Archivado en diciembre, 2011

Doce campanadas.

    Doce campanadas, doce ecos de bronce huyen gong a gong moviendo cortinas negras en la noche. No volverán. Serán otros sones los que se suenen otros años. Los que oigamos hoy enfilarán la senda del olvido vagando eternamente entre galaxias y agujeros negros. Es su  cementerio, donde duermen sueño eterno las palabras huecas,

Las esquelas.

  Las esquelas son  tarjetas de visita de los deudos adornadas con  los méritos que el difunto ganó en vida. Dan categoría y relevancia social a los que quedan y no hay familia pudiente  o de abolengo acrisolado que no deje constancia del óbito del finado en papel prensa.  A más tamaño, más grandeza.  Si

Pedir la puerta.

  Las relaciones entre jóvenes de distinto sexo han perdido las formalidades que hace años se observaban para oficializar el noviazgo. Entran en casa y se presentan como amigos y en muchas ocasiones se van a vivir juntos sin más preámbulos. Hace años no era así. Un acto fundamental en la relación era la pedida

Foto en primer plano

    Miraba al exterior por la tronera confiado en mi escondite observador: fugaz el tiempo para los de fuera, para mí retrasado iba el reloj. Nunca paré en mi rostro la mirada… …y al ver en esta foto tan cercana los surcos que la vida me ha labrado recibí una relojera bofetada con mano

Dictadores

    Dictadores a la salsa demagógica con guarnición patriótica. Basta un dictador convencido de que los dioses o el destino lo han ungido para dirigir a un pueblo en un momento propicio  de la historia. Un ejército que apoye al dictador y elimine o silencie a los disidentes. Un aparato propagandístico dirigido por el

Viejos inviernos

  En invierno la vida del pueblo transcurre entre temporales de vientos ábregos  y días cortos de tibio y leve sol, madrugadas a oscuras de viento silbante con otras rasas de intensas heladas. Las tardes, ya de por sí cortas en esta estación, lo son aún más cuando llueve. Las nubes vienen veloces y densas

Por imperativo legal

          Las leyes nos otorgan a los ciudadanos derechos y nos imponen obligaciones. Cuando actuamos en cualquier ámbito de la vida nos atenemos a esas prerrogativas  y limitaciones. No es necesario ir diciendo cada vez que hago explicita una decisión que lo hago porque la ley me lo permite. Si voy

Señorito

            De porte altivo, gomina y tonos verdes de un campero Corte Inglés. Señorito, no señor. Más que tener heredades,  peculio, escudo y blasón aparenta que los tiene. Autoestima recargada, buscador de nobles compañías, desdeñoso con obreros, narcisista relamido. Buscador de viejos  abolengos donde solo existieron  medianías. Escudo de familia

Plegaria para estos días

        En estas fechas líbrame,  señor, de empalagosas y melifluas felicitaciones. Que las que reciba lo sean de corazón. Dame un lote de parabienes limitado y censado con el fin  de  transmitirlos a mis íntimos y evitar que me convierta en un zombi programado y autómata de tópica fraseología. Líbrame también de

El silencio de la iglesia

                  Ahora que no creo que mi cuerpo se queme eternamente sin acabar de consumirse nunca, cualquier día  de estos que  esté  la iglesia sola, paso por allí y entro a la solemne quietud del silencio que dan sus anchos muros y el alto sus  techos, por ver

Hoy.es

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