“Como decíamos ayer…”, no sé si lamentarme o felicitarme por vivir momentos de tanto cambio como estos. Por un lado, la incertidumbre es muy alta, y eso pone en dificultades a aquellas personas con menor seguridad personal o menor soporte social; pero por otro lado, dentro de unos años nos daremos cuenta de lo mucho que hemos vivido en tan poco tiempo, y de los procesos de cambio tan intensos que estamos experimentando.
Os pongo un ejemplo: os habéis dado cuenta de que cada vez más gente vive sola?, y no es que no encuentren con quién, sino que, simplificando, han decidido no compartir el sofá, esperar en la puerta del baño, o cambiar sus reglas y el modo de vida que han construido justo a su medida… Esto no siempre es negativo, verdad?, o sí?
Viene a cuento de la investigación que ha realizado el sociólogo de la Universidad de Nueva York Eric Klinenberg, que acaba de publicar “Going Solo: The Extraordinary Rise and Surprising Appeal of Living Alone” (algo así como “el extraordinario auge y sorprendente atractivo de vivir solo“). En este libro destaca como, por primera vez en la Historia de la Humanidad, un número importante de personas viven solas, con cifras tan llamativas como que en países como Alemania, Francia, Reino Unido o Japón cerca del 40% de las viviendas están ocupadas por una sola persona, o que en París (la ciudad del amor) el 50% de las personas viven solas, cifra que sube hasta el 60% en Estocolmo. En Estados Unidos, 31 millones de personas viven solas.
Y en España? Pues aquí hemos pasado de medio millón de personas que vivían solas en 1991, a la situación actual en que, pese a la crisis, más de 3 millones y medio de personas viven solas. O sea, que se ha multiplicado por 7 en los últimos 20 años.
Al autor, le llama la atención que el hecho de vivir solo se presente como una especie de fracaso social, viendo a la persona que vive sola como alguién necesitado de cariño, desgraciado por no tener con quién compartir su vida y sus cosas…, cuando en realidad, estas cifras son consecuencia de los ideales con los que nos están educando. La sociedad en general apuesta por el culto al individuo, y son muchos los mensajes que llegan invitándote a construir tu propio mundo, con tus propias reglas.
Sin embargo, vivir solo significa estar solo?, o precísamente quién está solo comparte su vida con más gente, desde el punto de vista de que la pareja lleva a “cierta exclusividad”?
Lo comentamos? Esperamos vuestras aportaciones, y así no sentiré que escribo “para mí sola”
Un saludo a tod@s; estoy encantada de estar de vuelta.
Julia Rodríguez Psicología
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