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Autor: Jmfch
Ayudar en las depresiones
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José María Fdez Chavero | 24-10-2017 | 9:40| 0

lagrimas

Las depresiones constituyen uno de los trastornos más frecuentes del siglo XXI. Engloban diferentes cuadros afectivos yse expresan en síntomas anímicos como tristeza, irritabilidad, ansiedad, inquietud, llantos frecuentes,… en síntomas motivacionales como pérdida de capacidad para sentir placer, apatía y desmotivación, falta de fuerza, en síntomas cognitivos como pensamientos y creencias irracionales y en síntomas físicos como dificultades para conciliar o mantener el sueño, fatiga, disminución del deseo sexual, molestias corporales, pérdidade apetito y de peso, aunque en ocasiones se produce un aumento.

Los síntomas cognitivos son fundamentales para entenderles porque les llevan a considerarse personas inútiles, a considerar que los demás desean evitarle y que no merecen ser felices. Sus expectativas de futuro son negativas y de desesperanza y no disfrutan como antes. Estas creencias provocan también errores de pensamientos como «no me entienden, no sirvo para nada».

Estas personas anticipan el fracaso sin desearlo, analizan la vida desde lo negativo y descalifican lo positivo. Estos errores de pensamientos les llevan a engrandecer los propios errores y a empequeñecer sus aciertos, a vivir desde la obligación que les produce la culpa y la ira. Estas personas se creen los causantes de los males que suceden a su alrededor, llegan a desear la muerte y se colocan la etiqueta de «soy un perdedor».

No es necesario ser un experto en psicología ni en psiquiatría para saber que estos trastornos generan mucho sufrimiento en las personas que lo padecen y en los que comparten sus vidas.

Si queremos ayudar, lo primero es tener claro que ellos no pueden salir de la depresión por sí solos y que necesitan nuestro apoyo afectivo y paciencia. Si partimos de ahí, lo segundo es enseñarles qué es un pensamiento depresivo para que se den cuenta del problema y cómo les lleva a continuas confusiones y a interpretaciones erróneas de la realidad. Hay que ayudarles a reconocer que no es real y que les hace sentirse mal para cambiarlos por otros más adecuados a la realidad.

Expresiones como «no valgo para nada» se han de sustituir por otras como «el fallar es propio de humanos» o por «lo voy consiguiendo poco a poco». Tenemos que apoyarles y animarles a que tomen sus decisiones aunque sean pequeñas, a que aumenten el número de actividades que realizan en el día a día y que recuperen aquellas que antes de la depresión les proporcionaba placer. El día que pasan de la sensación de culpa por no poder hacer algo a ir haciendo algunas cosas sencillas se convierte en el principio del fin de esa manera grisácea de ver la subsistencia y comienzan a percibir los primeros colores de lo que será su nueva vida.

Dedico estas líneas a todas las personas que llevan meses e incluso años interpretando la propia existencia desde el monótono de las depresiones, con el convencimiento profesional y el deseo personal de que podrán salir adelante si les apoyamos y si aprenden a pronunciar las palabras «yo también puedo».

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Alumnos sin rostros
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José María Fdez Chavero | 18-10-2017 | 1:29| 0

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Deseo sea de utilidad su lectura y que tengamos siempre presente que se pueden recuperar las ilusiones perdidas. Los estudiantes con adaptaciones curriculares significativas son alumnos sin reconocimientos por las autoridades educativas ni por el Ministerio en forma de título, no tienen más recorrido formativo que un presente sin futuro y se encuentran en aulas con muchos compañeros y con profesores que no siempre les prestan la atención adecuada por falta de medios. Se convierten en alumnos SIN ROSTROS, desmotivados y quemados por el sistema educativo. El síndrome de Burnout tan extendido en el medio laboral se podría aplicar al escolar y formativo.

Este síndrome fue descrito por Maslach y Jackson en 1986 como un síndrome de cansancio emocional del profesional (del estudiante podríamos decir) que le genera disminución y pérdida de motivación, siendo frecuentes los sentimientos de fracaso personal. El síndrome del quemado está muy relacionado con el estrés personal derivado de las condiciones de trabajo (estudio) y son muy características aquellas actividades que tienen un amplio contacto directo con personas. Se da con más frecuencia entre los profesionales de la sanidad, de la educación, asistentes sociales, estudiantes con adaptaciones curriculares significativas, etc.

En el caso de los estudiantes con adaptaciones curriculares nos encontramos con desmotivación, aislamiento, falta de ilusiones en el presente y futuro. Forman parte de una minoría dentro del aula, con unos explicaciones de las que no participan porque no las comprenden. Cuando se habla de la graduación y del título de la ESO no pueden participar porque ellos no tienen acceso y esto les afecta en su estado de ánimo, porque se dan cuenta que se les discrimina. Sus compañeros hablan de lo que van a estudiar y ellos se enteran que han de repetir porque no tienen otra alternativa. Y lo peor de todo es que se está permitiendo. Todos somos cómplices de estas injusticias y de que estos estudiantes consigan mucho menos de lo que podrían alcanzar si se hiciese un buen planteamiento educativo.

Decimos que los queremos pero no entiendo amor con olvido, no entiendo justicia con tratamiento desigual y discriminatorio. Me resisto a no ver sus rostros en las graduaciones.

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Hablemos… también del final del cuento
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José María Fdez Chavero | 11-10-2017 | 6:34| 0

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Las siguientes líneas podrían ser el capítulo de un cuento, pero corresponde a un sentimiento muy profundo de una persona en un momento muy especial de su vida. Y al igual que todos los cuentos, éste también tuvo su final. Falleció de cáncer a los pocos días, con una inmensa paz y convencido de que la vida le ha tratado bien y de que ha sido un afortunado. Dedico este escrito a todas las personas que han vivido desde parámetros de amor, convencido de que han triunfado.

“Son las once de la mañana. Llueve. Estoy cumpliendo cuarenta años. El Mediterráneo está hermoso esta mañana bajo los truenos de una gran tormenta. Nadie en la playa. Los veraneantes se han ido y nos hemos quedado solos la playa y yo. Dos perritas juguetonas están tumbadas a mi lado y el cielo pasa de un color plata brillante a un azul amoratado, según va siguiendo la tormenta.

Creo, sin ánimo de melodramas, que es el mejor momento y el mejor decorado para despedirme. Todo este verano he sentido la proximidad de las cosas que se acaban. Sensación que me atenaza y que puede ser una sugestión mía, pero lo cierto es que está ahí. Estos avatares me han ayudado a descubrir la vida de otra manera y a las personas a otros niveles. Han sido intensidades nuevas, a veces dolorosas, y otras increíblemente hermosas. Hoy estoy plenamente convencido de que la vida está entre nosotros mismos. Todos venimos al mundo con unas capacidades y nuestra tarea debiera ser desarrollarlas. Al final, creo, que esa ha constituido mi gran preocupación.

Sigue lloviendo con mucha intensidad, la tormenta está encima. El hombre del café me ha sacado, bajo la pérgola, una mesa para que pueda escribir, con solo el mar por delante. Es absolutamente precioso. Hacía tiempo que mi espíritu no se sentía tan apacible…

Hoy me despido, aunque no sepa cuando me voy a ir, pero todos deberíamos saber y aceptar, que cuando venimos a esta Tierra es para volvernos a ir un día. Yo quiero despedirme hoy de ti, mi hermano, mi amigo, mi amiga, mi enemigo – o de ti, que nunca nos hemos cruzado y que podríamos haber hecho muchas cosas juntos. Y quiero hacerlo hoy, en mi cumpleaños, con mis plenas facultades mentales y espirituales. Con el Mediterráneo a 50 metros y mis cuarenta años detrás de mí.

La lluvia y la tormenta son tan intensas que no se escucha el sonido del mar. El cielo es gris plata y se confunde ahora con el horizonte. La playa inmensa, vacía, tocada con el señorío y la grandiosidad del mar, y a la vez con la sencillez de las cosas simples.

He conocido muchas personas en mi vida y he disfrutado mucho junto a ellas, recibiendo sus cariños, percibiendo sus grandezas. Vosotros, mis amigos, mis compañeros, me habéis hecho feliz y a veces desgraciado, pero siempre, me habéis proyectado vuestra fuerza, caminos, ilusiones. Me habéis ayudado a levantarme y habéis reído y llorado conmigo.

No hay que preocuparse de hasta dónde nos llega la vida, aunque todos la amemos y la quisiéramos hacer eterna. Y puede ser eterna si sabemos proyectar nuestra fuerza y lo que somos en las cosas y en las personas. No sé cuando me iré, sólo los dioses lo saben. Lo que sí te aseguro es que te buscaré siempre, para disfrutar de ti y de lo que nos rodea, para sentirnos juntos, fuertes e invencibles. No te niegues este placer con los demás.

Por último, decirte que todos podemos desarrollar aquello que existe dentro de nosotros, aunque existan fuerzas de fuera y de dentro que intenten combatirnos. Puedes llegar donde quieras si buscas dentro de ti. Tu fuerza y tu debilidad serán el protagonista y el antagonista de tu comedia y con ellas llegará al final de la obra… Y será un éxito.

La tormenta se ha marchado, el cielo está claro y azulado y algunos viandantes pasean por el malecón. Ha sido hermoso celebrar mi cumpleaños, entre el mar, la tormenta y vosotros. Os quiero todo lo que he aprendido a querer en esta vida”

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1 O
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José María Fdez Chavero | 29-09-2017 | 9:50| 0

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No cuestiono a las personas que deseen votar, tampoco a los que quieren independizarse, lo que no acepto es que la libertad a votar de unos se apoye en la tiranía de las propias ideas. Las leyes se han de respetar, eso no quiere decir que no se puedan cuestionar y cambiar.

Ni me sobra atrevimiento, ni me falta prudencia a la hora de poner título a esta reflexión. Que nadie busque en mis palabras ningún atisbo de color, ni de signo político, ni de progresismo o conservadurismo. Encuentren el deseo de concordia y de paz en un día que suena a enfrentamientos y sin razón. El 1 de octubre de 2017 representa lo que nunca debe ocurrir a un pueblo y nos invita a trabajar para que no vuelva a suceder. Es el fracaso de una sociedad y de unas personas en una época en la que la falta de diálogo y el quererse imponer a los demás impera. La confrontación entre poblaciones limítrofes, entre vecinos de la misma calle, entre miembros de una misma familia, es lo más cruel que puede padecer una sociedad y la nuestra lo vuelve a padecer.

Algunos continúan con la dinámica repetitiva de que estás conmigo o estás contra mí y es una manera irracional de estar en sociedad.

Ya se han realizado muchas reflexiones de lo sucedido y no es momento de pararse en más estudios. Es tiempo de construir, de mirar hacia delante, de buscar lo que nos une y no lo que nos separa. Es respetar la idiosincrasia de las diferentes partes de España, de las diferencias y de lo que nos asemeja.

Estamos en una democracia en la que se puede opinar, dentro de unos organismos internacionales que proporcionan consistencia y equilibrio aunque falte consolidación. Vivimos en una sociedad con el poder sanamente dividido y repartido y en la que se valoran las instituciones, a pesar de que algunos han caído en las garras de la imposición de sus propios criterios sin atender al orden previamente pactado por todos. Lo peor de la sin razón actual es la desesperanza y la pérdida de ilusión que genera en la mayoría de la sociedad. Construir a base de dividir es un atraso y ya llevamos bastante para perder más tiempo.

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Respeto y diálogo
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José María Fdez Chavero | 22-09-2017 | 11:05| 0

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Una de las enseñanzas en las que más me insistieron en casa y en el colegio fue en el derecho que tiene toda persona a ser respetada, siempre comenzando por uno mismo. Y ese respeto debe completarse con el diálogo y la búsqueda de soluciones pacíficas. Respetarse y dialogar es un buen camino para madurar y para estar a gusto con lo que uno es y hace.

Respeto al que no comparte las mismas creencias, ya sea porque pertenece a otra religión o porque no cree que haya una parte espiritual en el propio ser. Sé que no puedo demostrar racionalmente la existencia de Dios como tampoco puedo demostrar su no existencia y a los que razonan de esta manera les respeto profundamente.

Respeto al que no quiere permanecer en lo que llamamos España a pesar de ser lo que nos ha dado forma en los últimos siglos aunque no comparta sus razones. También aprecio al que tiene otra orientación sexual y los entiendo y siento que formamos parte de una misma realidad llamada hombre o mujer.

Respeto al que un día cambia de opinión o de creencias para agradar al poder y así seguir disfrutando de subvenciones y ayudas, aunque no me gusta su falta de honestidad. Respeto al que aplaude a otro equipo diferente al mío y también al que no comparte mis aficiones.

Puedo respetar casi todo lo que hacen los seres humanos porque proceden de ellos pero eso no quiere decir que esté de acuerdo o que lo comparta o que no proteste. Lo único que no respeto es el comportamiento que daña a los demás, que desprestigia, que se aprovecha de la debilidad o de la buenas intenciones de otros. No puedo respetar el maltrato, la explotación, el abuso, el engaño. No puedo respetar leyes que autorizan la muerte del culpable ni tampoco la de los inocentes porque nadie puede disponer de la vida de los demás.

Y lo mismo que yo respeto también pido y llego a exigir el mismo trato para los que nos diferenciamos o pensamos o sentimos o creemos de forma diferente.

No voy a caer en la descalificación de aquellos que no se sienten integrantes de este país que llamamos España, pero estoy orgulloso de ser español y de ser extremeño y no creo que ni lo uno ni lo otro sean merecedores de la falta de respeto. Puedo mostrar la bandera roja y gualda o la verde, blanca y negra siempre que lo crea oportuno y no por ello debo ser centro de las críticas de nadie.

Resulta muy fácil exigir lo que después no se da y además ponerse el epígrafe de demócrata cuando en realidad falta el respeto y el diálogo. 

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La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.