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Respeto y diálogo
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José María Fdez Chavero | 22-09-2017 | 09:05

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Una de las enseñanzas en las que más me insistieron en casa y en el colegio fue en el derecho que tiene toda persona a ser respetada, siempre comenzando por uno mismo. Y ese respeto debe completarse con el diálogo y la búsqueda de soluciones pacíficas. Respetarse y dialogar es un buen camino para madurar y para estar a gusto con lo que uno es y hace.

Respeto al que no comparte las mismas creencias, ya sea porque pertenece a otra religión o porque no cree que haya una parte espiritual en el propio ser. Sé que no puedo demostrar racionalmente la existencia de Dios como tampoco puedo demostrar su no existencia y a los que razonan de esta manera les respeto profundamente.

Respeto al que no quiere permanecer en lo que llamamos España a pesar de ser lo que nos ha dado forma en los últimos siglos aunque no comparta sus razones. También aprecio al que tiene otra orientación sexual y los entiendo y siento que formamos parte de una misma realidad llamada hombre o mujer.

Respeto al que un día cambia de opinión o de creencias para agradar al poder y así seguir disfrutando de subvenciones y ayudas, aunque no me gusta su falta de honestidad. Respeto al que aplaude a otro equipo diferente al mío y también al que no comparte mis aficiones.

Puedo respetar casi todo lo que hacen los seres humanos porque proceden de ellos pero eso no quiere decir que esté de acuerdo o que lo comparta o que no proteste. Lo único que no respeto es el comportamiento que daña a los demás, que desprestigia, que se aprovecha de la debilidad o de la buenas intenciones de otros. No puedo respetar el maltrato, la explotación, el abuso, el engaño. No puedo respetar leyes que autorizan la muerte del culpable ni tampoco la de los inocentes porque nadie puede disponer de la vida de los demás.

Y lo mismo que yo respeto también pido y llego a exigir el mismo trato para los que nos diferenciamos o pensamos o sentimos o creemos de forma diferente.

No voy a caer en la descalificación de aquellos que no se sienten integrantes de este país que llamamos España, pero estoy orgulloso de ser español y de ser extremeño y no creo que ni lo uno ni lo otro sean merecedores de la falta de respeto. Puedo mostrar la bandera roja y gualda o la verde, blanca y negra siempre que lo crea oportuno y no por ello debo ser centro de las críticas de nadie.

Resulta muy fácil exigir lo que después no se da y además ponerse el epígrafe de demócrata cuando en realidad falta el respeto y el diálogo. 

La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.