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Fecha: agosto, 2017
¡Hemos llegado! Gracias
José María Fdez Chavero 24-08-2017 | 9:55 | 0

Inicio estas líneas compartiendo una buena noticia. El miércoles 13 de septiembre a las 4 de la tarde compareceré en la Comisión para las Políticas Integrales de la Discapacidad del Congreso de los Diputados. Han sido meses de mucho trabajo en el que nos hemos sentido siempre acompañados por muchas, cada vez más, personas que veían también las carencias del sistema educativo español.

No voy ni vamos solicitando regalos, lo que queremos es:  

Primero: Reconocimiento de los estudios realizados y de los objetivos alcanzados con el título correspondiente, como cualquier estudiante del sistema educativo español.

Segundo: Poder seguir formándonos dentro del sistema educativo ordinario, ya sea en centros públicos o concertados. Solicitamos ciclos formativos adaptados, para aquellos estudiantes que deseen elegir esta opción que está por diseñar.

Y al agradececimiento le acompaña una gran petición: una ley de inclusión que realmente sea inclusiva en todos los aspectos del ser humano: sanitario, educativo, ocio, vivienda… Ojalá se cumplan los deseos de los que queremos un sistema educativo más justo e igualitario.

La expresión “Gracias” posee infinidad de connotaciones y algunos gestos que reflejan y transmiten sentimientos, emociones y vivencias. Las expresamos en muchas ocasiones, no solo a lo largo de nuestras vidas, sino en cada día y hora, y experimentamos sensaciones agradables. El refranero español, sabio a veces y torpe otras, acierta al afirmar que es de bien nacidos el ser agradecido. Dar las gracias significa reconocer lo que han hecho por mí y expresa lo que suscita en el interior de mi mente.

Expresarlas es psicológicamente sano y madurativamente enriquecedor. Nos hace ser más humilde al descubrir el favor recibido, nos despierta la sensibilidad interpersonal, nos ayuda a tomar conciencia de las limitaciones y nos lanza a la transcendencia, a salir de nosotros para encontrarnos con el otro. Agradecer es abandonar el ensimismamiento existencial en el que estamos no pocas veces y ponernos al servicio de quien tanto bien nos regaló. Agradecer es identificar el esfuerzo de alguien, su bien obrar, su sacrificio o su gratuidad, su estar ahí en cualquier momento, su apoyo y cariño, su desvelo y eso supone un paso más en el desarrollo de la personalidad.

Tenemos incontables experiencias personales de haber sentidoy dado las gracias en nuestra memoria. Quién no recuerda a los padres y madres cuando nos animaron a seguir adelante, a no darnos por vencido ante algún suspenso, a superar las dificultades y los errores cometidos…y cuando lo recordamos lo primero que se nos viene al corazón y a la razón es un profundo y sentido agradecimiento. Eso sin hablar de las innumerables noches en las que se levantaron para darnos agua o arroparnos o para tranquilizar sueños  caprichosamente rebeldes.

También recordamos a maestros y profesores que traspasaron el listado de sus funciones y tareas remuneradas para dedicarnos parte de su tiempo personal y familiar y lo realizaron con humor y desvelo, con ocurrencias y canciones, animando viajes y fiestas. Supieron mezclar paciencia con límites, sonrisas con gestos serios, guiños y miradas fingidas de despistes inventados.

Mención para los amigos, hermanos de emociones, que estuvieron en la enfermedad, en la dificultad, en el dolor de la muerte de seres queridos con su presencia, complicidades y abrazos. Y los compañeros y jefes merecedores en bastantes ocasiones de agradecimientos, porque en esta vida nos necesitamos unos a otros. Nadie es autosuficiente, incluso el que cree no necesitar a nadie también le llegará el momento que necesite y agradezca la compañíay el calor de un semejante.

Sentir y expresar es un buen paso para progresar, para madurar y ser mejor persona y así construir un mundo algo mejor. Gracias a las familias, amigos, profesores y maestros, compañeros, a todos con los que he coincidido en la vida, a ti que nos conocemos vía redes sociales…que estáis en la placidez de la vida y en sus limitaciones. Deseo que seamos merecedores de esta expresión en labios de otros, eso sería señal de nuestra bondad.

 

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Preguntas y reflexiones bajo la luna
José María Fdez Chavero 14-08-2017 | 12:13 | 0

luna

Algunas noches de verano me siento a observar el cielo con su infinidad de estrellas y lo primero que percibo es la inmensidad, el silencio y la armonía que te atrae y sumerge en sus inmensidades. Poco a poco va surgiendo la sensación de la propia pequeñez, de los límites espaciales y temporales del propio cuerpo y de la existencia. Ese mismo mundo supralunar, como afirmaba Aristóteles, que miraron nuestros antepasados y del que disfrutaron y se dejaron deslumbrar lo tengo ante mis ojos.

A eso le añadimos que podemos interactuar con él gracias a sus estrellas fugaces que las acompañamos con deseos que tenemos en la mente y en el corazón. Es una actividad sencilla, solo se necesita oscuridad, mirar hacia arriba y después de unos quince minutos de espera te encontrarás la magnitud de lo infinito y la pequeñez de lo limitado.

Me pregunto, sin ánimos de atormentados pesimismos, el porqué la evolución nos ha conducido hasta una existencia plagada de contradicciones. A veces pienso que al hombre le sobra el momento en el que toma consciencia de la propia vida y la de los demás. A un nacer doloroso, a una educación llena de esfuerzos no siempre recompensados, a una preparación académica y profesional costosa para un trabajo inexistente o no elegido con libertad, a unas necesidades e imposiciones sociales y culturales que pueden ahogar y angustiar se le unen  continuas despedidas y muertes. Se mueren los abuelos sin que nos demos prácticamente cuenta, también los padres, los tíos, los hermanos, vecinos y amigos, los desconocidos que aparecen en las esquelas o de los que nos hablan y están aquellos olvidados, de los que no se dice nada. Todas nos van dirigiendo con mano dura y sin titubeos a la nuestra.

Me pregunto si tantos sacrificios a lo largo de la vida merecen la pena porque terminamos en el absurdo de la muerte. Tanto para tan poco podría ser el resumen de lo escrito.

Si queremos entender esas sensaciones es preciso que nos situemos en lo que expresan las palabras y no vayamos a lo espiritual porque entonces sublimamos nuestras impotencias y limitaciones. Me pregunto, en ocasiones, si no hubiese sido más fácil la vida sin consciencia y al responderla encuentro una respuesta que me satisface profundamente. Si no tuviera consciencia tampoco tendría conocimiento del amor, ni de la amistad, o de la paternidad en su pleno sentido, ni del compañerismo, ni del gozo de la meta alcanzada o de la satisfacción de la recompensa recibida. Si me dieran a elegir entre no tener consciencia y ahorrarme el sufrimiento o poseerla y disfrutar de los logros, sin duda elegiría lo segundo porque el placer me llena más que el displacer.

En medio de estos pensamientos me sorprende una nueva estrella fugaz y formulo para mis adentros otro deseo difícil de que se cumpla, porque esa paz que deseo parece ir en  contra de una parte de la esencia del ser humano, como es la violencia y la guerra. Aún así pido la paz para todos.

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El Mar
José María Fdez Chavero 01-08-2017 | 8:43 | 0

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Origen de la vida y fuente inagotable de las más diversas formas de existencias. Despensa agradecida y limitada que llena mesas y platos de sabrosos y suculentos manjares. Destino de muchos viajes de pasajeros ávidos de descanso estival y final de kilométricos recorridos de ríos. Hay personas que expresaron el peculiar deseo de que sus cenizas descansaran en sus misteriosas aguas y dejan en la orilla a familiares con los ojos llorosos y la voluntad cumplida.

Su belleza inspira a poetas y artistas que con sus palabras y pinturas nos deleitan. Es un buen amigo que entretiene con sus aguas chocando contra los castillos de arenas y los pies de sus pequeños constructores. Testigo discreto y buen confidente de apasionados enamorados que se declaran amores en sus orillas, con las miradas fijas en el rostro del amado y el corazón latiendo al ritmo de los sentimientos. Nunca fue a un conservatorio de música, pero es un habilidoso compositor de embriagadoras melodías con dulces notas que induce sosegados y reparadores sueños. Sus aguas saladas sanan la piel cuarteada con tan solo tocarla, como sabios dermatólogos preparados en las aulas de las más prestigiosas universidades.

De fuerte temperamento y caprichosa personalidad. Si se encuentra relajado es espejo de hermosas puestas de sol y de la tenue luz reflejada de la luna y si se enfada es un despiadado guerrero infalible con sus olas asesinas. A veces es un inmenso estanque de aguas tranquilas que mece barcas y cruceros y otras puede ser tsunami que destroza lo que encuentra a su paso. Gozamos de la suerte de sus dones y pagamos su capacidad destructiva.

Amante celoso de entregados pescadores y marineros que le dan su vida y nunca llegan a satisfacerle. Es fuente de continuos movimientos y energías que aún no sabemos aprovechar. Tiene la inmensa tristeza de ser recipiente de nuestras miserias convertidas en plásticos, colillas, papeles, latas y demás desperdicios que destrozan y afean su bello rostro y dañan su fondo. Su silencio nos cuestiona.

Muchos tesoros están depositados en su interior y sueñan con los ecos de la eternidad. Algunos desean ser encontrados y otros suspiran para continuar en sus aguas. Escenario de aventuras que inspiraron mentes y se convirtieron en entretenidas historias. Tan inmensos son sus límites que solo pudo ser creado por Dios y se lo regaló al hombre y a la mujer para que le acompañasen siempre, con el único compromiso de cuidarlo para futuras generaciones.

Todo esto y mucho más es el Mar o la Mar y tan importante es para la vida biológica, física, mental y espiritual que debemos cuidar con esmero. Si seguimos abusando de él, como hasta ahora, nos encontraremos con su deterioro, no habremos mantenido la herencia de nuestros hijos y la historia se acercará a su final. Ecología y supervivencia se unen y la vista ve lo que el oído oye y el olfato huele y el tacto toca y el gusto paladea y entre todos gritan desesperados que el Mar y la naturaleza nos necesitan y las necesitamos.

 

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La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.