¿Quién lee los programas?

Lo de los programas electorales es un caso aparte. Son tochos que nadie lee y si te atreves a ello encuentras erratas graciosas y peligrosas. En el del PP de la candidata Elena Nevado se puede leer que hay que proyectar el hombre de Cáceres, en vez del nombre. Esta semana PSOE y PP se han liado a mamporros dialécticos a cuenta de que si éste programa es más original, no está copiado de Madrid o sí y quién lo sacó primero de la imprenta. El programa hay que hacerlo, pero a ver cuántos ciudadanos lo leen. Ayer, en el desayuno con empresaros de Cáceres, el exministro Cristobal Montoro y el candidato popular José Antonio Monago se sometieron a preguntas del auditorio. Cada persona que pedía la palabra dejaba claro, antes de plantear su cuestión, que sinceramente, ellos lo que es el programa ni lo habían mirado. Y es que un programa electoral lo hace cualquiera. Lo difícil es cumplirlo, por eso todos deberíamos guardar uno en la mesilla, para ir revisándolo a lo largo de los próximos cuatro años y hacer justicia, con argumentos, en 2015.

reencuentros y descubrimientos

Ya tengo advertidas a la mayoría de mis amistades que no cuenten conmigo en los próximos quince días. Les explico que estoy de campaña siguiendo una semana a un candidato y la siguiente al otro y bromean conmigo sobre qué tipo de represalias toman en mi periódico con estos encargos. No es para tanto. De hecho la experiencia merece la pena y si bien dejas de ver a tu gente unos días, te vas reencontrando con otros viejos amigos de profesión o conoces a personas nuevas e interesantes.
En el mundo de la tele tengo algunos. Esos también llevan su cruz estos días porque todo el mundo quiere salir en pantalla y esto trastoca muchos planos, me dicen. Valga el ejemplo de un padre en Jerez de los Caballeros que no era capaz de dominar a su hijo, que acababa de descubrir lo que es correr. De repente, al padre se le ocurrió decirle, ‘vente para acá hijo, que vamos a saludar a Rajoy y así sales en la tele’. Y el niño, como abducido, con el padre se fue sin rechistar.
Volviendo a los reencuentros, con Paco, cámara de TVE, antiguo vecino y amigo, me vi el domingo; y un día antes conocí a Manolo el cámara, de Quintana de la Serena, en la lista de IU y grabando un mítin del PP. Ex-jugador de fútbol y emigrante en Alemania 35 años por obligación, lo cité en mi crónica porque sus historias me amenizaron la comida. De ambos cuelgo sus fotos … si soy capaz

Al menos nos sobran paisajes

Perdonen el retraso en actualizar este post, pero la tecnología, a veces, es una falsa aliada. Supongo que en los años ochenta el correponsal de campaña despachaba su jornada tomando unas notas y telefoneando a la redacción, que cogían al dictado su crónica. Ahora no. Twuitter, facebook, blog y página del día convierten al periodista en un porta gadgets que uno no sabe aún priorizar. Si hay algo que resume mi peripecia hasta ahora es los cientos de kilómetros que hago conduciendo. Esto me permite escuchar la radio más tiempo y, sobre todo, admirar los paisajes extremeños desde el volante. De hecho, de la primera jornada la imagen que llevaba en el coche no era la de Rajoy y Monago recorriendo la feria del jamón sino la de la sierra de El Castellar, en Zafra, por donde pasé dos veces, cada vez con una luz distinta. Primero me tocó el sur de la provincia, ayer La Serena, más llana, y hoy Las Vegas Altas y su tomatón al llegar a Miajadas coronado por una cigüeña ajena al 22-M, al i-pad, al portátil y al móvil. Quién fuera pájaro estos días, con excepción del icono de twitter, que lo tengo desplumado por mi torpeza.