Hoy

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Un mundo nuevo
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José María Fdez Chavero | 05-04-2017 | 15:33| 1

“Quiero un mundo nuevo, mi corazón no lo compra el dinero, quiero palmas que acompañen a mi alma… Resurrección”.

Los aficionados a la música moderna reconocerán esta breve estrofa de una hermosa canción del grupo Amaral. Con pocas palabras transmiten muchas ideas e ilusiones, como el querer un mundo nuevo, ese con el que soñamos muchos de nosotros cuando estamos despiertos y que desaparece cuando nos quedamos dormidos (misterios de los sueños). Un mundo en el que el corazón, sentimientos y afectos, no se someta a los valores de un mundo dominado por la fama y el figurar, por la fuerza y la agresividad, por el dinero que compra verdades y vende mentiras, con el afán de tener cada día más aunque sea a costa de los que van teniendo menos.

El Ser por encima del Tener. Es el sabor de las cosas bien hechas, es el mundo del disfrute de la vida, de la contemplación de lo bello, de la solidaridad con la persona que sufre, del apoyo al débil y al que no tiene las mismas capacidades ni oportunidades. Es el mundo en el que se enseña al que no sabe, se le da pan al hambriento y agua al sediento, en el que el hombre forma piña con sus circunstancias, en el que se reconoce el esfuerzo individual y colectivo aunque no se haya alcanzado la meta (como diría nuestro gran Picaso, “no sé si algún día me llegará la inspiración, pero si me llega seguro que me encontrará trabajando).

Un mundo en el que el toque de las palmas, tan usadas en nuestra querida España, acompañan al amor que comparte deseos, a las miradas que coinciden en el tiempo, al dolor del que ha partido para inmortalizarse en una vida futura y en el recuerdo de los que le quisieron y compartieron vida.

El mundo en el que se escucha al que no tiene voz y se guía al que no ve, ya sea por problemas físicos o porque no quiere ver, en el que se deja nacer al que lo pide con su crecimiento silencioso e indefenso, en el que se anima al que lo pasa mal y se encuentra desesperado porque perdió el trabajo o la salud o el sentido de la vida.

Y que ello acompañe a mi alma, a mi mismidad, a mi realidad más profunda de persona que desea seguir madurando y creciendo en sabiduría, en amor, en entrega a los demás y al que ha hecho posible todo esto y que nosotros conocemos con el nombre de Dios y que otros le denominan de otras formas.

Termina esta magnífica canción con la palabra clave de ese mundo nuevo, Resurrección, palabra con la que nos hemos criado y crecido la mayoría de nosotros. Es la palabra con la que decimos adiós al mundo antiguo y perecedero, al de la calamidad y soledad, al mundo de la oscuridad y de la muerte, de la viudedad y de la orfandad, al de la esclavitud de la droga y del vicio para dar la bienvenida al mundo de la esperanza y de la gloria, al mundo soñado y que nos ayuda a ir superando nuestros propios límites.

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Personas con Autismo
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José María Fdez Chavero | 21-07-2017 | 22:22| 0

autismo-twister

 

 

Ser considerado autista por alguien que se burla de estas personas aprovechando el anonimato de las redes sociales da más sentido a mi vida. Deseo que esta persona conozca algún día lo que es el autismo para darse cuenta de su enorme error. A continuación se lo explico por si se acerca a este blog:

Hace unos días me pedía una buena amiga que le ayudara a escribir unas letras sobre las personas que tienen autismo y me contaba algunos comportamientos de una de ellas. El autismo, de manera breve y coloquial, es un trastorno que suele diagnosticarse en la niñez temprana y sus características más importantes son: problemas de socialización, de comunicación y frecuentes conductas repetitivas. Se presenta en cualquier grupo racial, étnico y social, y es cuatro veces más frecuente en los niños que en las niñas.

Si queremos entenderles debemos situarnos en una dimensión diferente a la habitual, en la que nos alejemos de los patrones prácticos de la vida y nos acerquemos más al mundo de la creatividad, de la fantasía e imaginación. Hemos de olvidarnos del porqué nos ha tocado a nosotros para centrarnos en cómo ir mejorando. Es fundamental adentrarnos en el mundo del presente, del aquí y ahora, del ir resolviendo los asuntos a medida que van sucediendo, procurando que no se acumulen porque nos generarían agobios. Y vivir con paciencia y constancia, convencidos de que llegaremos aunque algo más tarde, siempre adaptándonos a su ritmo y desde el esfuerzo diario y sin desfallecer. Así descubriremos la grandeza de lo diferente.

Algunos afirman que más dicha se siente en dar que en recibir y eso es lo que ocurre cuando estás con ellos, sin olvidarnos de las dificultades. Entre ellas se encuentra un  ritmo que no se adapta bien al de la sociedad, una autonomía personal menor porque sus capacidades y habilidades no siempre lo facilitan. Los padres son su sostén existencial y el futuro se impregna de infinidad de preguntas y desasosiegos. Estas dificultades son ciertas, pero también son ciertas mis siguientes afirmaciones.

El silencio de ellos es inquietante al principio, hasta que se percibe la inmensa paz que encierra. Sus “extravagancias” expresadas sin pudor no conocen la maldad ni la intencionalidad del daño, obedecen a espíritus y mentes libres de complejos. Sus deseos los expresan de tal manera que pueden parecer, sin serlo, caprichos a ojos de los demás.

La baja tolerancia a la frustración la combaten y vencen con su olvidadizo y pasajero rencor. Son frágiles y necesitados y ahí está la parte de la grandeza que le falta a lo ya expresado. Sus miradas limpias y huidizas señalan el camino a recorrer para acercarse a sus entrañas. El libro sagrado del Génesis afirma que “Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo” y falta añadir que algunos conservan durante toda su vida el aroma y la inocencia de tal creación.

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Extremadura puede mucho más
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José María Fdez Chavero | 16-05-2017 | 16:01| 0

 

Nos hemos tristemente acostumbrando a un ejercicio de la política en las que prima la expresión ocurrente y, en ocasiones, grosera que desprestigia al rival y que está exenta de explicaciones sobre los asuntos debatidos. Esto lo vemos casi a diario en los debates sobre política.

Es frecuente que cuando una persona reflexiona sobre algún tema, lo primero es buscar una explicación sobre cómo se encuentra ese asunto y valoramos si está bien o está mal. Si concluimos que está bien los responsables somos nosotros y cuando está mal entonces los culpables son los demás: el anterior régimen, la democracia, tal o cual partido político, los empresarios o los sindicatos, la iglesia, etc. Posiblemente todos tengan parte de razón en su análisis porque depende, en gran medida, de las premisas o de la situación personal de partida.

Si ese es nuestro discurso, estaremos justificando nuestra incompetencia, nos libraremos de la realidad del presente y del reto del futuro para instalarlos en la resignación que empobrece, aunque tranquiliza y esto no debemos aceptarlo.

Que Extremadura ha avanzado es un hecho palpable, tan solo hay que darse un paseo por nuestras calles o plazas, o salir a las carreteras, o ir a los hospitales o universidades, etc. para darse cuenta, pero nos gustaría vivir en una región sin tanto desempleo, con condiciones de vida más dignas, con mejores medios de comunicación, con  fábricas y tejido industrial… Una región acogedora del necesitado y del que viene de fuera, que potenciase el desarrollo de todos sus miembros. En esto coincidimos y es un buen punto de partida. Quizás nos diferenciemos en cómo conseguirlo o en la prioridad que asignamos a cada uno de ellos y eso es cuestión de legitimidad política y de actitud de diálogo.

A mí, como extremeño, me preocupa vivir en una región de subvenciones, por otra parte, totalmente necesarias. Sería penoso si nuestro mayor esfuerzo lo dedicamos a la caza de la subvención para salir del paso y nos olvidamos de lo realmente importante: el presente que construye un futuro.

La historia demuestra nuestra capacidad de búsqueda, de integración en otras tierras y culturas, de acogida, de trabajo, de acomodación con lo que podemos conseguir, de espíritu de sacrificio… Nos encontramos en una tierra de encuentro y superación. Desde el poder que me da el ser uno más animo al diálogo, a la búsqueda de soluciones, a la realización de todos con condiciones de vida dignas.

No queremos limosnas ni subvenciones regaladas, queremos el reconocimiento de nuestro esfuerzo y el pleno desarrollo como región y como personas. En este desarrollo estamos todos, los que más tienen y los que menos, los que trabajan y los que están, por desgracia, desocupados, los más inteligentes y los menos, el sano y el enfermo. Y será en el reparto cuando debamos tener en cuenta las desigualdades para ayudar más al que más lo necesita y quiero mencionar la realidad de las personas con diversidad funcional o mal llamadas discapacitadas que ven año tras año cómo se les olvida. La inclusión no será una realidad hasta que no se les proporcione los medios para una formación integrada y digna, abierta al mercado laboral. Extremadura debería ser la región de la Inclusión.

 

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A tantos que nos enseñáis a vivir
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José María Fdez Chavero | 20-03-2017 | 14:02| 0

En 1866 el médico inglés John Langdon Down describe sus características físicas y en 1959, el genetista francés Jerome Lejeune, descubre la trisomía del par cromosómico 21. Desde entonces se ha avanzado mucho en el conocimiento de este síndrome y en la integración de sus protagonistas, aunque resulta aún muy insuficiente.

Las familias en las que uno de sus miembros tiene este síndrome podrán contar la sorpresa que supuso el enterarse de que su hijo o hija venía al mundo con un cromosoma más y cómo comenzaron una lista grande de desvelos que trascendieron ese momento y se fueron a instalar en un futuro incierto, para después descubrir con más fuerza el presente en el que se desenvuelve la existencia. Sucede, con excesiva frecuencia, que esas sorpresas y preocupaciones primeras ocultan la inmensa magnitud del nuevo ser.

Los genetistas y biólogos han encontrado explicaciones a esta trisomía, pero eso no es lo importante, ni para la persona ni para la familia. La explicación real y  novelada es que se trata del capricho de una naturaleza enigmática. Es un regalo en el par veintiuno, que con el tiempo se convierten en una fuente inagotable de nobles sentimientos. Es amor desprendido del cielo, con ojillos rasgados y tiernos, con manos y pies pequeños transportando inmensos corazones enamorados.

Estos seres se expresan con espontaneidad y alegrías y se transforman, sin ellos pretenderlo, en brújulas que orientan a las familias hacia un camino de gratuidad y lucha. Llevan esperanzas a un mundo que deseamos renovado, en el que se pueda descubrir la grandeza del ser humano. Las leyes cuestionan su derecho a la vida y se han convertido en un bien cada vez más escaso y si antes eran algo extraordinario, ahora son un lujo al alcance de una minoría que cree en el derecho a vivir.

El 21 del mes tercero recordamos la trisomía del par 21 y celebramos el inicio de la bella primavera, del florecimiento y de la explosión de vida de la naturaleza. Es un magnífico día para declarar lo mucho que nos aportan estas criaturas, a mitad de camino entre el cielo y la tierra. Lo hago convencido, sin tapujos ni reparos. Consciente de que con ellos se inicia un camino de alegrías y satisfacciones, de miedos e intranquilidades, de risas y llantos. A bastantes he conocido a lo largo de mis años y con una vivo, a la que quiero y agradezco su amor y sus lecciones para hacer del cada día el centro de nuestras existencias.

Falta conseguir una educación inclusiva real, adaptada y práctica que les capacite para desenvolverse en la sociedad, disfrutando de sus derechos y, por supuesto, de sus deberes y obligaciones. Termino esta reflexión repitiendo las esencias de mis sentimientos: las personas con síndrome de Down son seres enviados desde la eternidad para instalarse entre nosotros, con ojos rasgados, manos y pies pequeños que poseen inmensos corazones enamorados. A Ángela, Victoria, Isabel, Elena, María, Alex, Alfredo y a tantos que nos enseñan a vivir. Gracias porque nos dais color a la vida.

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Padres, héroes y heroínas
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José María Fdez Chavero | 17-03-2017 | 07:57| 0

 

Recuerdo especial para las personas que nos dieron la vida y se convirtieron en nuestros primeros héroes y heroínas de la infancia: los padres.

Agradezco los muchos esfuerzos realizados por los padres para transmitirnos sus principios, creencias y valores de la vida, por enseñarnos lo que sabían y por proporcionarnos los medios adecuados para aprender lo que ellos desconocían o habían olvidado y eso a costa de vivir, en muchas ocasiones, con austeridad personal y de pareja.

Agradecerles, con especial mención a las madres, que siguieran adelante con el embarazo a pesar de esos primeros miedos por lo nuevo que surgía y que afrontasen los dolores de un parto que no contaba con las ventajas proporcionadas por la anestesia actual. Agradezco sus continuos cuidados en las enfermedades, sus consuelos en las pesadillas, sus protecciones en los miedos, sus besos y abrazos desinteresados, sus muchas renuncias, sus consejos nacidos del amor y de la experiencia y no siempre escuchados.

Ellos son los que se encuentran con los brazos abiertos esperando el regreso del hijo que se retrasa o no llega. Ahí están, para alegrarse con nuestras alegrías y para consolarnos en nuestras tristezas y en nuestras penas. Nuestros sinsabores de la vida son los suyos, nuestros dolores también les duele, nuestra muerte prematura es su muerte en vida y nuestros logros les alimenta la idea de que “esto de ser padre y madre ha merecido la pena”.

Y escribo consciente de sus errores, de algunos castigos no justificados, de imposiciones no dialogadas, de palabras pronunciadas sin ser reflexionadas y que resultaron dolorosas, de criterios no compartidos, de valores no adaptados a los tiempos, de cabezonerías propias de los años cumplidos, de visiones trasnochadas sobre cuestiones actuales que tanto pudieron distanciar. Soy consciente de todo ello, pero eso forma parte de la vida y nunca justificará un posible olvido nuestro, o falta de respeto, o enfados por sus torpezas o por lo que ya no pueden asimilar como lo hacían antes.

Y si ellos tiene la obligación moral y humana de cuidarnos y de acompañarnos en la hermosa aventura de la vida, también llega el momento en el que seamos los hijos los que proporcionemos los cuidados que necesiten y, entonces, tendremos la obligación de cuidarlos en la medida que vayan perdiendo sus facultades, habilidades y capacidades.

En psicología decimos que una de las características de la inteligencia es la capacidad para adaptarse a los cambios que se suceden y hacerlo sacando provecho de todas las etapas que constituyen la vida, con sus aciertos y logros y también con sus errores y fracasos. Si aceptamos eso, entonces nos daremos cuenta que nuestros primeros héroes y heroínas de la infancia seguirán gozando de tan magnífico privilegio.

Es verdad que sus enfermedades y sufrimientos duelen y sus muertes desgarran nuestros sentimientos, secan nuestros lagrimales y nos dejan huérfanos y vacíos en los primeros momentos pero después renacen porque mucho de lo que pensamos, sentimos, creemos y actuamos se lo debemos a ellos. A todos ellos, a los que siguen en medio de nosotros y a los que se fueron a una nueva realidad eterna, mis palabras de reconocimiento, mis vivencias agradecidas por lo que somos y tenemos y deseo que nuestros hijos estén orgullosos de sus padres como podemos estar de los nuestros.

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Tu confianza me hace mejor
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José María Fdez Chavero | 13-03-2017 | 09:09| 0

 

Recuerdo con cariño y admiración la historia real que te cuento en las siguientes líneas. Se trata de una alumna y su profesora. La alumna está iniciando la adolescencia, necesita adaptación curricular y más apoyos escolares por sus dificultades de aprendizaje. El último día de clases, la niña hizo un regalo a su profesora y ésta llamó al padre para agradecerle la carta y el obsequio recibido por la hija. El padre escuchó el agradecimiento sin tener ni idea de lo que le contaba, con la sensación de que la profesora se habría confundido y le estaba agradeciendo lo que correspondía a otro. Le despistó sobremanera que se dirigiera a él por su nombre, eso indicaba que no se trataba de un error.

Le leyó la carta y después de escucharle, preguntó por el contenido del regalo, lo cual extrañó a la profesora pero pensó que podía ser algo ideado por la madre de la niña. Le respondió que el regalo era un anillo metido en una cajita de papel y una hoja escrita. Tras aclararse mutuamente, la profesora supo que todo había sido planeado por su alumna y sintió una enorme satisfacción personal y profesional por tan hermoso obsequio. Los padres disfrutaron con lo sucedido y sumaron otra anécdota más a la vida de su hija.

Valga este breve relato real para introducir el tema de mi reflexión. La inmensa mayoría de los éxitos y de los buenos comportamientos del ser humano se deben a dos razones fundamentales. La primera es la presencia de una persona que confía en otra y la segunda es que sacamos lo mejor de nosotros cuando sentimos esa confianza. Desde ahí nacerá después la seguridad, el esfuerzo y el trabajo para lograr lo que nos propongamos. Es de vital importancia que aprendamos a reconocer y potenciar las capacidades y habilidades de los demás. Si lo conseguimos estaremos generando una actitud de entrega y de mayor gratuidad y disponibilidad.

Necesitamos que se fíen de nosotros, de lo que somos, hacemos o podemos conseguir y esto pasa en todas las actividades que llevamos a cabo. Confiar en alguien supone percatarse de lo que el otro es, sabiendo combinar exigencias con afectos, tareas y obligaciones con descansos, sonrisas con caras serias, con el convencimiento de que la inmensa mayoría de las personas cometemos errores y al mismo tiempo somos capaces de hacer el bien. Esto es lo que ocurría en las clases compartidas por ambas protagonistas de la historia y es lo que pasa siempre que alguien descubre el valor de un semejante y le anima a ser lo que es.

No seamos de los que dudan y cuestionan sistemáticamente las posibilidades de los demás o de los que profetizan el fracaso ajeno, con eso solo conseguiremos irnos adueñando de la más penosa soledad y no podremos disfrutar nunca del regalo espontáneo de alguien que nos hace ver que lo esencial no siempre es visible a los ojos. Podemos hacer las cosas mejory nos alegraremos si es así.

Tú puedes ayudar a que seamos mejores. También puedes entorpecer el crecimiento de los demás.
Quedémonos con lo primero.
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A los amigos
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José María Fdez Chavero | 06-03-2017 | 17:58| 0

La palabra amigo procede del latín “Amicus” y es muy probable que derive del verbo amare, amar. Es un término con matices nuevos gracias a la comunicación virtual y a las redes sociales porque ahora solicitas amistad y los contamos por decenas y centenas, incluso millares. Estos amigos virtuales también lo son, pero en un nivel más de conocido que de lo que entendemos como verdadero amigo. Los amigos son esas personas a las que quieres porque son partes significativas de tu vida.

Amigo es ese alguien que deseas ver siempre, con el que intercambias infinitas noticias a diario, y es tanto lo compartido que no sabes dónde empiezas tú y donde comienza él. Es el depositario de tus mayores confidencias y secretos, conoce a la perfección tus gustos y limitaciones. Sabe, con solo mirarte la expresión de la cara, lo que te está pasando por la mente y por el corazón, por eso conocen a la persona que te atrae o tu postre preferido. No cuestionas nunca sus buenas intenciones y su confianza es inquebrantable por muchos momentos difíciles que puedan suceder. Se distinguen los amigos de los buenos compañeros porque nunca se quedan con la sospecha de la confusión y buscan aclarar los malos entendidos, de ahí que si ese amigo se aleja de ti por dudas, entonces debes pensar que no hablamos de amigos y sí de compañeros, en el mejor de los casos.

La amistad conlleva confianza y lealtad a prueba de dificultades, no exenta de críticas y de puntos de vistas diferentes. Ahora bien, cuando deciden algo se lleva el acuerdo hasta la tumba. La crítica y la disparidad de criterios forman parte de ese respeto y de la individualidad de dos que nunca pretenden ser uno porque ambos son necesarios para seguir creciendo y madurando. Nunca un amigo te hace renunciar a un derecho y tampoco te va a exigir el cumplimiento de un deber porque por encima de las leyes y de la moral se encuentra la solidaridad del que se siente correspondido desde la esencia de su ser.

Los amigos nacen sin saber muy bien cómo ni el por qué y nunca mueren, tan solo las circunstancias de la existencia humana los alejan físicamente. Los días de reencuentros son una fuente inagotable de nobles sentimientos y de alegrías y en pocos minutos vuelven sus diales a sintonizar con precisión las frecuencias vitales mutuas. Esto es la amistad y no otras sensaciones y si no se cumplen entonces nos encontramos con estupendos compañeros, o con personas que te caen bien, o con simples colegas…pero no amigos.

Los tenemos desde la más temprana infancia, desde la escuela primaria y de otras etapas de la vida, la mayoría separados por distancias kilométricas, pero las vivencias compartidas, los recuerdos, sus palabras y sus sentimientos los guardamos con cariño y a ellos les ocurre algo parecido porque la amistad es una reciprocidad simétrica y, al mismo tiempo, desigual y eso la hace imprescindible e inexplicable. A todos los amigos regalo mis palabras y recuerdos emocionados, que también me las dedico a mí, por ser amigo de mis amigos.

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Chismes y cómo superarlos
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José María Fdez Chavero | 01-03-2017 | 16:17| 0

Los seres humanos nacemos indefensos, sin posibilidad de sobrevivir por nosotros mismos y tardamos años hasta que lo logramos y eso es mérito del sujeto y de los demás. Los primeros años es la familia la que da forma a las potencialidades y capacidades, enseña a hablar, a controlar los esfínteres, a quererse y expresar afectos y amores, a afrontar los miedos, a contar éxitos y también los fracasos acumulados en el crecimiento.

Llega la guardería y el colegio, los iguales y profesores y de ellos iremos recibiendo enseñanzas positivas y algunas no apropiadas. Los años pasan y vamos añadiendo lugares y nombres a nuestras mentes y corazones. A muchos queremos y de otros nos alejamos porque no coincidimos en ideas, creencias o modos de enfocar la vida. Ese proceso de humanización no termina nunca y está en continuo cambio y adaptación.

Hay algunos principios básicos que aseguran un buen crecimiento y un desarrollo equilibrado. Entre ellos está el respeto al otro, a sus ideas e intereses, a sus gustos y a su modo de vivir, siempre que sean respetuosos con la vida de los demás. Un segundo es una actitud de confianza en el ser humano, con la precaución adecuada para que no se convierta en ingenuidad y foco de engaños y burlas. Otro es el diálogo, el intercambio de informaciones, pensamientos, sentimientos,  sin ser valoradas y juzgadas e invitando a los interlocutores a que se atiendan las nuestras con la misma actitud. Por último, la sinceridad y la honestidad adaptadas al lugar y momento para alcanzar la madurez y ser cada día un poco mejor.

La puesta en escena de estos principios no resulta nada fácil y muchas veces se enturbia la vida porque aparece el chisme, la palabra mal intencionada que enreda el ambiente y enaltece la mentira hasta transformarlo. El chisme es el comentario gratuito e hiriente, sin fundamento y genera confusión. Nos introduce en un mundo absurdo, alejado de lo sucedido y nos lleva a una improductiva y depresiva soledad. Anclan sus raíces en la inseguridad, en los complejos, en la envidia, en creerse superior. La inmensa mayoría padecemos la triste experiencia de haber sucumbido a él, pero gozamos de no habernos quedado en sus enfermizos laberintos. El chismoso se empobrece y se va aislando hasta quedarse en el olvido, con el único y engañoso consuelo de creer que son los otros los confundidos.

Sin chismes se vive mejor, se disfruta más de los semejantes porque te alegras de sus triunfos y ellos de los tuyos, sientes sus fracasos y ofreces tu apoyo, y así se logra el equilibrio de uno consigo mismo. El no meterse en el mundo del enredo social nos aporta tranquilidad y alegría.

Me atrevo a sugerir un sencillo consejo que puede ayudarnos a seguir creciendo. Si nos encontramos con alguien dominado por embustes, líos y falsas intrigas lo conveniente es dejarles, desde el respeto y con la paciencia suficiente para ayudarles a salir de ese enjambre de falsedad si se da cuenta y nos pide ayuda.

Les dedico estas líneas a los que viven con el deseo de crear un mundo más transparente y más sano, sin caer en las perniciosas habladurías, que tanto daño hacen a quien las protagoniza y a su entorno familiar y social.

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Disfraces interactivos
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José María Fdez Chavero | 24-02-2017 | 07:00| 0

 

Estas fiestas han sido controvertidas en diferentes momentos de la historia por su exagerada permisividad con los placeres carnales de la vida y por las continuas y desenfadadas críticas contra las instituciones, ya sean civiles, políticas, económicas, religiosas. Durante décadas  han sido cuestionadas, e incluso rechazadas y prohibidas, por sus excesos y desvergüenzas consentidas. Craso error el anular las festividades del pueblo, sin más explicaciones que una moral no bien entendida.

En los orígenes de estas celebraciones se encontraba el deseo de decir adiós a los errores del pasado, a las confusiones y maldades, con la aspiración legítima de convertirse en mejores personas. Los tambores y disfraces avisan de que el hombre viejo, egoísta y centrado en sí mismo, se va a transformar, después de un tiempo de sacrificio y esfuerzo, en un hombre nuevo, entregado a los demás y dirigidos hacia la santidad. Me gusta su sentido.

Muchos se disfrazarán en estos días y lo harán con el interés legítimo de pasar unas horas alegres y divertidas con sus amigos, compañeros y conocidos, con la familia. Veremos trajes de todo tipo, desde los inspirados en inocentes dibujos animados para los más pequeños, a los más burlones y críticos sobre políticos o futbolistas o famosos. Estarán los clásicos de superhéroes y princesas, los de hombres para mujeres y la estrella de todos los tiempos y lugares, el de mujer para los hombres, que son los más deseados. Seremos el personaje de nuestros sueños e ilusiones, aquello que la imaginación tantas veces nos presenta por gustos o antipatías y de ahí que los caricaturicemos.

Lo importante es caracterizarse de lo que desee cada uno, siempre desde el respeto a los demás y el buen gusto. También disfrutaremos con chirigotas y murgas, comparsas y desfiles. Aprovecho para darles las gracias a los que trabajan estos días para que el resto podamos pasarlo bien.

Hay situaciones actuales preocupantes y desearía fueran disfraces de mal gusto que nos pudiéramos quitar, como si fuesen simples caretas. Hablo del corrupto, ese que roba el dinero de todos y vende su dignidad y honorabilidad y el de su familia, no para tener lo necesario, sino para vivir en el exceso de la desvergüenza. Está el de los niños y no tan niños que se burlan y menosprecian a quién le resulta difícil defenderse. El del maltratador, que convierte el sufrimiento y horror del prójimo, en su momento de gloria, de sin razón. Mi pena es saber que no son máscaras de quita y pon, son aspectos de una realidad macabra que llena excesivo tiempo los medios de comunicación.

Me encantaría diseñar un disfraz interactivo por el cual cada persona padeciera durante unos minutos el mal que él causa. No lo digo desde la estéril venganza, ni desde el castigo y sí como medio para que aprendiéramos a valorar la vida de los demás. Buen momento para enterrar, junto a la sardina, los aspectos propios que no nos gustan. Espero que sean días de alegría, risas, bromas y ocurrencias desde el afecto y la sana convivencia.

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Miradas de la vida
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José María Fdez Chavero | 21-02-2017 | 11:03| 0

 

Tenemos infinidad de miradas grabadas en las memorias y en los sentimientos que corresponden a vivencias personales, familiares y sociales. Recordar algunas nos devolverá por unos segundos al reino de los sentimientos, en medio de tanta perplejidad actual. Comienzo por la de cariño de los abuelos el día que ibas a verlos, cargada de ternura y mimos proporcionados por un amor gratuito y por las arrugas de los años vividos. Recuerdo la de preocupación de la madre ante la fiebre alta que no baja y deja al hijo impotente y con deseos de que no se vaya de su lado o la de satisfacción del padre tras el abrazo del hijo a las puertas del colegio. Me emociona recordar la mirada fatigada de mi madre y la de alegría de mi padre después del nacimiento de los dos hermanos pequeños.

Tengo grabado el brillo de unos ojos enfadados ante la metedura de pata y que, con rapidez salvífica, acompañábamos con una petición de perdón. Ese brillo transmitía disgusto pero también el perdón y una nueva oportunidad. Nos invaden los recuerdos de las miradas apagadas de nuestros familiares que, por culpa de las enfermedades o de los años cumplidos, se despedían convencidos de un amor recíproco y siempre presente. Tenemos los ojos llorosos de la familia, con las miradas perdidas, ante el cuerpo sin vida del ser querido. Esa mirada encerraba la impotencia del sufrimiento, la rabia de la separación, pero mucha admiración y la esperanza en un futuro unidos.

Repasamos las de amigos y parejas. Está la cómplice del amigo que te avisa de la llegada de tus padres o de profesores cuando estás haciendo algo que no debieras. Contamos la que acompaña al guiño sonriente de la confidencia compartida, cargada de infinitas emociones y de no menos disparates graciosos y cercanos. Y qué decir de esas pupilas dilatadas y apasionadas del amor declarado y que han inspirado tantas canciones y poesías.

Termino con las de los hijos, esos seres que cautivan y marcan la existencia de quién los tiene. Está la acobardada ante la dificultad, a la que se debe corresponder con sosiego y calma, con gestos que invitan al abrazo y a dar ánimos. Permanecen todas las que te recuerdan tu etapa de hijo y que intentas responder de manera parecida a como lo hicieron tus padres, si acertaron. Existe una mirada que no tuve en mi etapa de hijo y ahora sí la tengo como padre y es la de la hija al que se le deben adaptar los objetivos y demandas porque necesita más tiempo para alcanzarlos. Ésta es de búsqueda, mezcla de intentos y de pequeños logros, y ante ella la única respuesta posible es la que combina pequeñas dosis de cansancio, inmensas cantidades de apoyos y un querer incondicional y eterno. Su mirada es la que mejor refleja la nobleza del alma.

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La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.