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El NO y las manadas
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José María Fdez Chavero | 21-11-2017 | 07:59

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No” es una palabra de dos letras y un único significado que se puede traducir con diferentes expresiones: no quiero, no me apetece, para nada, déjame y no insistas, eres un pesado y esto sin acudir a otras formas que pudieran herir la sensibilidad de alguien… Formas diferentes para un único significado: NO.

El “NO” no quiere decir: insiste hasta que me canse y te diga que sí, es la manera encubierta que tengo de decirte sí, te he dicho no pero la verdad es que sí… Repito una vez más: el No significa No. Y esto en todas las áreas, lugares y aspectos de la vida: en los colegios, en los lugares de trabajo, en las Iglesias, en las calles…en la política, en la vida familiar y de pareja, entre amigos y compañeros, también entre desconocidos, en cualquiera de las comunidades.

El problema no está en esa palabra monosilábica del NO, el problema se encuentra en el receptor de la misma, ya sea sujeto individual o grupal. Cuando el receptor es una manada entonces pierde el significado y pasa a significar lo que la masa anónima, irracional, impulsiva y a merced de los instintos más primarios se les ocurre que significa. Eso ocurrió en la Alemania Nazi, interpretaron que el NO de millones de seres humanos significaba que deseaban la muerte, o en los maltratos cuando el maltratador interpreta el No como manifestación de júbilo y de felicidad o en lo sucedido en los casos de violaciones de una chica por una manada de seres que dejaron de ser humanos para convertirse en manada.

La manada puede ser pacífica o violenta, tranquila o inquieta, lo que no puede ser nunca es racional y sensata. Si queremos que los miembros amorfos difuminados recuperen la conciencia y su capacidad de raciocinio, lo primero que se debe hacer es individualizarlos de nuevo, es decir, separarlos para que desaparezca el contacto entre ellos. Lo segundo es mantenerlos así durante tiempo, en un lugar sereno y tranquilo en donde encuentren momentos y silencios para la reflexión de lo sucedido y para que puedan recuperar el equilibrio racional y emocional, si es que alguna vez lo tuvieron.

Cuestionar a la víctima de la manada, ya sea niño maltratado, mujer asesinada, joven violada…es el primer signo de estar bajo los efectos de otra manada, la de los seres humanos violentos e irracionales que tanta fuerza y presencia han tenido y tienen a lo largo de la historia.

Dedico estas líneas y mis mejores deseos de que sean felices a todas las víctimas de manadas y de seres irracionales.

La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.