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Carnavales
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José María Fdez Chavero | 09-02-2018 | 17:23| 0
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Estas fiestas han tenido diferentes valoraciones a lo largo de la historia por su exagerada permisividad con los placeres carnales de la vida y por las continuas y desenfadadas críticas contra las instituciones, ya sean civiles, políticas, económicas, religiosas. Durante décadas  han sido cuestionadas, e incluso rechazadas y prohibidas, por sus excesos y desvergüenzas consentidas. Craso error prohibir las fiestas populares, sin más explicaciones que una moral no bien entendida.

En sus orígenes se encontraba el deseo de decir adiós a los errores del pasado, a las confusiones y maldades, con la aspiración de convertirse en mejores personas. Los tambores y disfraces nos avisan que el hombre viejo, egoísta y centrado en sí mismo, se va a transformar, después de un tiempo de sacrificio y esfuerzo, en un hombre nuevo, entregado a los demás y dirigidos hacia la santidad. Me gusta este sentido.

Muchos se disfrazarán y lo harán con el deseo de pasar unas horas alegres y divertidas con sus amigos, compañeros y conocidos, con la familia. Veremos trajes de todo tipo, desde los inspirados en inocentes dibujos animados para los pequeños, a los más burlones y críticos sobre políticos o futbolistas o famosos. Estarán los superhéroes y princesas, los de hombres para mujeres y el de mujer para los hombres. Seremos el personaje de nuestros sueños e ilusiones, aquello que la imaginación tantas veces nos presenta por gustos o antipatías y de ahí que los caricaturicemos.

Lo importante es caracterizarse de lo que desee cada uno, siempre desde el respeto a los demás y el buen gusto. También disfrutaremos con chirigotas y murgas, comparsas y desfiles.

Hay situaciones actcarnavalesuales preocupantes y desearía que fueran disfraces que nos pudiéramos quitar, como si fuesen simples caretas. Violación de las leyes de convivencia, corrupción, desempleo, desigualdad de género y territorial, violencia en las aulas y en las casas, etc.

Me gustaría que todos tomásemos conciencia del mal que causamos a nuestro alrededor y que estos carnavales nos anuncien el final de este dañino comportamiento. Buen momento para enterrar, junto a la sardina, los aspectos propios que no nos gustan. Espero que sean días de alegría, risas, bromas y ocurrencias desde el afecto y la sana convivencia. Aprovecho para darles las gracias a los que trabajan estos días para que el resto podamos pasarlo bien.

Bromas con respeto es crítica y diversión, bromas sin respeto es burla y crispación. Quedémonos con lo primero.

 

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Ventajas de conocerse
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José María Fdez Chavero | 16-02-2018 | 17:13| 0
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Conocerse es el primer paso para aceptarse y éste lo es para quererse. Así conseguimos una sana y alta autoestima. Conocerse supone un esfuerzo mental y afectivo, individual y social, sincero, sin prejuicios y el convencimiento profundo de que es un adecuado camino para crecer, desarrollarse y madurar como persona. Ese autoconocimiento se hará con los datos y sensaciones que nos proporcionamos nosotros mismos, con los que nos dan los miembros de la familia, los amigos, compañeros, profesores, y los que nos llegan desde el colegio, el trabajo, las diversiones, etc.

Toda esa información ha de ser integrada para constituir la propia personalidad. Algunas de esas confidencias coincidirán con lo que ya sabíamos y otras serán nuevas y desconocidas. Con las coincidentes será fácil estar de acuerdo y con las que no, se ha de iniciar un autoanálisis y valoración. El análisis tendrá en cuenta el contenido de las revelaciones, quién me las ha proporcionado, por cuántos y en qué contexto. Si son varias personas y pertenecen a mi círculo afectivo entonces debemos pensar que la probabilidad de que sean ciertas es muy elevada. Si es así, hemos de escucharlas con atención con el fin de que formen parte de nosotros lo antes posible y si no las consideramos ciertas, lo que procede es dar las gracias y mostrar nuestro desacuerdo con educación y respeto.

Se ha de huir de la idea de que yo sé todo y de que los demás no tienen nada que aportarme o de que están confundidos, eso es una señal inequívoca de pobreza intelectual y afectiva.

Si a lo que yo voy siendo le añado lo que me aportan los demás tengo mucha más posibilidad de hacernos mejores personas. Este camino de desarrollo personal se debe realizar con sosiego y coraje porque reconocer lo que no está bien, lo que es susceptible de transformación, no es fácil.

Conocerse para crecer supone potenciar lo positivo y quitar lo negativo, favorecer las capacidades y pulir las limitaciones, sonreír con las alegrías y llorar con las tristezas, acompañar a los demás en sus éxitos y también en los fracasos.

Por el contrario, resulta empobrecedor instalarse en el mí y aislarse de los demás. Cuando me quedo ensimismado en mi pequeño mundo dejo de ser trascendente y me atasco en la inmanencia de lo finito aunque siga celebrando fiestas de cumpleaños o aprobando cursos o disfrutando de descansos o consolidando el puesto de trabajo.

Nunca olvidemos que para quererse es preciso descubrir y aceptar que somos seres inacabados en continua evolución. Existen elementos de la cotidianidad y de los demás que nos engrandecen y es bueno incorporarlos y otros que se quedarán fuera. En la medida que nos vayamos completando nos sentiremos a gusto con nosotros y más integrado en la sociedad. Dedico estas líneas a las personas que viven con intensidad y autocrítica y que hacen del día a día la clave de la felicidad.

 

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Burlas a los muertos del Chapecoense
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José María Fdez Chavero | 03-02-2018 | 10:41| 0
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Escribo las siguientes líneas con pena y rabia. Hinchas del equipo Nacional de Uruguay imitaron la caída de un avión, en una clara provocación a los simpatizantes del Chapecoense, durante el partido que enfrentó a ambos equipos en la fase previa de la Copa Libertadores, según se ven en un vídeo publicado en la prensa brasileña.

Todos deberíamos saber que vida y muerte son los extremos de la existencia humana, con  duración indeterminada y dependiente de variables genéticas y ambientales. La vida nos habla de nacimiento, amor, gratuidad, esfuerzo, entrega y sacrificio, alegrías y sonrisas, sufrimiento y lágrimas y la muerte nos llena de tristeza, enfermedades, dolores, recuerdos y sueños, esperanzas y creencias en una realidad eterna prometida y desconocida.

Entre ambos puntos se consumen y desarrollan los años en este mundo, algunos llegarán a la vejez y los habrá que se queden antes, pero todos moriremos. La mayoría de las muertes llegan por agotamiento de la vida; muchas, como las que inspiran estas palabras, son por accidentes y otras, siempre excesivas, son porque unos desaprensivos nos la roban.

Por suerte no se encuentra la fórmula que nos diga los años que estaremos en este mundo, pero tenemos pasado y presente y un futuro incierto y entre lo que pensamos, sentimos y actuamos cometemos fallos y estupideces. Nadie se libra de cometerlas y es posible que esté en la esencia  de los hombres y mujeres. Me resulta evidente que las tonterías habladas, escritas o realizadas deben ser menores a medida que nos hacemos mayores, y cuando esto es al revés, y las estupideces aumentan con los años entonces nos encontramos ante personas inconscientes o malintencionadas.

Ni el lugar de nacimiento, ni el sexo, ni la profesión o el color de la piel son para hacer burlas o bromas y menos si el tema es la muerte, y mucho menos si es la muerte accidental de inocentes, como es el caso.

Creíamos avanzar como seres inteligentes y afectivos, pero entre los que hacen burlas a los muertos, o escriben macabras frases en las redes sociales mencionando atentados, o los que no respetan las reglas sociales es para desanimarse.

Cuando alguien no respeta a los muertos no es digno de sentarse con los demás, aunque sea para presenciar una competición deportiva. Dedico estas líneas a los 71 fallecidos y a los seis supervivientes del accidente del Chapecoense y a todas sus familias y amigos.

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Adolescentes y vida
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José María Fdez Chavero | 31-01-2018 | 16:27| 0
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Tengo la fortuna de pasar parte de mi semana rodeado de chicos y chicas adolescentes y son muchos los que hacen de sus vidas un camino de crecimiento y madurez y en estos nos vamos a detener hoy. He celebrado una sesión de reflexión con 29 adolescentes de primero de bachillerato, entre 16 y 17 años, sobre la historia de una mujer soltera con un trastorno depresivo mayor. Se entregó una copia del caso a cada participante, se leyó la historia aclarando las dudas que iban surgiendo. Concluida la lectura y analizado el caso se les pasó una encuesta con 4 preguntas.

La primera cuestión es en qué se puede encontrar sentido en la vida, la segunda es si sus vidas tienen sentido, la tercera versa sobre qué harían si un amigo suyo perdiera el sentido para vivir y, por último, crees que el suicidio es una solución a los problemas personales. A todos se les entrega un folio y en silencio responden las cuestiones, al final de la sesión se recogen y se comentan pasados unos días.

A la primera pregunta contestan que el sentido de la vida les viene a través de la familia, de los amigos, de las personas que les quieren y de las creencias. Algunos, en concreto ocho, también afirman que del esfuerzo, del trabajo personal y de los planes de futuro.

Con respecto a si tu vida tiene sentido, todos dicen que sí a excepción de dos. Uno comenta que está pasando mala racha pero está convencido de que pasará y el otro afirma que se encuentra en pleno proceso de crecimiento y madurez y que aún no lo ha alcanzado pero que lo logrará (esta personas ha confundido, analizando sus respuestas, sentido actual de la vida con el nivel madurativo).

En cuanto a qué hacer con ese hipotético amigo que se ha quedado sin sentido para vivir nos encontramos con bastantes y sugerentes respuestas que van desde escucharle con tranquilidad, apoyarle y que se sienta querido, mostrarle todas sus cualidades y valores, invitarle a salir para que se entretenga, acompañarle para que no se quede solo, no presionarle ni hacerle muchas preguntas para no molestarle.

En cuanto a la última cuestión sobre el suicidio como conducta que soluciona los problemas todos coinciden en afirmar que no optarían por él. Una gran mayoría lo respeta aunque no comparte dicha conducta y tan solo 3 creen que es una salida espantadiza a los problemas personales. Creen que a esas personas hay que ayudarles para que recuperen el deseo de vivir y hacerlo sin críticas para que no se sientan culpables, porque eso empeoraría la situación.

A pesar de ser un grupo de chicos y chicas muy jóvenes, sus respuestas son respetuosas y muy acertadas y esto me ha animado a escribirlas y compartirlas con las personas que se acerquen a estas líneas. Es cierto que la adolescencia es una etapa difícil en la que surgen conflictos con los adultos y con ellos mismos, pero también es cierto que son años cargados de solidaridad y en la que se crece desde lo vivido en las familias, en los centros educativos y con los amigos, de ahí que sea tan importante el ejemplo que les damos los adultos.

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Maldito día de tu muerte
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José María Fdez Chavero | 13-01-2018 | 08:46| 0

(Carta de un nieto por la muerte de su abuelo).

Desnudos ante la inmensidad de lo desconocido.

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Hace 5 años ya, 5 años de ese día que no podré olvidar el resto de mis días. Todavía me acuerdo como si fuera ayer o esta misma mañana sin ir más lejos. Me acuerdo de cómo desperté, llamado por ese cálido sol de diciembre en una mañana como otra cualquiera, soleada, con un cielo radiante que invitaba a estar fuera no sin antes abrigarte.

Tras un rápido vistazo a la habitación me levanté. Fui caminando hacia el salón con paso lento y adormilado pensando en lo desafortunado que era por no estar en Madrid, como solíamos hacer por estas fechas, sin llegar a caer en la cuenta de que a mi alrededor se respiraba una atmósfera triste y diferente al de otros muchos días.

Al entrar en el salón advertí que mis padres ya estaban levantados y por lo que se veía desde hacía rato, cosa que me sorprendió. Al darle un beso a mi madre noté que sus bueno días eran diferentes, quizás más melancólicos. Me parecieron rotos y silenciosos.

Lo que me hizo darme cuenta de que algo no iba bien fue ver una lágrima correr por el rostro de mi padre al darme ese beso que todo padre tiene. Me senté movido por mi inocente conciencia de tan solo 10 años y me enteré entre sollozos de que mi abuelo había fallecido.

Mi abuelo estaba en un lugar al que los cristianos llamamos cielo, al ser creyente eso me tranquilizó aunque no me quitó la tristeza que inundaba ya mi alma y que, como tsunami que arrasa todo, pronto llegaría a mi corazón, a mi cerebro y al resto del cuerpo. Desayuné con mi hermana. Absorto en mis pensamientos recordaba mi infancia bañada en alegres recuerdos con mi abuelo.

Mi padre se fue pronto, cogió el coche y marchó al pueblo a velar y recibir a todas esas personas allegadas a mi abuelo que fueron a darle el último adiós. Nosotros (mi madre, mi hermana y yo) salimos poco después. Al llegar al pueblo, noté que para todo había cambiado. Era diferente, triste y apagado. Quise entrar a darle ese último beso de despedida a mi abuelo, ese beso que bien sabe a muerte y a un hasta pronto que será largo.

No me dejaron y ante esa negativa rotunda por parte de tíos y primos mayores me tuve que conformar con velar y llorar en silencio con mi hermana y mis primos de la misma edad que yo desde fuera.

Lo que acontece después no es relevante.

Cada año por estas fechas me acuerdo de ti, abuelo, de esos paseos por el corral, de esas comidas de Año Nuevo en las que compartíamos santo, de esos ratos alrededor del brasero o la chimenea. Sé que te volveré a ver aunque no sé cuándo, pero cuando lo haga deseo que nuestras almas y nuestros pensamientos y recuerdos se fundan en un abrazo que rompa el cielo y la tierra y que aclamen a los ángeles sin cesar porque ese día triunfará el amor y la vida sobre la muerte.

A toda esa gente que me dice: “pobrecito, perdió a su abuelo” le respondo: “pobrecito no, pobrecito aquel que no disfruta de su abuelo porque yo mientras vivió lo quise y lo amé y disfruté cada segundo con él. Me reencontraré contigo en el más allá y nadie nos podrá separar más”

Te quiero,

Tu nieto Manuel

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Marta, Diana. Muertes inocentes.
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José María Fdez Chavero | 09-01-2018 | 10:21| 0

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Marta del Castillo, descansa en Paz. Diana Quer, descansa en Paz. Son crímenes deleznables y horrorosos, sin sentido y absurdos, nada puede explicarlos y siempre estarán presentes en las mentes y corazones de los que les querían y rodeaban. Sucesos como estos nos vienen a recordar lo vulnerable que somos y lo cerca que está nuestro raciocinio de la irracionalidad más destructiva, hasta el punto de que podemos matar por matar. Situaciones trágicas de la vida.diana-quer

Estas noticias son de tal calado que están en todos los medios de comunicación durante unos días hasta que las pasamos al mundo de los recuerdos. Los profesionales de salud mental hablamos de trastornos de personalidad, de personas con problemas para controlar sus impulsos destructivos, con sentido de posesión sobre la vida de los demás. Afirmamos que no son capaces de experimentar sentimientos de empatía, ni de ponerse en el lugar de los otros, ni de entenderles y respetarles.

En ellos se da la satisfacción de «lo que yo deseo puede ser para mí, cuando yo quiera», no tienen sentimientos de culpa ni arrepentimientos porque se creen en posesión de la razón.

Una sola muerte como éstas es excesivo, no digamos si hablamos de decenas de personas, la inmensa mayoría mujeres, muertas cada año. Es necesario y bueno que conozcamos estas noticias y que se hagan debates sobre ellas porque nos sensibilizan y nos ayudan a reflexionar sobre lo que somos y hacemos, pero no podemos entrar en un exceso de información porque podría animar a los violentos inestables a hacer lo mismo. En esto de los comportamientos humanos influye mucho el contagio emocional y, al igual que cuando se habla mucho de suicidios de adolescentes por las notas hay más de una muerte, también ocurre en estos tipos de violencias y crímenes.

Debemos conocer lo que sucede en nuestro mundo, pero hay que estar seguro hasta dónde es conveniente saber para no favorecer contagios asesinos. Se ha de insistir en los años de cárcel que se les imponen, que se van a pasar fuera de la sociedad libre, en los que no podrán gozar de la libertad de movimientos, y unido al al miedo que genera el sentirse amenazado por el resto de los reclusos, porque en el delito también hay grados y estos ocupan el puesto de los más miserable.

Es triste aislar a un humano de sus semejantes por ser una amenaza, pero mucho más triste es enterrar a una persona inocente que tuvo la mala suerte de cruzarse en el camino de los malvados.

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A los Reyes Magos, a todos
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José María Fdez Chavero | 06-01-2018 | 08:45| 0

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La primera reflexión de este estrenado año no podía ser otra que la carta a  los Reyes Magos,  a nuestros mayores. La escribo con una gran pena, la joven Diana Quer ha muerto porque otra persona, presente estos días en todos los informativos y medios de comunicación, la ha matado.

Les pido a los Reyes Magos que nuestra inteligencia y nuestra capacidad de justificar hasta el infinito no nos confunda. Los culpables no son la chica que paseaba a esas horas por las calles, como tampoco lo es el gato que se cruzó en el camino de esos violentos insensibles que le introdujeron un petardo en el interior de su boca y lo hicieron explotar. Como tampoco son los culpables los árboles que comienzan a arder porque alguien ha encendido fuego debajo de ellos, ni lo son los niños asesinados por nacer en el seno de una familia desestructurada, ni la persona, casi siempre mujer, que se enamoró de un ser violento.

Mi segunda petición es que sea un año en el que la economía siga creciendo y mejorando el nivel de vida de España y de todos los españoles y residentes, comenzando por las familias y personas con más necesidades. Esa será una de las claves para asegurar el gran logro de la sanidad universal y gratuita, las jubilaciones y las prestaciones sociales, las pensiones de nuestros mayores.

Mi siguiente petición ya estaba, de alguna manera en la primera, pero por si acaso no la he dejado muy clara. Pido a los Reyes Magos que las violencias en cualquiera de sus infinitas versiones, con especiales menciones a la de género y a la infantil, sean erradicadas y sustituidas por una buena convivencia entre las personas.

No podía faltar en mi carta la petición por una educación digna para todos, en la que los fracasos escolares, la indecencia y la intolerancia sean cambiados por un nuevo estilo de educación basada en valores, con especial presencia del respeto, la calidad, la templanza y el esfuerzo. La ética ha de iluminar los procesos de toma de decisiones en todos los aspectos de la vida. Deseo que nos llegue una educación que prepare a nuestros estudiantes para la vida social y laboral. Dios quiera que pronto tengamos el título de secundaria para los estudiantes que superan sus adaptaciones curriculares y una formación profesional adaptada.

Termino mi carta pidiendo capacidad de diálogo de uno consigo mismo, con los demás, y también a nivel de las instituciones y entre las comunidades autónomas para que los muchos pueblos de la geografía española puedan seguir creciendo desde lo común y desde la especificidad. Tan importante es fomentar los aspectos comunes como favorecer las diferentes expresiones individuales, con el denominador común de que sirvan para mejorar y nunca para empeorar. Qué necesario es la paciencia y la prudencia en estos temas de los intereses particulares y grupales.

Mis queridos Reyes Magos, nunca dejéis que pierda la magia de la utopía y del deseo de que se transforme en algo real.

 

 

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Navidad es Vida
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José María Fdez Chavero | 22-12-2017 | 08:08| 0
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Felices fiestas de Navidad y un magnífico año 2018. Comienzo esta reflexión con una frase repetida millones de veces en estos días, y lo hago con mis mejores deseos de que se haga realidad.

Navidad es vida, es nacimiento de un Dios hecho hombre. Es encuentro con los familiares, con aquellos que tanto ves y con los que la distancia no lo permite. Son comidas con compañeros que despiden unas jornadas laborales y que, entre risas y bromas, cierran muchas horas de trabajo compartidas. Navidad son compras, comidas esmeradas, sonrisas y buenas palabras. Navidad nos ofrece la posibilidad del reencuentro con ese familiar con el que, a veces ni recordamos los motivos, nos distanciamos y perdimos contacto.

Navidad supone profesionales trabajando para que podamos disfrutar el resto. Me dirijo a los sanitarios que veláis por nuestra salud, a las fuerzas y cuerpos de seguridad, a los bomberos y a los muchos que dejo en el anonimato pero no en el olvido. A todos os doy las gracias. Estoy convencido de que vuestro pesar por no estar con la familia se verá recompensado por el cumplimiento de un servicio público al que os sentís llamado.

Navidad son peticiones por las familias que tienen dificultades laborales, que padecen escasez en sus mesas, frío en sus casas y desánimo en sus corazones. A ellas les ofrezco mis ganas enormes de que el próximo año sea mejor. Traigo a mis recuerdos y sentimientos a esos muchos jóvenes que ven, con cierto asombro y tristeza, cómo no llega el trabajo para el que llevan años preparándose.

Se me viene a la mente los adolescentes y jóvenes que están perdiendo el encanto de sus años por no encontrar la motivación necesaria para la formación personal. Que hacen del ocio continuado el sin sentido de sus existencias y en el que demasiados descubren el alcohol y las drogas como acompañantes perniciosos de sus días. Ojalá coincidan con adultos que les comprendan, que apuesten por ellos y que les devuelvan el sentido perdido.

Me afloran los rostros y recuerdos de los que nos dejaron, de los que afrontaron ya su despedida, su muerte. Por muchos años que pasen seguís estando presentes y más en estas fechas. Nos acordamos de infinidad de circunstancias y se nos agolpan las vivencias compartidas, con algunas nos salen sonrisas y con otras asoman tímidas lágrimas. Los creyentes combinamos la pena de la separación con la esperanza del reencuentro, convencidos de que estáis gozando de la vida plena.

Mando mis ánimos a los que padecen alguna enfermedad, a los que sufren dolores que se resisten a desaparecer, a los que no tienen la comprensión de los demás. A los que se sienten solos, a los que soportan pesadillas por guerras y conflictos y a los padres que lloran por no poder reunir a la familia. A los que no pueden pagar las deudas porque perdieron el trabajo y ahora sufren injustas consecuencias.

Todo es Navidad porque la Navidad es vida y la vida tiene encuentros y desencuentros, gozos y penas, risas y llantos… Las manos de la inclusión siguen levantadas pidiendo lo que les corresponde.

Que seamos felices.

 

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Flores en la vida
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José María Fdez Chavero | 18-12-2017 | 18:05| 0
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Siempre me han parecido preciosas y encantadoras, llenas de vistosidad y plenas de embriagadoras fragancias. Las flores tienen muchos significados, nos ayudan a mostrar nuestros agradecimientos, a reconocer los méritos de los demás o sus penas y dolores. Las flores adornan las celebraciones en las que dos personas se prometen amor eterno y también dulcifican las tumbas de aquellos que quisimos y recordamos cada instante. Han jugado un papel importante en la celebración gozosa por el nacimiento de un hijo, en el amor declarado de la persona amada y en el llanto ante la muerte del familiar querido.

Las flores alegran el espíritu, dulcifican el ambiente distante de un desencuentro o de un malentendido. Su aroma nos alegra la vida y su colorido nos deslumbra. Si estuvieran más presentes en la existencia humana nos daríamos cuenta que las tensiones disminuyen, las amistades aumentan y se consolidan y las caras sonríen.

Yo he tenido varias ocasiones en las que me alegraron la vida y hoy deseo compartirlas en señal de agradecimiento. En una de mis clases en la universidad salió el tema del simbolismo en las relaciones sociales y puse varios ejemplos referidos a las flores. Cuál fue mi sorpresa a los pocos días cuando el bedel llamó a la puerta del aula y me pidió que saliera porque había una persona que me quería entregar algo. Pedí disculpas a los alumnos y salí para saber qué era eso que tanta urgencia parecía tener. Mi sorpresa fue mayúscula. Un chaval joven portaba un ramo de flores para mí, firmado por alumnos de esa asignatura. Me invadió una profunda satisfacción y alegría, con algo de nerviosismo y vergüenza. Al entrar con mi ramo de flores di las gracias. Me sobrepasaba la emoción. A los pocos minutos me detuve, les miré y volví a mostrar agradecimiento

También recuerdo el día que retomé las clases después de la muerte de mi padre. Al comenzar noté cierto revuelo y vi a un alumno y a una alumna que se dirigían a mí con una gran cartulina amarilla y un ramo de flores. La cartulina contenía la firma de todos ellos y la frase “probablemente no encontremos el camino, pero nos sobrarán las ganas de volar”. En un instante reviví la tristeza por la muerte de mi padre, pero también el gozo de tener alumnos sensibles, llenos de bondad y detalles. No sé si ellos fueron conscientes de lo mucho que me llegó al alma y al corazón lo que hicieron ese día. La cartulina la enmarqué y está adornando una de las paredes de mi casa.

El tercer hecho fue después de presentar a una ponente amiga a la que aprecio mucho en las II Jornadas formativo vivenciales celebradas en Badajoz. Es la fotografía que encabeza estas líneas. Su ponencia era sobre el cáncer de mama y la depresión. Al agradecerme la invitación a participar, su hija subió al escenario y  me entregó un bonito ramo de flores. Fueron minutos de máxima intensidad en nuestra relación, nos abrazamos sabiendo que la lucha contra el cáncer se plantea desde la unión de los buenos sentimientos.

Son tres anécdotas de historias muy diferentes y todas ellas plagadas de vida y de buenas vibraciones.

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Tolerancia y crítica
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José María Fdez Chavero | 22-01-2018 | 16:45| 0
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Nadie goza de memoria ni de inteligencia suficiente como para conocer la infinidad de plantas, animales, razas, etnias, religiones, ciudades y pueblos, ríos o montañas, minerales, planetas etc.  Tanta diversidad supone una gran riqueza y es una muestra más de la grandeza de la evolución, esa que Charles Darwin nos presenta en su obra El origen de las especies publicado el 24 de noviembre de 1859. Lo conocido nos suscita agradecimientos, seguridad, comodidad, algunos desconciertos y muchas sensaciones de bienestar.

Lo desconocido nos transporta a la curiosidad y sorpresas, preguntas, dudas, dificultades y deseos de explicación. Nos pone en contacto con las propias inseguridades y limitaciones y surge el miedo. Esta multiplicidad, conocida y por conocer, es muestra de lo grande de la naturaleza y de lo pequeñez nuestra.

No todo es pluralidad y cambio.

También hay homogeneidad, similitud, rutina, serenidad. Cuando sabemos lo que la vida nos ofrece y aquello que podemos esperar y alcanzar nos sentimos tranquilos. Ser homogéneos, iguales a otros, nos envuelve en lo previsible y nos proporciona seguridad personal y colectiva, aunque conlleva el riesgo de caer en la comodidad y conformismo.

Diversidad es sinónimo de riqueza y homogeneidad lo es de seguridad, pero no siempre es así. Son muchas las situaciones en las que el deseo de la mayoría ha luchado para controlar y limitar la discrepancia. Se ha realizado con los seres humanos de diferentes color de piel, se han exterminado innumerables criaturas por los bienes que se obtenían de ellas o porque generaban miedo y pánico. Se han matado a pueblos enteros por ser de otras razas o creencias, se asesinaron a personas por poseer unas capacidades intelectuales más limitadas o por ser de orientaciones sexuales distintas a las de la mayoría. Qué barbaridad si contamos las atrocidades de guerras, de atentados terroristas, de violencias de géneros, acosos escolares o laborales…Todos tienen el denominador común de no soportar al distinto.

Los protagonistas de esas atrocidades y aberraciones no soportan su fragilidad humana, les da pavor su pobre vida y luchan por terminar con la de los demás. Seres dignos por ser humanos, que no respetan la dignidad de los demás, que hacen de su miseria la lanzadera para exterminar a los discordantes y se convierten en indignos. Son inseguros, de una autoestima tan baja que precisan de la agresión y de la violencia para soportarse. Son tan limitados de razón y sentimientos que desconocen su error, convencidos de que están en la cierto.

Diversidad y similitud se necesitan y complementan, no son excluyentes. Forman parte de la misma realidad. Entenderlo es objetivo de la humanidad desde tiempos remotos y para alcanzarlo se precisa una educación positiva, basada en la tolerancia y en el sentido crítico. Una tolerancia sin crítica sucumbe a la cobardía y a la permisividad con el daño a los demás, porque se puede ser injustamente condescendiente con el delito. Una crítica sin tolerancia nos conduce a totalitarismos y dictaduras, como las que se han padecido y padecen en medio mundo.

La educación en todas las etapas de la vida ha de combinar ambas actitudes, tolerancia y crítica, y desde esos dos parámetros descubrir la riqueza de la variedad y la seguridad de lo semejante. Decía Aristóteles y nuestras abuelas y abuelos que en el término medio está la virtud. No nos volvamos intolerantes por un exceso de crítica, perderíamos la paz en la convivencia. Si un niño de 14 años deja pasar primero a una chica de unos 35 años y ésta le recrimina que le deje pasar por ser mujer es que estamos perdiendo el equilibrio. El chico le respondió que no era por ser mujer, sino por ser mayor.

Amanecer y atardecer, cada uno encierra historias y bellezas.

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La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.