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Fiesta de Invierno, (en algunos sitios también llamada Navidad).

2009 noviembre 1
por José María

Hace unos días me desayunaba con la noticia de que algún colectivo en España, en pro de lo políticamente correcto y de proteger sensibilidades proponía denominar a la Navidad como Fiesta de Invierno y a la Semana Santa como Fiesta de Primavera.

¿Qué queréis que os diga? No soy una persona religiosa, pero es que hay cosas que se me escapan al entendimiento. Lo mismo me pasó cuando leí del bautizo laico, que no me molesta, pero que no termino de verlo.

En Arabia venimos de celebrar el Ramadán hace poco. Celebración en parte impuesta como os comentaba la última vez, pero celebración al cabo. A ninguno se nos ocurrió llamarlo Fiesta de Entretiempo, ni rasgarnos las vestiduras, ni arrancarnos los pelos clamando por nuestra identidad cultural. Lo llamamos Ramadán, con toda naturalidad, seguramente porque se trata del Ramadán.

En cuanto a la Navidad en Arabia Saudí, os cuento que simplemente no existe, es más, su celebración está prohibida. Como os comentaba alguna vez en Arabia no hay libertad de culto, y cualquier manifestación religiosa fuera del Islam es perseguida.

En algunos restaurantes, no muchos, para la comunidad de expatriados, se prepara algo especial por Nochebuena o Año Nuevo. Siempre de manera discreta y sin referencias a esas fiestas tales como árboles de Navidad, Papás Noel u otros adornos. En los carteles se anuncian como cena especial o celebración por la Fiesta de Invierno, para no mencionar la palabra prohibida. Los amigos de lo políticamente correcto se deberían pasar una temporada por aquí, seguro que les gusta.

Ésa es toda la referencia que hay en el país a la Navidad, ni luces, ni regalitos, ni fiesta de Nochevieja, ni resaca a la mañana siguiente viendo los saltos de esquí y prometiendo que no vuelves a beber. Cualquier referencia a estas fiestas, adornos, tarjetas de felicitación, etc. están prohibidas. Os dejo una dirección donde lo cuentan bastante bien: http://iblnews.com/story.php?id=7994.

El pasado año me tocó pasar esas fechas por aquí. Cena el día 24 en el restaurante chino con Carlitos, y eso fue toda la celebración. El 25 de diciembre y 1 de enero fueron dos jueves laborables más. La gente que está con familia prepara algo íntimo en casa y hay quien dice que eso lo hace hasta más entrañable y le vuelve a dar un sentido a la Fiesta hoy día perdido en parte.

En los compounds cerrados donde vivimos, de puertas adentro, se festejan algunas ocasiones occidentales más. Como la comunidad anglosajona suele ser importante, anoche nos tocó celebrar Halloween.

En mis recuerdos de infancia en Cáceres, el primero de Noviembre siempre será el Día de las Castañas. En el cole nos llevaban al campo de Fajardo para asar calbotes y lo pasábamos como enanos con el fuego. A mí esto del Halloween me ha llegado tarde y creo que no tengo edad ni humor para lo de las calabazas y los disfraces de muerto viviente. De todas formas serán los tiempos que nos han tocado vivir, o la globalización, no lo sé, pero en unos pocos años la moda ha calado por todas partes.

Ignoro si los paladines de la integración multicultural encontrarán esta fiesta presentable, aunque sospecho que mientras la sigamos llamando Halloween y no Día de Todos los Santos parecerá mucho más progre no habrá problema, y por supuesto mucho más moderna que si la llamo Día de los Calvotes o las Castañas Asadas.

Ramadan Kareem!

2009 septiembre 11
por José María

Están pasando el partido de la selección por Al Jazeera TV y se me hace curioso el ver el Estadio Romano de Mérida y los anuncios de Cáceres 2016 desde aquí. Pero no os voy a hablar de fútbol hoy sino del Ramadán, periodo que empezó el 22 de Agosto y en el que estaremos hasta el 23 de Septiembre.

El Ramadán es el mes sagrado para los musulmanes y tiene lugar el noveno mes del calendario lunar. Durante estas semanas el creyente ha de practicar el ayuno y no puede comer, beber ni mantener relaciones sexuales desde la salida del sol y hasta su puesta. Además hay que abstenerse de todo aquello que contradiga la moral, y es un periodo especialmente dedicado a la oración, al perdón y a la generosidad. El final del Ramadán y del ayuno se celebra con tres dias de fiesta y se intercambian regalos. Salvando las distancias es dentro del mundo musulmán algo similar a las Navidades para nosostros, al menos en parte, y en lugar de Feliz Navidad, lo que se dice Ramadan Kareem o Ramadan Mubarak.

Tras la puesta de sol las familias y amigos se reúnen en casa y preparan copiosas y especiales cenas y comparten la velada, se duerme un poco y se levantan antes del primer rezo y de que amanezca para volver a comer y poder pasar el resto del día en vacío.

La prohibición de comer, beber o fumar en público es estricta, e infringirla está fuertemente castigado, así que es imposible encontrar ningún restaurante abierto hasta después de la puesta de sol. Los no musulmanes nos las apañamos mientras tanto como podemos, de modo que en el trabajo para beber un café, agua o tomar el almuerzo no nos queda más remedio que meternos en la oficina o en alguna sala de reuniones y hacerlo a puerta cerrada.

En ocasiones está permitido romper el ayuno, tal es el caso de los enfermos, las personas que ejercen actividades especialmente duras, aquellas que se encuentran de viaje o las mujeres durante la menstruación por ejemplo, aunque en muchos de los casos hay que recuperar esos días de ayuno una vez las circunstancias que lo provocaron finalicen.

También lo horarios laborales y comerciales cambian, y los musulmanes, debido a la indisposición y debilidad causada por la falta de alimento y agua durante tantas horas, finalizan su jornada laboral a medio día, si es que acuden trabajan. El bullir de gentes, tiendas y tráfico comienza pasadas las ocho de la noche y se extiende hasta bien entrada la madrugada todos los días.

Pese a los consejos de las autoridades sanitarias y las llamadas a la moderación son habituales los problemas médicos e ingresos hospitalarios debidos a los atracones nocturnos o a las contraindicaciones de tantas horas sin ingerir nada.

Triperos por Arabia.

2009 julio 25
por José María

A los que somos triperos algo que nos preocupa a la hora de salir a cualquier sitio es “¿Y allí qué tal se come?”

Pues bien, aquí no hay cerdo, y eso no es poca cosa. Como cualquier español de bien entre lo que más añoro por estos lares están la infinidad derivados porcinos de que tanto sabor y felicidad llevan a nuestros guisos y hogares; el chorizo, prodigio culinario para el puchero y el jamón ibérico, milagro hecho carne y creación sublime de la especie humana. ¡Ay Señor, y cómo me acuerdo del último cochinillo en Casa Claudio!

He probado a preparar el cocido y las lentejas con bacon de ternera, frankfurts y doble dosis de Avecrem, pero no es lo mismo. De todas formas me consta que mi colesterol me lo está agradeciendo.

Algo que sí se encuentra en Arabia en abundancia, variedad y a precio muy asequible es el pescado.

Aquí en Jubail hay un mercado de pescado que, aunque no es tan grande como el que teníamos en Jedah, no está mal. También las especies varían algo entre aquel, frente al Mar Rojo, a éste, en pleno Golfo Pérsico. El pescado estrella es el Hammor, algo parecido al mero y que va muy bien tanto frito como a la plancha. ay langostinos, sepia, chipirones, sardinas, salmonetes, gambas…, y todo ello muy barato, además de infinidad de peces que no identifico pero que igualmente a menudo van a parar a la sartén.

Son deliciosos los dulces, similares a los que se encuentran en el resto de países árabes, a base de hojaldre, pistacho, frutos secos y miel. Cerca de casa tenemos una pastelería donde los hacen deliciosos y la familia puede dar cuenta de ello.

La fruta y verdura es casi toda importada. No tiene mucho sabor, pero dura meses en el frigo, varios meses, yo la compro en momentos de remordimiento y suelo olvidarme de ella hasta que mucho tiempo después, en otro remordimiento acudo a por una pieza, y sigue como el primer día. Algo deben ponerle porque no es normal.

En cuanto a restaurantes, la cocina árabe convive con los locales de comida india, filipina, china, italiana… y los platos propios de los millones de extranjeros trabajando en el país. Como especialidades del lugar podrían estar el cordero o el pollo servido con arroz, que también puede a su vez ir preparado de diferentes maneras, las bolitas de carne, el shawarma, que es muy similar al kebab o la leche y carne de camello por ejemplo. También muy bueno el pan recién hecho en la mayoría de los sitios. Además de todo ello el país está plagado de restaurantes de comida rápida y Arabia ocupa el segundo lugar, por detrás de EEUU, en ese consumo por habitante.

Para beber nada de alcohol por supuesto. Además de gaseosas varias, en los restaurantes de más nivel se puede encontrar vino sin alcohol de importación, que da el pego y no parece mosto. También hay champán saudí, que es básicamente zumo de manzana y agua con gas. Otra bebida muy típica es el laban, mezcla de yogurt líquido, agua, sal y un toque de menta , extraña mezcla que a mí no termina de agradarme, así como el café árabe, que tiene un toque de cardamomo y un sabor y aroma característico.

En nuestro día a día en la obra las opciones no son tantas, y lo que hay disponible cerquita es un catering muy pero que muy flojito con menú de pollo con arroz casi a diario así que a estas alturas he optado por agarrarme a la cocina, tirar de tuper y llevarme la comida hecha.

En fin, aunque echamos de menos los embutidos, el bacalao, los churros, el Cola Cao, las tapitas o los guisos de mamá, la verdad es que desde llegué a Arabia cada vez estoy más rechoncho, así que supongo que de algún modo nos vamos apañando con lo que tenemos.

La hora del rezo.

2009 mayo 29
por José María

Hace tiempo que vengo remoloneando sin escribiros nada nuevo. Han pasado unas semanas y el por aquí ya llegó el verano, verano de más de cincuenta grados, así que cuando uno deja el aire acondicionado de la oficina y sale a dar una vuelta a la obra se pregunta cómo aguantarán esas criaturitas trabajando ahí fuera.

Pero bueno, no os voy a hablar del tiempo, hoy tocará el rezo. La oración es uno de los pilares del Islam, y cada musulmán debe rezar cinco veces al día en dirección a la meca. El primer rezo comienza al alba y el último tiene lugar hora y media después de la puesta de sol. No siempre tiene por qué realizarse en la mezquita, y si la hora le coge a uno en carretera es habitual ver coches parando en la cuneta para cumplir con el oficio religioso. En ese caso la ablución, que consiste en el lavado de cara, manos, cabeza y pies que el musulmán hace antes de empezar la oración se hace con arena, en lugar de agua como es habitual.

Cuando llega cada rezo tiendas, gasolineras, organismos… quedan cerrados y la actividad se paraliza relativamente. Los restaurantes cierran las puertas, si se está dentro no se puede salir y si es fuera no se puede entrar, además de que se deja de servir hasta que la oración termina, lo que viene a ser una media horita.

La hora de cada rezo depende la salida y puesta del sol, por lo que va cambiando, de manera que uno no termina de nunca de cogerle el tranquillo y a veces trae consigo algunos ratos de espera al ir de tiendas, a cenar o a realizar cualquier gestión.

Os decía que la oración es obligatoria para el musulmán, aunque como en todos lados cuecen habas son muchos los que no cumplen con el precepto. Para animar al acto de devoción a los más perezosos, (entre otras funciones), está la Mutawa o policía religiosa.

El pasado jueves el último rezo de la tarde me cogió en un centro comercial de Al Khobar, así que al empezar la llamada a la oración decidí sentarme en una cafetería a dejar correr el reloj un ratito. Mientras hacía tiempo tomando un café y un donut, cosa que me reconcilia con el mundo, rodeado de saudíes que debían ser más a aficionados a mis paganas costumbres que a lo de rezar, llegó dicha policía exhortando a los fieles a dejar de hacerse los desentendidos y a pasarse por la mezquita. A mí como me ven infiel me dan por perdido y no me dicen nada, así que en esas ocasiones me limito a esperar a que terminen y la vida arranque de nuevo.

Supongo que la juventud es rebelde en todas partes o quizás es que los tiempos están cambiando, también es éste país, el caso es que el grupito de desaprensivos de al lado se levantó, hizo amago de ir pero siguió con su animada charla algunos metros más allá en cuanto la autoridad se hubo ido. Me recordó cuando los domingos por la mañana mi madre trataba de hacerme cumplir con mis deberes de buen cristiano y yo prefería quedarme viendo la tele o jugando. Aún hoy sigue sin darse del todo por vencida. Sólo por la insistencia, aunque otros méritos no le faltan, debe tener ya el cielo ganado.

De todas formas, y pese a lo opresivo que el sitio pueda parecer, el sentimiento de libertad o de falta de ella es algo bastante subjetivo. Puede que esta vida ascética no me disguste tanto, o quizás es que soy un poco antisocial, pero a menudo me parece que la preocupación de los pagos mensuales, los compromisos familiares y sociales del día a día o las obligaciones autoimpuestas coartan bastante más que todas las curiosas reglas que aplican en Arabia. De parte de esas preocupaciones nos alejamos por aquí, algunos dirán que huimos, de modo que lo uno por lo otro supongo.

Decencia y buenas costumbres.

2009 abril 8
por José María

Distritos y calle con el nombre de Al Andalus son habituales Arabia, así como establecimientos llamados Granada o Al-hambra por ejemplo. Además firmas españolas como Zara, Massimo Dutti, Loewe, Porcelanosa, Coosur, Camper …, están presentes en los centros comerciales del país. Es la globalización, que hace que todos los sitios se parezcan más cada vez. Hasta la compra semanal, igual que cuando estoy en España, la hacemos en el Carrefour, aunque aquí con el ticket lo tenemos algo más difícil.

La pregunta habitual cuando comprueban que uno es español es: -”¿ Real Madrid o Barcelona?”-. Yo no soy muy aficionado al balompié, pero guste o no, hay que reconocer que el fútbol se ha convertido hoy en nexo universal y Real Madrid y Barcelona son los primeros embajadores de España por el mundo, (al menos los más conocidos). Si uno va a cualquier pueblo remoto de África a buen seguro encontrará algún lugareño con la camiseta de las estrellas del balón.

Arabia Saudí no es menos, aunque como en cualquier aspecto de la vida, también aquí la religión da lugar a curiosas situaciones. Es habitual que los escudos de aquellos equipos que incluyen una cruz, como el Barcelona por ejemplo, sean tuneados eliminando de ellos tan peligroso elemento. (Os dejo una foto tomada en la gasolinera de al lado de casa).

La censura, que para un occidental podría en ocasiones rozar lo ridículo, no sólo corrige elementos que remotamente se puedan asociar a las religiones de la competencia, sino todo aquello que se considere pueda atentar contra la moral y las buenas costumbres. Generalmente cualquier elemento que muestre demasiado del cuerpo femenino. Sólo así se explica la invención de una prenda como el bodykini.

Este curioso traje de baño, mucho más recatado que sus casquivanos parientes el bikini y el trikini, más bien parece un chandalito con capucha, y la verdad, cuesta imaginar a alguien pasando un día de playa y sol con semejante atuendo. Ilustramos con una foto del mismo.

Otras veces se puede considerar poco decente la portada de un disco por ejemplo. Nada que Photoshop no pueda arreglar hoy en día como veis, colocando a la moza en cuestión los leotardos y la camiseta de los que nunca debería haberse desprendido; y ya se puede sacar el disco a la venta sin riesgo de contaminar mentes inocentes con tan descaradas imágenes.

………………………………………………………………………………………Entre mis favoritos está todo el abanico de artículos tales como flotadores, manguitos, piscinas hinchables, y en general aquellos productos importados en cuyo envase una mamá posa en bañador con sus niños. En ese caso lo más sencillo es tirar de rotulador y antes de ponerlo a la venta la mamá en cuestión se ha convertido en un bulto sospechoso de color negro al lado de los críos. Según la postura y la silueta que nos quedó, y si se ven las manos o no, ahora puede parecer una señora, un saco de melones o un perro, por ejemplo.

Bueno, como veis, aunque cada vez los lugares se parecen más unos a otros, en muchos aspectos las distancias aún siguen siendo enormes.

Jubail, Ciudad Industrial.

2009 febrero 24
por José María

Finales de febrero y apenas a cuatro días de volver a casa por un par de semanas, sin olvidar que después de ese breve descanso habrá que regresar.

Mi amigo Javi me dijo una vez que la felicidad es aquello que se experimenta justo antes de conseguir lo que deseas, y debe ser cierto porque entre todos esos días de vacaciones, el momento más feliz es justo un instante antes de tomar el avión. A partir de ahí el tiempo empiezan a saber de nuevo a despedida.

En cualquier caso, a ratos, uno casi se siente afortunado de estar por estos lares mientras observa con preocupación la que está cayendo en España.

Nuestra vida en Arabia, aún echando bastantes cosas de menos por supuesto, no es tan mala, y mirar alrededor nos hace constatar que somos privilegiados.

Los empleos y condiciones de vida del personal aquí vienen dadas según su origen. Como suele ocurrir, las cartas que a cada cual le tocaron de salida determinan en gran parte sus posibilidades de ahí en adelante, en un reparto las más de las veces injusto. Si nace uno martillo le caen los clavos del cielo y es difícil cambiar la suerte.

Jubail Ciudad Industrial, como aparece en los indicadores de carreteras, dista bastante de los paisajes que le vienen a uno a la cabeza cuando recuerda películas como Lawrence de Arabia. Se trata de una ciudad de mediano tamaño que podría considerarse monumento al desarrollo de la industria petroquímica. Los kilómetros de plantas industriales se suceden, una tras otra, en un paisaje que a la noche resulta especialmente sobrecogedor, con las enormes antorchas de las refinerías encendidas e infinidad de diminutos puntos de luz los dibujando la oscuridad los esqueletos miles de estructuras.

La ciudad debe ser lo más parecido a esos poblados de buscadores de oro del antiguo oeste, oro negro en este caso, con un paisanaje compuesto en su mayoría por mano de obra barata, (indios, paquistaníes, filipinos…), a menudo empleados en condiciones cercanas a la esclavitud, pero aquí están, porque ésta era su mejor opción.

Al caer la tarde y más o menos coincidiendo con el último rezo salimos de trabajar y a menudo pasamos por el centro a comprar alguna cosilla y a comer algo. A esa hora el tráfico hace de esa parte de la ciudad una experiencia caótica, donde cuesta creer que no haya más accidentes de los ya de por sí muy numerosos. Las calles principales, repletas de tiendas y restaurantes muy de medio pelito se convierten en un hormiguero de personas que cruzan precipitadamente de un dado a otro casi saltando entre los automóviles, vehículos parando en cualquier parte y otros tratando de pasar antes que ningún otro por cualquier hueco sin orden ni concierto, coches de policía con las sirenas puestas para abrirse paso, gentes en bicicleta, y sobre todo muchos cláxones…

Los edificios de esta zona están descuidados y son ocupados por trabajadores humildes, en donde cada habitación suele ser compartida con varios hombres. Otro amplio número, casi todos los empleados en la construcción de los nuevos proyectos, suelen vivir directamente en la obra, en campamentos de casetas prefabricadas donde pasan su tiempo sin muchas opciones, ahorrando lo que pueden y confiando en un futuro más prospero, algún día, en sus países de origen.

También muy importante es la comunidad de filipinos. Los hay a millares. Su nivel de vida y empleos, en general son mejores que las de los anteriores, y ocupan desde trabajos muy básicos a puestos cualificados.

Es siguiente grupo en ésta sin duda demasiado simple descripción de la escala social y salarial, es el de los trabajadores occidentales expatriados, ingleses, americanos, italianos, españoles, colombianos… En general las condiciones de vida de estos están muy distantes de las de todos los anteriores. Suelen, o solemos, vivir en complejos residenciales cerrados, que reciben el nombre de compounds, y como en todo los hay mejores y peores en cuanto a comodidades, instalaciones y seguridad, pero cualquiera un lujo comparado con el alojamiento de los primeros.

Además de los indios, filipinos y occidentales existe todo un batiburrillo de nacionalidades, cada uno de su padre y de su madre y con sus costumbres particulares. Los turcos de la peluquería, que imitan a Luís Aragonés, el camboyano que dice que viene a limpiar la casa, el libanés que nos vende los bocadillitos en el restaurante de las moscas…

Luego, claro está, los saudíes, donde también los hay de diferente clase según sean o no de noble cuna, de cómo estén relacionados o de si son chiíes o suníes. Pero de eso mejor os hablo otro día.

Otras ciudades como Riyadh, Jeddah o Al Khobar muestran en sus grandes avenidas, tiendas de lujo y edificios de diseño la prosperidad que el petróleo ha traído a este país, donde la modernidad convive con la tradición más estricta. Ricos y pobre, jeques y trabajadores, padres de familia y buscavidas; cada uno representa su pequeño papel en el vasto y complejo sistema que propulsa la industria.

El mercado beduino.

2009 enero 21
por José María

La oferta cultural y de ocio no abunda por aquí. El turismo como tal tampoco existe, así que tratamos de buscar algo que hacer para llenar el escaso tiempo libre.

En el país no hay cines, teatros, bares…, y el lugar de esparcimiento más habitual suelen ser los abundantes y enormes centros comerciales, donde clase media local y los forasteros acudimos en masa los viernes a pelearnos por un aparcamiento y a ejercer nuestra tarea de consumir. Este ocio consumista, yo diría que casi obsceno en los tiempos que corren, hace que uno acabe acumulando toda clase de objetos a menudo absurdos, (un taco de billar, una silla para montar a camello, una cesta para coger dátiles…), la mayoría muy útil como veis. No todos los saudíes son millonarios, ni siquiera de clase media, por no hablar de las clases más humildes, en su mayoría indios o paquistaníes y de su lamentable situación, pero eso quedará para otro día.

Otra opción para pasar el viernes es la de buscar algún sitio por los alrededores que parezca lo suficientemente interesante para ser visitado. Hace unos días decidimos acercarnos a Nairiyah, donde se celebra el más importante mercado beduino de la zona, donde estos beduinos acuden de Arabia, Qatar, Emiratos, Siria…. Así pues ni cortos ni perezosos, Carlitos y yo nos hemos puesto en camino, tempranito pero no tanto.

Nairiyah no está muy lejos de Al Jubail donde vivimos, menos de dos horas dirección al norte, hacia Kuwait. Como no puede ser de otra manera nos hemos perdido varias veces y hemos tardado más del doble, pero hemos terminado llegando y hasta se nos ha pasado por la cabeza seguir un poco más allá, y plantarnos en la frontera con Kuwait.

Los años lo van cambiando todo y a todos, y buena parte de los beduinos hoy día ya no son nómadas y han cambiado el camello por una pick-up. De todas formas el mercado de Nairiyah sigue teniendo un sabor muy tradicional. Está formado por típicas tiendas de campaña o jaimas y sobre todo se compra y vende ganado, (camellos, ovejas y cabras), aperos y útiles para los camellos, ropa, leña, productos lácteos y otros alimentos. Comienza a eso de las cinco de la mañana, así que como podéis imaginar nosotros dos no hemos llegado de los primeros.

Las costumbres de los beduinos son algo diferentes a las del resto de saudíes y las mujeres beduinas hacen la mayor parte del trabajo, además de cuidar de los niños, preparar las comidas, coser, confeccionar los tejidos, cargar las tiendas, recoger leña para cocinar y alimentar a los ancianos, mientras los hombres se dedican a los asuntos de la comunidad. En consecuencia la mayoría de esos puestos están atendidos por beduinas, y creedme que eso de cruzar palabra con una mujer en este país ha sido toda una novedad.

Lo de cruzar palabra es un decir, porque ni ellas hablaban inglés ni nosotros árabe de modo que tuvimos que entendernos por señas. Pese a todo conseguimos hacer la penúltima compra absurda hasta el momento, unas alforjas para camello a las que ya veré que uso les puedo dar. Lo de ser fotografiadas no les gustaban mucho, así que nos hemos cuidado de hacer muy pocas y de manera discreta.

El contacto entre occidentales y saudíes es escaso más allá del trabajo, pero de vez en cuando empareja que aparece alguno con ganas de charla. Estos suelen hablar inglés y a menudo han estudiado o residido fuera de Arabia. Les gusta preguntar a los extranjeros por esto o por aquello. Ese día se nos acercó uno intrigado por cómo hacíamos para entendernos con las beduinas. Le hemos contado que como buenamente podíamos, por señas y mostrándoles el dinero para tratar de averiguar los precios. Amablemente ha charlado con nosotros un poco y nos ha ido explicando lo qué eran algunas de las mercancías.

También nos ha dado a probar algunos de los alimentos típicos a la venta. Las más de las veces, estas catas de productos típicos y exóticos no hacen más que afirmar que si los mismos no han trascendido y se han quedado en eso, en típicos de una pequeña zona, es por algo. El caso es que nos han entusiasmado, y nos hemos zafado lo mejor que hemos sido capaces pidiendo a nuestro nuevo amigo que le dijera a la vendedora que “ya, si eso, venimos luego a comprar”.

Alrededor había niños jugando con cometas que recordaban escenas de la película “Cometas en el cielo”, un excelente film que refleja la vida en Afganistán antes y después de la llegada de los Talibanes al poder. Más que recomendable por si tenéis ocasión de verla.

Nos quedó pendiente llegar a tiempo para ver la compra-venta de ganado porque esa parte la hemos perdido por dormilones; otro día tendremos que pegarnos el madrugón. Ya os contaré más entonces.

Carlitos y otros piratas.

2008 diciembre 31
por José María

Nunca tuve demasiado interés en conocer gente nueva, es más, si me dieran a elegir creo que más bien preferiría desconocer a más de uno, pero lo que tienen estas obras y estos países es que uno encuentra gente de lo más pintoresca, de lugares mil y de toda clase y condición, y que en muchos casos merecen la pena. Por aquí un amigo opinaba que aquel que termina por estos sitios es que a buen seguro, en su cabeza, le falta alguna rueda del mecanismo, y de muestra se ponía a él mismo.

Por mentar alguno, teníamos uno que tras una época en el seminario pasó a regentar un club de alterne para terminar haciéndose musulmán y apuntándose a este negocio, otro, hace poco decidió ir a casarse a bordo de un helicóptero en Las Vegas, o aquel al que dio los viernes por ir a bucear para buscar tiburones y darles de comer…y así podríamos seguir, cada uno con su peculiaridad.

Uno de esos personajes es Carlos, al que todos llamamos Carlitos, colombiano y que se ha convertido en mi compañero de andanzas por Arabia. Ya os lo presento porque a buen seguro más de un día os lo volveré a nombrar.

Carlitos es un tipo bien bacano como él diría, que a estas alturas ya vivió lo suyo, lo mío y lo de otros pocos, que pasó su juventud entre pillajes y paganas correrías en los ambientes más pícaros de Colombia, y otra buena parte de sus años pasando fatigas en México, Perú, Brasil, República Dominicana, Mozambique…. Pero esa tiempo de perdición terminó, y ahora Carlitos, pasada ya la cincuentena, es un abnegado padre de familia, que me suele hablar de las leyes de compensación de la vida y que de vez en cuando me envía correos místico-religiosos para ver si me pone en la senda correcta. Yo creo que Carlitos debería algún día escribir algo donde cuente sus andanzas, y a buen seguro que lo haría bien porque el hombre es especialmente divertido contando historias e ingenioso haciendo metáforas y comparaciones.

Me comentaba Carlos el otro día que estas obras son como esos barcos de piratas que se veían en películas, repletos de malandrines, unos mejores y otros peores, pero en su mayoría feos, bribones y mal encarados . Todos ellos ahí para conseguir su pequeño botín y tratar de cumplir su particular cuento de la lechera. El caso es que salvando las distancias, en buena parte es así. Tenemos el capitán que impone sus reglas, el pelotón de marineros desastrados y fanfarrones, los grumetes que limpian la cubierta y duermen en ella, e incluso algún tuerto y algún cojo, así que de momento sólo nos falta el del garfio. La mayoría lamentando un desamor en cada puerto y casi todos diciendo que en la próxima escala se bajan, diciéndolo hace demasiado tiempo.

Feliz 2009 a todos. Escribiendo esto ni me he dado cuenta de que aquí ya hace tres cuartos de hora que entramos en el nuevo año.

Mujeres

2008 diciembre 20
por José María

Hola de nuevo a todos.

Aunque pensaba relataros otras cosas hoy, a la vista de los comentarios que habéis dejado os voy a contar un poco de la situación de la mujer en Arabia. Trataré de ser lo más objetivo posible y no abrir polémica, tan sólo contaros mis impresiones en este país, al fin y al cabo es posible que nosotros lo veamos con otros ojos.

Ya os anticipo que éste no es el lugar más indicado para ligar. Algunos diríamos que ninguno parece bueno, pero éste menos aún, pero si lo que os va es el retiro espiritual, éste es vuestro sitio.

Arabia Saudí es un país extremadamente conservador en cuanto a sus costumbres, ya que entienden que esta es la cuna del Islam y que deben ser por lo tanto ejemplo. La mujer tiene restringidos derechos que en otra parte podrían parecer elementales, como conducir (aunque es habitual ver niños haciéndolo), viajar o ir al médico sin autorización de un tutor masculino (padre, marido o incluso hijo), votar, elegir marido… La segregación de sexos se extiende a casi todo, y así por ejemplo en cualquier restaurante hay dos entradas y zonas separadas, una para familias y otra para solteros, (que no solteras). Para la minoría de mujeres que trabaja fuera de casa, el sitio de trabajo suele estar separado del de los hombres, así como los lugares de culto, las aduanas…

Así mismo, más de la mitad de estudiantes universitarios y graduados del país son mujeres, (aunque igualmente hay carreras que les están vetadas, como el derecho o la ingeniería), aunque actualmente las leyes saudíes imponen la segregación de sexos también en la educación, así que como no les está permitido compartir las clases con hombres, usan una televisión para poder escuchar sus conferencias o el teléfono.

Como veis aunque están preparadas, les queda un largo camino en conquista de derechos. Hasta donde quieran hacerlo o haste donde les dejen, y cómo conjugar la tradición y los cambios sociales ya se verá, pero poco a poco, porque aquí esas cosas van poco a poco. Hay miles de artículos sobre el tema en la red, pero os dejo uno cortito que comenta todo esto: www.mujereshoy.com/secciones/1877.shtml. La situación es bastante diferente en países vecinos como Emiratos Árabes, Bahrain o el mismo Irán, pero Arabia Saudí es caso aparte.

Durante año y medio en Arabia no he hablado con mujer alguna en este país, (aunque de vez en cuando voy a España y me normalizo por unos días), y el único lugar donde se me ocurre que podría hacerlo sería en algún hospital, donde sí es habitual ver enfermeras filipinas trabajando, pero como aún no me puse malo no he tenido oportunidad, así que mi madre, a la que siempre preocupó que yo conociera una mujer de más allá de fuera de la provincia y dejara de verme el pelo, pude estar tranquila.

En Arabia Saudí, la mujer tiene códigos de vestimenta estrictamente controlados. La ley islámica determina que la mujer ha de estar siempre cubierta por una túnica negra llamada abaya, que le sirve para taparse la cabeza, el rostro y el cuerpo, que podéis ver en las fotos y que sin duda resulta bastante antilujuria. Para el cumplimiento de esto así como del resto de preceptos de la ley islámica existe una policía religiosa llamada Mutawa. No obstante en cualquier calle se ven tiendas de ropa y marcas occidentales, lencería e incluso vestidos de noche, que imagino serán para llevar dentro de la casa.

Con el tiempo algún compañero dice poder distinguir las formas de las mujeres debajo de esas túnicas, y afirman ser capaces de ver si es guapa, fea, sus medidas e incluso su edad, al menos eso dicen ellos. Imagino que es como el caso de los ciegos, que termina desarrollando mucho más el resto de los sentidos.

Como podéis imaginar no estamos en el país en el que más cómoda resulte la vida a una mujer acostumbrada al modo de vida occidental. Para las esposas de trabajadores a veces las urbanizaciones donde vivimos organizan salidas a centros comerciales o alguna otra actividad de modo que el día a día se les haga un poco más llevadero.

Creedme que lamento no poder meter en este blog relatos de seducción y toques picantes en plan Alfredolandia y contados en primera persona para haceros la lectura más amena, pero esto es lo que hay.

El próximo día más cositas.

Presentación y Fiesta del Cordero

2008 diciembre 12
por José María

Estreno el blog, de manera que sirva este primer artículo de presentación.

Soy Chema, de Cáceres y llevo año y medio por Arabia. El primer año estuve en Rabigh, un pueblecito cercano a Jedah, en la parte del Mar Rojo y desde hace unos meses estoy en Al Jubail, en la costa opuesta, en la zona del Gofo Pérsico.

La forma de vida aquí choca un poco para un occidental las primeras semanas, pero con el tiempo a todo acaba acostumbrándose uno. Buena parte de los tópicos que se cuentan son ciertos, y otros no tanto, en cualquier caso Arabia es aún bastante cerrado lo que no facilita su conocimiento más allá de sus fronteras. En ese sentido, por ejemplo, no existe la posibilidad de visitar Arabia como turista, ya que tan sólo se conceden visados de entrada para negocios, trabajo o peregrinación, en este último caso únicamente para musulmanes como es lógico.

Veo en el canal Internacional de TVE que arrecia el frío en Extremadura y en España. También lo hace aquí, bueno, lo que en estos lares llaman frío, y que consiste en ponernos una rebequina cuando más arrecia, el resto del día puede ir uno cómodo en mangas cortas. De todas formas para los lugareños esto debe ser el equivalente al duro invierno, y se les puede ver con los abrigos, gorros de lana o incluso las orejeras a primera hora de la mañana. El verano aquí es capítulo aparte, y llegamos a temperaturas por encima de los 50º.

Esta semana ha sido festiva aquí, se celebraba la Fiesta del sacrificio del Cordero, de modo que casi todo ha estado parado. Se han adornado casas y algunos edificios con luces de colores, aunque no tanto como en la época de Ramadán, pero tiene uno la sensación de estar asistiendo al encendido de las luces de lo que sería nuestra Navidad. De todas formas, el sábado al volver al trabajo, (ya que aquí el viernes es el día festivo), todo habrá vuelto a la normalidad, y supongo que nos olvidaremos un poco de la Navidad, que este año me tocará pasar por aquí.

La Fiesta del Sacrificio del Cordero o Aid El Kebir conmemora el momento en el que al profeta Abraham, cuando estaba a punto de sacrificar a su hijo, se apareció un ángel y se le pidió que cambiara a su hijo Ismail por un cordero. Estaba previsto que unos dos millones de musulmanes peregrinaran hasta Arabia, a La Meca y el monte Arafat, para la celebración. Los devotos van hasta el monte Arafat, rezando por la salvación y la renovación espiritual y al día siguiente se dirigen a Muzdalafah, donde llevarán a cabo el apedreo simbólico del diablo. No es raro que se produzcan accidentes y el tema se salde de manera trágica, (el año 2004 murieron 244 personas), por lo cual, así como por prevenir cualquier ataque terrorista, las autoridades saudíes estaban en alerta. No os puedo contar de primera mano la celebración porque la entrada a La Meca así como a Medina no está permitida a los no musulmanes.

Todas estas celebraciones tienen gran importancia en Arabia Saudí, donde la religión rige casi cualquier aspecto de la vida cotidiana.

Bueno, para el primer día creo que está bien. Otro día os iré contando más cosillas del país o de mi vida aquí. Espero no haberos aburrido demasiado.