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Autor: Jmfch
Políticos y el arte de gobernar
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José María Fdez Chavero | 18-01-2017 | 12:13| 0

Dedico esta reflexión a los políticos y al arte de gobernar o hacer política. En los últimos meses he tenido la oportunidad de tratar con bastantes de ellos y les agradezco el trato dispensado y la sensibilidad mostrada para que todos los alumnos del sistema educativo español tengan los mismos derechos en cuanto a reconocimiento de sus estudios y al acceso a una formación profesional adecuada y adaptada. Ahora deseamos que se concreten sus buenas palabras e intenciones. No menciono nombres porque me dejaría a muchos en el tintero del anonimato aunque no del olvido. También me he topado con unos pocos que transforman el bien público en el deseo particular de llevarse él los méritos y niegan el sí a una propuesta justa porque la han presentado otros. Son los menos y no me enfada, me entristece y deseo que cambien o dejen la política.

Los políticos o personas dedicadas a gestionar los asuntos públicos han de tener muy claro el principal objetivo de su noble misión: mejorar la vida social y particular de los ciudadanos a los que representan. Han de propugnar la justicia social, la igualdad, la ayuda a la persona con más necesidades, el pleno empleo y la vivienda digna. Una sanidad universal y gratuita, el acceso a la buena formación, consolidando la libertad de opinión y de prensa en toda la extensión del país y un largo etcétera.

Algunas de estas metas se consiguen y otras aún están lejos. Hay promesas reiteradamente incumplidas y se han de analizar, con honradez y honestidad, las causas, ya sea para promover un cambio de paradigmas e incluso de personas. Debemos caminar hacia un sistema con leyes más eficaces y eficientes, en el que se premie la calidad y la educación, la ayuda, el esfuerzo y el trabajo. Si nos situamos en esta perspectiva más global y sin tantos localismos podríamos acercarnos a una sociedad de todos y para todos.

Un concepto central de cualquier modelo gubernativo es la responsabilidad y eso supone tomar conciencia de que formamos parte de una red de relaciones, de que dependemos unos de otros, de que no nos vale el papel regulador de la reciprocidad (‘tanto me das, tanto te doy’) existente en la sociedad actual. La responsabilidad no trata de que si yo te doy tanto es para que tú me des exactamente lo mismo, porque eso dependerá de las necesidades y de las capacidades de cada uno. Este dar atendiendo a las necesidades y exigir según las capacidades ya se reconoce y se aplica en el ámbito de la familia, de los amigos y de la pareja, pero debemos aspirar a que no se quede restringido a esos ámbitos privados y se incorpore también al público, a la sociedad en su conjunto, a la administración, a la vida comunitaria. Si lo lográsemos estaríamos asegurando un presente enriquecedor y un futuro prometedor.

Estas afirmaciones no entienden de derechas ni izquierdas, ni de progresistas o moderados, ni de constitucionalistas o nacionalistas, ni de edades o razas y sí de una actividad propia del ser humano que se pone al servicio de una ética universal, con el propósito de generar una sociedad justa. Esta justicia fija sus raíces en la mismidad de la persona, en su esencia. El problema es el  centrarse en intereses personales o de grupos, transformando la política en una actividad  pobre y mediocre. Eso no debemos permitirlo. Es preciso recuperar un Parlamento y un pueblo ilusionados con el diálogo y los acuerdos, buscando la felicidad de sus ciudadanos y en la que participemos todos, sin excepción alguna.

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¿Y si tu hijo padece maltrato escolar?
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José María Fdez Chavero | 14-01-2017 | 10:46| 0

Es interminable el listado de comunidades, ciudades, pueblos que escriben historias de maltratos de unos niños violentos y desalmados hacia semejantes que padecen sus agresiones. Siento un profundo malestar personal cada vez que unos desalmados, aunque sean menores de edad, aprovechan su fortaleza física y numérica para castigar y maltratar a otros que son más débiles. Mis años de docencia y de consulta me han permitido conocer a personas que lo padecieron en su infancia y adolescencia y he visto cómo arrastran sus negativas consecuencias.

Se produce en todos los colegios, da igual que sean privados, concertados o públicos. Los tenemos entre los varones, entre las chicas y entre ambos. Casi siempre se genera en las aulas durante el intercambio de clases y en los patios, y los maltratadores violentos suelen ser los propios compañeros. Unos pegan y otros ríen y muchos callan por miedo a esos que se sienten los mejores del grupo y es curioso ver cómo entre ellos los hay que cuentan con las sonrisas y el beneplácito pasivo de algunos adultos. Lo sufren en el silencio de sus mentes, cabizbajos acuden al colegio y a las aulas, pierden la alegría de la edad ante tanta impotencia. Los padres no siempre se enteran porque no son capaces de decírselo a nadie y así pasan las noches soñando que llegará el viernes y podrán descansar unas horas, pero de nuevo el domingo termina y los deja desnudos ante tanta adversidad.

Comparto los testimonios de unos jóvenes que padecieron maltrato en su etapa escolar con el objetivo de sensibilizar y pedir soluciones reales a este impresionante problema. Lo comparten desde el dolor, la indefensión y nunca desde el rencor o el odio. “Soy un hombre que ha sufrido durante muchos años el desprecio y la humillación por parte de muchísimas personas que ni siquiera me conocían. Cuando eres pequeño te coges una rabieta, lloras y se te pasa rápido, pero llega una edad en la que no todo te da igual, que te afecta realmente. Se valen de insultos, vejaciones, amenazas, golpes y un infinito de acciones a cual más despiadada. Te destrozan, convierten en pedazos tu autoestima, tu valía, tus ganas de vivir, acrecientan tus inseguridades, miedos, te pisotean y desgraciadamente solo piensas en el violento”.

“Curioso, no hubo psicólogos, pedagogos, tutores, profesores, director, nadie que me echara una mano, nadie, aunque sí fueron todos testigos de lo que me estaba ocurriendo. He sido acosada durante un largo período de tiempo, he callado por miedo a represalias, vi cómo mis objetivos en la vida se fueron por el desagüe de la desesperanza. Pido a los que tienen poder en los centros educativos que estén atentos y no se limiten a dar lecciones de matemáticas, lenguaje, idiomas…”

“Yo era un niño bueno y no tardaron en aprovecharse de mí. No me gustaba el fútbol y tenía poco que compartir con el resto. Puedo decir sin exagerar que he estado prácticamente solo contra un grupo de acosadores que transformaron mi vida en una mierda durante unos ocho años. Mucho tiempo he arrastrado las consecuencias, algunas heridas han empezado a cerrarse hace poco y con otras he de convivir siempre”.

Valgan estas líneas para denunciar lo que puede estar ocurriendo a nuestro alrededor sin darnos cuenta, ya sea porque vivimos despistados o porque miramos para otro lado para no complicarnos la vida. Sea como fuere, estamos dejando que los débiles sigan estando a merced de los tiranos y violentos.

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Mitos y avisos sobre el suicidio
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José María Fdez Chavero | 08-01-2017 | 11:17| 0

El día que la familia emigraba a Madrid, les dijo a los padres que iba a la ermita a despedirse del santo y nunca más volvió. Dejar el pueblo y enfrentarse a la ciudad le sobrepasó y encontró la solución en la muerte. Han pasado unos años y deseo recordarle en estas líneas. Sus padres no se perdonaron el no darse cuenta de lo que vivía su hijo, pero es muy difícil saberlo y no debemos culparnos.

El suicidio es un grave problema, especialmente entre los adolescentes y por ello me detengo en este tema. No existe un único motivo para el suicidio, pero suele estar motivado por el deseo de terminar con el sufrimiento, la soledad y aislamiento. Piensan que da igual vivir o morir, que nadie lo notará. No pueden afrontar sus problemas y ven ahí la única vía de escape.

El suicidio está plagado de mitos que conviene desterrar. El primero es el de ‘las personas que hablan de suicidarse nunca lo harán’ porque casi el 80% han comentado previamente su intención. El segundo es ‘el hablar sobre el suicidio con una persona con esta tendencia provocará que lo intente’. El preguntar sobre las intenciones suicidas le hace ver que alguien se preocupa por él y su sufrimiento. Un tercero es ‘todos los suicidas desean morirse y nada se puede hacer’, pero lo cierto es que la mayoría se muestran indecisos entre morir o vivir y muchos buscan ayuda antes de cometer el acto suicida.

El mito de que es un acto impulsivo no es cierto porque casi todos son planificados. No debemos creer que si una persona ha intentado suicidarse no lo volverá a intentar, porque la mayoría tenía antecedentes. También es incierto que cuando la persona mejora en su estado de ánimo, el peligro de suicidio desaparece, porque casi todos los actos suicidas ocurren con la mejoría; es como si hubiese conseguido las energías para intentarlo.

Los mitos debemos desterrarlos y sustituirlos por las señales de aviso. Entre ellas, el haberlo intentado previamente, el hablar de suicidio como una manera de afrontar las dificultades, el suicidio de un amigo, la relación con drogas o alcohol. El suicidio puede estar cerca cuando habla mucho de esta posibilidad, cuando regala sus posesiones, hace testamento, escribe sobre la muerte, escucha continuamente música triste, lee historias trágicas, realiza planes sobre cómo cometerlo.

Ante esto, ¿qué hacer? Lo primero es tomar el asunto seriamente, responder a la petición de ayuda, ofrecer apoyo y comprensión sin minimizar el problema que le agobia. Si se tienen sospechas, lo más adecuado es interesarse por sus sentimientos, por su estado de ánimo y si se consigue su confianza, preguntarle si ha pensado en suicidarse. No hay que temer la posibilidad de hablar de ello porque es un paso adelante.

Escúchale, demuestra interés, no ofrezcas sermones moralistas ni hables del daño que puede causar. No parecer asombrado ni despreciar la situación y no decir frases del tipo ‘deberías estar agradecido por lo que tienes’ porque aumentarías el sentimiento de culpa. En esos momentos no se le puede dejar solo y pedir ayuda a un profesional.

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Reyes Magos
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José María Fdez Chavero | 05-01-2017 | 9:25| 0

Celebramos la llegada de los Reyes Magos. Con algo de pudor, cierto atrevimiento e ilusión les expreso mis deseos para que se hagan realidad y logremos un mundo mejor.

Deseo que se reconozcan los estudios de los alumnos con adaptaciones curriculares significativas y se diseñe una formación profesional adecuada y adaptada que les capacite para un desempeño laboral. Deseo puestos de trabajo para tantos españoles y residentes en España que no tienen acceso al mercado laboral a pesar de ser unos de los derechos proclamados en la Constitución Española. Eso será una de las claves para asegurar la continuidad de la sanidad universal y gratuita, las jubilaciones y prestaciones sociales y para que aumenten las pensiones de nuestros mayores y no pierdan poder adquisitivo.

Pido a los Magos que las violencias en cualquiera de sus infinitas versiones, especial mención a la de género y al terrorismo, desaparezcan y se sustituyan por una buena convivencia entre las personas, sean cuales sean sus sexos o inclinaciones sexuales, dotaciones genéticas, edades, credos, colores de la piel, lugares de nacimientos o situaciones laborales. Deseo que los fracasos escolares, la indecencia y la intolerancia se cambien por un nuevo estilo de educación basada en valores como el respeto, la calidad, la templanza y el esfuerzo. La ética ha de iluminar los procesos de toma de decisiones en todos los aspectos de la vida.

Si recordamos la historia y retomamos el buen uso de la razón nos daremos cuenta que los enfrentamientos irracionales, las divisiones y las luchas alocadas son propias de mentes obsesionadas con el exhibicionismo y definidas por el narcisismo. Pido recuperar el diálogo de uno consigo mismo, con los demás, también a nivel de las instituciones y entre las comunidades autónomas para que los muchos pueblos de la geografía española puedan seguir creciendo desde lo común y desde la especificidad. Tan importante es fomentar los aspectos comunes como favorecer las diferentes expresiones individuales, con el denominador común de que sirvan para mejorar y nunca para empeorar. Qué necesario es la paciencia y la prudencia en estos temas de los intereses particulares y grupales.

En la redacción de estas líneas ha estado muy presente la imaginación que, como diría Bertrand Russell, es el primer paso para mejorar. Cuando los miembros de una piragua no reman sincronizados se encontrarán en mitad del agua dando vueltas sobre sí mismos y no avanzarán. Feliz Día de Reyes Magos y que la familia siga unida.Dejo muchos en el tintero, como la salud, el amor, pero seguro que ya lo saben.

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Familia
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José María Fdez Chavero | 01-01-2017 | 10:17| 0

La familia es mucho más de lo que tenemos en nuestras mentes y corazones. A nadie deja indiferente y escribir sobre ella tiene el riesgo de quedarse corto en las afirmaciones y apreciaciones. Es la primera escuela en la que aprendemos gran parte de lo que seremos en la vida, es la unidad fundamental y clave de la sociedad. Siempre resulta ser lo primero, en  formación, afectos y sentimientos, relaciones sociales y espirituales.

Nuestros padres son los más fuertes e inteligentes y las madres poseen soluciones para todo lo que nos sucede, además de ser las más guapas y elegantes. Los hermanos son entretenidos, a veces, y molestos, otras tantas, con los que ríes y juegas durante horas y horas. Ese núcleo inicial no solo está formado por padres y hermanos, sino que existen los abuelos, esos seres especiales dispuestos a quererte sin muchas exigencias, y están los tíos y primos. Los años pasan, y llegan los hijos y todo cambia aún más y la tierra se acerca al cielo.

La percepción van cambiando para acercarse más a la realidad y las anécdotas se acumulan en nuestros sentidos y percepciones, en los recuerdos y sentimientos. Ser y sentirse familia no es sólo un cúmulo de momentos felices y de sonrisas, también de lágrimas por enfermedades y muertes, desencuentros y enfados, malas palabras y sospechas, pero el cómputo general suele ser positivo.

Con los años el grupo se dispersa y amplía. Llegan las parejas y es preciso conjugar costumbres, hábitos, expresiones, horarios. Puede resultar fácil si partimos de la idea de que lo nuestro no ha de ser lo mejor, pero surgen roces y primeras crisis que superadas fortalecen y consolidan la relación. La adaptación ha de ser mutua, porque si solo se adapta uno se convierte en una relación asimétrica y abocada al fracaso. Por último, los sobrinos, con sus caracteres y diferencias, gustos y disgustos hasta constituir una amalgama enriquecedora y de engranaje complicado.

Recuerdo una expresión que seguro habremos oído en nuestras casas: “la familia está siempre, sobre todo en los momentos en los que más se necesita” y es cierto. El problema es que nadie te asegura que no pueda cambiar y deteriorarse. Conocemos personas enfrentadas con sus seres queridos por desconfianzas, por egoísmos de querer más y lo mejor, por sospechas acerca de las intenciones de los otros miembros y por cerrazón mental. Cuando sucede esto nos convertimos en huérfanos sin serlo y es una de las mayores desgracias que puede ocurrirnos. Ni los euros, ni las casas y tierras, ni los cuadros y joyas, ni orgullos y vanaglorias pueden abrazar ni acompañar ni ofrecer una palabra de consuelo o de ánimos ante los acontecimientos que disfrutamos o que padecemos en nuestras cortas existencias. Pretender ser feliz sin familia es absurdo y contradictorio.

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La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.