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Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo
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José María Fdez Chavero | 28-04-2017 | 08:30| 0

El 1 de mayo es el día internacional dedicado a las personas trabajadoras, desde el acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889.

El trabajo es un derecho y un deber, un reto y un sueño, algo para lo que nos formamos durante largos y no siempre entretenidos años. Es el medio al que nos remite la tradición para indicarnos que es el sudor de nuestra frente el que nos debe proporcionar los medios necesarios para vivir.

En los últimos años, demasiados ya, ha sucedido algo muy curioso. Hemos pasado de ese molesto sudor de la frente, del esfuerzo y del estar cansado de hacer todos los días lo mismo a desearlo desesperadamente. Ahora estamos en una situación en la que somos capaces de coger lo que nos ofrezcan, por muy precario e inhumano que pueda resultar. Curiosidades de la vida. Me comentaba una chica sudamericana que a ella le pagan 6 euros la hora por limpiar. Es consciente de que se está pagando más, pero no puede rechazarlo porque sus familiares esperan con impaciencia el dinero que ella les manda a final de mes para seguir adelante.

El trabajo también tiene otros aspectos, además de ser una manera de ganarse la vida y de ayudar a la familia. Es también un camino para madurar y crecer, para valorar el esfuerzo y hacerse mejor persona. El trabajo recompensado con un salario es del que más hablamos porque ser el que nos mantiene en la sociedad, pero hay otros muchos.

Mencionar el del estudiante que hora a hora y examen a examen va formándose con la incertidumbre de su futuro profesional. Está el del abuelo que recoge con puntualidad exquisita al nieto para llevárselo a casa a comer porque los padres están trabajando. El del voluntario que transforma algunas de sus horas libres en un hermoso canto de gratuidad y se las regala a los demás con el único objetivo de ayudarles, y qué decir del continuo de los padres que no rehuyen ningún esfuerzo por los hijos.

Termino compartiendo mis deseos de que este derecho del que muchos miles de españoles y residentes en España no disfrutan se haga realidad en un futuro cercano. Será imprescindible la unión de todos, algo a lo que no siempre estamos dispuestos.

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Saber envejecer
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José María Fdez Chavero | 24-04-2017 | 16:04| 0

Envejecer es el resultado inevitable del cumplir años. Es un proceso que se inicia en el mismo momento del nacimiento y finaliza con la muerte. Es de duración limitada, de carácter individual, nunca se puede predecir y a su tiempo le denominamos existencia o vida. En ese proceso de vida interviene el propio sujeto, las personas que se relacionan con él y las condiciones socio ambientales. A medida que se van cumpliendo años se suceden etapas y cada una de ellas viene cargada de ilusiones, dificultades, objetivos y también de medios para irlas afrontando. Algunas se superan con facilidad y sirven para cimentar las siguientes y otras cuestan más, las hay que las recordamos con alegría y positividad y otras que están desdibujadas y llenas de recuerdos tintados de claroscuros.

Muchos logros alcanzados podremos utilizarlos y disfrutarlos a lo largo de toda la vida, como son las habilidades relacionales y comunicativas, las afectivas y profesionales… y otros se van perdiendo, se quedan obsoletos y trasnochados como determinados estilos comunicativos, o comportamentales, o facultades físicas o formas de la apariencia física, como el vestir, etcétera.

Saber envejecer es tomar conciencia, desde la mente y los afectos, que cada día trae nuevos retos, alegrías, metas… aspectos que pierden importancia, que desaparecen y otros que surgen nuevos o adquieren protagonismo en un momento determinado. Los adolescentes dicen adiós a ir a todos los sitios con los padres, los adultos dejan los  botellones, los treintañeros dijeron adiós a los exámenes en las aulas, los de cuarenta ya no hacen deportes de competición, y los de 50 no se plantean prepararse  oposiciones, ni los de 60 firman largas hipotecas y así cada etapa, hasta el final de la vida.

Saber envejecer es aceptar que todo tiene principio y fin, que se dicen muchos adioses pero también muchos saludos de bienvenidas. Se puede encontrar más sentido y goce al tiempo libre, al compromiso con los demás desde la gratuidad y el voluntariado. Saber envejecer es encontrar la satisfacción del deber cumplido, del compartir todo lo asimilado y conseguido en sus años vividos. Es disfrutar de cada momento, tanto del paseo como de la tertulia sosegada, del descanso merecido, de la lectura enriquecedora.

Envejecer supone seguir aprendiendo sin los agobios de antaño, es vivir desde el equilibrio personal, mental y espiritual, es no darse por vencido y es abrir nuevas vías de desarrollo. Envejecer no es hacerse viejo, porque lo viejo es caduco y empobrece y de lo que hoy escribimos supone dar vía libre a todas esas cosas que no se hicieron por falta de tiempo o de posibilidades.

Sí es cierto que asumir las pérdidas resulta difícil cuando no se vive desde la positividad que dan los nuevos descubrimientos. Mirar atrás nos lleva al tropiezo y a la caída y nos deja sumido en la impotencia del que no controla el paso de los años, por eso lo que nos queda es aceptar que la vida va siendo más plena a medida que se va viviendo y no al revés.Así es nuestra vida, nuestro mundo. Ambos mejorables y les invito y me invito a seguir trabajando para que podamos disfrutar de cada día que termina. Saber envejecer es dar gracias por cada atardecer y por cada amanecer.

Saber envejecer es estar en paz consigo mismo, con los demás, con el entorno y con Dios, si somos creyentes. Deseo para todos una feliz vida y un saber envejecer.

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El sentido de mi vida
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José María Fdez Chavero | 17-04-2017 | 09:13| 0

Me decía una persona soltera, sin hijos y sin pareja que su vida no posee la misma trascendencia que la de sus hermanos porque estos tienen relaciones de parejas y la obligación de sacar adelante a sus hijos. No estuve de acuerdo y así se lo manifesté. No estábamos teniendo en cuenta todas las variables presentes en este asunto del sentido de la propia existencia. Paso a explicarme.

Pienso en lo que nos rodea y cómo nos influye a la hora de dar valor a nuestras vidas, y llego a la conclusión de que no es el mucho tener lo más importante. Para ser feliz no es necesario gozar de cuantiosas posesiones porque creeríamos que los únicos llamados a ser felices son las personas ricas y nunca las consideradas pobres. No es más dichoso el de la casa con más metros cuadrados, o el del coche de mayor potencia, o de la nómina más abultada, aunque todo esto sí hace la vida más cómoda.

Nosotros analizamos e interpretamos lo que tenemos para después otorgarle un valor, y de éste dependerá el estar contentos con la casa, con el coche o el sueldo. La importancia de algo no solo procede de su valor objetivo, sino también de la interpretación subjetiva que hacemos. Me atrevo a afirmar que en este segundo aspecto radica el valor fundamental y duradero de las cosas. Podemos estar orgullosos y contentos con el apartamento, aunque sea pequeño, o con el coche utilitario o con el sueldo base porque son el resultado del esfuerzo personal y familiar.

 

Nuestra vida no encuentra su razón de ser en tener hijos o trabajo o padres. Lo descubre en el mero hecho de existir. Es la existencia la que le otorga el valor. Cada vez que respiramos nos dice que hay vida, que tenemos la posibilidad de estar bien, de cambiar, de mejorar y de avanzar en el difícil camino de hacerse persona.

En el sentido de la propia vida se pueden encontrar muchas tonalidades diferentes y cuando lo que nos rodea es valorado de forma positiva por nosotros, entonces adquiere tonos de alegrías, de entusiasmo, sosiego, madurez y si lo que tenemos no nos satisface entonces nos proporciona tonalidades de claroscuros, tristezas, llantos y melancolías. Por todo ello, es prioritario que en las casas, colegios, medios de comunicación y sociedad en general enseñemos a nuestros niños y jóvenes a reconocer lo que somos y a estar contento con lo conseguido con el esfuerzo diario, que el ser está por encima del poseer.

Transmitamos también que cuando el corazón deja de latir y los latidos desaparecen, las vidas de todos se igualan en la muerte y ya todo da igual, menos para los que creemos que el ser humano es un ser trascendente, llamado a salir de sí mismo para encontrarse con los demás seres de la naturaleza y con alguien al que llamamos Dios y que recibe otros nombres según las zonas del universo. Te deseo feliz día, base de la felicidad.

 

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Sistema educativo injusto por incompleto
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José María Fdez Chavero | 10-04-2017 | 18:55| 0

 

Las demandas de estas líneas están apoyadas por: las comisiones nacionales de educación de los partidos socialistas y popular; la asamblea de Extremadura; el Presidente de la Junta de Extremadura, por el Presidente del Partido Popular y por el partido PODEMOS extremeño; por el Vicepresidente del Consejo Nacional de Educación; por el Secretario de Educación de la Junta; por más de un millón de personas representadas por sus políticos locales; por muchas AMPAS, asociaciones…Estamos a la espera de ser citados, solicitud de comparecencia hecha el 21 de noviembre de 2016, para la Comisión Parlamentaria para las políticas integrales de la discapacidad.

Atrás quedaron esas maneras lastimeras y eternamente infantiles de tratar a las personas con menos capacidades intelectuales. Ya se suprimieron las puertas cerradas de los centros asilares en los que pasaban casi toda la vida vagando por largos pasillos y reducidos patios. Se abrieron las propias casas para que salieran al mundo a compartir sus días, a formarse y estudiar, a disfrutar de cumpleaños, pasear por los parques, bañarse en las piscinas y gozar con las películas de cines. Las calles también son de ellos.

Tenemos un sistema educativo incompleto e injusto con los estudiantes que necesitan adaptaciones, no porque no se esfuercen sino porque necesitan más tiempo y algunos cambios. Todos los niños tienen el derecho y la obligación de acceder al sistema educativo. Se inicia con los tres años de la enseñanza infantil, para continuar con los seis de la primaria y se completa con los cuatros de la llamada enseñanza secundaria obligatoria, más conocida como ESO. Nos guste o no, así está establecido mientras no se cambie de nuevo. La inmensa mayoría de niños y adolescentes tienen una formación reglada obligatoria. Hay una minoría a la que se le hará una serie de adaptaciones curriculares para adecuar contenidos y metodología, que deberíamos revisar porque muchos docentes no están formados y no lo hacen o lo hacen mal. Al final de esos años, la mayoría puede obtener un título que les capacita para seguir estudiando o para afrontar la vida laboral.

Lo incompleto e injusto procede del diseño formativo curricular de los menos capacitados desde el punto de vista cognitivo, es decir, de aquellos que precisan adaptaciones curriculares significativas. Al final de los sus estudios obligatorios, no tienen reconocimiento oficial de sus logros ni de sus muchos esfuerzos y a partir de ahí se entra en un sin sentido y en un vacío formativo en cuanto nuevos itinerarios educativos.

No puede ser que a los padres de estos alumnos y a ellos mismos se les plantee solo tres opciones: repetir uno o dos años más sin saber para qué aunque haya superado los objetivos planteados, que pase a un centro de educación especial ocupacional o que se  quede en casa. Respeto esas opciones si nacen de la decisión libre del chico y de la familia, pero no si son las únicas opciones posibles. Es de justicia diseñar una formación profesional, unos ciclos formativos adaptados, que les capacite laboralmente. Ciclos con sus objetivos a alcanzar y con unos requisitos a cumplir, diseñados por expertos en educación.

¿No hay nadie con acceso a los foros donde se legisla y que haga suya esta bandera de lucha por erradicar esta injusticia? La política no sirve para nada si no es para construir una sociedad más justa, de todos y para todos.

 

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Un mundo nuevo
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José María Fdez Chavero | 05-04-2017 | 15:33| 1

“Quiero un mundo nuevo, mi corazón no lo compra el dinero, quiero palmas que acompañen a mi alma… Resurrección”.

Los aficionados a la música moderna reconocerán esta breve estrofa de una hermosa canción del grupo Amaral. Con pocas palabras transmiten muchas ideas e ilusiones, como el querer un mundo nuevo, ese con el que soñamos muchos de nosotros cuando estamos despiertos y que desaparece cuando nos quedamos dormidos (misterios de los sueños). Un mundo en el que el corazón, sentimientos y afectos, no se someta a los valores de un mundo dominado por la fama y el figurar, por la fuerza y la agresividad, por el dinero que compra verdades y vende mentiras, con el afán de tener cada día más aunque sea a costa de los que van teniendo menos.

El Ser por encima del Tener. Es el sabor de las cosas bien hechas, es el mundo del disfrute de la vida, de la contemplación de lo bello, de la solidaridad con la persona que sufre, del apoyo al débil y al que no tiene las mismas capacidades ni oportunidades. Es el mundo en el que se enseña al que no sabe, se le da pan al hambriento y agua al sediento, en el que el hombre forma piña con sus circunstancias, en el que se reconoce el esfuerzo individual y colectivo aunque no se haya alcanzado la meta (como diría nuestro gran Picaso, “no sé si algún día me llegará la inspiración, pero si me llega seguro que me encontrará trabajando).

Un mundo en el que el toque de las palmas, tan usadas en nuestra querida España, acompañan al amor que comparte deseos, a las miradas que coinciden en el tiempo, al dolor del que ha partido para inmortalizarse en una vida futura y en el recuerdo de los que le quisieron y compartieron vida.

El mundo en el que se escucha al que no tiene voz y se guía al que no ve, ya sea por problemas físicos o porque no quiere ver, en el que se deja nacer al que lo pide con su crecimiento silencioso e indefenso, en el que se anima al que lo pasa mal y se encuentra desesperado porque perdió el trabajo o la salud o el sentido de la vida.

Y que ello acompañe a mi alma, a mi mismidad, a mi realidad más profunda de persona que desea seguir madurando y creciendo en sabiduría, en amor, en entrega a los demás y al que ha hecho posible todo esto y que nosotros conocemos con el nombre de Dios y que otros le denominan de otras formas.

Termina esta magnífica canción con la palabra clave de ese mundo nuevo, Resurrección, palabra con la que nos hemos criado y crecido la mayoría de nosotros. Es la palabra con la que decimos adiós al mundo antiguo y perecedero, al de la calamidad y soledad, al mundo de la oscuridad y de la muerte, de la viudedad y de la orfandad, al de la esclavitud de la droga y del vicio para dar la bienvenida al mundo de la esperanza y de la gloria, al mundo soñado y que nos ayuda a ir superando nuestros propios límites.

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Personas con Autismo
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José María Fdez Chavero | 01-04-2017 | 21:53| 0

Hace unos días me pedía una buena amiga que le ayudara a escribir unas letras sobre las personas que tienen autismo y me contaba algunos comportamientos de una de ellas. El autismo, de manera breve y coloquial, es un trastorno que suele diagnosticarse en la niñez temprana y sus características más importantes son: problemas de socialización, de comunicación y frecuentes conductas repetitivas. Se presenta en cualquier grupo racial, étnico y social, y es cuatro veces más frecuente en los niños que en las niñas.

Si queremos entenderles debemos situarnos en una dimensión diferente a la habitual, en la que nos alejemos de los patrones prácticos de la vida y nos acerquemos más al mundo de la creatividad, de la fantasía e imaginación. Hemos de olvidarnos del porqué nos ha tocado a nosotros para centrarnos en cómo ir mejorando. Es fundamental adentrarnos en el mundo del presente, del aquí y ahora, del ir resolviendo los asuntos a medida que van sucediendo, procurando que no se acumulen porque nos generarían agobios. Y vivir con paciencia y constancia, convencidos de que llegaremos aunque algo más tarde, siempre adaptándonos a su ritmo y desde el esfuerzo diario y sin desfallecer. Así descubriremos la grandeza de lo diferente.

Algunos afirman que más dicha se siente en dar que en recibir y eso es lo que ocurre cuando estás con ellos, sin olvidarnos de las dificultades. Entre ellas se encuentra un  ritmo que no se adapta bien al de la sociedad, una autonomía personal menor porque sus capacidades y habilidades no siempre lo facilitan. Los padres son su sostén existencial y el futuro se impregna de infinidad de preguntas y desasosiegos. Estas dificultades son ciertas, pero también son ciertas mis siguientes afirmaciones.

El silencio de ellos es inquietante al principio, hasta que se percibe la inmensa paz que encierra. Sus “extravagancias” expresadas sin pudor no conocen la maldad ni la intencionalidad del daño, obedecen a espíritus y mentes libres de complejos. Sus deseos los expresan de tal manera que pueden parecer, sin serlo, caprichos a ojos de los demás.

La baja tolerancia a la frustración la combaten y vencen con su olvidadizo y pasajero rencor. Son frágiles y necesitados y ahí está la parte de la grandeza que le falta a lo ya expresado. Sus miradas limpias y huidizas señalan el camino a recorrer para acercarse a sus entrañas. El libro sagrado del Génesis afirma que “Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo” y falta añadir que algunos conservan durante toda su vida el aroma y la inocencia de tal creación.

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Extremadura puede mucho más. Debería ser la región de la Inclusión
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José María Fdez Chavero | 26-03-2017 | 10:43| 0

 

Nos hemos tristemente acostumbrando a un ejercicio de la política en las que prima la expresión ocurrente y, en ocasiones, grosera que desprestigia al rival y que está exenta de explicaciones sobre los asuntos debatidos. Esto lo vemos casi a diario en los debates sobre política.

Es frecuente que cuando una persona reflexiona sobre algún tema, lo primero es buscar una explicación sobre cómo se encuentra ese asunto y valoramos si está bien o está mal. Si concluimos que está bien los responsables somos nosotros y cuando está mal entonces los culpables son los demás: el anterior régimen, la democracia, tal o cual partido político, los empresarios o los sindicatos, la iglesia, etc. Posiblemente todos tengan parte de razón en su análisis porque depende, en gran medida, de las premisas o de la situación personal de partida.

Si ese es nuestro discurso, estaremos justificando nuestra incompetencia, nos libraremos de la realidad del presente y del reto del futuro para instalarlos en la resignación que empobrece, aunque tranquiliza y esto no debemos aceptarlo.

Que Extremadura ha avanzado es un hecho palpable, tan solo hay que darse un paseo por nuestras calles o plazas, o salir a las carreteras, o ir a los hospitales o universidades, etc. para darse cuenta, pero nos gustaría vivir en una región sin tanto desempleo, con condiciones de vida más dignas, con mejores medios de comunicación, con  fábricas y tejido industrial… Una región acogedora del necesitado y del que viene de fuera, que potenciase el desarrollo de todos sus miembros. En esto coincidimos y es un buen punto de partida. Quizás nos diferenciemos en cómo conseguirlo o en la prioridad que asignamos a cada uno de ellos y eso es cuestión de legitimidad política y de actitud de diálogo.

A mí, como extremeño, me preocupa vivir en una región de subvenciones, por otra parte, totalmente necesarias. Sería penoso si nuestro mayor esfuerzo lo dedicamos a la caza de la subvención para salir del paso y nos olvidamos de lo realmente importante: el presente que construye un futuro.

La historia demuestra nuestra capacidad de búsqueda, de integración en otras tierras y culturas, de acogida, de trabajo, de acomodación con lo que podemos conseguir, de espíritu de sacrificio… Nos encontramos en una tierra de encuentro y superación. Desde el poder que me da el ser uno más animo al diálogo, a la búsqueda de soluciones, a la realización de todos con condiciones de vida dignas.

No queremos limosnas ni subvenciones regaladas, queremos el reconocimiento de nuestro esfuerzo y el pleno desarrollo como región y como personas. En este desarrollo estamos todos, los que más tienen y los que menos, los que trabajan y los que están, por desgracia, desocupados, los más inteligentes y los menos, el sano y el enfermo. Y será en el reparto cuando debamos tener en cuenta las desigualdades para ayudar más al que más lo necesita y quiero mencionar la realidad de las personas con diversidad funcional o mal llamadas discapacitadas que ven año tras año cómo se les olvida. La inclusión no será una realidad hasta que no se les proporcione los medios para una formación integrada y digna, abierta al mercado laboral. Extremadura debería ser la región de la Inclusión.

 

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A tantos que nos enseñáis a vivir
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José María Fdez Chavero | 20-03-2017 | 14:02| 0

En 1866 el médico inglés John Langdon Down describe sus características físicas y en 1959, el genetista francés Jerome Lejeune, descubre la trisomía del par cromosómico 21. Desde entonces se ha avanzado mucho en el conocimiento de este síndrome y en la integración de sus protagonistas, aunque resulta aún muy insuficiente.

Las familias en las que uno de sus miembros tiene este síndrome podrán contar la sorpresa que supuso el enterarse de que su hijo o hija venía al mundo con un cromosoma más y cómo comenzaron una lista grande de desvelos que trascendieron ese momento y se fueron a instalar en un futuro incierto, para después descubrir con más fuerza el presente en el que se desenvuelve la existencia. Sucede, con excesiva frecuencia, que esas sorpresas y preocupaciones primeras ocultan la inmensa magnitud del nuevo ser.

Los genetistas y biólogos han encontrado explicaciones a esta trisomía, pero eso no es lo importante, ni para la persona ni para la familia. La explicación real y  novelada es que se trata del capricho de una naturaleza enigmática. Es un regalo en el par veintiuno, que con el tiempo se convierten en una fuente inagotable de nobles sentimientos. Es amor desprendido del cielo, con ojillos rasgados y tiernos, con manos y pies pequeños transportando inmensos corazones enamorados.

Estos seres se expresan con espontaneidad y alegrías y se transforman, sin ellos pretenderlo, en brújulas que orientan a las familias hacia un camino de gratuidad y lucha. Llevan esperanzas a un mundo que deseamos renovado, en el que se pueda descubrir la grandeza del ser humano. Las leyes cuestionan su derecho a la vida y se han convertido en un bien cada vez más escaso y si antes eran algo extraordinario, ahora son un lujo al alcance de una minoría que cree en el derecho a vivir.

El 21 del mes tercero recordamos la trisomía del par 21 y celebramos el inicio de la bella primavera, del florecimiento y de la explosión de vida de la naturaleza. Es un magnífico día para declarar lo mucho que nos aportan estas criaturas, a mitad de camino entre el cielo y la tierra. Lo hago convencido, sin tapujos ni reparos. Consciente de que con ellos se inicia un camino de alegrías y satisfacciones, de miedos e intranquilidades, de risas y llantos. A bastantes he conocido a lo largo de mis años y con una vivo, a la que quiero y agradezco su amor y sus lecciones para hacer del cada día el centro de nuestras existencias.

Falta conseguir una educación inclusiva real, adaptada y práctica que les capacite para desenvolverse en la sociedad, disfrutando de sus derechos y, por supuesto, de sus deberes y obligaciones. Termino esta reflexión repitiendo las esencias de mis sentimientos: las personas con síndrome de Down son seres enviados desde la eternidad para instalarse entre nosotros, con ojos rasgados, manos y pies pequeños que poseen inmensos corazones enamorados. A Ángela, Victoria, Isabel, Elena, María, Alex, Alfredo y a tantos que nos enseñan a vivir. Gracias porque nos dais color a la vida.

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Padres, héroes y heroínas
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José María Fdez Chavero | 17-03-2017 | 07:57| 0

 

Recuerdo especial para las personas que nos dieron la vida y se convirtieron en nuestros primeros héroes y heroínas de la infancia: los padres.

Agradezco los muchos esfuerzos realizados por los padres para transmitirnos sus principios, creencias y valores de la vida, por enseñarnos lo que sabían y por proporcionarnos los medios adecuados para aprender lo que ellos desconocían o habían olvidado y eso a costa de vivir, en muchas ocasiones, con austeridad personal y de pareja.

Agradecerles, con especial mención a las madres, que siguieran adelante con el embarazo a pesar de esos primeros miedos por lo nuevo que surgía y que afrontasen los dolores de un parto que no contaba con las ventajas proporcionadas por la anestesia actual. Agradezco sus continuos cuidados en las enfermedades, sus consuelos en las pesadillas, sus protecciones en los miedos, sus besos y abrazos desinteresados, sus muchas renuncias, sus consejos nacidos del amor y de la experiencia y no siempre escuchados.

Ellos son los que se encuentran con los brazos abiertos esperando el regreso del hijo que se retrasa o no llega. Ahí están, para alegrarse con nuestras alegrías y para consolarnos en nuestras tristezas y en nuestras penas. Nuestros sinsabores de la vida son los suyos, nuestros dolores también les duele, nuestra muerte prematura es su muerte en vida y nuestros logros les alimenta la idea de que “esto de ser padre y madre ha merecido la pena”.

Y escribo consciente de sus errores, de algunos castigos no justificados, de imposiciones no dialogadas, de palabras pronunciadas sin ser reflexionadas y que resultaron dolorosas, de criterios no compartidos, de valores no adaptados a los tiempos, de cabezonerías propias de los años cumplidos, de visiones trasnochadas sobre cuestiones actuales que tanto pudieron distanciar. Soy consciente de todo ello, pero eso forma parte de la vida y nunca justificará un posible olvido nuestro, o falta de respeto, o enfados por sus torpezas o por lo que ya no pueden asimilar como lo hacían antes.

Y si ellos tiene la obligación moral y humana de cuidarnos y de acompañarnos en la hermosa aventura de la vida, también llega el momento en el que seamos los hijos los que proporcionemos los cuidados que necesiten y, entonces, tendremos la obligación de cuidarlos en la medida que vayan perdiendo sus facultades, habilidades y capacidades.

En psicología decimos que una de las características de la inteligencia es la capacidad para adaptarse a los cambios que se suceden y hacerlo sacando provecho de todas las etapas que constituyen la vida, con sus aciertos y logros y también con sus errores y fracasos. Si aceptamos eso, entonces nos daremos cuenta que nuestros primeros héroes y heroínas de la infancia seguirán gozando de tan magnífico privilegio.

Es verdad que sus enfermedades y sufrimientos duelen y sus muertes desgarran nuestros sentimientos, secan nuestros lagrimales y nos dejan huérfanos y vacíos en los primeros momentos pero después renacen porque mucho de lo que pensamos, sentimos, creemos y actuamos se lo debemos a ellos. A todos ellos, a los que siguen en medio de nosotros y a los que se fueron a una nueva realidad eterna, mis palabras de reconocimiento, mis vivencias agradecidas por lo que somos y tenemos y deseo que nuestros hijos estén orgullosos de sus padres como podemos estar de los nuestros.

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Tu confianza me hace mejor
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José María Fdez Chavero | 13-03-2017 | 15:09| 0

 

Recuerdo con cariño y admiración la historia real que te cuento en las siguientes líneas. Se trata de una alumna y su profesora. La alumna está iniciando la adolescencia, necesita adaptación curricular y más apoyos escolares por sus dificultades de aprendizaje. El último día de clases, la niña hizo un regalo a su profesora y ésta llamó al padre para agradecerle la carta y el obsequio recibido por la hija. El padre escuchó el agradecimiento sin tener ni idea de lo que le contaba, con la sensación de que la profesora se habría confundido y le estaba agradeciendo lo que correspondía a otro. Le despistó sobremanera que se dirigiera a él por su nombre, eso indicaba que no se trataba de un error.

Le leyó la carta y después de escucharle, preguntó por el contenido del regalo, lo cual extrañó a la profesora pero pensó que podía ser algo ideado por la madre de la niña. Le respondió que el regalo era un anillo metido en una cajita de papel y una hoja escrita. Tras aclararse mutuamente, la profesora supo que todo había sido planeado por su alumna y sintió una enorme satisfacción personal y profesional por tan hermoso obsequio. Los padres disfrutaron con lo sucedido y sumaron otra anécdota más a la vida de su hija.

Valga este breve relato real para introducir el tema de mi reflexión. La inmensa mayoría de los éxitos y de los buenos comportamientos del ser humano se deben a dos razones fundamentales. La primera es la presencia de una persona que confía en otra y la segunda es que sacamos lo mejor de nosotros cuando sentimos esa confianza. Desde ahí nacerá después la seguridad, el esfuerzo y el trabajo para lograr lo que nos propongamos. Es de vital importancia que aprendamos a reconocer y potenciar las capacidades y habilidades de los demás. Si lo conseguimos estaremos generando una actitud de entrega y de mayor gratuidad y disponibilidad.

Necesitamos que se fíen de nosotros, de lo que somos, hacemos o podemos conseguir y esto pasa en todas las actividades que llevamos a cabo. Confiar en alguien supone percatarse de lo que el otro es, sabiendo combinar exigencias con afectos, tareas y obligaciones con descansos, sonrisas con caras serias, con el convencimiento de que la inmensa mayoría de las personas cometemos errores y al mismo tiempo somos capaces de hacer el bien. Esto es lo que ocurría en las clases compartidas por ambas protagonistas de la historia y es lo que pasa siempre que alguien descubre el valor de un semejante y le anima a ser lo que es.

No seamos de los que dudan y cuestionan sistemáticamente las posibilidades de los demás o de los que profetizan el fracaso ajeno, con eso solo conseguiremos irnos adueñando de la más penosa soledad y no podremos disfrutar nunca del regalo espontáneo de alguien que nos hace ver que lo esencial no siempre es visible a los ojos. Podemos hacer las cosas mejory nos alegraremos si es así.

Tú puedes ayudar a que seamos mejores. También puedes entorpecer el crecimiento de los demás.
Quedémonos con lo primero.
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La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.