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Fecha: octubre, 2017
Confía y Relájate
José María Fdez Chavero 31-10-2017 | 9:33 | 0

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(Extracto charla Colegio Santa Teresa de Badajoz invitado por AMPA).

Les hablo como padre de dos alumnos que comparte ilusiones y preocupaciones y la de profesor de bachillerato. Cuando me invitaron era consciente de que debía centrarme en la educación. Es lo que se espera e interesa. Aquí están nuestros hijos, nuestros alumnos. Todos deseamos tener buenos estudiantes y mejores personas.

Comencé a prepararla y pensé en ellos, en sus ilusiones y problemas, en sus dudas, dificultades, estudios, tareas, relaciones, futuro…Recordé las cifras de fracaso escolar y de repente me sentí repetitivo y con cierto pesimismo. Estamos todos los años en el mismo tema. Me empecé a agobiar y a aburrir.

Pasé a la sociedad. Se me vino a la mente las drogas y el alcohol; la pérdida de valores, de creencias, de sentido de la vida; la violencia doméstica, en las aulas y calles; el terrorismo y las guerras; la falta de presente y de futuro para muchos;… y me agobié mucho más.

Y esto con el compromiso de que me había comprometido a dar la charla. Pensé: nadie me ha marcado el tema, ni la duración. No he firmado ningún contrato y mi minuta es bien ligera. Así llegué a la pregunta ¿de qué me apetece hablar? Aquí me sentí seguro. Di rienda suelta a mi memoria y me fui a mis años de estudiante. Os invito a acompañarme, cada uno desde sus recuerdos, a revivir los años de colegios, amigos y compañeros.

Mis padres nunca me preguntaron la lección, ni me revisaron las tareas. Sólo algunas veces me preguntaban cómo había salido el examen. Recuerdo que teníamos muy claro que había que estudiar, que a una determinada hora se comenzaba y a otra se dejaba sin que nadie tuviese que avisar. Me sentí reconfortado. Es obligado preguntarse si ¿tenemos claro y ellos tienen claro que deben estudiar?

En la adolescencia no me gustaba estudiar ni hacer deberes, pero la alternativa me gustaba menos. Disfrutaba los fines de semana y entraba en los lunes con pereza y mal humor. Los primeros fines de semana del curso, después no porque había que estudiar, acompañábamos a mi padre a coger aceitunas y deseábamos que saliera lloviendo para no ir. De nuevo hemos de preguntarnos si ¿tenemos claro y tienen claro cuáles son las alternativas?

Miraban el boletín de notas y decían: “en ésta hay que apretar, éstas bien”… y no era necesario más. Nunca fueron a pedir explicaciones de una nota… Reconozco que no soy capaz de hacer lo de mis padres, aunque lo intento. Hemos renunciado a patrones educativos que dieron buenos resultados con nosotros. Es evidente que debemos adaptarlos, pero no suprimirlos.

Desde aquí, con cariño y siendo consciente que son discutibles, comparto algunas sugerencias que pueden ayudar en la educación formación de nuestros hijos alumnos.

Seamos padres y no pretendamos ser amigos, porque la paternidad ya conlleva la confianza. No los dejemos sin referentes. Nunca hemos tenido padres tan tolerantes ni nunca niños tan necesitados de un apoyo seguro, con directrices claras y normas razonables para ordenar sus vidas. Compartir tiempos, juegos, experiencias… que transmitan el deseo del diálogo, de la escucha, desde la comprensión y el respeto.

Recordemos nuestra etapa de estudiantes. Recordaremos muchas enseñanzas positivas para aplicar y algunas negativas para no reproducirlas. No piensen que no tiene sentido lo vivido. Es cierto que ha cambiado, pero no tanto como para pensar que ya no vale. Recuerden sus notas y amigos, los éxitos y también los fracasos y castigos. Esto nos ayudará a no agobiarles con la perfección, tampoco con el miedo al trauma porque ni somos perfectos ni estamos traumatizados con lo recibido.

Si nos fijamos en lo que somos, con sus más y sus menos, es posible que nos gustemos, por lo que no nos ha ido mal con la enseñanza recibida.

Debemos preguntarnos ¿cómo quiero que sean mis hijos –estudiantes?: buenas personas, trabajadores, cariñosos y sensibles, formadas… Lo que se pueda cambiar o mejorar hay que hacerlo, lo que no se pueda habrá que aceptarlo. No es la profesión lo que dignifica al hombre o a la mujer, sino el cómo se desempeña.

En la vida hay normas y límites. Hemos pasado de límites claros, a veces rígidos y poco dialogados, a una difusión de ellos. Confundimos horarios y esfuerzos con el miedo a quebrar una libertad mal entendida o a que se traumaticen. Nuestros hijos no son de cristal aunque podemos convertirlos en eso. Hay límites de tiempo con los móviles, juegos, hora de acostarse…

Organización: Hay horas de estudios, como las hay de juegos y de salidas. Ayudémosle para que encuentre el equilibrio entre su tiempo y sus intereses, gustos y obligaciones.

No justificar la falta de trabajo que solo engaña al que justifica y debilita al que no cumplió con su deber.

Animarles a tomar decisiones, con la seguridad del apoyo, también en el error. Siempre repito hasta la saciedad que lo más que puede pasar es equivocarse y si eso ocurre, se cambia y se mejora.

Valorar el esfuerzo y la mejora en el trabajo, como decía el poeta Juan Ramón Jiménez “tenerlo todo pero con esfuerzo” o como aseguraba Picasso “yo no sé si alguna vez me llegará la inspiración pero si me llega me encontrará trabajando”.

Confía en tu educación, en los principios de respeto y esfuerzo que te transmitieron tus padres y familia. Confía en lo que eres, en tus éxitos y en cómo afrontaste los fracasos. Confía en el colegio, en los maestros, profesores. Confía en los padres. Qué importante que padres y docentes compartamos información y criterios. Si confiamos estaremos más relajados y viviremos mejor y formaremos un buen equipo colegio- familia, docentes y padres y nuestros hijos estudiantes crecerán en la mejor de las direcciones.

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Extremadura también existe
José María Fdez Chavero 27-10-2017 | 1:32 | 0

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Escribo estas líneas con preocupación y con el deseo de que se recupere pronto la dinámica de la vida comunitaria de todos.

Llevamos semanas, meses y años con excesiva presencia en los medios de comunicación de Cataluña. Entiendo que es una parte fundamental de España, tanto por número de habitantes como por importancia de la economía y por la repercusión que tiene también en Europa. Sé y conozco su historia porque la he estudiado y comprendo sus peculiaridades sociales, lingüísticas, políticas.

Sabemos que nos encontramos con un gran problema, cuyas soluciones no convence a una clara mayoría. La independencia es imposible porque no es una demanda que solo pertenezca decidir a los catalanes, el tan manido 155 deja a un tanto por ciento cercano al 50 frustrado en sus demandas y deseos. Van a unas elecciones, con unas encuestas que nos dicen, un día sí y otro también, que habrá un empate técnico, diputado arriba o diputado abajo.

Todo eso lo entiendo, pero en España somos muchos más millones de personas. Somos 17 comunidades autónomas, más Ceuta y Melilla y no podemos tener a nuestros gobernantes prácticamente centrado en la vida de los catalanes, y lo afirmo con sumo respeto y cariño.  Tenemos necesidad de que se legisle el título de secundaria y la FP adaptada, además de bastantes más aspectos de una educación actual que es injusta y claramente mejorable. Es preciso seguir con el desarrollo de infraestructuras y aquí quiero mencionar la precariedad que tenemos los extremeños y nuestra economía para equipararnos un poco a los demás. Necesitamos un tren digno ¡Ya!

A la educación e infraestructura también le acompaña la economía, la regeneración política, las relaciones entre comunidades y con el exterior y muchos otros temas que ahora no se atienden como debiera.

Los pobres necesitamos trabajos, una educación digna, unas infraestructuras que nos permitan ver el presente y el futuro con algo más de optimismo. Solucionen el tema de Cataluña, pero también los muchos que tenemos en Extremadura y esto se lo digo a los que gobiernan en Madrid y a los que lo hacen en Mérida.

 

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Ayudar en las depresiones
José María Fdez Chavero 24-10-2017 | 9:40 | 0

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Las depresiones constituyen uno de los trastornos más frecuentes del siglo XXI. Engloban diferentes cuadros afectivos yse expresan en síntomas anímicos como tristeza, irritabilidad, ansiedad, inquietud, llantos frecuentes,… en síntomas motivacionales como pérdida de capacidad para sentir placer, apatía y desmotivación, falta de fuerza, en síntomas cognitivos como pensamientos y creencias irracionales y en síntomas físicos como dificultades para conciliar o mantener el sueño, fatiga, disminución del deseo sexual, molestias corporales, pérdidade apetito y de peso, aunque en ocasiones se produce un aumento.

Los síntomas cognitivos son fundamentales para entenderles porque les llevan a considerarse personas inútiles, a considerar que los demás desean evitarle y que no merecen ser felices. Sus expectativas de futuro son negativas y de desesperanza y no disfrutan como antes. Estas creencias provocan también errores de pensamientos como «no me entienden, no sirvo para nada».

Estas personas anticipan el fracaso sin desearlo, analizan la vida desde lo negativo y descalifican lo positivo. Estos errores de pensamientos les llevan a engrandecer los propios errores y a empequeñecer sus aciertos, a vivir desde la obligación que les produce la culpa y la ira. Estas personas se creen los causantes de los males que suceden a su alrededor, llegan a desear la muerte y se colocan la etiqueta de «soy un perdedor».

No es necesario ser un experto en psicología ni en psiquiatría para saber que estos trastornos generan mucho sufrimiento en las personas que lo padecen y en los que comparten sus vidas.

Si queremos ayudar, lo primero es tener claro que ellos no pueden salir de la depresión por sí solos y que necesitan nuestro apoyo afectivo y paciencia. Si partimos de ahí, lo segundo es enseñarles qué es un pensamiento depresivo para que se den cuenta del problema y cómo les lleva a continuas confusiones y a interpretaciones erróneas de la realidad. Hay que ayudarles a reconocer que no es real y que les hace sentirse mal para cambiarlos por otros más adecuados a la realidad.

Expresiones como «no valgo para nada» se han de sustituir por otras como «el fallar es propio de humanos» o por «lo voy consiguiendo poco a poco». Tenemos que apoyarles y animarles a que tomen sus decisiones aunque sean pequeñas, a que aumenten el número de actividades que realizan en el día a día y que recuperen aquellas que antes de la depresión les proporcionaba placer. El día que pasan de la sensación de culpa por no poder hacer algo a ir haciendo algunas cosas sencillas se convierte en el principio del fin de esa manera grisácea de ver la subsistencia y comienzan a percibir los primeros colores de lo que será su nueva vida.

Dedico estas líneas a todas las personas que llevan meses e incluso años interpretando la propia existencia desde el monótono de las depresiones, con el convencimiento profesional y el deseo personal de que podrán salir adelante si les apoyamos y si aprenden a pronunciar las palabras «yo también puedo».

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Alumnos sin rostros
José María Fdez Chavero 18-10-2017 | 1:29 | 0

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Deseo sea de utilidad su lectura y que tengamos siempre presente que se pueden recuperar las ilusiones perdidas. Los estudiantes con adaptaciones curriculares significativas son alumnos sin reconocimientos por las autoridades educativas ni por el Ministerio en forma de título, no tienen más recorrido formativo que un presente sin futuro y se encuentran en aulas con muchos compañeros y con profesores que no siempre les prestan la atención adecuada por falta de medios. Se convierten en alumnos SIN ROSTROS, desmotivados y quemados por el sistema educativo. El síndrome de Burnout tan extendido en el medio laboral se podría aplicar al escolar y formativo.

Este síndrome fue descrito por Maslach y Jackson en 1986 como un síndrome de cansancio emocional del profesional (del estudiante podríamos decir) que le genera disminución y pérdida de motivación, siendo frecuentes los sentimientos de fracaso personal. El síndrome del quemado está muy relacionado con el estrés personal derivado de las condiciones de trabajo (estudio) y son muy características aquellas actividades que tienen un amplio contacto directo con personas. Se da con más frecuencia entre los profesionales de la sanidad, de la educación, asistentes sociales, estudiantes con adaptaciones curriculares significativas, etc.

En el caso de los estudiantes con adaptaciones curriculares nos encontramos con desmotivación, aislamiento, falta de ilusiones en el presente y futuro. Forman parte de una minoría dentro del aula, con unos explicaciones de las que no participan porque no las comprenden. Cuando se habla de la graduación y del título de la ESO no pueden participar porque ellos no tienen acceso y esto les afecta en su estado de ánimo, porque se dan cuenta que se les discrimina. Sus compañeros hablan de lo que van a estudiar y ellos se enteran que han de repetir porque no tienen otra alternativa. Y lo peor de todo es que se está permitiendo. Todos somos cómplices de estas injusticias y de que estos estudiantes consigan mucho menos de lo que podrían alcanzar si se hiciese un buen planteamiento educativo.

Decimos que los queremos pero no entiendo amor con olvido, no entiendo justicia con tratamiento desigual y discriminatorio. Me resisto a no ver sus rostros en las graduaciones.

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Hablemos… también del final del cuento
José María Fdez Chavero 11-10-2017 | 6:34 | 0

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Las siguientes líneas podrían ser el capítulo de un cuento, pero corresponde a un sentimiento muy profundo de una persona en un momento muy especial de su vida. Y al igual que todos los cuentos, éste también tuvo su final. Falleció de cáncer a los pocos días, con una inmensa paz y convencido de que la vida le ha tratado bien y de que ha sido un afortunado. Dedico este escrito a todas las personas que han vivido desde parámetros de amor, convencido de que han triunfado.

“Son las once de la mañana. Llueve. Estoy cumpliendo cuarenta años. El Mediterráneo está hermoso esta mañana bajo los truenos de una gran tormenta. Nadie en la playa. Los veraneantes se han ido y nos hemos quedado solos la playa y yo. Dos perritas juguetonas están tumbadas a mi lado y el cielo pasa de un color plata brillante a un azul amoratado, según va siguiendo la tormenta.

Creo, sin ánimo de melodramas, que es el mejor momento y el mejor decorado para despedirme. Todo este verano he sentido la proximidad de las cosas que se acaban. Sensación que me atenaza y que puede ser una sugestión mía, pero lo cierto es que está ahí. Estos avatares me han ayudado a descubrir la vida de otra manera y a las personas a otros niveles. Han sido intensidades nuevas, a veces dolorosas, y otras increíblemente hermosas. Hoy estoy plenamente convencido de que la vida está entre nosotros mismos. Todos venimos al mundo con unas capacidades y nuestra tarea debiera ser desarrollarlas. Al final, creo, que esa ha constituido mi gran preocupación.

Sigue lloviendo con mucha intensidad, la tormenta está encima. El hombre del café me ha sacado, bajo la pérgola, una mesa para que pueda escribir, con solo el mar por delante. Es absolutamente precioso. Hacía tiempo que mi espíritu no se sentía tan apacible…

Hoy me despido, aunque no sepa cuando me voy a ir, pero todos deberíamos saber y aceptar, que cuando venimos a esta Tierra es para volvernos a ir un día. Yo quiero despedirme hoy de ti, mi hermano, mi amigo, mi amiga, mi enemigo – o de ti, que nunca nos hemos cruzado y que podríamos haber hecho muchas cosas juntos. Y quiero hacerlo hoy, en mi cumpleaños, con mis plenas facultades mentales y espirituales. Con el Mediterráneo a 50 metros y mis cuarenta años detrás de mí.

La lluvia y la tormenta son tan intensas que no se escucha el sonido del mar. El cielo es gris plata y se confunde ahora con el horizonte. La playa inmensa, vacía, tocada con el señorío y la grandiosidad del mar, y a la vez con la sencillez de las cosas simples.

He conocido muchas personas en mi vida y he disfrutado mucho junto a ellas, recibiendo sus cariños, percibiendo sus grandezas. Vosotros, mis amigos, mis compañeros, me habéis hecho feliz y a veces desgraciado, pero siempre, me habéis proyectado vuestra fuerza, caminos, ilusiones. Me habéis ayudado a levantarme y habéis reído y llorado conmigo.

No hay que preocuparse de hasta dónde nos llega la vida, aunque todos la amemos y la quisiéramos hacer eterna. Y puede ser eterna si sabemos proyectar nuestra fuerza y lo que somos en las cosas y en las personas. No sé cuando me iré, sólo los dioses lo saben. Lo que sí te aseguro es que te buscaré siempre, para disfrutar de ti y de lo que nos rodea, para sentirnos juntos, fuertes e invencibles. No te niegues este placer con los demás.

Por último, decirte que todos podemos desarrollar aquello que existe dentro de nosotros, aunque existan fuerzas de fuera y de dentro que intenten combatirnos. Puedes llegar donde quieras si buscas dentro de ti. Tu fuerza y tu debilidad serán el protagonista y el antagonista de tu comedia y con ellas llegará al final de la obra… Y será un éxito.

La tormenta se ha marchado, el cielo está claro y azulado y algunos viandantes pasean por el malecón. Ha sido hermoso celebrar mi cumpleaños, entre el mar, la tormenta y vosotros. Os quiero todo lo que he aprendido a querer en esta vida”

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La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.