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Autor: Jmfch
¿Y si tu hijo padece maltrato escolar?
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José María Fdez Chavero | 14-01-2017 | 10:46| 0

Es interminable el listado de comunidades, ciudades, pueblos que escriben historias de maltratos de unos niños violentos y desalmados hacia semejantes que padecen sus agresiones. Siento un profundo malestar personal cada vez que unos desalmados, aunque sean menores de edad, aprovechan su fortaleza física y numérica para castigar y maltratar a otros que son más débiles. Mis años de docencia y de consulta me han permitido conocer a personas que lo padecieron en su infancia y adolescencia y he visto cómo arrastran sus negativas consecuencias.

Se produce en todos los colegios, da igual que sean privados, concertados o públicos. Los tenemos entre los varones, entre las chicas y entre ambos. Casi siempre se genera en las aulas durante el intercambio de clases y en los patios, y los maltratadores violentos suelen ser los propios compañeros. Unos pegan y otros ríen y muchos callan por miedo a esos que se sienten los mejores del grupo y es curioso ver cómo entre ellos los hay que cuentan con las sonrisas y el beneplácito pasivo de algunos adultos. Lo sufren en el silencio de sus mentes, cabizbajos acuden al colegio y a las aulas, pierden la alegría de la edad ante tanta impotencia. Los padres no siempre se enteran porque no son capaces de decírselo a nadie y así pasan las noches soñando que llegará el viernes y podrán descansar unas horas, pero de nuevo el domingo termina y los deja desnudos ante tanta adversidad.

Comparto los testimonios de unos jóvenes que padecieron maltrato en su etapa escolar con el objetivo de sensibilizar y pedir soluciones reales a este impresionante problema. Lo comparten desde el dolor, la indefensión y nunca desde el rencor o el odio. “Soy un hombre que ha sufrido durante muchos años el desprecio y la humillación por parte de muchísimas personas que ni siquiera me conocían. Cuando eres pequeño te coges una rabieta, lloras y se te pasa rápido, pero llega una edad en la que no todo te da igual, que te afecta realmente. Se valen de insultos, vejaciones, amenazas, golpes y un infinito de acciones a cual más despiadada. Te destrozan, convierten en pedazos tu autoestima, tu valía, tus ganas de vivir, acrecientan tus inseguridades, miedos, te pisotean y desgraciadamente solo piensas en el violento”.

“Curioso, no hubo psicólogos, pedagogos, tutores, profesores, director, nadie que me echara una mano, nadie, aunque sí fueron todos testigos de lo que me estaba ocurriendo. He sido acosada durante un largo período de tiempo, he callado por miedo a represalias, vi cómo mis objetivos en la vida se fueron por el desagüe de la desesperanza. Pido a los que tienen poder en los centros educativos que estén atentos y no se limiten a dar lecciones de matemáticas, lenguaje, idiomas…”

“Yo era un niño bueno y no tardaron en aprovecharse de mí. No me gustaba el fútbol y tenía poco que compartir con el resto. Puedo decir sin exagerar que he estado prácticamente solo contra un grupo de acosadores que transformaron mi vida en una mierda durante unos ocho años. Mucho tiempo he arrastrado las consecuencias, algunas heridas han empezado a cerrarse hace poco y con otras he de convivir siempre”.

Valgan estas líneas para denunciar lo que puede estar ocurriendo a nuestro alrededor sin darnos cuenta, ya sea porque vivimos despistados o porque miramos para otro lado para no complicarnos la vida. Sea como fuere, estamos dejando que los débiles sigan estando a merced de los tiranos y violentos.

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Mitos y avisos sobre el suicidio
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José María Fdez Chavero | 08-01-2017 | 11:17| 0

El día que la familia emigraba a Madrid, les dijo a los padres que iba a la ermita a despedirse del santo y nunca más volvió. Dejar el pueblo y enfrentarse a la ciudad le sobrepasó y encontró la solución en la muerte. Han pasado unos años y deseo recordarle en estas líneas. Sus padres no se perdonaron el no darse cuenta de lo que vivía su hijo, pero es muy difícil saberlo y no debemos culparnos.

El suicidio es un grave problema, especialmente entre los adolescentes y por ello me detengo en este tema. No existe un único motivo para el suicidio, pero suele estar motivado por el deseo de terminar con el sufrimiento, la soledad y aislamiento. Piensan que da igual vivir o morir, que nadie lo notará. No pueden afrontar sus problemas y ven ahí la única vía de escape.

El suicidio está plagado de mitos que conviene desterrar. El primero es el de ‘las personas que hablan de suicidarse nunca lo harán’ porque casi el 80% han comentado previamente su intención. El segundo es ‘el hablar sobre el suicidio con una persona con esta tendencia provocará que lo intente’. El preguntar sobre las intenciones suicidas le hace ver que alguien se preocupa por él y su sufrimiento. Un tercero es ‘todos los suicidas desean morirse y nada se puede hacer’, pero lo cierto es que la mayoría se muestran indecisos entre morir o vivir y muchos buscan ayuda antes de cometer el acto suicida.

El mito de que es un acto impulsivo no es cierto porque casi todos son planificados. No debemos creer que si una persona ha intentado suicidarse no lo volverá a intentar, porque la mayoría tenía antecedentes. También es incierto que cuando la persona mejora en su estado de ánimo, el peligro de suicidio desaparece, porque casi todos los actos suicidas ocurren con la mejoría; es como si hubiese conseguido las energías para intentarlo.

Los mitos debemos desterrarlos y sustituirlos por las señales de aviso. Entre ellas, el haberlo intentado previamente, el hablar de suicidio como una manera de afrontar las dificultades, el suicidio de un amigo, la relación con drogas o alcohol. El suicidio puede estar cerca cuando habla mucho de esta posibilidad, cuando regala sus posesiones, hace testamento, escribe sobre la muerte, escucha continuamente música triste, lee historias trágicas, realiza planes sobre cómo cometerlo.

Ante esto, ¿qué hacer? Lo primero es tomar el asunto seriamente, responder a la petición de ayuda, ofrecer apoyo y comprensión sin minimizar el problema que le agobia. Si se tienen sospechas, lo más adecuado es interesarse por sus sentimientos, por su estado de ánimo y si se consigue su confianza, preguntarle si ha pensado en suicidarse. No hay que temer la posibilidad de hablar de ello porque es un paso adelante.

Escúchale, demuestra interés, no ofrezcas sermones moralistas ni hables del daño que puede causar. No parecer asombrado ni despreciar la situación y no decir frases del tipo ‘deberías estar agradecido por lo que tienes’ porque aumentarías el sentimiento de culpa. En esos momentos no se le puede dejar solo y pedir ayuda a un profesional.

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Reyes Magos
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José María Fdez Chavero | 05-01-2017 | 9:25| 0

Celebramos la llegada de los Reyes Magos. Con algo de pudor, cierto atrevimiento e ilusión les expreso mis deseos para que se hagan realidad y logremos un mundo mejor.

Deseo que se reconozcan los estudios de los alumnos con adaptaciones curriculares significativas y se diseñe una formación profesional adecuada y adaptada que les capacite para un desempeño laboral. Deseo puestos de trabajo para tantos españoles y residentes en España que no tienen acceso al mercado laboral a pesar de ser unos de los derechos proclamados en la Constitución Española. Eso será una de las claves para asegurar la continuidad de la sanidad universal y gratuita, las jubilaciones y prestaciones sociales y para que aumenten las pensiones de nuestros mayores y no pierdan poder adquisitivo.

Pido a los Magos que las violencias en cualquiera de sus infinitas versiones, especial mención a la de género y al terrorismo, desaparezcan y se sustituyan por una buena convivencia entre las personas, sean cuales sean sus sexos o inclinaciones sexuales, dotaciones genéticas, edades, credos, colores de la piel, lugares de nacimientos o situaciones laborales. Deseo que los fracasos escolares, la indecencia y la intolerancia se cambien por un nuevo estilo de educación basada en valores como el respeto, la calidad, la templanza y el esfuerzo. La ética ha de iluminar los procesos de toma de decisiones en todos los aspectos de la vida.

Si recordamos la historia y retomamos el buen uso de la razón nos daremos cuenta que los enfrentamientos irracionales, las divisiones y las luchas alocadas son propias de mentes obsesionadas con el exhibicionismo y definidas por el narcisismo. Pido recuperar el diálogo de uno consigo mismo, con los demás, también a nivel de las instituciones y entre las comunidades autónomas para que los muchos pueblos de la geografía española puedan seguir creciendo desde lo común y desde la especificidad. Tan importante es fomentar los aspectos comunes como favorecer las diferentes expresiones individuales, con el denominador común de que sirvan para mejorar y nunca para empeorar. Qué necesario es la paciencia y la prudencia en estos temas de los intereses particulares y grupales.

En la redacción de estas líneas ha estado muy presente la imaginación que, como diría Bertrand Russell, es el primer paso para mejorar. Cuando los miembros de una piragua no reman sincronizados se encontrarán en mitad del agua dando vueltas sobre sí mismos y no avanzarán. Feliz Día de Reyes Magos y que la familia siga unida.Dejo muchos en el tintero, como la salud, el amor, pero seguro que ya lo saben.

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Familia
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José María Fdez Chavero | 01-01-2017 | 10:17| 0

La familia es mucho más de lo que tenemos en nuestras mentes y corazones. A nadie deja indiferente y escribir sobre ella tiene el riesgo de quedarse corto en las afirmaciones y apreciaciones. Es la primera escuela en la que aprendemos gran parte de lo que seremos en la vida, es la unidad fundamental y clave de la sociedad. Siempre resulta ser lo primero, en  formación, afectos y sentimientos, relaciones sociales y espirituales.

Nuestros padres son los más fuertes e inteligentes y las madres poseen soluciones para todo lo que nos sucede, además de ser las más guapas y elegantes. Los hermanos son entretenidos, a veces, y molestos, otras tantas, con los que ríes y juegas durante horas y horas. Ese núcleo inicial no solo está formado por padres y hermanos, sino que existen los abuelos, esos seres especiales dispuestos a quererte sin muchas exigencias, y están los tíos y primos. Los años pasan, y llegan los hijos y todo cambia aún más y la tierra se acerca al cielo.

La percepción van cambiando para acercarse más a la realidad y las anécdotas se acumulan en nuestros sentidos y percepciones, en los recuerdos y sentimientos. Ser y sentirse familia no es sólo un cúmulo de momentos felices y de sonrisas, también de lágrimas por enfermedades y muertes, desencuentros y enfados, malas palabras y sospechas, pero el cómputo general suele ser positivo.

Con los años el grupo se dispersa y amplía. Llegan las parejas y es preciso conjugar costumbres, hábitos, expresiones, horarios. Puede resultar fácil si partimos de la idea de que lo nuestro no ha de ser lo mejor, pero surgen roces y primeras crisis que superadas fortalecen y consolidan la relación. La adaptación ha de ser mutua, porque si solo se adapta uno se convierte en una relación asimétrica y abocada al fracaso. Por último, los sobrinos, con sus caracteres y diferencias, gustos y disgustos hasta constituir una amalgama enriquecedora y de engranaje complicado.

Recuerdo una expresión que seguro habremos oído en nuestras casas: “la familia está siempre, sobre todo en los momentos en los que más se necesita” y es cierto. El problema es que nadie te asegura que no pueda cambiar y deteriorarse. Conocemos personas enfrentadas con sus seres queridos por desconfianzas, por egoísmos de querer más y lo mejor, por sospechas acerca de las intenciones de los otros miembros y por cerrazón mental. Cuando sucede esto nos convertimos en huérfanos sin serlo y es una de las mayores desgracias que puede ocurrirnos. Ni los euros, ni las casas y tierras, ni los cuadros y joyas, ni orgullos y vanaglorias pueden abrazar ni acompañar ni ofrecer una palabra de consuelo o de ánimos ante los acontecimientos que disfrutamos o que padecemos en nuestras cortas existencias. Pretender ser feliz sin familia es absurdo y contradictorio.

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Tu felicidad en tres respuestas
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José María Fdez Chavero | 27-12-2016 | 8:52| 0

El general romano Másimo, siendo gladiador, decía a otros compañeros antes de saltar a las arenas del circo que lo que se hace aquí en la tierra tiene sus ecos en la eternidad. En ese breve monólogo no se identificaban creencias ni dioses, tan solo la realidad de que lo que se hace en esta vida tiene proyección en el más allá, que nada pasa desapercibido, que el presente repercute y va definiendo el futuro. Dicho de otra forma, pocas son las cuestiones del día a día que se quedan en el anonimato y olvido y es misión de todos los días irse abriendo el mañana.

De esta existencia humana se hacen muchas afirmaciones, como que vivimos en un continuo valle de lágrimas, que tenemos que ganarnos la vida con el sudor de nuestras frentes, que venimos a sufrir, que somos moribundos desde la cuna o que se tienen los hijos con el dolor del parto, pero no me identifico con esta visión de la vida por ser incompleta, aunque es cierto que contiene muchas lágrimas, sudores, dolores y una muerte segura.

Para ser algo justos con la vida debemos reconocer que también hay infinidad de  sonrisas y de momentos de goce y plenitud, como aprobar ese examen que se resistía, o el nacimiento de un hijo o el beso de la persona amada o las miradas cariñosas de los padres o el permiso incondicional de los abuelos o la llamada cómplice de un amigo o la firma de un contrato de trabajo o simplemente el plato preferido en un día de descanso. Y hay más y muchos más de esos momentos y cada persona tiene los suyos, todos los tenemos y el encontrarlos nos anima a seguir generándolos, de ahí que sea prioritario ponernos en disposición personal para que así sea. Es bueno que nos preguntemos ¿cuáles son nuestros momentos?

Si queremos acercarnos a los llamados ecos de eternidad del general romano venido a gladiador hay que cuidar lo que hacemos en la tierra. Tenemos una misión y somos libres para hacerla y también responsables. Cada vez que un ser humano ayuda a otro a hacer un mundo más justo y solidario o siempre que facilitamos la vida a alguien, o cada vez que hacemos el entorno más saludable estamos subiendo peldaños en la larga escala evolutiva descrita por Darwin. Llega la segunda pregunta que nos conduce a la felicidad, ¿qué puedo hacer yo por la familia, los amigos, los compañeros, los demás?

Esto de ayudar, facilitar, cuidar, tiene pleno sentido en el presente y en el futuro y cuando el futuro es para siempre entonces encontramos la felicidad. Para algunas personas será la realización personal y social, para otros será el amor verdadero o el encuentro con uno mismo o con la naturaleza y para muchos será el encuentro con la divinidad en cualquiera de sus innumerables nomenclaturas.  Y llega la tercera y última, ¿dónde tengo puesta la ilusión de ser feliz?

En tus respuestas se encuentra el sentido de tu existencia. Deseo seamos felices. Deseo seas feliz.

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La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.