea mundos a velocidad de vértigo, con cada escena podría escribir una novela y grabar varios vídeos. Mi niño, que viajaba dormido, abre sus preciosos ojos como queriendo absorberlo todo, nada escapa a su atención, todo le parece maravilloso: los árboles y sus movimientos suaves, el especial brillo del pasto a la caída de la tarde agitado por el viento, el canto de un mirlo posado próximo, el calor que desprenden las rocas. La vida.

Detalle general de talla en la roca./ Víctor Gibello
Detalle general de talla en la roca./ Víctor Gibello

El Canchal de los Ojos, también conocido como Peña Buraca, se ha ligado tradicionalmente con un santuario prehistórico. Sin embargo, esta asociación se ha realizado sin fundamentación científica, carece de base arqueológica pues allí, aún, no se ha realizado excavación alguna capaz de confirmar esta posibilidad.

Los restos arqueológicos se extienden más allá de una hectárea en torno a la peña que da nombre al espacio y que, siendo el elemento más reconocible, no es sino un componente más del conjunto. Abundantes restos cerámicos de amplia cronología comparten el espacio con lagares excavados en la roca, al menos tres, numerosas tumbas, también talladas en la piedra, altares y otras estructuras de interpretación discutible.

Tumbas excavadas en la roca ./ Víctor Gibello
Tumbas excavadas en la roca ./ Víctor Gibello

Las tumbas, contrariamente a la norma habitual, no se sitúan siguiendo la orientación convencional este-oeste propia de las fosas altomedievales, en su mayoría se disponen alineadas con el Canchal de los Ojos, como si este fuera el elemento que origina el asentamiento, el que les da sentido y coherencia. Este hecho ha de ser destacado como indicador fundamental de un más que posible uso cultual del espacio.

El Canchal de los Ojos es un enigma arqueológico por resolver, quizás, en un futuro próximo, los estudios que se realicen aporten datos que eliminen los velos que tornan misterioso aquello que debería ser evidente.

Trataré de dar una hipótesis interpretativa. El fenómeno del eremitismo cristiano tiene lugar en la Península Ibérica desde fechas muy tempranas, aunque haya ejemplos anteriores, aparece plenamente establecido desde el siglo V. A fines del período visigodo (inicios del siglo VIII) alcanzó un gran desarrollo de la mano de importantes personajes que con el tiempo fueron santificados, entre ellos Millán, Valerio, Saturnino y Fructuoso. Los eremitas pretendían el acercamiento a Dios mediante el abandono del mundo material, el aislamiento, la práctica de la penitencia, la oración y el ayuno extremos. Sus planteamientos, aunque plenamente cristianizados, se relacionan estrechamente con teorías y métodos de escuelas filosóficas helenísticas que buscaban el ideal moral y la perfección espiritual.

Detalle de encastre de vigas y cubierta en roca./ Víctor Gibello
Detalle de encastre de vigas y cubierta en roca./ Víctor Gibello

El rigor, la dureza y el sufrimiento eran las vías de purificación. Para alcanzarla resultaba esencial retirarse del mundo, marcharse a lugares no poblados, a desiertos humanos, a montes, bosques y cuevas donde mortificar el cuerpo para extraer lo mejor del alma. El Canchal de los Ojos, alejado del mundo y de los principales caminos, se convirtió durante la Alta Edad Media en un eremitorio, un espacio ocupado por anacoretas y místicos seducidos por la idea de lo Absoluto hasta tal extremo de ser capaces de renunciar a sí mismos. Alrededor de la Peña Buraca construyeron un hábitat semirrupestre, el Canchal sirvió para edificar una iglesia, un oratorio sencillo, aún hoy pueden verse los agujeros abiertos en la roca para encastrar las vigas de la cubierta y una gran roza para embutir el tejado a dos aguas. También es reconocible una mesa de altar. Las dos grandes oquedades, las asociadas popularmente a ojos, debieron ser usadas como hornacina en la que situar una imagen especialmente querida y sagrario. En torno al cancho dispusieron sus enterramientos, en pos de la santidad que el espacio de culto les confería. El mundo de los muertos y el de los vivos se tornó un mismo ámbito, como recordatorio de la transitoriedad y fugacidad de la existencia material. Muchos eremitorios dieron origen a monasterios, especialmente en el norte peninsular, pero este no es nuestro caso, la conquista islámica debió poner fin a su recorrido como centro espiritual.

Posible mesa - altar./ Víctor Gibello
Posible mesa – altar./ Víctor Gibello

Es posible que la elección del emplazamiento no fuera casual, casi nunca lo era, y que situarse allí se relacionara con la existencia de un espacio de culto pagano ancestral donde se veneraran deidades ligadas a la tierra. La presencia de materiales calcolíticos podría reforzar la imagen de la Peña Buraca vinculada a un gran ídolo oculado. En este periodo son habituales las representaciones oculadas en pinturas esquemáticas, cerámicas y tallas, tanto en piedra como en hueso. Quizás todo esté ligado y la tradición popular siga apreciando allí lo mismo que sus ancestros milenios atrás.

Luna sobre entorno del Canchal de los Ojos./ Víctor Gibello
Luna sobre entorno del Canchal de los Ojos./ Víctor Gibello

Después de deleitarnos con la belleza del paisaje a la luz de la luna llena, retornamos cargados de la energía aportada por los astros, las piedras, los árboles… Hablamos de Nick Cave y surge su canción Into my arms, su última estrofa dice: “Pero yo creo en el amor/ Y sé que tú lo haces también/
Y creo en alguna clase de camino/
Que podamos recorrer tu y yo/
Así que mantened vuestras velas encendidas/
Y haced su jornada brillante y pura/
Que ella siga volviendo siempre y para siempre”. Hemos dejado las velas encendidas para poder volver, para encontrar siempre el camino de regreso.

Velas, piedra y estrellas./ Víctor Gibello
Velas, piedra y estrellas./ Víctor Gibello

 

 

 

 

  • pinturera

    Es precioso, mágico. Me ha encantado.

  • juan-luis

    Leyéndote, he recordado con gusto esa maravillosa tarde. Y al más joven y guapo de los expedicionarios. 🙂 JL.

  • Salquiju

    Piedras, en Piedras Albas, que seguro tienen mucho que contar…..!!!!

  • pinturera

    Es precioso, mágico. Me ha encantado.

  • 1742433

    Leyéndote, he recordado con gusto esa maravillosa tarde. Y al más joven y guapo de los expedicionarios. 🙂 JL.

  • salquiju

    Piedras, en Piedras Albas, que seguro tienen mucho que contar…..!!!!

  • RaiBus

    El Canchal de los Dos Ojos se encuentra en el termino municipal de Alcántara, nunca ha pertenecido a Piedras Albas. Desgraciadamente el patrimonio piedrasalbeño viene siendo expoliado y vandalizado desde tiempos inmemoriales por el propio Ayuntamiento y por contratistas sin escrupulos enviados desde la Diputacion de Cáceres, ya no nos queda nada de lo que presumir, lo han arrasado todo y tenemos que hacernos propaganda aprovechando los monumentos de los pueblos cercanos. No hay más que fijarse en las pintadas que ultimamente se han realizado sobre el canchal para comprobar que su nivel de proteccion es nulo.
    Tampoco es cierto que no se haya estudiado el Canchal, en los años 80 una arqueologa llamada Mª Cleofé Rivero estuvo haciendo excavaciones en la zona, de las conclusiones que sacara esta señora o de los objetos que encontrara nunca supimos nada.
    Es cierto, en Piedras Albas tenemos mucho que contar y si seguimos callados terminarán dejando el pueblo como un erial.

  • raibus

    El Canchal de los Dos Ojos se encuentra en el termino municipal de Alcántara, nunca ha pertenecido a Piedras Albas. Desgraciadamente el patrimonio piedrasalbeño viene siendo expoliado y vandalizado desde tiempos inmemoriales por el propio Ayuntamiento y por contratistas sin escrupulos enviados desde la Diputacion de Cáceres, ya no nos queda nada de lo que presumir, lo han arrasado todo y tenemos que hacernos propaganda aprovechando los monumentos de los pueblos cercanos. No hay más que fijarse en las pintadas que ultimamente se han realizado sobre el canchal para comprobar que su nivel de proteccion es nulo.
    Tampoco es cierto que no se haya estudiado el Canchal, en los años 80 una arqueologa llamada Mª Cleofé Rivero estuvo haciendo excavaciones en la zona, de las conclusiones que sacara esta señora o de los objetos que encontrara nunca supimos nada.
    Es cierto, en Piedras Albas tenemos mucho que contar y si seguimos callados terminarán dejando el pueblo como un erial.

  • Despierta

    Piedras Albas, como muy bien dice “raibus”, esta fagocitada por el término municipal de Alcántara, hasta la mitad de su cementerio pertenece a esta localidad, esto daría también para otro artículo interesante. Y, respecto que se llame al ayuntamiento y el funcionario no supiera donde estaba la Peña Buraca (un auxiliar administrativo poco apreciado en la localidad por cuestiones que no vienen al caso) pues dice mucho de en qué manos esta quien debería hacer algo para proyectar nuestra localidad hacia el exterior.
    El “canchal” además ha tenido una importancia social para el pueblo, son numerosas las excursiones que hicimos los que allí vivimos en el “día del bollo”, las visitas de los pre y adolescentes que se escondías en sus ojos para ver a través de ellos la dehesa que se extiende frente a él, dehesa que inspiró a Federico Moreno Torroba en su zarzuela “Luisa Fernanda”.
    Es un “monumento” del que nos sentimos orgullosos los piedrasalbeños pero que no hemos valorado su importancia lo suficiente, empezando por nuestros representantes y terminando por el actual propietario de la finca donde está situado que mira con recelo que los ciudadanos debamos pasar por su propiedad para visitar algo que esta mucho antes que todos nosotros. Un saludo, me ha encantado el artículo, ha sido muy bonito leerlo, y, creo que las apreciaciones de nuestros comentarios lo han precisado más.

  • despierta

    Piedras Albas, como muy bien dice “raibus”, esta fagocitada por el término municipal de Alcántara, hasta la mitad de su cementerio pertenece a esta localidad, esto daría también para otro artículo interesante. Y, respecto que se llame al ayuntamiento y el funcionario no supiera donde estaba la Peña Buraca (un auxiliar administrativo poco apreciado en la localidad por cuestiones que no vienen al caso) pues dice mucho de en qué manos esta quien debería hacer algo para proyectar nuestra localidad hacia el exterior.
    El “canchal” además ha tenido una importancia social para el pueblo, son numerosas las excursiones que hicimos los que allí vivimos en el “día del bollo”, las visitas de los pre y adolescentes que se escondías en sus ojos para ver a través de ellos la dehesa que se extiende frente a él, dehesa que inspiró a Federico Moreno Torroba en su zarzuela “Luisa Fernanda”.
    Es un “monumento” del que nos sentimos orgullosos los piedrasalbeños pero que no hemos valorado su importancia lo suficiente, empezando por nuestros representantes y terminando por el actual propietario de la finca donde está situado que mira con recelo que los ciudadanos debamos pasar por su propiedad para visitar algo que esta mucho antes que todos nosotros. Un saludo, me ha encantado el artículo, ha sido muy bonito leerlo, y, creo que las apreciaciones de nuestros comentarios lo han precisado más.

  • Krmen

    Muchas gracias Victor, por dedicar tanto tiempo a un monolito al que los piedrasalbeños y piedrasalbeñas, le tenemos tanto cariño. Indistintamente de si pertenece a Alcántara o a Piedras Álbas, ahí está y ha sido y será un testigo directo de muchas anécdotas nuestras. Los que somos de allí, es visita casi obligada, lo hacemos con mucho gusto, es nuestra MECA. Y te agradezco muchísimo que una persona ajena al entorno, se haya tomado tanto interés en reflejarlo en un medio como el periódico Hoy y nos hayas llevado a tiempo remotos, tratando de buscar esa lógica que seguro la tiene, puesto que nada es casual, como tu bien dices. Las fotos también me han encantado y lo de visitarlo con la luna llena nunca lo he hecho, pero creo que gracias a tu experiencia será una opción a realizar en alguna de mis visitas. GRACIAS DE NUEVO.

  • krmen

    Muchas gracias Victor, por dedicar tanto tiempo a un monolito al que los piedrasalbeños y piedrasalbeñas, le tenemos tanto cariño. Indistintamente de si pertenece a Alcántara o a Piedras Álbas, ahí está y ha sido y será un testigo directo de muchas anécdotas nuestras. Los que somos de allí, es visita casi obligada, lo hacemos con mucho gusto, es nuestra MECA. Y te agradezco muchísimo que una persona ajena al entorno, se haya tomado tanto interés en reflejarlo en un medio como el periódico Hoy y nos hayas llevado a tiempo remotos, tratando de buscar esa lógica que seguro la tiene, puesto que nada es casual, como tu bien dices. Las fotos también me han encantado y lo de visitarlo con la luna llena nunca lo he hecho, pero creo que gracias a tu experiencia será una opción a realizar en alguna de mis visitas. GRACIAS DE NUEVO.

  • RaiBus

    El canchal está en una finca privada, lo primero que tendriamos que hacer es pedirle permiso al dueño para entrar alli y eso nunca lo hemos hecho. Los piedrasalbeños entramos y salimos de la finca como si aquello fuera nuestra casa cuando ni siquiera es nuestro pueblo y no todos nos comportamos con el mismo respeto por la propiedad ajena. Que yo sepa, el propietario, nunca ha tratado de impedir la entrada en la finca a nadie, aunque tiene sobradas razones para hacerlo, creo que deberiamos estar agradecidos y no andar diciendo que se “mira con recelo a los visitantes” por que eso no es así. A los que se mira con recelo es a los que entran a molestar al ganado o a llenar aquello de basura y de pintadas o a aquellos que dejan escapar el rebaño por no haber dejado la puerta bien cerrada. En la finca hay ganado suelto y el propietario tiene alli sus aperos, sus cosas y sus legítimos intereses economicos, si quisiera poner un candado en la puerta estaría en todo su derecho.
    Que un periodista llame al ayuntammiento de Piedras Albas preguntando por el Canchal y que alli nadie sepa indicarle donde está me parece insólito, pero creo que en este caso no fue el Sr. Secretario quien atendió el teléfono, si lo hubiera hecho él les habria pedido la solicitud por escrito, compulsada y triplicado ejemplar, les hubiera cobrado la “tasa de expedicion documental a instancia de parte” y posteriormente les hubiera enviado a la tienda de arriba.
    Yo apuesto que quien atendió el telefono fue la Sra. Técnico Contable de cuyas circunstancias y afinidades tampoco viene al caso hablar.

  • raibus

    El canchal está en una finca privada, lo primero que tendriamos que hacer es pedirle permiso al dueño para entrar alli y eso nunca lo hemos hecho. Los piedrasalbeños entramos y salimos de la finca como si aquello fuera nuestra casa cuando ni siquiera es nuestro pueblo y no todos nos comportamos con el mismo respeto por la propiedad ajena. Que yo sepa, el propietario, nunca ha tratado de impedir la entrada en la finca a nadie, aunque tiene sobradas razones para hacerlo, creo que deberiamos estar agradecidos y no andar diciendo que se “mira con recelo a los visitantes” por que eso no es así. A los que se mira con recelo es a los que entran a molestar al ganado o a llenar aquello de basura y de pintadas o a aquellos que dejan escapar el rebaño por no haber dejado la puerta bien cerrada. En la finca hay ganado suelto y el propietario tiene alli sus aperos, sus cosas y sus legítimos intereses economicos, si quisiera poner un candado en la puerta estaría en todo su derecho.
    Que un periodista llame al ayuntammiento de Piedras Albas preguntando por el Canchal y que alli nadie sepa indicarle donde está me parece insólito, pero creo que en este caso no fue el Sr. Secretario quien atendió el teléfono, si lo hubiera hecho él les habria pedido la solicitud por escrito, compulsada y triplicado ejemplar, les hubiera cobrado la “tasa de expedicion documental a instancia de parte” y posteriormente les hubiera enviado a la tienda de arriba.
    Yo apuesto que quien atendió el telefono fue la Sra. Técnico Contable de cuyas circunstancias y afinidades tampoco viene al caso hablar.

  • PLAYtheGURU beta

    @playtheguru // Demuestra gratis lo que sabes del Triángulo de las Bermudas y un premio puede ser tuyo 🙂 http://goo.gl/PVVgL

  • CANCHORRAS

    Impresionantes fotos, sobretodo me gusta la de la luz interior. Los de la revista AHIGAL , lo conocemos como “EL ÍDOLO TRISTE”.Y lo que comentas que pueden ser agujeros para las vigas
    de una cubierta o tejado, nosotros pensamos que son adornos que asemejan a un turbante o algo similar

  • canchorras

    Impresionantes fotos, sobretodo me gusta la de la luz interior. Los de la revista AHIGAL , lo conocemos como “EL ÍDOLO TRISTE”.Y lo que comentas que pueden ser agujeros para las vigas
    de una cubierta o tejado, nosotros pensamos que son adornos que asemejan a un turbante o algo similar

  • aspid_849

    La finca donde se encuentra el canchal es privada, el canchal no, pertenece a todos y está incluido en el mapa arqueológico de Extremadura. El dueño de la finca ha cortado los caminos y ha vallado de forma inadecuada por ahorrarse un dinero. Ya le ha dicho la Junta de Extremadura que tiene que facilitar el acceso al canchal si o si.En cuanto al termino municipal es lo de siempre, el pez grande arrolla al chico:de RODRÍGUEZ CANCHO, M. BARRIENTOS ALFAGEME, G. (1993): Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura, Partido de Alcántara. Asamblea de Extremadura, Mérida. En dicho Interrogatorio se alude hasta por 3 veces , una de ellas en la respuesta 57 se dice:
    No
    se hallan otras noticias que exponer, solo si el poco terreno que tiene
    para su labor este pueblo, pues no tiene mas que los ejidos pateros que
    por sitios no hay jurisdizion mas que un corto tiro de bala, solo por
    la deesa se estiende hasta poco mas de un cuarto de legua, con lo que se
    hallan sitiados estos proprios sin hanchura alguna; y en birtud de esto
    pedimos y dezimos que en birtud de que hantiguamente tenia este pueblo
    los suficientes proprios, como se demuestra por sus lindones y cruzes
    antiguas, y sin saber porque motivo se an enajenado y se hizo la villa
    de Alcantara con ellos y los tiene por baldios, y si solo sabemos por
    oydas que este pueblo tiene ganadas dos sentenzias a su fabor, cuyos
    autos se hallaban en el ofizio de Josef Bravo Texado difunto en
    alcantara………”

Sobre el autor Víctor Gibello
Arqueólogo, historiador, historiador del Arte, fotógrafo, escritor, emprendedor. Es Director de la empresa ARQVEOCHECK con la que ha realizado numerosos trabajos de investigación, excavación, restauración y puesta en valor del Patrimonio Cultural por toda España, así como diversos proyectos internacionales. Paraísos Olvidados es un recorrido diferente por el Patrimonio de Extremadura, un viaje a los espacios más singulares, atractivos y amenazados de nuestra tierra, un experimento de divulgación que pretende crear conciencia en la sociedad para su conocimiento, valoración, protección, conservación y disfrute

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