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Construir la paz en Colombia

2016 agosto 29
por sin-fronteras
El presidente Juan Manuel Santos entrega al líder del Congreso de Colombia el texto definitivo del acuerdo de paz con las FARC. EFE

Colombia se pronunciará el próximo dos de octubre sobre el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC que debería poner fin a 52 años de guerra civil. Como en todos los enfrentamientos fratricidas en los que han perdido la vida miles de personas y ha corrido mucha sangre, se ha producido una profunda polarización social y política. El dolor y los padecimientos provocados son demasiado grandes y están todavía muy presentes.

El presidente Juan Manuel Santos entrega al líder del Congreso de Colombia el texto definitivo del acuerdo de paz con las FARC. EFE

El presidente Juan Manuel Santos entrega al líder del Congreso de Colombia el texto definitivo del acuerdo de paz con las FARC. EFE

Frente a los que lo consideran como un acontecimiento que abre una nueva era en Colombia, hay quiénes lo califican de injusto y una rendición, pese a que el conflicto se encontraba en un callejón sin otra salida que alargar los sufrimientos de la población. El expresidente Uribe encabeza un importante movimiento de oposición que medirá sus fuerzas en el referéndum.

Reparación de las víctimas

Las cifras de la tragedia son aterradoras: 5,7 millones de víctimas por desplazamiento forzado, más de 220.000 muertos, 25.000 desaparecidos y casi 30.000 secuestrados. El acuerdo puede ser un punto final oficial al enfrentamiento armado, pero aguarda un largo proceso de reconciliación en el que la atención o reparación a las víctimas y el análisis para conocer lo que sucedió y cómo sucedió deberían tener una importancia capital. También quedan pendientes la entrega total de las armas y la transformación de la guerrilla en partido político.

Hay voces que hablan de “acuerdo de impunidad” y critican con severidad el punto cinco, el Acuerdo de Víctimas, al que consideran confuso y escaso, pero puede que sea una buena base de partida para futuros pasos. En este apartado se incluyen una serie de instancias, como una Comisión de la Verdad, que deberán indagar y reconocer las violaciones de derechos humanos cometidas durante el conflicto. Se ha acusado a esta comisión de “seudotribunal” por funcionar con autonomía judicial y estar formada por Gobierno y guerrilla, pero difícilmente se hubiera llegado a un compromiso de otra manera. El expresidente Andrés Pastrana, que ya intentó sin éxito alcanzar un acuerdo con la guerrilla durante su mandato (1998-2002), no comparte lo que considera el triunfo de “la tesis del todo vale, de pactar a toda costa aún por encima del Estado de Derecho”. El exmandatario colombiano exhibe argumentos legales y judiciales de peso, pero la vía que él intentó fracasó y quizá la paz exija una interpretación flexible de la ley para poner fin a un enfrentamiento que ha costado demasiados sufrimientos y sangre a Colombia.

El callejón sin salida de la guerra ha impuesto una interpretación flexible de la ley