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Alzheimer
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José María Fdez Chavero | 21-09-2017 | 09:47

alzheimer

Dedico mis palabras a todos ellos, enfermos y familias, con la satisfacción de haber compartido sus existencias. De manera sencilla y breve con el único deseo de que ayude a enfocar la atención a las personas que la padecen. Es una enfermedad muy dura, pero nos permite dar parte de lo mucho recibido de ese familiar, parte importante de nuestra vida.

Es la lesión cerebral más habitual en personas mayores. Se caracteriza por la muerte de neuronas a una velocidad superior a la del envejecimiento normal. La causa exacta no se conoce aún, pero influye la genética y las disminuciones de un neurotransmisor y del riego sanguíneo cerebral, acompañado de alteraciones metabólicas. El riesgo de aparición aumenta con la edad hasta los 90 y después desaparece, y antes de los 40 es poco frecuente. Ser mujer y tener un familiar directo con esta afección aumenta la probabilidad de padecerlo.

Se clasifica en dos tipos: el I se da en mayores, es de inicio lento y presenta fallos en memoria y orientación. El II se da entre 50 y 60 años, de evolución más rápida y los primeros síntomas son fallos de memoria y alteración del movimiento. No existe tratamiento curativo, pero hay técnicas para ralentizar el avance y paliar los síntomas como son: el entrenamiento en atención, centrarle en el tiempo y lugar, en las actividades a realizar, en los nombres de personas… Escuchar noticias de actualidad y música es útil, al igual que contar historias de su vida y practicar ejercicios suaves todos los días. Se han de reforzar sus destrezas, no irritarse ante los fallos y potenciar las actividades manuales, las visitas y conversaciones con amigos. El pronóstico varía bastante según sea la atención profesional y familiar.

Al inicio se afecta el recuerdo de palabras y de hechos recientes y lo suele ocultar. Le sigue cierta despreocupación por su aspecto físico, aumenta la irritabilidad y tiene reacciones exageradas ante cosas sin importancia. Se altera el juicio y la comprensión, le cuesta desenvolverse en situaciones simples como ir a comprar, pierde la orientación espacio temporal y al ser consciente de ello le genera tristeza. Se han de evitar situaciones nuevas y es aconsejable pedirle labores que realice sin problemas para que se sienta útil y activo. Mantener una alimentación adecuada, hablarle de forma sencilla, despacio, con contacto físico y mirándole a los ojos y para que no se desoriente es aconsejable colocar en su habitación un reloj, un calendario, una lista de las cosas cotidianas y cuando salga que lleve una ficha de identificación por si se despista.

En la fase intermedia pierde su autonomía y necesita supervisión continua. La memoria reciente es prácticamente nula y lo que recuerda son los sucesos de su pasado remoto, que suele confundir con el presente. La desorientación aumenta, aparece el vagabundeo, se altera el sentido de la profundidad que provoca temor a moverse. Tiene dificultad para articular varias palabras seguidas con coherencia, habla muy lento o muy rápido y repite frases. Tampoco entiende lo que se le dice o lee, el andar se afecta y surge la incontinencia de orina y heces. El riesgo de que sufra o provoque accidentes aumenta, se vuelve más irritable y desconfiado y evita los contactos sociales.

Se han de eliminar muebles innecesarios, alfombras, elementos escurridizos y guardar los objetos peligrosos para evitar accidentes. Ayudarle a encontrar la palabra que no le sale y fomentar la comunicación no verbal: sonrisas, miradas, gestos… Promover la rutina diaria.

En la etapa final apenas se mueve, por lo que la familia necesita más medios para el cuidado y podrán solicitar ayuda a la trabajadora social de los Servicios Sociales. La desorientación es total, no diferencia noche y día, mes o año y tampoco reconoce personas ni sitios. Los cuidados deben fijarse en aspectos básicos como el aseo, la alimentación, los cambios de postura, apenas escucha y habla, pero siente a través del tacto y del tono y esto es fundamental.

La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.