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Marta, Diana. Muertes inocentes.
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José María Fdez Chavero | 09-01-2018 | 10:21

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Marta del Castillo, descansa en Paz. Diana Quer, descansa en Paz. Son crímenes deleznables y horrorosos, sin sentido y absurdos, nada puede explicarlos y siempre estarán presentes en las mentes y corazones de los que les querían y rodeaban. Sucesos como estos nos vienen a recordar lo vulnerable que somos y lo cerca que está nuestro raciocinio de la irracionalidad más destructiva, hasta el punto de que podemos matar por matar. Situaciones trágicas de la vida.diana-quer

Estas noticias son de tal calado que están en todos los medios de comunicación durante unos días hasta que las pasamos al mundo de los recuerdos. Los profesionales de salud mental hablamos de trastornos de personalidad, de personas con problemas para controlar sus impulsos destructivos, con sentido de posesión sobre la vida de los demás. Afirmamos que no son capaces de experimentar sentimientos de empatía, ni de ponerse en el lugar de los otros, ni de entenderles y respetarles.

En ellos se da la satisfacción de «lo que yo deseo puede ser para mí, cuando yo quiera», no tienen sentimientos de culpa ni arrepentimientos porque se creen en posesión de la razón.

Una sola muerte como éstas es excesivo, no digamos si hablamos de decenas de personas, la inmensa mayoría mujeres, muertas cada año. Es necesario y bueno que conozcamos estas noticias y que se hagan debates sobre ellas porque nos sensibilizan y nos ayudan a reflexionar sobre lo que somos y hacemos, pero no podemos entrar en un exceso de información porque podría animar a los violentos inestables a hacer lo mismo. En esto de los comportamientos humanos influye mucho el contagio emocional y, al igual que cuando se habla mucho de suicidios de adolescentes por las notas hay más de una muerte, también ocurre en estos tipos de violencias y crímenes.

Debemos conocer lo que sucede en nuestro mundo, pero hay que estar seguro hasta dónde es conveniente saber para no favorecer contagios asesinos. Se ha de insistir en los años de cárcel que se les imponen, que se van a pasar fuera de la sociedad libre, en los que no podrán gozar de la libertad de movimientos, y unido al al miedo que genera el sentirse amenazado por el resto de los reclusos, porque en el delito también hay grados y estos ocupan el puesto de los más miserable.

Es triste aislar a un humano de sus semejantes por ser una amenaza, pero mucho más triste es enterrar a una persona inocente que tuvo la mala suerte de cruzarse en el camino de los malvados.

La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.