La primera vez que vino a Bruselas estaba estudiando Derecho en la Universidad Complutense de Madrid y aprovechaba los veranos para trabajar en el extranjero, aprender idiomas y poder pagarse la matrícula del año siguiente. El eurodiputado extremeño, Alejandro Cercas se considera un europeísta convencido y lo que iba a ser un solo mandato, se ha convertido en toda una vida. “Nunca pensé en ser político”. Esta será su tercera y última legislatura en el Parlamento Europeo porque a partir de 2014 piensa dedicarse a hacer todas aquellas cosas que no ha podido realizar hasta ahora. Este vecino del municipio cacereño de Ibahernando de gran oratoria y trato sencillo, recuperará su pasión: la política, pero desde el compromiso ciudadano. “Creo que hay una necesidad enorme de regeneración democrática en España y en Europa, pero quiero hacerlo sin ningún tipo de profesionalismo, sino desde la sociedad civil“. Hijo de extremeños que se marcharon a Madrid en busca de una vida mejor cuando Cercas tenía 16 años, casado con una francesa, hija de españoles, forma parte de la generación de Felipe González y Alfonso Guerra, participó activamente en el periodo de la Transición española y en la legalización del Partido Socialista Obrero Español. Cuando tomó las riendas José Luis Rodríguez Zapatero, se dio cuenta de que llegaba una nueva era, fue, entonces, cuando le pidió a Juan Carlos Rodríguez Ibarra cumplir una de sus asignaturas pendientes, Europa y de esta manera renunció a su escaño por Cáceres para llegar a Bruselas, ahora no como estudiante, sino como político.

El eurodiputado extremeño, Alejandro Cercas en su despacho en el Parlamento Europeo.
¿Cómo vivió la noche de las elecciones generales del 20-N?
Muy triste. Yo respeto mucho la democracia, pero si hemos tenido unos resultados tan malos es porque se han juntado dos hechos. Por un lado, una crisis que están pagando los trabajadores, los pensionistas y el socialismo, pero el PSOE es corresponsable y sin embargo, es el único que está pagando los platos rotos. Por otro lado, no hemos sido capaces de reaccionar ante esta situación con capacidad, responsabilidad y con la explicación a la ciudadanía de lo que estaba pasando. Desde el principio, me di cuenta de la enormidad de lo que iba a ocurrir y entendí que la solución estaba en Europa, sin embargo, se empeñaron en solucionarlo solo desde España. No obstante, por muchos sacrificios que se han hecho, los españoles no pueden estar solos ante la especulación de los mercados. Un sistema financiero que permite que nosotros paguemos una deuda tres veces más cara que la de Alemania es porque no existen instrumentos europeos para frenar esta situación. Llevamos muchos años detrás de la aprobación de los eurobonos y de la creación de un gobierno económico europeo, porque los Estados miembros no van a poder hacer frente a este monstruo que es la economía financiera. Tenemos que unirnos los europeos para poder hacer frente a ello.
Las encuestas de las últimas semanas pronosticaban un resultado similar, pero ¿hubo algo que le sorprendiera de estas elecciones generales?
No. Esperaba esta derrota, sin embargo, sí que me sorprendieron las elecciones autonómicas. No obstante, he notado el enfado del electorado de izquierda con nosotros y la falta de confianza. Por otro lado, también esperaba que la victoria del Partido Popular fuese más amplia, porque solo han obtenido 600 mil votos más que en las pasadas elecciones, lo que ha ocurrido es que nos hemos hundido nosotros. El electorado socialista no ha votado al PP masivamente, sino que ha votado a otras opciones de izquierda o se ha abstenido.
No solo ha ganado el PP, sino también las fuerzas minoritarias, una constitución del Congreso de los Diputados que no ocurría desde 1979, ¿son los partidos minoritarios los verdaderos beneficiados por la situación del PSOE?
No. El principal vencedor es el PP que con el 45% tiene 186 diputados, después ya vienen todos los partidos que han entrado en el reparto del electorado socialista que no se decantó por su partido. No solo está la derrota del PSOE, sino también la de toda la izquierda, porque a pesar de tener más votos (en su conjunto) que la derecha, no ha ganado estas elecciones y es porque se encuentra totalmente fragmentada, por lo tanto, se pierden restos en todas las circunscripciones. La izquierda española no termina de comprender lo que se está jugando.
Rubalcaba dijo en su comparecencia que el PSOE no tuvo un buen resultado, ¿usted cómo definiría la situación en la que se encuentra ahora mismo el partido socialista tras obtener sus peores resultados en democracia?
El Partido Socialista Obrero Español necesita urgentemente reflexionar sobre lo que ha pasado, necesita una etapa en la que los socialistas comprendan que una derrota como la de estas elecciones no tiene que ser una derrota para siempre, sino que hay que conseguir que el fracaso se convierta en una victoria y la primera victoria consiste en recuperar la credibilidad en nosotros mismos y para eso el PSOE tiene que cambiar.
¿Alfredo Pérez Rubalcaba ejercerá cómo líder de la oposición durante los próximos cuatro años?
No lo sé, porque ha hecho un buen trabajo, pero los resultados son muy malos. Creo que Rubalcaba tiene que gestionar la transacción. Considero que es muy difícil que después de los resultados cosechados, Alfredo se convierta en el líder del partido a largo plazo. No obstante, se trata de una de las personas mejor cualificadas, junto a otros y otras, para superar este periodo de cambio dentro del mismo partido, porque el PSOE está herido, pero no muerto y la democracia española necesita al PSOE. Entonces, lo que hay que hacer es curarse las heridas y pensar en los problemas que tenemos. Todas la crisis son una oportunidad para comenzar un camino nuevo y la alternancia de poder es muy sana, porque es momento de pasar revista a las cosas y ver los errores que se han cometido para poder prepararse para el futuro.
El candidato por el partido socialista volvió a librar una nueva carrera de fondo, ¿cómo explica esta imagen en solitario de Rubalcaba?
Yo me encontraba volando a Bruselas y no estaba en Ferraz, pero entiendo que lo que quiso hacer Alfredo Pérez Rubalcaba es asumir la responsabilidad como candidato y no rodearse de nadie. Fue un acto en el que Rubalcaba se mostró disponible para el partido, como alegando que aún no ha terminado su compromiso.
¿Cuál es el problema del PSOE, quizás un problema de nombres o tiene que volver a refundarse en su Congreso ordinario?
Desde mi punto de vista, el problema del partido socialista es que tiene que recuperar el discurso de la socialdemocracia, se ha perdido el anclaje que está determinado por el trabajo y la dignidad de los trabajadores y se han buscado cosas nuevas, olvidando los valores tradicionales. Ahora se quieren arreglar los problemas mediante la publicidad, la imagen y todo es necesario, pero no suficiente. Los españoles se encuentran en un momento muy serio y eso no se pude dejar en manos del marketing. El otro gran problema que tiene el PSOE es que se ha separado de la gente, es decir, la sociedad tiene una visión muy institucionalizada del poder, por lo que tendremos que volver a trabajar desde la calle, con la gente.
La crisis, el paro y la gestión del gobierno ha llevado a los socialistas a cosechar una derrota histórica, sin embargo, ¿se puede sacar una lectura que permita retomar la senda perdida?
Tengo una confianza absoluta, a lo mejor necesitamos una nueva generación u otros dirigentes, pero el partido socialista lleva 130 años en la historia de España y ha sobrevivido a todas las circunstancias y las ideas han continuado. Ahora mismo, tenemos la obligación de construir una respuesta que englobe todo.
¿En España se ha producido solo un cambio político o dicho cambio va a permitir solucionar la situación socioeconómica del país?
La crisis económica e institucional es tan profunda que exige un planteamiento no de un día, si no que seguramente tendremos que necesitar alrededor de 10 años para salir de la crisis económica y una nueva cita de los españoles para ver cómo arreglamos el futuro, porque probablemente buena parte de las soluciones necesitan una revisión a fondo. Yo creo que ni el PP, ni el PSOE lo pueden hacer solos, sino que cuando nos olvidemos del sectarismo y nos demos cuenta de que tenemos que trabajar juntos, podremos dejar un horizonte de paz para las nuevas generaciones. La gente se lía en las batallas y a mí, personalmente, me genera mucha frustración ver cómo el PP ha entrado en el Gobierno de Extremadura. Si el Partido Popular es inteligente, tanto en España como en Extremadura, tendrá que abrirse y dialogar con la otra parte de la sociedad y tendremos que ponernos de acuerdo en las cuestiones fundamentales o no arreglaremos el problema. Necesitamos remar todos en la misma dirección. Un poeta alemán dice que “el hombre cuando sueña se cree Dios, pero cuando se despierta descubre que es un esclavo”. Estos se creen dioses hoy.
Tanto Rajoy como Rubalcaba mencionaron a Europa en sus últimos discursos, ¿crees que como dijo Rajoy, España dejará de ser un problema para formar parte de la solución?
Nuestro mayor problema en este momento es la deuda pública y privada de España, ni el Estado español podrá pagar la deuda al 7% de interés, ni nuestras empresas podrán competir con el resto de compañías europeas, porque si tenemos una moneda única, tenemos que tener unos intereses similares y eso solo se puede hacer desde Europa. La única salida es Europa, yo me alegro que sea tarde, pero que se den cuenta de que esto es así. No podemos tener un mercado único pagando cada Estado unos precios distintos. Eso no puede ser. Estamos en una situación de extrema emergencia. Espero que entiendan que este contexto no se arregla con palabras, se tiene que arreglar construyendo una Europa unida, que solidariamente abogue en el problema de que estamos en manos de los mercados financieros internacionales y tenemos que devolver el futuro a manos de la sociedad.
A diferencia de Grecia e Italia, los españoles han elegido legítimamente a sus representantes políticos, ¿esto puede ayudar a generar confianza para que la prima de riesgo se estabilice?
Ese es otro de los graves problemas por los que atraviesa la democracia. No está en riesgo el que gobierne la izquierda o la derecha, aquí lo que están intentando es destruir a Europa, su moneda y la democracia y que los Estados sean gobernados por tecnócratas o por personas que vienen del sector bancario, como si ellos no tuvieran ideología, puesto que ésa es la peor de todas las ideologías, porque es antidemocrática. Me parece terrible la imposición que se está haciendo desde las instituciones centrales de Europa en impedir que países como Grecia puedan llevar a cabo un referéndum.
Sin embargo, el traspaso de poderes no se producirá hasta el 13 de diciembre, ¿esta espera perjudica a la economía española?
La prima de riesgo no es otra cosa que el beneficio que se llevan aquellos que están haciendo negocio y por qué van a parar, porque el presidente del Gobierno de España se llama Mariano Rajoy y no José Luis Rodríguez Zapatero, no. Lo único que va a terminar con esta locura es que se produzca un revulsivo en la conciencia política europea y que vean necesario la creación de un gobierno económico en Europa, no solo monetario.
Entonces, ¿cree que se llevará a cabo esa idea auspiciada por Berlín y París de la Europa a dos velocidades?
Eso forma parte de la locura de creer que unos se van a salvar y otros no. Eso significaría que Alemania se convertiría en la hegemonía europea, por lo que Francia tampoco lo iba a permitir. Si se dejara fuera a España, Italia y Grecia; ellos caerían también por el agujero. Es odioso que se esté planteando una Europa a dos velocidades. Yo no me fio y creo que esto no se va a producir. No habrá Europa a dos velocidades.

Parlamento Europeo
¿Qué visión se tiene desde Bruselas de la gestión que se ha realizado desde España?
Aquí todo el mundo es consciente de que España no ha podido hacer más para evitar el ataque especulativo de los mercados. Se tiene una impresión bien diferente de lo que ha hecho Grecia o Portugal. No hay ningún reproche. El problema es que la medicina que se ha aplicado en España es una medicina que no cura la enfermedad, porque está basada en el recorte, pero sin curar al enfermo, sobre todo, hay que estar con los ciudadanos, no se les puede someter a tanta presión, hay que poner en marcha políticas de ajustes y de estímulo, sin embargo, siguen empeñados en que andemos a la pata coja y hay que utilizar las dos piernas. Es imposible pasar de un déficit del 10% al 3% solo en tres años. En Europa se mira solo a corto plazo. Hay una enorme necesidad de mirar más allá de la puntera de los zapatos. Tenemos unos políticos que son unos cortoplacistas. El problema que hay en Europa es que nos ha tocado vivir la peor crisis después de la II Guerra Mundial y con la peor clase política.
En el discurso del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, sobre el Estado de la Unión a finales de septiembre de este año se abrió el debate sobre dotar a la Unión Europea de una voz única y eficaz. ¿Está unidad de los 27 podría contribuir a proteger y promover los intereses y valores de todos?
Por fin se atrevió Barroso, pero al día siguiente volvió a ponerse de rodillas ante el Consejo. El problema es que la crisis va a una velocidad de vértigo y aquí vamos a paso de carreta.
¿Qué papel juegan los BRICS en todo esto?
Nos están sustituyendo.
Futuro de la crisis en España
¿Conseguirá el equipo de Mariano Rajoy cumplir con los objetivos de déficit marcados en su campaña electoral?
Yo deseo que tengan un gran éxito, pero dudo mucho después de escuchar a Rajoy que conozca las dificultades por las que van a pasar. Los socialistas van a desaparecer, pero los problemas van a continuar porque no los trajeron los socialistas, ellos aplicaron las recetas que venían impuestas desde Bruselas, es decir, conservadoras, por lo que si Rajoy continúa con la misma receta; va a obtener los mismos resultados.
¿Se recortará en políticas sociales?
Si el PP no consigue que entremos en un ciclo virtuoso de crecimiento y empleo, no tendrá más remedio que tocarlas. Eso no dependerá de ellos. La solución no está en Madrid, la solución está en Bruselas o la perdición.
¿Cuáles serán las necesidades sociales del futuro?
Muchísimas. En 30 años se va a plantear un gran problema que tiene que ver con el envejecimiento general. En el año 2050, la edad media de los europeos será de 55 años. Entonces, las necesidades del futuro van a estar muy ligadas a entender los ciclos de la vida de otra manera distinta. Europa necesitará mejorar sus capacidades de enseñanza, de crear un sistema social en el que se mantenga joven a la sociedad europea. En definitiva, tenemos que añadir vida a los años. El principal problema será el envejecimiento de la población y la pérdida de competitividad de su modelo económico y, por tanto, la dificultad de sostener el Estado de bienestar. Las próximas generaciones están abocadas a un mundo muy complicado.
Extremadura
Ahora que ya se han celebrado las elecciones, ¿se conocerán los presupuestos regionales?
Tienen la obligación de hacerlo. Algún día el Presidente de la Junta de Extremadura tendrá que asumir sus responsabilidades. No va a estar toda la vida como los niños pequeños en el colegio, quejándose. Creo que no tiene razón en las cosas que dice, pero aunque tuviera razón, él tiene que gobernar y no tiene que echar balones fuera. Lo que tiene que hacer, es hacer frente a sus problemas y no quejarse tanto.
¿Cómo se ve desde Bruselas la situación que atraviesa Extremadura?
A Extremadura se la ve como una de las regiones geográficamente en la periferia de Europa, pero que ha realizado un esfuerzo inmenso por recuperar la distancia que existía. Se la ve como una región con graves problemas estructurales, por el peso de la agricultura y por la poca presencia de la industria, pero al mismo tiempo ha realizado un gran esfuerzo para llegar a la revolución científico-técnica. Todo eso se ha visto desde aquí con una enorme simpatía.
En octubre se conocían las propuestas de la Comisión Europea en materia de agricultura, cohesión y transportes, ¿en qué situación se encuentran dichas políticas en el Parlamento Europeo y en el Consejo?
No estamos solos y se comienza a librar una batalla bastante importante, porque los que estamos en la periferia con un sistema económico en el que tiene tanta importancia el sector primario, corremos el peligro de ser machacados por los que están en el centro. Nos encontramos en los primeros capítulos de una situación compleja, en la que España está haciendo muy bien la tarea de sindicar las acciones de todos y de que todos vayamos en la misma dirección. España tiene aliados importantes en el sur de Europa y también en los nuevos países. Sin embargo, la palea va a ser difícil y aquí siempre se busca que nadie sea totalmente ganador, ni perdedor. Creo que obtendremos un resultado con el que nadie estará totalmente descontento. No habrá más remedio que hacer un compromiso con el que nos dejen vivir, pero que será exigente.
De continuar sin cambios la propuesta de la Comisión sobre la PAC, ¿en qué situación se encontrarían los agricultores extremeños a partir de 2014?
Se trata de una alternativa que es absolutamente rechazable, pero es un instrumento de negociación. Yo creo que no saldrá tal y como la plantea la Comisión, sin embargo, pensar que las personas van a cambiar está fuera de la realidad. Por su parte, los agricultores se van a encontrar con una situación nueva, es decir, van a tener que hacer frente al futuro con instrumentos diferentes y de la misma manera en la que los tabaqueros se encontraron en su día con la sustitución de la prima acoplada a la producción por distintos tipos. Pienso que esta clase de soluciones se verán en el futuro. Nos encontraremos con instrumentos más cualificados y con otras finalidades. La otra realidad es que la agricultura tradicional tendrá que ganar en competitividad y calidad. Los requerimientos del mercado van a ser más fuertes y esto se traduce en regiones como la nuestra en fórmulas nuevas, como por ejemplo la asociación para que la gente esté unida para producir, comprar o vender. También tenemos por delante otra reto que es comercializar y vender, no solo producir. Nuestros agricultores ya han hecho un gran esfuerzo de modernización, sin embargo, están desesperados porque los resultados no son los esperados, pero si no se hubieran modernizado; habrían muerto. El agricultor del presente tendrá que estar muy abierto al nuevo mundo, muy dispuesto a innovar, a ganar. En definitiva, Europa no tiene futuro si no es en calidad y en innovación, por lo que la agricultura tendrá que ir de la mano de una modernización y un cambio en la vida rural. Habrá que ganar muchas batallas.
Calidad e innovación, pero en la agricultura convergen diversos factores que ralentizan este avance, como los precios. ¿Cómo un agricultor medio puede hacer frente a todo lo que le piden desde Bruselas?
Es insufrible como se articulan los precios en el sector agrario. Aquí tienen un papel nuy importante que jugar, porque nadie les va a regalar nada a los agricultores, ni a ningún otro trabajador. Hay un poeta que dice que “la vida no hace regalos”. Entonces, en este mundo en el que la competencia es cada día más salvaje, haremos bien en saber que nadie nos va a regalar nada.
Y al sector tabaquero extremeño, ¿qué momento le toca vivir?
Viven un momento dramático. Desde que llegué a Bruselas llevo siete votaciones agónicas y hemos ganado las siete, pero el problema está en que el día en el que perdamos una, se nos va definitivamente. Comprendo que la gente esté muy preocupada. Con respecto a los procedimientos que se han buscado para solucionar la crisis del pago acoplado, tienen que buscar una manera de solucionarlo.
Cambiando de tercio, con respecto a la política de transportes paneuropeos, ¿cómo ha quedado Extremadura?
En Extremadura no se ha entendido el debate ferroviario, que consiste en trabajar conjuntamente con tres países (Francia, Portugal y España) y con tres modelos diferentes. Por mucho que diga José Antonio Monago no habrá un solo modo, porque aquí hay que trabajar con los transportes ferroviarios, con los transportes de viajeros y las carreteras. Está el Eje 16, pero vendrá en un segundo momento, primero va la malla global. Extremadura va a conectarse con los corredores europeos. No entiendo el escándalo y tampoco entiendo que tengamos encima de la mesa un mapa que tenemos que financiar y, sin embargo, no se está construyendo. Ese es el verdadero problema. Tienen que dejar de darle vueltas a soluciones complejas y pensar que la solución que se ha buscado es la más racional, porque es la que quieren los franceses, los portugueses y los españoles. No estamos solos.
En materia de cohesión, Extremadura va a ser la única región española que a partir de 2014 seguirá siendo considerada “objetivo 1”, ¿esto tiene una doble lectura?
Primero, nos viene muy bien coyunturalmente porque vamos a seguir recibiendo una financiación privilegiada, pero será el último periodo en el que estemos como una región de convergencia. Por lo que existe una necesidad de ser más responsables, más exigentes y no vivir siempre pensando que otros nos van a arreglar los problemas. Está bien que nos ayuden porque partimos de una situación muy mala, pero tenemos que aspirar a no vivir de las ayudas y pensar que un día se terminaran.
Cercas
¿Con qué imagen se queda de estos años como eurodiputado?
Uno de los momentos que más recuerdo es cuando recibí el apoyo del Parlamento Europeo para echar por tierra el proyecto del Consejo de cambiar la regulación de la jornada laboral. Ese día fue una gran victoria para el sindicalismo europeo. Una jornada en la que el trabajo realizado durante tres años cristalizó en la utilidad del Parlamento Europeo. También tengo otros muchos recuerdos, por ejemplo por Bruselas han pasado más de 1.500 extremeños, precisamente esta semana vienen estudiantes, sindicalistas, agricultores, jóvenes de la región. Son momentos de una enorme satisfacción, en los que estoy con mis paisanos y les enseño el Parlamento. También recuerdo importantes batallas, como la del tabaco en el años 2003. Creo que no soy el mejor diputado, pero tampoco soy el peor de esta casa.

Este será el último mandato de Cercas en Europa.
Felipe González habla del optimismo de la inteligencia porque así se puede comprender y cambiar la realidad, sin embargo, no se puede ser optimista de la voluntad ante tanta falta de compromiso con la suerte de los demás, ¿usted comparte este pensamiento o tiene su propia impresión sobre la intención de las personas?
Creo que cuando uno se va haciendo mayor, se da cuenta de que Rousseau no tiene razón y el hombre a veces no es tan bueno. Pienso que no hay que ser ingenuo, y por eso me quedo con la frase del filósofo, político y periodista, Antonio Gramsci que hablaba del pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad. Sigo conservando esa voluntad para intentar cambiar las cosas y más en estos momentos.