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Saber envejecer
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José María Fdez Chavero | 24-04-2017 | 16:04

Envejecer es el resultado inevitable del cumplir años. Es un proceso que se inicia en el mismo momento del nacimiento y finaliza con la muerte. Es de duración limitada, de carácter individual, nunca se puede predecir y a su tiempo le denominamos existencia o vida. En ese proceso de vida interviene el propio sujeto, las personas que se relacionan con él y las condiciones socio ambientales. A medida que se van cumpliendo años se suceden etapas y cada una de ellas viene cargada de ilusiones, dificultades, objetivos y también de medios para irlas afrontando. Algunas se superan con facilidad y sirven para cimentar las siguientes y otras cuestan más, las hay que las recordamos con alegría y positividad y otras que están desdibujadas y llenas de recuerdos tintados de claroscuros.

Muchos logros alcanzados podremos utilizarlos y disfrutarlos a lo largo de toda la vida, como son las habilidades relacionales y comunicativas, las afectivas y profesionales… y otros se van perdiendo, se quedan obsoletos y trasnochados como determinados estilos comunicativos, o comportamentales, o facultades físicas o formas de la apariencia física, como el vestir, etcétera.

Saber envejecer es tomar conciencia, desde la mente y los afectos, que cada día trae nuevos retos, alegrías, metas… aspectos que pierden importancia, que desaparecen y otros que surgen nuevos o adquieren protagonismo en un momento determinado. Los adolescentes dicen adiós a ir a todos los sitios con los padres, los adultos dejan los  botellones, los treintañeros dijeron adiós a los exámenes en las aulas, los de cuarenta ya no hacen deportes de competición, y los de 50 no se plantean prepararse  oposiciones, ni los de 60 firman largas hipotecas y así cada etapa, hasta el final de la vida.

Saber envejecer es aceptar que todo tiene principio y fin, que se dicen muchos adioses pero también muchos saludos de bienvenidas. Se puede encontrar más sentido y goce al tiempo libre, al compromiso con los demás desde la gratuidad y el voluntariado. Saber envejecer es encontrar la satisfacción del deber cumplido, del compartir todo lo asimilado y conseguido en sus años vividos. Es disfrutar de cada momento, tanto del paseo como de la tertulia sosegada, del descanso merecido, de la lectura enriquecedora.

Envejecer supone seguir aprendiendo sin los agobios de antaño, es vivir desde el equilibrio personal, mental y espiritual, es no darse por vencido y es abrir nuevas vías de desarrollo. Envejecer no es hacerse viejo, porque lo viejo es caduco y empobrece y de lo que hoy escribimos supone dar vía libre a todas esas cosas que no se hicieron por falta de tiempo o de posibilidades.

Sí es cierto que asumir las pérdidas resulta difícil cuando no se vive desde la positividad que dan los nuevos descubrimientos. Mirar atrás nos lleva al tropiezo y a la caída y nos deja sumido en la impotencia del que no controla el paso de los años, por eso lo que nos queda es aceptar que la vida va siendo más plena a medida que se va viviendo y no al revés.Así es nuestra vida, nuestro mundo. Ambos mejorables y les invito y me invito a seguir trabajando para que podamos disfrutar de cada día que termina. Saber envejecer es dar gracias por cada atardecer y por cada amanecer.

Saber envejecer es estar en paz consigo mismo, con los demás, con el entorno y con Dios, si somos creyentes. Deseo para todos una feliz vida y un saber envejecer.

La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.