Moi!
La semana del 20 al 16 de febrero tuve por primera vez en mi vida “vacaciones de invierno” (Hiihtoloma, que literalmente significa “vacaciones de esquiar”) y como no tuve clase, nos fuimos a pasar unos días a la cabaña. Es decir, lo que hacen los finlandeses.
Yo, como placentina, estoy acostumbrada a ver desde pequeña que lo típico es tener tu casa/piso en Plasencia y después, los más afortunados, una casita o un terreno en el Valle del Jerte o La Vera (o cualquier sitio en la naturaleza alejado de la ciudad). Pues bien, en Finlandia es lo mismo: tu casa/piso en la ciudad y una bonita cabañita de madera, normalmente, al lado de un lago. Y por suerte, yo soy de las que puede disfrutar de ese lujo. Aunque si os lo explico, veréis que no es absolutamente nada lujoso.
Para empezar, desde Turku hasta donde se encuentra nuestra cabaña, son aproximadamente 4 horas en coche. Y si a eso le añades que esta vez no teníamos porta esquís, os podéis imaginar 4 horas de coche en la parte de atrás cargados como burros. Aunque bueno, amenizamos el viaje con un termo de café, galletas, golosinas y buenas conversaciones. No se hace tan largo. Y si puedes disfrutar de los paisajes de la naturaleza en carretera, mejor que mejor.
Cuando llegamos a nuestro destino, nos dimos cuenta que por la nieve no teníamos el caminito que nos lleva en coche hasta la puerta de la cabaña. Así es que tuvimos que aparcar, ponernos los esquís, y llevar todas las cosas en la espalda y arrastrándolas con una especie de trineo para carga.
Al llegar a la cabaña, fuera hacía unos -7ºC, y dentro de la casa hacía -5ºC. Así es que primera tarea: calentar la casa. Pero aquí viene la cuestión: las cabañas típicas finlandesas cerca de los lagos, no tienen agua corriente ni luz eléctrica. Es decir, nada de luz, ni electrodomésticos, ni calefacción, ni grifos… ¡ni si quiera inodoro con agua!
Y sin calefacción, pues ¿qué podemos hacer? Calentar la chimenea. Hay chimeneas en cada habitación de la cabaña y tardamos aproximadamente unas 4 horas en calentar la casa a unos +15ºC. Es raro estar dentro de casa con todo el equipamiento de nieve puesto (sin botas, claro, en Finlandia siempre se está descalzo en cualquier casa, así es que más vale llevar unos calcetines bonitos o al menos, sin tomates).
Mientras que se van calentando todas las estancias de la cabaña, nos dispusimos también a calentar la sauna. La sauna está en otra cabaña más cerca del lago. La costumbre aquí es meterte en la sauna a unos 70ºC y después de un ratito, ir corriendo a meterte en el lago. En invierno, al lago congelado (yo no lo puedo hacer) o en su defecto, a la nieve. Y en verano, al lago no congelado (que en realidad está a unos 20ºC el agua, así es que para mí es más llevadero).
Una vez puesta en marcha la sauna, la dejamos también que se fuera calentando. Si se tarda unas 4 horas en calentar la casa a +15ºC, os podéis imaginar que calentar la sauna a +70ºC tarda un pelín más.
Siguiente paso: el agua. Para ello fuimos hasta el lago congelado y con una herramienta para hacer un agujero en la nieve, conseguimos agua en 10 minutos.
Y después de tener estas cosas básicas, tuvimos tiempo para disfrutar de la naturaleza y pudiendo entrar a calentarnos dentro de casa.
Por primera vez en mi vida hice esquí de fondo (cross country ski). Un deporte muy importante en los países nórdicos. Esquié por encima del lago helado y la sensación fue increíble. Estar en medio del lago y mirar alrededor y ver la cabaña a lo lejos, con el humo en su chimenea… te hace sentir extraño. Una mezcla de miedo y de libertad muy difícil de explicar con palabras. Hay que vivirlo.
Mientras que yo esquiaba, veía a lo lejos a mi novio pescando en el hielo. Es muy gracioso ver a los finlandeses pescando en el hielo: se sientan muy separados unos de otros y allí se quedan, sentados, esperando a ver si pica algo.
Y para finalizar, después de un duro día en la nieve en medio de un bosque precioso, y sin nada alrededor, asamos unas salchichas al fuego. Sí, sí, hicimos una fogata en la nieve. Otra cosa que me llamó mucho la atención: (quizá suena ridículo) es posible hacer fuego en medio de la nieve.
Este viaje me ha demostrado (una vez más) que estos finlandeses saben disfrutar de la naturaleza conviviendo con ella sin hacerla ningún mal. No es difícil vivir sin luz eléctrica ni sin agua corriente. No necesitamos estar todo el día dependiendo de nuestros ordenadores, teléfonos móviles, o nuestros frigoríficos.
Podríamos aprender a respetar nuestro entorno un poco más, y a convivir con la Naturaleza. Si ellos pueden, ¿por qué nosotros no?

















