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Desmontando pensamientos erróneos.
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Lucía Madera del Río | 24-02-2016 | 11:59

Encontrar el equilibrio

¿Necesitas o prefieres?

La importancia de objetivar necesidades y preferencias.

¿Cuántas veces has sentido que tu situación debería ser de otra manera? ¿Cuántas veces al día sientes que tienes que seguir cierto camino y te frustra no estar a la altura de lo que supuestamente se espera o esperas de ti?

Exigencias, una tras otra.

En la actualidad vivimos rodeados de exigencias y deberes que, en muchos casos, conllevan a sentimientos y pensamientos catastrofistas y tóxicos, además de inútiles.

Luchar contra esto es enfrentarte a un sistema de creencias establecido del que no resulta fácil salir, pero es necesario hacerlo. Este sistema de creencias permite que afloren emociones totalmente exageradas, provocando así, el hecho de que enfrentarse a diversas situaciones sea mucho más complicado, además de producir sentimientos de fracaso y frustración continuos.

Y es que estamos acostumbrados a que se nos impongan diferentes pasos porque es lo que socialmente está aceptado, y a la larga esas imposiciones se vuelven propias, internas además de falsas. No llegar a estas expectativas, propias o externas, crea una red de emociones de insatisfacción y frustración que no son necesarias.

Y os preguntaréis, ¿cómo librarnos de estas cadenas?

La psicología cognitiva ha trabajado e investigado a fondo sobre este asunto y trata cada día de desmontar todas esas ideas distorsionadas y errores de nuestra mente que nos impiden vivir de una manera más ligera y objetiva. No se pretende eliminar radicalmente las emociones negativas, que en muchos casos es necesario sentir, trabajar y superar, o aceptar ciertas situaciones difíciles sino enfrentarnos de una manera más constructiva, sin hacer terrible aquello que no lo es.

¿Qué es lo que verdaderamente necesitamos? La realidad es que las necesidades del ser humano son relativamente escasas, pero nos empeñamos en agrandar los deseos de tal manera que se convierten en una necesidad falsa, creada e inventada por nosotros mismos y por la sociedad en la que estamos inmersos, esto nos crea un estado emocional que sólo conlleva a la frustración y a la insatisfacción personal continua.

Sentir y pensar que un deseo o preferencia es algo que necesitamos para ser felices es justo lo que nos hace infelices. Debemos desmontar esta idea, razonar qué es lo que necesitamos y qué es lo que deseamos nos liberará de una carga inmensa de presiones autoimpuestas.

Estas ideas creadas por influencia social e interiorizadas y autoimpuestas son creencias irracionales las cuales no tienen una base lógica ni coherente por la que mantenerse, sólo los miedos y las inseguridades las mantienen vivas y fuertes.

Para desmontar este tipo de creencias podemos utilizar diferentes técnicas. En primer lugar lo esencial es IDENTIFICAR esta idea dañina que no nos deja respirar con tranquilidad. Esa idea que sabes que está agrandada y exagerada en base a tus temores.

Al identificarla hemos dado un paso muy importante, pero ahora queda combatirla hasta ganar la batalla.

A continuación utilizaremos la lógica, la EVIDENCIA, la realidad más objetiva.

¿Cuánta evidencia real existe de este pensamiento? ¿Qué pruebas tengo de que esto va a salir así? ¿Está probado científicamente?

Éstas son algunas de las preguntas que podemos plantearnos  para conocer realmente la certeza del pensamiento.

Uno de los pensamientos que me encuentro habitualmente en consulta es ese que asegura un  “nadie me quiere”. Al trabajar esta afirmación nos damos cuenta de que es algo totalmente exagerado e influenciado por un mal momento vital. Pero pensemos qué emociones agarran de la mano a esta afirmación, emociones de soledad, frustración, tristeza y un sinfín de sentimientos negativos que se sienten a raíz de una idea completamente falsa y exagerada.

Pero a veces la idea no es completamente falsa, a veces sí encontramos la evidencia; entonces, las preguntas serían:

 ¿Es tan malo esto que está pasando? ¿Requiere tantas emociones negativas? ¿Realmente son coherentes mis sentimientos con esta situación? ¿Es tan horrible lo que me ha pasado?

Valorar la GRAVEDAD del problema nos ayudará a relativizar y objetivar nuestra vivencia de la realidad. Es probable que sientas que algo es terrible cuando en realidad no lo es, agrandar un problema hasta hacerlo problemón también es algo que se nos da muy bien.

Existen situaciones malas, muy malas y por supuesto, situaciones horribles y cada una de las situaciones requiere y conlleva una serie de emociones diferentes cualitativa y cuantitativamente. Lo que muchas veces hacemos es sentir las emociones de una situación horrible cuando la situación realmente no es tan mala.

Pero a veces, la situación SÍ es tan mala, y ¿qué hacemos cuando llegados a este punto me encuentro con una situación que además de evidente es realmente terrible?

Llegados a este punto sería conveniente que nos planteáramos la UTILIDAD de esos pensamientos.

¿De qué me sirve pensar así? ¿Me ayuda a solucionar algo? ¿Me hace sentir mejor?

Conseguir un estado emocional estable, constructivo y saludable, no es tarea fácil, hay que trabajarlo, alejarse de pensamientos inútiles para acercarse a esos que construyen y nunca destruyen. Pensar de manera provechosa y objetiva nos ayudará a enfrentar las situaciones con mayor fortaleza, por lo que no podemos permitir que nuestros propios pensamientos nos jueguen una mala pasada.

 

Estos sistemas de creencias están muy extendidos, es fácil caer en ellos pero también necesario saber librarse de todos los pensamientos que, lejos de ayudarnos a avanzar, nos estacan, manteniendo y fomentando emociones negativas inservibles. Con un poco de trabajo, salir de ellos es posible y compensa en todos los sentidos.

 

 

 

Sobre el autor Lucía Madera del Río
Lucía Madera del Río (@lmadelrio) es psicóloga y terapeuta de conducta emeritense especializada en temas de salud mental y nutricional. También es la ideóloga del proyecto Positiva-Mente, basado en la psicología positiva.

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