Hoy

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Encuentro con las grandes olas
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JoseTrejo | 10-05-2017 | 21:45| 0

Para navegar sobre estas latitudes los vientos de poniente pasaban a gran altura, por ello, la única manera de tener empuje era aproximarse a la zona de inestabilidades o el llamado frente polar Atlántico. Una zona que en los meses de abril se encontraba entre los paralelos  30º y 40º Norte.

Nuestra posición en el océano

Al no haber alisios (brisas del NE portantes y estables de hasta 14 nudos de velocidad), tendríamos que ayudarnos por los vientos de las “colas” de las tormentas, además con un nuevo elemento, las grandes olas del Atlántico Norte. En el nuevo rumbo hacia las islas Azores nos ayudaríamos de la energía del mar de fondo, provocado por el viento de las lejanas tormentas tropicales en su desplazamiento a las zonas frías de la Tierra.

Surfeando las olas

Semanas antes de iniciar la singladura, Manu me explicó detenidamente los detalles técnicos de la navegación, además de los recursos de la naturaleza que nos ayudaría para llevarla a cabo, estos serían; tipos de vientos que nos afectarían, corrientes marinas y las olas. Estas últimas no serían precisamente pequeñas, como más tarde pudimos comprobar.

Llegaba el momento de utilizar el último recurso para navegar, no sin antes preparar el barco para las violentas sacudidas (empopadas) que nos producirían. La misión de la tripulación ahora, era la de asegurar todo aquello en el interior y el exterior que fuera susceptible a caerse de su sitio o ser lanzado por la nave en sus enérgicos movimientos, como menaje de cocina, aparatos mal afianzados o amarrados o cualquier cosa que nos pudiera golpear, cortar, clavar y perder durante el tiempo que durase la mar de leva o mar de fondo. Manu nos afirmó que duraría algunos días este nuevo efecto de la mar. Esta fuerza de la naturaleza era difícil de controlar incluso para los expertos timoneles.

Cada vez estamos más cerca de la goleta, alcanzando 9 nudos de velocidad

El barco surfeaba empujado por las olas desde atrás, dando continuos y rápidos latigazos de lado, orzando (derrapando) mientras se deslizaba entre las grandes rampas de agua.

Seguíamos al gran velero, como si fuera una regata, motivados por los vientos de popa y el empuje del mar de fondo, trimamos las velas como un equipo, cada uno agarrado a un cabo, manivela del winche o al timón, decidimos que no nos dejaría atrás. Toda la tarde transcurrió así, llegando la sorprendente velocidad de 9 nudos, Manu gritaba;

-dale una vuelta más a la maquinilla (winche) para templar (tensar) el cabo de la escota de la mayor !más rápido!

al rato decía,

-!Preparados para largar la escota de la génova! !vamos a dar un bordo! !atención con la botavara! 

Acto seguido daba un golpe de timón, la emoción se apoderaba de nosotros, manteníamos una gran velocidad que lentamente nos iba acercando al Gulden Leeuw.

-Ahora vamos de empopada, vamos a poner las velas “de oreja de burro” ( las dos velas contra el viento) ordenaba el Capi. Así aprovecharíamos toda la fuerza inagotable del Dios Eolo y las olas que poco a poco iban creciendo.

Tras horas aprovechando la energía de la mar, al fin le cogimos la delantera a la gran goleta, ya de noche, nos pasó dando un bordo por nuestra popa haciendo señales luminosas a su paso.

Durante tres días navegamos junto a esta magnífica goleta de los años 30 llamada Gulden Leeuw. En lo alto se pueden ver enormes cumulonimbos (nubes tormentosas) que iluminarán el cielo nocturno con sus relámpagos aquellas noches.

 

Después de 17 días en alta mar, las olas comenzaban a empujarnos en la buena dirección y con cada cambio de escora yo volvía a sufrir grandes mareos debido a la agitada agua y a la nueva inclinación del barco, esa noche tuve que tomarme ración doble de biodramina para mitigar la “borrachera” mientras rodaba bajo la cubierta por los bandazos de la empopada.

Bajé al camarote de popa para asegurarlo y evitar el lanzamiento de objetos en la estancia, y nunca pensé que yo será uno de aquellos “objetos” lanzados de una banda a otra. En un momento de despiste, un repentino bandazo me lanzó de un extremo al otro, estrellando mi cabeza de forma incontrolada contra el casco de la embarcación, el golpetazo me acabó de agravar el mareo dejándome unos segundos sin sentido, al volver en si me encontraba embutido entre el colchón y una cuaderna con un par de mochilas encima, el golpe fue tan duro que me provocó un gran hematoma e inflamación cerca de la nuca. Conseguí empotrar mi cuerpo entre un costado del casco y un cajón bloqueando con las piernas hasta caer en un sueño profundo. Perdí la noción del tiempo y cuando desperté tuve que hacer un verdadero esfuerzo de voluntad, para levantar la cabeza ya que cada vez que trataba de ponerme en pie volvían los terroríficos mareos, Elena había venido de su guardia y dormía también embutida contra un mueble y un bolso para no salir despedida. Las jarcias rechinaban más de lo normal, el mástil vibraba y la embarcación clavaba la proa contra las olas.

Cuando fui capaz de incorporarme, salí para tomar la fresca brisa y reanimarme, bajo la escalera había agua de mar, a un lado estaba Manu apoyado en el sofá exhausto vestido con el mono de navegación empapado, daba vueltas a un café, arriba Juanjo, atado con la línea de vida y enganchado por el abdomen a otra línea, apoyado sobre el gps, somnoliento y blanco por la dura noche que habían pasado. Había un cuchillo en cubierta y varios cabos cortados enredados a los pies de la rueda del timón. Al asomarme al exterior soplaba más viento de lo que habíamos soportado durante toda la travesía.

Estamos sobre la cresta de una gran ola de 9 metros, al elevarnos tanto podemos ver más horizonte cada vez

-La noche ha sido movidita, nos ha alcanzado 42 nudos de viento, dijo Juanjo

desde bajo cubierta la voz de Manu replicó, -¡suma la velocidad del barco!

-¡Ay va! entonces… Juanjo hizo una pausa –¡hemos cogido 50 nudos de viento! 

-Tuvimos que cortar el cabo de la “génova” (gran vela que está en la proa) en medio de la noche, se atrancó el enrollador de la vela y tuvimos que cortar el cabo o hubiéramos rajado la vela, así que largamos vela y hemos perdido velocidad, la goleta nos ha vuelto a sacar ventaja, dijo Manu con voz cansada.

 

De repente, recibimos una llamada por radio,

-Zafir, Zafir, here Gulden leeuw, Gulden leeuw calling !over! (Zafir Zafir, aquí la Gulden Leeuw llamando, !cambio!)

Manu coge el micro y contesta, después de unos minutos de saludos y charla en inglés, el navegante al escuchar el acento, se dirige a Manu en un perfecto castellano, soy Dominic el segundo de abordo de la goleta, – ¿que tal habéis soportado el temporal? ayer por la noche no pudimos entablar comunicación. 

-llevamos la radio apagada por un fallo de corriente, dijo Manu.

Desde entonces mantuvimos la comunicación cada vez que Dominic estaba en el puente de guardia.

El  tener a la vista otro barco aliviaba un poco la sensación de soledad en medio de la nada, al tener la posibilidad de contrastar la meteorología con la goleta nos tranquilizaba siendo una garantía y un amparo.

Seguíamos surfeando las olas que cada vez eran más y más poderosas y cada vez se nos alejaba más y más la goleta al tener más superficie vélica, el contratiempo con el enrollador nos fue ralentizando hasta que la noche del tercer día la Gulden Leeuw desapareció del alcance de nuestra radio perdiéndose de la pantalla del radar. Volvíamos a navegar solos en medio de olas de 5 metros.

La última comunicación con Dominic nos confirmaba lo que hacía presagiar otra vez fuertes vientos del Noroeste y más mar de fondo a continuación.

Mar arbolada y vientos de fuerza 10

Un mes después vuelve a suceder lo mismo, aparece una gran borrasca con olas enormes en el mismo lugar.

Existe dos escalas de referencia que mide la altura de las olas y la fuerza del viento, sin meterme en profundidades son; Douglas para las olas y Beaufort para el viento.

http://www.aemet.es/documentos/es/conocermas/maritima/escalas_de_viento_y_oleaje.pdf

Wed de meteorología para náutica Passageweather

https://www.google.es/search?q=escala+de+douglas+y+beaufort&oq=escala+de+dou&aqs=chrome.2.69i57j0l4.11598j1j7&sourceid=chrome&ie=UTF-8#q=passageweather

A partir de perder de vista la goleta, el viento arreció alcanzando el nivel de huracanado o fuerza 10 sobre 12 (más de 100 km/hora) y mar arbolada nivel 7 sobre 9 ( altura de olas entre 6 y 9 metros).

la cosa está difícil, las olas comienzan a romper en las crestas. Debemos arrancar el motor para alcanzar más velocidad para subir las grandes olas, ya que al ser tan altas la embarcación pierde viento y velocidad en cada valle que esta genera.

 

Continuará…

 

 

Aquí os dejo la charla completa que di con el gran apoyo y cariño de Antonio Mata, responsable de la Sala Bahnhof en Badajoz, sobre cruce del Océano Atlántico que realizamos en abril 2016, titulado “Atlántico Norte un reto comprometido”

 https://www.youtube.com/watch?v=bKdpUCHFyFQ  

 

Espacio cultural Sala Bahnhof, Badajoz

http://culturabadajoz.com/lugar/bahnhof/

https://www.facebook.com/bahnhofespaciocultural/

 

 

 

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Preparados para la galerna
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JoseTrejo | 05-05-2017 | 08:33| 0
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Carlos Castaneda, “las enseñanzas de Don Juan”

Viajando sobre la ruta de los grandes mercantes

Se podría pensar que navegar en medio de tan inmensa extensión de agua uno se encontraría solo, tan alejado de la costa, pero no suele ser así, en nuestra travesía nos encontramos con hasta 10 buques, por ello, había que mantener la guardia constante de noche y día de forma activa, mirando de vez en cuando la pantalla del radar para ver si había algún buque cerca, otras veces nos girábamos en la bañera donde nos acomodábamos y oteábamos el oscuro horizonte nocturno en busca de alguna luz en medio del oleaje.

Estas inmensas naves de más de 200 metros de eslora (largo), iban cargadas de miles de contenedores y a más de tres veces la velocidad del velero. Solían aparecer en la pantalla desde unas 20 millas (37 kilómetros) a la redonda, y hasta que no nos rebasaban por una banda no había que perderles el ojo, por si acaso.

El “Seabourn Odyssey”, un buque de pasaje de 646ft (196 metros)de eslora, navega casi tres veces nuestra velocidad, con destino a Funchal, nos cruza por delante a 1,5 millas (3 kilómetros).

Después de dos días haciendo bordos a derecha e izquierda buscando el viento, conseguimos estabilizar nuestro rumbo al 74º, mirando casi de frente a la salida del Sol. Habíamos pasado ya dos de los usos horarios de los cuatro que nos faltaban para llegar a la costa de las islas portuguesas, cada vez era más rápido ir cazando meridianos e ir moviendo las manecillas de nuestros relojes. Al fin…

Nos situábamos en la latitud de los 32º, empujados por una brisa fresca haciendo que el barco fuera cada vez más “alegre”. Manu amarró un cabo a la botavara de la mayor, para evitar que el palo de repente se desplazara de un lado al otro bruscamente por un golpe de viento, pudiendo provocar una grave avería en el mástil, y evitar un posible accidente a alguno de nosotros golpeándonos en la cabeza, y acabar saltando por la borda inconscientes.

Desde que salimos de la zona de las calmas tropicales, los vientos habían cambiado de dirección Suroeste rolando a Oeste, la temperatura ya no era tan agradable durante las guardias nocturnas, nuestras ropas quedaban húmedas. El viento era frío, y la mejor manera de soportar las tres horas de guardia era guarecerse bajo la capota del puente, dejando que el timón lo controlara el piloto automático para quitarnos del aire.

Al salir de esas guardias, buscábamos el refugio cálido de nuestro saco de dormir bajo cubierta, pero no antes de llamar al compañero que tenía que hacer el siguiente turno.

Otro gran mercante de contenedores que nos pasa cerca. Foto de Elena

Olvidado los días de parsimonia, nos introducimos en la ruta habitual de los mercantes y de la zona de más inestabilidad meteorológica habitual en los meses de abril.

La mejor manera de prever el tiempo era llamar a Wanda por el teléfono satélite, nuestro “ángel de la guarda” , un amigo de Manu que se ofreció a mirar la evolución de la meteorología. Ya que al tener problemas desde el principio con el ordenador del barco, tuvimos que requerir su ayuda casi diariamente, ya que él iba a ser nuestro plan “B” para seguir los partes meteorológicos.

El seguimiento de las tormentas

Regularmente, Manu el Capi, hablaba con Wanda, y este nos descifraba la predicción entre curvas de evolución, situándonos en el mapa midiendo la distancia, comparando la velocidad del barco con la velocidad y dirección del ojo del ciclón, que nos acechaba a casi mil kilómetros de nosotros, dirigiéndonos en la travesía, tratando siempre de coger la delantera a los efectos y cambios de dirección de los caprichosos vientos, era como el “Gran hermano” . Sabía que una embarcación a vela era lenta y tenía que anticiparse con varios días de margen para que huyéramos del peligro.

http://passageweather.com/

Pasaban las horas y días en una rutina que habíamos adquirido. Una vez revisadas las velas y “trimado”los cabos, Manu ajustaba el rumbo, Juanjo en la cocina, a veces leyendo en cubierta o teniendo una tertulia con el que pillaba, Miquel en cubierta diariamente contemplado la mar, Elena de aquí para allá haciendo fotos, leyendo un gran libro traído para la ocasión o exponiendo sus teorías como coach y manteniendo debates, Manu leía cerca de la mesa de cartas, dormitaba en el sofá bajo cubierta para estar siempre listo por si acaso, también debatía y rebatía sobre todo con Elena, ya que la inmensa mayoría de las veces no estaban de acuerdo. Bueno y yo, hacía lo que podía cuando me dejaba el mareo, estudiaba la meteorología y trataba de apoyar a Manu, manejaba la rueda del timón o aprendía el uso del radar y el AIS, aunque muchas de las veces me tenía que quedar postrado en la cama de popa, soportando el maldito mareo hasta que remitiese. Y para animar la tripulación, escuchábamos una repetitiva musiquilla de una antigua cinta de casete de Boney M., que encontramos en el barco.

De repente, alguien se percató de un sonido familiar que habíamos olvidado, con tantos días de desconexión ¿un teléfono? preguntamos extrañados, pero si aquí en medio nadie tiene cobertura…dijimos. Era Wanda llamando al teléfono satelital del barco.

-¡Manu! Salir de ahí rápido se está preparando una buena, la dirección de la tormenta ha cambiado, está bajando hacia vosotros.

      -¿Cuánto tiempo tenemos?

-Escasamente un día, tenéis que bajar de latitud para que no os afecte demasiado.

     -Ok recibido, daremos un bordo y cambiamos rumbo al 150º, dijo Manu.

En la zona donde nos encontrábamos aprovechamos los vientos residuales de una tormenta pasada, eso hacía que fuéramos cumpliendo una sorprendente media de 170 millas cada 24 horas, recuperando el tiempo perdido. En vista de la información de Wanda, volvíamos a encender el motor para salir pitando, pero al cambiar de nuevo  rumbo al Sur perderíamos velocidad y haría que volviéramos a perder lo ganado en esos días.

Mientras tanto, la desconcertante cifra del barómetro de 134 hpa del mar de los sargazos fue continuamente bajando poco a poco, el cielo se cerró empezando a acelerarse el viento.

Pasado el peligro inicial y habiendo perdido unas cuantas horas, Manu decide aprovechar el cambio de dirección del fuerte viento y volver a dar un bordo sobre el rumbo más directo hacia Horta.

–jejeje esta vez nos hemos librado… Ríe Manu.

Anochece y está bastante nublado, vemos a lo lejos luces sobre una silueta, no es un barco mercante. Al ver la pantalla del radar identificamos un gran barco de vela que viaja al mismo rumbo, se trata de la goleta llamada Gulden Leeuw, viajando al puerto de Horta en las islas Azores, mi pensamiento supongo que es el de todos, al menos no estamos solos en esta zona…

 Horta: http://www.azores-islands.info/s/places/faial/horta.html

El horizonte se ha vuelto negro y la visibilidad es cada vez peor. Una enorme célula tormentosa se aproxima, vemos trombas de agua y descarga de rayos.

A la mañana siguiente avisé a Manu, mostrando el barómetro y con la mano le indiqué que mirara hacia una dirección, no se trataba de una nube como de costumbre, era negra y gigantesca, se desplazaba velozmente. Pronto activamos el radar y la vimos más claramente, el viento estaba calmado y notamos una sensación más cálida en la piel.

Con gran maestría, Manu nos insta a Juanjo y a mi a preparar el aparejo para la tormenta, bajamos un rizo en la mayor y aseguramos fuertemente la botavara, arriamos (recogemos) dos rizos a la gran vela génova e izamos la vela trinqueta bien firme. Pasados unos minutos el calmado viento se acelera de repente bajando varios grados la temperatura.

-!Aquí viene agarraos! dice Manu.

El efecto sobre la embarcación es brutal, nos ha lanzado una fortísima racha de viento helado escorándonos al máximo, apenas quedan un par de metros para que el mástil toque la superficie del agua.

La preocupación es palpable, no nos puede alcanzar un rayo, somos lo único que tiene altura en miles de kilómetros cuadrados en la superficie. Nuestro mástil metálico está muy expuesto, debido a ello, hemos desconectado todo el sistema eléctrico que podemos, mientras aceleramos el motor y arriamos más vela para alcanzar más velocidad a pesar de las fuertes rachas de viento que nos bambolea.

       -Por ahí se abre un pequeño claro Manu. Indicándole por donde parece menos nuboso, mientras él lo comprueba en la pantalla del radar,

-hay que salir de aquí cuanto antes, replicó acelerando el motor.

-Vamos a virar al Norte directo, parece que se mueve hacia el Este.

Solo quedaba esperar que la estrategia nos funcionara. Mientras tanto el Gulden Leeuw sufría otra suerte, el “leviatán tormentoso” lo acababa de enfilar. Dejamos de ver unos minutos la goleta en el horizonte y nos centramos en localizarla sobre la pantalla del radar, viendo asombrados lo que está a punto de hacer. Está virando hacia la tormenta, entre las cortinas de agua que nos caen, logramos ver sus altos mástiles desnudos de velas, trata de capear el temporal.

El color rosa muestra la enorme tormenta que nos está acosando. Vemos en la pantalla la goleta Gulden Leeuw (triángulo gris) virando a toda máquina, se va a enfrentar a la tormenta bajando todo el trapo (las velas).

 

El viento levanta una marejada y las nubes cada vez son más densas y negras, el barómetro ha bajado hasta los preocupantes 1002 hpa. La altura de las olas es de 4 a 5 metros y nos baten por la popa, el barco orza constantemente y vuelve a recuperar la posición con el sistema automático del timón. Foto de Elena.

Continuará…

 

Aquí os dejo la charla completa que di con el gran apoyo y cariño de Antonio Mata, responsable de la Sala Bahnhof en Badajoz, sobre cruce del Océano Atlántico que realizamos en abril 2016, titulado “Atlántico Norte un reto comprometido”

 https://www.youtube.com/watch?v=bKdpUCHFyFQ  

 

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En el mar de los sargazos o mar del miedo ¡comienza la verdadera aventura!
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JoseTrejo | 21-04-2017 | 18:50| 0

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Alejandro Dumas

Siguiente desafío ¡evitar el temible mar de los sargazos!

Me siento afortunado y feliz por tener lo que tengo y también con las personas de mi entorno, que de una manera u otra me apoyan y animan en todos estos líos en los que suelo andar siempre metido.

Antes de partir al Caribe para embarcarme en el cruce Atlántico, hablé con mi jefe de mis “vacaciones” o una parte de ellas… En la conversación le describía los detalles del viaje que íbamos a realizar cruzando el océano ante su atónita mirada. Al final solo le pude concretar el día de mi partida, ya que tenía un billete de ida a la isla de la República Dominicana, pero no supe decirle ni confirmarle mi vuelta, debido a un pequeño detalle, bueno, más bien un gran detalle, nuestro barco se propulsaría con viento, siempre que lo hubiera o quedaríamos a la “deriva” a merced del océano durante días, como se dice en términos náuticos.

Al salir del despacho de mi jefe solo acerté a decirle,

bueno te llamaré en caso de problemas… de todos modos tengo un pequeño margen en días…

-En fin, buena suerte y ten cuidado, queremos tenerte entero de vuelta, replicó con una sonrisa.

Alguien me enseñó una oportuna frase para estos casos de incertidumbre, y que aplico siempre desde entonces “NO NEWS GOOD NEWS” (si no hay noticias son buenas noticias).

Manu estudia detenidamente en el útil “Pilot chart” de abril los vientos predominantes de las zonas que atravesaremos.

En todas las partidas y como mandaba la tradición,  Manu el Capitán, derramó un trago de ron caribeño a las coralinas aguas para invitar a Neptuno, el  Dios del Mar, a fin de darnos buenos augurios durante nuestra travesía.

Aprovisionado los tanques con agua dulce y combustible, llevaríamos en cubierta unos 750 litros extra de diésel en barriles bien atados y junto a la sentina (espacio inferior cerca de la quilla de los barcos) más garrafas de agua potable. Así podríamos navegar a motor casi la mitad del trayecto, que serían unos 10 días y 24 horas de funcionamiento ininterrumpido, si llegara el caso. Según mi cálculo ortodrómico, unas 2750 millas náuticas (algo más de 5000 kilómetros) en una sola tirada hasta Horta en las islas Azores como primer puerto.

Con todo este combustible trataríamos de acelerar nuestra embarcación y poder sortear las tormentas o alejarnos lo antes posible del peligroso efecto de los ciclones tropicales, y también de lo más amenazador, evitar adentrarse en el mar de los sargazos.

 

 Qué es un cálculo ortodrómico https://es.wikipedia.org/wiki/Ortodr%C3%B3mica

 

Ya hacía unos días que acabábamos de rebasar el paralelo del Trópico de Cáncer (paralelo 24ºNorte), dejando de lado el tranquilizador efecto de tierra firme de las “cercanas” islas Bermudas a más de 700 kilómetros de nosotros. En adelante, solo agua durante inciertos días.

El mar de los Sargazos

SARGAZOS. Debió su nombre a Cristóbal Colon, quien en su primera travesía hacia las “indias” pudo estudiarlos, ya que permanecieron varios días inmóviles en medio de un infinito manto vegetal de penetrante olor en la superficie, que emergían del profundo abismo gracias a unas vejigas con gas en el interior. Incluso Pinzón creyó al ver niebla en el horizonte, que estaba a punto de ver Tierra firme y pidió una recompensa. La gran densidad de plantas que encontraban, hacían más y más desesperado y lento el movimiento de los navíos, en ocasiones se veían forzados a arriar los botes y remolcarlos a remo durante agotadoras horas. 

Se le solía llamar en la antigüedad, el mar inmóvil o cementerio de barcos, el mar dentro del océano, un fúnebre lugar de profundas aguas en calma total, sin viento ni corriente alguna. Llamado también la latitud de los caballos, porque  los navíos que los transportaban hasta las Américas a veces las tripulaciones se veían obligadas a arrojados por la borda, ya que consumían gran cantidad de la preciada agua dulce, llegando incluso comérselos al escasear los alimentos debido a permanecer más días de la cuenta parados en estas aguas. También llamado “el cementerio de los barcos” donde cuentan las leyendas de barcos fantasma que vagaban atrapados en este mar con los tripulantes fallecidos por inanición y sed o por locura.

La latitud de los caballos http://www.fogonazos.es/2006/08/la-latitud-de-los-caballos_31.html

 

Nuestro barco se desplazaba con parsimonia, cada vez era más difícil mantener una velocidad constante de 4,5 nudos de media. El velero se arrastraba haciendo continuos zigzags tratando de orientar la proa para cazar un poco de brisa, mientras tanto iba subiendo la presión del barómetro de mi reloj, hasta colocarse en la desconcertante y elevada cifra de los 134 hpa, nos estábamos situando bajo el dominio del gran anticiclón de las Azores.

Las nubes se van retirando y han desaparecido las acostumbradas olas del Atlántico, solo quedan pequeñas ondulaciones sobre la superficie marina.

Me desperté con una sensación extrañamente placentera, no oía los quejidos de la arboladura ni el flameo intermitente de las velas, habíamos estado durmiendo en una posición cómoda después de varios días de escora, resbalándonos y dándonos costalazos por todo el camarote de popa intentando descansar.

La pequeña bola que nos marcaba la escora del barco está inmóvil y centrada en el medio del marcador, apenas nos movemos, estamos varados sin viento alguno. Foto de Elena.

Llevábamos catorce días de navegación ininterrumpida y de golpe por primera vez nos encontrábamos parados en medio de la nada, no había ni una sola brizna de brisa y el agitado Atlántico más bien parecía un tranquilo embalse ¡la calma era total! poco a poco empezábamos a ver por primera vez plantas en la superficie, eran sargazos ¡los famosos sargazos!

La dificultad de hacer esta travesía desde América a Europa, radica en el viento para los veleros ya que sin él no se mueven, hay que tratar de rodear este mar interior evitando a toda costa introducirse por los traicioneros “malos vientos”, que irremediablemente nos dejaría varados durante días en una calma total. Psicológicamente puede ser desesperante la inactividad incluso más peligroso para la tripulación, que atravesar un mar embravecido por una profunda tormenta.

Nos situábamos peligrosamente cerca del mar de los sargazos, Manu tuvo que tomar una decisión arriesgada, seguir avanzando con una leve brisa que nos estaba introduciendo en el interior o gastar combustible y navegar a motor, cambiando el rumbo en busca de vientos más favorables.

Una vez que los vientos se calmaron, aprovechamos para descansar más cómodamente y hacer la colada, eso si, con agua de mar, para ahorrar el agua dulce de los tanques del barco. El Sol caía a plomo y había que buscar un poco la sombra que nos proporcionaba la carpa de la bañera junto al timón. Manu por primera vez dejó más tiempo encendido el motor para poder avanzar. Aquella jornada solamente alcanzamos unas !interminables 48 millas en 24 horas! con muy poco viento o casi nulo y a motor, alcanzando los casi 2,2 nudos de velocidad máxima (4 km/h).

Pasaban las horas y sin que las velas se hincharán, el motor nos estaba propulsando desde el amanecer, pregunté a Manu si apagaba el motor pensando que se le había olvidado, pero su contestación fue negativa.

-debemos dejarlo encendido y navegar solo a motor hasta que encontremos algo de viento, vamos a esperar. sentenció.

Aquella noche tuvimos que compartir el sueño con el traqueteo incesante del motor a apenas un metro de nuestros pies. Mi única preocupación ahora era que el motor no desfalleciese, así que cada vez que cambiaba de sonido, alguno de nosotros se sobresaltaba y me pregunta si el motor iba bien. Gajes por mi antiguo oficio…

Al tercer día la misma situación, y sin haberse parado el motor en ningún momento para darle descanso, el Capitán hizo una llamada para ver el pronostico del siguiente día, su cara lo decía todo.

¡Jose! tendremos que cambiar el rumbo y volver al Norte, a esta velocidad se nos puede hacer eterno… dijo Manu.

Esta decisión significaba muchas cosas, nos alejaríamos de nuestro destino, perderíamos un tiempo precioso y nos arriesgaríamos a adentrarnos por encima del paralelo 31º donde pasaban las “colas” de las tormentas tropicales en esta época del año, todo para tratar de encontrar viento y empujar la nave. La elección era clara, o seguir durante días en la misma parsimonia hacia ningún lado o arriesgarse a pasar por la zona de tempestades en busca de viento con una tripulación inexperta. Inquietante…

Los depósitos del barco se han quedado secos, es hora del primer repostaje en alta mar. desde ahora tenemos que racionar las horas de funcionamiento del motor y así también cargar las baterías y tratar gastar solo lo necesario.¡La presión barométrica es altísima! El sol cae a plomo y no sopla ni una ligera brisa, el calor es pesado, flotamos sobre una balsa de agua, solo se escucha el constante y molesto run run del motor. Foto de Elena.

Poco a poco, movimos la rueda del timón a babor (lado izquierdo), y de nuevo el compás náutico giró hacia el punto cardinal norte, la sensación era de optimismo y alivio entre todos, después de estar cuatro días y cuatro noches con el motor encendido, viajando al mismo paso que una persona andando por la acera.

Una vez cruzado el psicológico paralelo de las “tormentas de abril” solo nos contaba estar en alerta, comprobando los partes meteorológicos diariamente y a su vez el barómetro de mi reloj, que había puesto en la escalera para poderlo chequear las veces necesarias.

Una pequeña ave se posa sin complejos a descansar. Este pequeño ser se encuentra en medio del océano ¡a 3000 kilómetros a la redonda no hay tierra firme!

 

-Jose, vigila tu barómetro y apunta el dato en el cuaderno, hay que estar en alerta en esta zona, una bajada brusca de 4 hpa nos indicará que debemos salir huyendo de aquí lo antes posible. Anticiparse con días de antelación a la tormenta es fundamental para nuestra seguridad. dijo Manu.

A lo lejos vemos un objeto en el horizonte ¿qué será? nos preguntamos. Chequeamos nuestro radar, se trataba de un antiguo velero rompehielos que pasaba a 2,5 millas de nosotros.

 

La llamada por radio de esta goleta de nombre Gulden Leeuw, nos pone en aviso de los feroces vientos de fuerza 9 (90 km/h de velocidad) que nos alcanzarán en pocas horas. Hay que prepararse para la galerna.

 

 

Llamada con el teléfono satélite Iridium a mi hermano en Badajoz, dando posición, rumbo y velocidad. Avisamos de que en pocas horas nos alcanzará la cola de una potente tormenta tropical. Estamos asegurando todo en el interior del barco. Desearnos suerte!!. Foto de Elena.

 

 

 

 

 

 

Continuará…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquí os dejo la charla completa que di con el gran apoyo y cariño de Antonio Mata, responsable de la Sala Bahnhof en Badajoz, sobre cruce del Océano Atlántico que realizamos en abril 2016, titulado “Atlántico Norte un reto comprometido”

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Hace un año que cruzamos el Triángulo de las Bermudas
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JoseTrejo | 11-04-2017 | 11:02| 0

El punto azul es nuestro barco

 

Esta nueva entrada más bien debería llamarse “Un Extremeño en el Atlántico …” en vez de como se llama este blog, pero todo absolutamente todo tiene relación.

Tal día como hoy, cruzábamos la línea imaginaria de una gigantesca superficie de agua de más de 1,1 millones de kilómetros cuadrados llamado Triángulo de las Bermudas, dejándolo atrás, en nuestra travesía en barco velero, de regreso de la República Dominicana hasta Europa.

Ese día salíamos de su misteriosa influencia, pero no nos alejábamos del peligro, ya que cruzar el Océano Atlántico en autonomía y sin ayuda exterior, estaría lleno de amenazas.

Tiempo atrás, había leído y visto algún documental cargado de dramatismo acerca de su terrible fama con extraños sucesos, al parecer capaz de engullir desde pequeños esquifes a grandes navíos, incluso aviones mientras lo sobrevolaban, alimentando su leyenda. Aunque escéptico de tanta tinta que se ha derramado del mito, el estar allí y poderlo comprobar en carne y hueso era un poquillo más diferente.

Poco a poco los vientos alisios nos fueron empujando hacia el interior del triángulo, viviendo en sus tempestuosas aguas durante 7 días, navegando siempre rumbo al Norte en una agotadora y constante ceñida (navegando en contra del viento con el barco escorado).

                        Vemos en nuestro radar meteorológico las primeras tormentas, estas son pequeñas…

Durante las primeras guardias nocturnas me invadían imágenes de aquellos sucesos acaecidos en ese lugar, sugestionándose aún más en medio de la oscuridad. Y por qué no decir también, que al estar tan cerca del agua, con solo movernos un poco de nuestro “seguro asiento” y alargar el brazo, podíamos sentir el peligro.

Al experimentar situaciones tan diferentes en nuestra confortable vida, como estar en medio de aquellas noches solo, mientras mis compañeros descansaban, fue la reafirmación de mis ansias por aprender y vivir tantas cosas que de joven había leído y soñado. Pudimos observar mi querida constelación llamada  Cruz del Sur, dejándola atrás por la estela del barco muy cerquita de la línea del horizonte, compartiendo la esfera celeste con las constelaciones del hemisferio Norte. Mientras fijaba con la mirada la estrella Mizar de la constelación de la Osa Mayor en la cruceta superior del lado de estribor del mástil para corroborar el rumbo, y así desconectar el piloto automático para que no se desvanecieran las baterías, y a su vez, yo podría mitigar mis fuertes mareos mirando a un punto fijo, que aún sufriéndolos no me quitarían la sonrisa.

He decir que, aunque soy un novato en la navegación de alta mar y no me asusto fácilmente, ver de noche unos extraños colores azules y verdes  fluorescentes no dejaron de inquietarme y despertar a Manu, el Capitán, quien primero soltó una carcajada a mi costa como pequeña venganza por levantarlo para tal cosa… y a continuación explicarme qué eran esas luminiscencias, que al batir el agua en el casco del barco en su movimiento generaba la extraña luz. Como me explicó, procedía de un tipo de organismo de la familia del fitoplancton que producían luz alrededor de las embarcaciones y en el agua movida de la estela.

baño refrescante cruzando la profunda fosa abisal de Bermudas. ¿¡que levante la mano quien lo ha hecho!? jejeje

 

Aunque este famoso espacio se encuentra muy al Sur del Ártico, entre las islas Bermudas, la península de Florida y puerto Rico, el combustible que hace moverme a estas aventuras es el que se me activó en mi primera navegación en solitario por los fiordos llenos de icebergs de Groenlandia.

 

BITÁCORA:  latitud 24º 29′ N Longitud 63º 16,2′ W Rumbo 045º

Día 11 de Abril de 2016 octavo día de travesía, cambiamos el rumbo. Cada vez más hacia el nacimiento del Sol, dejábamos atrás el Triangulo de las Bermudas y sus leyendas, que en muchos casos fueron más literarias que reales o quien sabe, al final lo pudimos contar contemplando un nuevo y precioso amanecer en medio del océano.

 

El Triángulo de las Bermudas

https://www.bibliotecapleyades.net/ciencia/esp_bermuda_06a.htm

 

Los vientos alisios

http://sailandtrip.com/vientos-alisios/

 

Partes de un velero

http://singladurasnauticas.yolasite.com/elvelero.php

 

 

 

 

 

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A la caza de las luces del Norte. Segunda parte
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JoseTrejo | 22-03-2017 | 16:22| 0

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Ninon de Lenclos

 

Después de nuestro viaje a Noruega en busca de esas preciosas luces polares, no he podido evitar recordar aquel sueño hecho realidad años atrás llamado “aurora boreal”, por eso quiero escribir esta nueva entrada como segunda parte, de “A la caza de las luces del Norte”

Para hacer este nuevo capítulo me he servido de una colección de fotos de auroras que he ido “mendigando” a lo largo de los años a mis amigos y compañeros con los que he compartido días de aventura en el ártico. Aquí os mostraré algunas de ellas.

¡Jose! ¿Allí donde vas hay auroras? ¿Dónde se pueden ver? ¿Qué son?…y así muchas más preguntas.

Trataré de responder a todas estas cuestiones y curiosidades, pero sobre todo para que sirvan estas palabras y fotos como una pequeña ayuda o empujón a alguno para lanzarse a la caza de las escurridizas luces polares.

Fiordo de Tasermiut, Groenlandia. Una extraña luz asoma en el ocaso del Sol, vemos que atraviesa toda la cúpula celeste de Oeste a Este, es de color blanco y va cambiando a un tono verde brillante. Foto de Alex Eggermont 2016

Comienza el baile de los vientos del Norte

Son finales de agosto de 2011.

Se sienten voces y agitación a lo lejos, el lugar que nos encontramos más bien parece la luna, estamos en un yermo y alejado campamento de dunas de fino polvo color gris y solitarios bloques erráticos de roca, lejos de la civilización. El silencio nocturno se rompe a veces por unos lejanos y atronadores derrumbes, provocados por grandes masas de hielo que caen desde gran altura hacia el mar. Nos hallamos en un lugar inhóspito donde siempre sopla una helada brisa por las noches. Dani ha dado la señal pero sin antes preguntar a Javier, nuestro maestro

-¡Sí! lo que acabas de ver es el inicio del baile, ciertamente.

Sentenció.

Corre ves a avisar a todos!

Dijo a Dani.

Hacía un par de semanas que no regresaba a este apartado campamento yendo de aquí para allá, más ensimismado con mis cometidos y sin mucho interés por verlas, ya que hacía días que estaba nublado y era habitual la lluvia fina por la zona. Se corrió la voz de que esa misma tarde el tiempo estaba estabilizándose, incluso se dejó ver el Sol después de muchos días.

Me comentaron que noches antes vieron unas tenues manchas blancas parecidas a nubes y que era difícil distinguirlas. Esa noche una fresca brisa soplaba constantemente moviendo la masa nubosa. Después de casi dos meses expectantes al fin había muchas posibilidades de ver nuestras primeras auroras, lo estábamos ansiando todos ¿se materializaría ese sueño aquella noche?

Aunque todavía la claridad del Sol afectaba al firmamento tardando en oscurecer, desde un transparente cielo estrellado las luces del Norte llegaron, comenzando a caer tímidamente en la noche ártica.

Salimos sobresaltados de nuestras tiendas dando tropezones, más pendientes de mirar el firmamento que evitar los obstáculos. La excitación se apoderaba de todo el campamento, donde estábamos más novatos que expertos, correteando y mirando hacia todos lados de la esfera celeste,

¡¿Dónde?! ¡¿Dónde?! ¡¿Dónde están?!

Uno riñe a alguien en medio de la oscuridad

¡apaga la luz que llevas que no vemos nada!

Reconozco una voz, es la de Javier

¡mirar al Norte siempre hay que mirar hacia el Norte, es por donde aparecen!

Tratamos de identificar la constelación que guiará las miradas hacia ese punto, era cuestión de hallar a la majestuosa Osa Mayor, entre miles de estrellas pero aun así fue fácil de identificar. Reconocidos los astros Dubhe y Merak, trazamos una línea imaginaria extendiendo la prolongación entre ellas, y allí estaba la Estrella Polar, al fin el punto cardinal que buscábamos.

Al principio nuestras miradas eran de sospecha, creíamos que podrían ser simples cirros o nubes de altura, pero se iban transformando en curiosidad y en un rato en asombro, poco a poco ante nosotros estaba apareciendo una ancha línea blanca flotando en el firmamento, que al cabo de un rato, fue cogiendo más grosor, era una Corona Aural que atravesaba de lado a lado el horizonte, iniciando el sutil baile de las luces del Norte o Aurora boreal ¡al fin!

Sonrisa de satisfacción y “piel de gallina”, nos mirábamos los unos a los otros buscando la misma sonrisa de complicidad y entusiasmo, estábamos viendo nuestra primera aurora polar. La expectación iba en aumento, cada vez se veían más auroras, apareciendo y desapareciendo constantemente, cambiando de color e intensidad, a veces como cortinas llevadas por la brisa, otras largas y homogéneas manchas en el firmamento,  incluso largos tentáculos que caían sobre nuestras cabezas, que daba la impresión que nos iban a atrapar.

-Mira aquellas, por ahí ¿las ves?

-Ohhh aaaaala

Al rato, otro avisaba de una nueva aurora que aparecía desde lo alto del campo de hielo, más bien pareciendo una sinuosa autopista de varios carriles.

Eran más de la una de la madrugada y estábamos helados,  pero ¡qué más daba! aunque nos afectaba el frío seguíamos correteando de aquí para allá, para absorber todo aquel maravilloso acontecimiento natural.

Al final el cielo se volvió verde fluorescente ¡inmenso! y no había nada comparable con la emoción que sentíamos, “estamos en otro planeta” dijeron algunos impresionados por lo que vivimos, el espectáculo fue inolvidable.

 

Groenlandia paralelo 59º Norte. Las intensas auroras iluminan la silueta de las montañas en la ciudad de Qaqortoq. Se ve la constelación de la Osa Mayor y trazando una línea imaginaria entre las estrellas Dubhe y Merak se encuentra la estrella Polar, la que nos ayuda a identificar el punto cardinal Norte. Foto de Seve 2011

Aquí os dejo algo más de información para que localicéis La Polar y encontrareis el Norte.

http://sailandtrip.com/estrella-polar-la-osa-mayor/

Campamento del fiordo de Qalerallit, la gran aurora desaparece sobre el Inlandis o casquete polar de Groenlandia. Foto de Jenny 2015

Algún dato técnico sobre las Auroras Polares

En pocas palabras…Todo comienza en el Sol, las erupciones solares desprenden a gran velocidad y a altísimas temperaturas partículas altamente energéticas y que poseen, además, carga eléctrica, a esta corriente de partículas se le llama viento solar. Cuando este viento solar es captado bajo la influencia del campo magnético terrestre, alcanza las capas más altas de la atmósfera (ionosfera), algunas de estas partículas son atraídas hacia los polos de la Tierra.

Las partículas de viento solar, al chocar con los gases de la ionosfera cayendo desde una altura de 100 kilómetros aproximadamente comienzan a brillar, produciendo colores como, verde, rojo, azul, violeta y amarillo, dependiendo de los diferentes compuestos de la atmósfera, oxigeno, nitrógeno etc.

¿Desde qué parte del planeta pueden verse? El viento solar  crea un cinturón ovalado  atraído  por el campo magnético hacia lo polos rodeándolos, por ello no es necesario estar en el Polo para verlas. Hay más probabilidades cerca de los círculos polares Ártico y Antártico, entre los paralelos 54 y el 70 aproximadamente. Las más intensas suelen ser las del hemisferio Boreal.

Dato curioso, debido a la gran intensidad geomagnética producida por la Tierra se han llegado a avistar en la cornisa cantábrica.

Las zonas en las que con mayor frecuencia se pueden observar las auroras corresponden a anillos o, mejor dicho, a óvalos centrados en los polos magnéticos

Mejores lugares en invierno y verano

Las podremos ver en diferentes lugares del planeta, tanto invierno como a finales de verano. En el Norte las llamadas Auroras Boreales, y en el Sur las llamadas Auroras Australes.

Laponia Noruega Paralelo 70º Norte, foto de Juampe Trejo invierno de 2017

 

Los lugares más accesibles para el avistamiento en invierno en el hemisferio Boreal, es entre los meses de finales de octubre hasta marzo. En todo el Norte de Escandinavia, en las localidades Noruegas de Tromsø, Alta, isla de Senja, Islas Lofoten y la provincia de Kirkenes.

Rovaniemi y Sodankylä en Finlandia.

En la mitad del Ártico canadiense como en la localidad de Nunavut y Territorios del Norte.

En Alaska centro y norte, en la localidad de Saskatchewan.

En Islandia en Invierno y a finales de verano en Akureyri, Reikiavik, Vik.

En el Sur de Groenlandia tanto en invierno y como al final de verano, entre la localidad de Kangerlussuaq y hasta Nanortalik.

Las auroras Australes son algo más inaccesibles de ver, ya que la tierra no alcanza el Círculo Polar Antártico, pero aun así, hay probabilidad de verlas en el Lago Tekapo isla Sur de Nueva Zelanda, en la isla de Tasmania de Australia y el extremo Argentino. Siendo la mejor zona para verlas pero menos accesible, la propia Antártida.

 

PARA MÁS INFORMACIÓN CONSULTAR AQUÍ

http://www .tierraspolares.es/

http://tasermiutgreenland.com/

http://greenland.net/

 

Campamento en el Fiordo de Qalerallit (Groenlandia). La corona Boreal desaparece y da paso las auroras como cortinas de color verde fluorescente de polvo solar cayendo, incluso se refleja en el agua del fiordo como si fuera en un espejo. ¡Estremecedor!. Foto de Seve 2011

 

Península de Nuugaarsuq, Groenlandia. Debido a la gran intensidad, podemos ver las luces del norte a través de las densas nubes de ventisca. Foto de Qivi 2012

Leyendas Esquimales

Assarneriq o juego de pelota. Los esquimales de la costa oeste de Groenlandia creían que las almas de los muertos o bien penetraban en la tierra, o bien se sumergían en el océano, o bien ascendían al cielo. Al ver estas extrañas luces en el cielo creían que las almas que decidían por el camino celestial, se las podía contemplar por la noche jugando a la pelota con el cráneo de una morsa.

En el folclore esquimal, creen que la aurora produce sonidos, estos son causados por el paso de las almas sobre pequeños montones en la nieve helada.

Muchos esquimales creían ser capaces de oír el sonido de las luces del norte. Es posible imitar dicho sonido silbando; de este modo, dentro de la mitología local, se puede hacer que la aurora se acerque para susurrarla mensajes que serán enviados a los muertos.

En el folclore de los esquimales del este de Groenlandia. Las luces del norte pueden ser llamadas “alugsukat”,que significa nacimiento secreto.

Fuego de campamento, infinidad de auroras nos acompañan la última noche de la temporada. Silbamos para atraerlas. Foto de Qivi 2012

Algunas recomendaciones para ver las auroras

-Como siempre digo, estamos a merced de las condiciones naturales, es muy difícil proporcionar detalles exactos sobre estos acontecimientos, por ello hablaremos de probabilidad de avistarlas.

– Causas: Actividad del Sol, intensidad geomagnética de la Tierra, el volumen de viento solar, los gases de la atmósfera y la nubosidad meteorológica.

-Constantemente están llegando partículas procedentes del Sol pero no las podemos ver si es de día.

Existen paginas wed donde consultar la probabilidad de la corriente de viento solar.

Foto para TIERRAS POLARES desde el fiordo de Uunartoq, Groenlandia. Foto de Alex Eggermont 2016

Recomendaciones para fotografiarlas

El espíritu de los vientos puede ser también muy caprichoso

Cuanta más contaminación lumínica peor las veremos, así que lo mejor es apartarse de las ciudades, la Luna suele tener también un efecto negativo, dependiendo de la intensidad de la aurora.

No se necesita ningún equipo de observación especial, excepto los ojos abiertos.

Si deseas fotografiar la aurora boreal, necesitaras una cámara adecuada. La mejor elección es una cámara reflex (SLR) cuya velocidad de obturación pueda ser elegida manualmente.

Los tiempos de exposición generalmente varían, entre 10 y 30 segundos cuando se utiliza un ASA de 400. Normalmente, una exposición más larga no merece la pena porque las estrellas ya no aparecerán como puntos. En su lugar, formarán líneas cortas o arcos debido a la rotación de la tierra.

Sin un buen trípode resulta muy difícil mantener la cámara en la posición exacta durante todo lo que dura la exposición; y quién quiere mirar una foto borrosa. Con un cable exterior podrá evitar muy sencillamente mover la cámara al comienzo de la exposición.

Groenlandia paralelo 60º Norte. La cúpula celeste encendida de colores fluorescentes verde, amarillo y rojo. Foto de Carmen 2016

Montaña de Napasorsuaq, fiordo de Tasermiut Groenlandia. Foto de Tato Esquirol 2016

Aquí os dejo unas imágenes en movimiento o Timelapse y un par de vídeos de auroras espectaculares.

Timelapse desde Tassiusaq – Groenlandia  de Juan Carlos Casado, del proyecto Shelios.

https://www.instagram.com/p/BRlOHlkFtoP/

Observatorio de las auroras boreales isla de Senja – Noruega

https://www.facebook.com/1681925192133903/videos/1826975537628867/

Avistamiento Aurora Austral, desde la isla de Tasmania – Australia

https://easy.viajes/la-aurora-austral/

 

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A la caza de las luces del Norte
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JoseTrejo | 06-03-2017 | 22:09| 0

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John C. Maxwell

La aurora es caprichosa

Un par de detalles, la aparición de las auroras polares es un acontecimiento natural, y como tal puede que lo veamos o no. Las variables son muchas, os cito algunas: intensidad y masa del polvo solar, variación e intensidad del campo magnético terrestre, nubosidad meteorológica, claridad solar, época del año etc.

Otro detalle, no quedarse dormidos…!

En nuestro pequeño gran viaje a Noruega, la aurora Boreal nos dio un tenue recibimiento entre las nubes y desapareció durante días.

La fugaz aurora, foto tomada por Juampe.

Tromsø y alrededores, suele estar considerado por muchas empresas del sector turístico y revistas de ciencia y naturaleza como National Geografic, como uno de los mejores lugares para observar la majestuosidad de las Auroras Polares en invierno, incluso en muchísimas páginas web indican los niveles de probabilidad para observar las venidas del viento solar causante de la aparición de las auroras polares en nuestra atmósfera. Utilizando un lenguaje muy bien pensado, y usando vocablos en inglés  como GO! (ir o salir) o TRY! (inténtalo), los turistas se lanzan a las carreteras en ‘furgonetas caza auroras’ repletas de artefactos  fotográficos, ilusionados en una carrera frenética para ir a los supuestos mejores miradores donde realizar la ‘foto de tu vida’

He de decir, que para embobar y hacer caja a los turistas cegados por tanta foto y anuncio de auroras por todos lados, tratan de endulzarte el pico con los partes meteorológicos algo más optimistas, o al menos los vinculados a las webs de auroras. Anécdota, preguntamos al chico de la recepción del camping sobre la posibilidad de ver auroras ese día, él respondió con tanto entusiasmo que casi convence a mi hermano, miré al chico y sonreí… . No me considero meteorólogo o ni parecido, pero era evidente que ese día no las veríamos, incluso ni el resto de los días, solo bastaba asomarse a la calle y mirar hacia arriba para saberlo y ver la acumulación de nieve caída que constantemente era apartada por las quitanieves.

Uno podría pensar que el norte de Noruega solo ofrece ese acontecimiento natural, o mejor llámemosle ‘producto turístico’. El norte de Noruega en invierno es mucho más que la simple observación de las auroras, es un estado donde se acentúan las diferencias de nuestro ‘mundo’ con el mundo ártico, más allá del Círculo Polar en invierno. De paisajes bucólicos nevados proyectándose la luz  por las estrellas en el blanco níveo de la nieve en los ‘días’ despejados de la noche polar.

Ciudad de Tromsø a medio día, se puede observar que hay mucho más que esperar horas a que se vaya la gran nubosidad y aparezca la posible aurora boreal para hacer “la instantánea”. Foto realizada por Juampe, elegida por un grupo como embajador de Tromsolove de Instagram, además de ser publicada en un periódico Noruego.

Al final supo plasmar lo mágico de este bello lugar sin la ayuda de las caprichosas luces del norte. Foto de Juampe https://www.facebook.com/Picado-Phototravel-689640344510246/?fref=ts     

 Instagram, Embajador de la página https://copysta.com/profile/tromsolove/2262634953/

Impresiona no ver el astro Rey en los días que estuvimos, sobretodo siendo de sangre mediterránea, acostumbrados a otro tipo de situaciones también extremas pero tan contrarias, como los intensos días azules llenos de colores al contrario de los días sin apenas luz solar monocromos de los bosques de abedul ártico boreal.

Lo más curioso fue comprobar cuando volvimos a pisar tierra española, la intensa luminosidad del atardecer en la península ibérica, la cual nos provocó molestias oculares y algún que otro dolor de cabeza por esto mismo. Un detalle, durante  nuestra estancia allí, las cámaras de fotos de los móviles se volvían algo locas por no encontrar suficiente luz para hacer fotos sin que estas no salieran borrosas o movidas, debido a la escasez de luz natural y falta de algún trípode.

¡La isla de Tromsøya a nuestros pies! estamos a 10 grados bajo cero, pero el frío que nosotros sentimos en la cara es más bajo debido al viento de 25 km/h que sopla del continente procedente de las montañas del interior. Hemos subido con raquetas hasta el punto más alto de la montaña en la cota llamada Fløya de 671 metros. El reloj marca las 15:45 de la “tarde “o de la noche polar.

 

El equipo “B” Juampe y Antonio, como al final nos denominábamos, preparándose para hacer una foto en un fiordo helado.

 

Nuestro fotógrafo en acción tomando una instantánea a un escalador en hielo.

Campamento y trineo de renos de la etnia Sami en la Isla de Ringvassøya, Laponia Noruega. Foto de Juampe.

Camping de Tromsø, la densa nubosidad duró más de una semana, proporcionado una gran cantidad de nieve y paisajes llenos de encanto por cualquier rincón.

Rafa y yo componentes del equipo “A”, disfrutando del silencio del camino, al darnos la vuelta vemos que el esfuerzo de andar enterrados en nieve polvo da unos estupendos frutos, nos sorprende el majestuoso paisaje que dejamos a nuestras espaldas. Ir descubriendo el lugar paso a paso nos acentúa más y más nuestra curiosidad. La oscuridad implacable nos quiere ocultar la vista pero seguimos hacia adelante hasta meternos en una densa y peligrosa ventisca ayudada de la noche, nos deja literalmente cegados por “el whiteout” (tormenta de nieve).

Debemos tomar la decisión de darnos la vuelta rápidamente, estamos perdiendo visibilidad por la niebla y la nieve que nos está azotando, la temperatura ha caído en picado -6, -8 y bajando. Debemos sacar la brújula y tomar el rumbo de la única referencia que vemos, es una línea de postes de alta tensión que baja al valle para ir siguiéndola casi a tientas.

Cumplir el sueño de ver una aurora boreal o viajar donde viven. Guiando a un  fantástico grupo del viaje “Maravillas de Groenlandia” en el campamento de Fletanes, Fiordo de Qalerallit Groenlandia, finales de agosto 2011 ¡sueño cumplido!. Foto de Seve.

ESTA ÚLTIMA FOTO DEDICADA A MIS COMPAÑEROS DE VIAJE, ME HUBIERA GUSTADO HABER HECHO OTRA IGUAL.

http://www.tierraspolares.es/viaje-10_groenlandia-maravillas-de-groenlandia-/

Aquí os dejo un par de grupos de aficionados a la fotografía en Noruega.

https://www.facebook.com/groups/finnmarkibilder/

https://www.facebook.com/groups/349495561863890/

 

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Haciéndonos los noruegos, cómo conducir por carreteras heladas
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JoseTrejo | 15-02-2017 | 19:08| 0

Naturalidad ante todo ¡pues a tomar nota!

Al salir del avión, debemos hacer cola en la misma pista helada y resbaladiza para presentar los pasaportes. Un termómetro en la pared del exterior nos da la bienvenida a -3º centígrados, el viento barre la nieve de los alrededores, además de la que está cayendo sobre nosotros, la sensación térmica es bastante baja.

Esta circunstancia define la normalidad de los noruegos ante el clima ártico. He de decir que esperábamos una temperatura de recibimiento más gélida.

Antes de seguir una observación, cuando nieva normalmente los grados del termómetro no son tan bajos como pudiéramos pensar,  e incluso es posible ver alguno que otro grado por encima del cero y nevando copiosamente como así nos sucedió casi todos los días. Por lo general, en invierno cuando hay anticiclón y está despejado las temperaturas caen en picado y no al contrario, el calor de la Tierra se escapa al espacio y hace más frío.

Observación, experimentación y comparación ¡Comienza el aprendizaje!

Al viajar se agudizan nuestras capacidades de observación, nos adaptamos al medio volviéndonos más receptivos y curiosos,  tratando de aprender rápido en el mundo nuevo que nos rodea, como niños en el primer día de colegio.

Acabamos de aterrizar, son las 18:00 horas de la tarde y la oscuridad lo rodea todo. A la salida del avión, Rafa espera en la cola para presentar el pasaporte, intenta calentarse las manos en medio de nuestra primera ventisca ártica.

Entre la isla de Tromsøya y los alrededores es fácil situarse en esta pequeña y preciosa ciudad Ártica. Así que después de recoger nuestro coche de alquiler nos fuimos al camping donde nos hospedaríamos.

Recomendaciones para circular por el Norte de Noruega en invierno.

Sognefjellet pass (ruta 55) https://en.wikivoyage.org/wiki/Driving_in_Norway

 Foto de wikivoyage https://en.wikivoyage.org/wiki/Driving_in_Norway

Antes de salir ¡Mirar el parte meteorológico y el estado de las carreteras!

El norte de Noruega, es un lugar apartado y montañoso con carreteras estrechas de muchas curvas y pasos de montaña, en invierno en cuestión de pocas horas se bloquean temporalmente por grandes nevadas, pudiendo alcanzar espesores de un metro en un solo día, en otros casos, debido a las duras condiciones climatológicas se suelen registrar temperaturas  de entre -20º y -30º que lo hielan todo.

Cerca del mar, las carreteras discurren principalmente por el perfil de las líneas costeras de los fiordos, haciéndose lentas aunque sea en recorridos cortos. Tienen una buena red de vehículos quitanieves, y las infraestructuras están preparadas para tantos meses de inclemencias meteorológicas. Las autoridades suelen inspeccionar los vehículos para el tránsito en determinadas zonas y a veces a los visitantes que no están preparados se les deniega el acceso.

Las carreteras suelen ser de un carril para cada sentido de circulación. Durante las copiosas nevadas la nieve es apartada por las quitanieves constantemente, acumulándose  en los laterales y haciendo la calzada más estrecha, creándose un talud cada vez más alto en el borde.  Aún así todas ellas están marcadas con barras verticales de color rojo para tener delimitada la anchura del  pavimento rodado. En estas fechas, tienen una capa de hielo y nieve comprimida de unos centímetros que al paso de las máquinas la hacen más compacta y pulida, haciéndola muy resbaladiza y peligrosa.

Generalmente los conductores son disciplinados y el tráfico es tranquilo, en algunos lugares las gasolineras pueden estar apartadas más de 100 kilómetros, detalle que siempre hay que tener presente.

-El límite de velocidad es de 80 km/h, en algunos lugares es de 60 km/h y rebasarlo suele estar muy penalizado.

-El límite de alcoholemia es inferior al de España, dando positivo con una simple cerveza y teniendo una sanción económica muy abultada.

Elección a la hora de alquilar un coche, mejor que sea un modelo “SUV” con tracción a las cuatro ruedas o en su defecto un turismo con el mismo tipo de tracción integral. También es muy habitual que los vehículos vengan equipados con asientos y volante calefactados.

(Sport Utility Vehicle, abreviado SUV), automóvil todo camino.

Durante los meses de invierno es obligatorio usar neumáticos de invierno en todos los vehículos, estos son de goma más dura y el dibujo más marcado, parecido a los que se suelen utilizar para transitar por pistas de tierra pero con toda la superficie llena de laminillas para mejor agarre o con la combinación de tachuelas de acero en los tacos.

 

Máquina quitanieves trabajando. https://en.wikivoyage.org/wiki/Driving_in_Norway

Foto de wikivoyage https://en.wikivoyage.org/wiki/Driving_in_Norway

Son las 11:00 de la mañana, el termómetro marca -5ºC cerca del fiordo, de repente al salir de este, nos adentramos en un valle umbrío y vemos que la temperatura ha caído hasta -15ºC, es debido a bolsas de aire gélido del interior de las montañas. Mientras vamos en convoy no está permitido adelantar a la máquina quitanieves.

Dejar el coche estacionado mucho tiempo puede dar algún que otro problemilla...

En ocasiones y debido a las condiciones climatologías la policía hace retenciones de espera, hasta que la máquina quitanieves no llegue todos los conductores deben esperar. Así se crea un convoy que irá siempre detrás de la máquina.

La Logística lógica

Buscamos información sobre las necesidades que tendríamos a la hora de circular por este país helado, y era fundamental tratar de ser lo más independientes posible, ya que en caso de avería o accidente la posible ayuda seguramente tardaría aunque siempre tuviéramos cobertura telefónica. Lo más importante sería el sentido común, ser conservadores en este medio nuevo y hostil, y por propia experiencia tener margen de maniobra, ósea, siempre un plan “B”.

Durante el viaje en coche llevábamos

-Siempre el depósito de combustible lleno, y jamás ir justos de él.

-cuerda y linterna frontal con luz intermitente (nos faltó una pala…)

-ropa de abrigo extra, añadimos nuestros sacos de dormir

-comida y bebida caliente

teléfono móvil cargado, después de rastrear la zona siempre tuvo cobertura

 

Recomendaciones de las autoridades de tráfico

-luces de emergencia encendidas mientras circulásemos en convoy

-luces de corta y antiniebla siempre encendidas

-mantenernos cerca del vehículo de cabeza

-seguir en convoy a una velocidad constante

-no darse la vuelta mientras estamos en el convoy

– si se parase el convoy, permanecer dentro del coche

– si se parase el tráfico mantenernos iluminados, nunca alejarse del coche

 

Es mediodía y en la foto se ve los pocos rayos de luz que veremos en todo el día, el calendario dice que mañana día 15 de enero acaba el periodo de la noche polar, poco a poco el Sol se dejará ver ya en el horizonte. Debemos extremar la precaución a la hora de bajarnos del coche, se puede apreciar la superficie helada.

Foto de Juampe https://www.facebook.com/Picado-Phototravel-689640344510246/?fref=ts

Selfie de los cuatro elementos. Son las 16:20 horas de la tarde, estamos a -3ºC en un área de descanso en el pueblo de Skibotn, a nuestra espalda se puede observar el panorama que tendremos en las más de tres horas de camino hasta Tromsø.

Son las 17:00 y ya hay acumulados más de 10 centímetros de nieve en la carretera, menos mal que acaba de pasar la quitanieves para abrirnos paso, la visibilidad es muy baja acrecentándose cuando vienen vehículos de frente, aunque llevamos a un buen conductor al volante y a pesar de tener tracción integral el coche, este se mueve constantemente dando bandazos en todas las curvas. Nos quedan hasta nuestro destino 130 kilómetros.

 

 

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Llegamos al invierno Noruego
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JoseTrejo | 27-01-2017 | 23:24| 0

 

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Moslih Eddin Saadi

 

Debo hacer una crítica en el primer párrafo para esta nueva entrada del blog, ¡las conexiones de transporte desde Badajoz a Madrid no son nada buenas!, sobre todo a la hora de tomar un avión en el aeropuerto Madrid-Barajas Adolfo Suarez.

Llevo un tiempo viajando y la inmensa mayoría de las veces tenemos que coger el vehículo propio o en su defecto hacer una noche en la capital para poder viajar en transporte colectivo, ya que los horarios de autobuses no suelen cuadrar, o no tienen suficiente margen para la necesaria facturación de equipajes y espera de más de dos horas en los vuelos internacionales, eso sin contar que el viaje en tren es de más de 5 horas con peores combinaciones y menos trenes.

 

El viaje a Tromsø (Noruega) suele tener como mínimo una escala para que salga económico. Esta vez el vuelo será Madrid- Londres (aeropuerto de Gatwick) y Londres- Tromsø, el viaje nos llevará entre vuelo y espera para llegar a nuestro destino de unas 10 horas.

Amanece en el aeropuerto de Madrid, la temperatura es buena, ronda los 12º centígrados. A través de las grandes ventanas de la zona de embarque ya se ven los primeros rayos de sol, estoy deseando presenciar ese fenómeno astronómico de la noche polar, será la primera vez que lo vivamos, además de ser el destino más alto de latitud  en el globo en el cual hallamos estado, para mi es la segunda vez que cruzo el Círculo Polar Ártico (Kangerlussuaq, Groenlandia 2013), me recorre por el cuerpo escalofríos !emocionante!

!Hacia el Norte! 70ºN

En vuelo, nos despedimos del templado Sol del invierno español ¿¡qué tal lo llevaremos sin verle una semana!?

Sobrevolamos las cercanías de Londres, el sol quedó atrás, la cosa ha cambiado drásticamente en apenas tres horas. Ha debido ser una noche gélida, vemos los campos cubiertos de nieve. Se cumple la predicción meteorológica, está avanzando un potente frente polar desde Noruega hacia el Sur, hacia la península ibérica.

Cómodamente, bajamos del avión en el segundo aeropuerto más grande de Londres y del Reino Unido y nos dirigimos a la zona de “en tránsito”, ¡sorpresa! debemos volver a pasar de nuevo por un arco de seguridad, con la correspondiente identificación del ticket de vuelo y pasaporte, legado del 11S seguramente.

Londres tiene fama de comida cara y no muy buena. La regla se cumple y más en el aeropuerto, me acaban de soplar por un mal café y un simple croissant sin relleno ¡6 euros!

¡Qué recuerdos! Hace algún tiempo, visité  durante cuatro días esta preciosa ciudad, pero entre comidas “económicas” y  algún que otro transporte nos habíamos gastado un “pastizal”. Hay cosas que no cambian…

Bebe o/y pírate

Después de pasar hasta tres veces el camarero a nuestro lado echándonos una “extraña” mirada, decidimos cambiar de “percha”, y esperar de pie a nuestro siguiente vuelo. Los españoles tenemos fama de acaparar las mesas de un velador durante horas sin pedir una consumición, pero en este caso después del costoso café y el insípido croissant, resistimos tres miradas inquisitivas del ávido camarero.

Conforme vamos viajando rumbo Norte, la luz solar cada vez va desapareciendo más rápidamente. En el invierno boreal, el eje de la Tierra se ha desplazado al máximo de su inclinación con respecto al Sol y la oscuridad se ha apoderado del paisaje que hay a vista desde el avión. Volamos por encima de un mar de nubles, por la ventana se ve  la curvatura de la tierra con un horizonte rosado, tenues rayos de luz del atardecer iluminan los minúsculos cristales de hielo que flotan en el aire, son los llamados cirros o nubes de gran altura sobre el límite de lo respirable por los seres vivos.

Noruega se extiende sobre una gran franja del extremo Noroeste de Europa, y gran parte está situada como ya sabemos en la franja fría del hemisferio Norte, pero tiene una particularidad, los inviernos son relativamente suaves a pesar de estar bañada por las aguas gélidas del océano glaciar ártico. El motivo es la famosa corriente del Golfo, incluso más al norte se sitúan las islas más septentrionales llamadas Lofoten, el clima sigue siendo benigno con grandes masas de vegetación arbórea igual como sucede en la región de Troms a la cual vamos, bosques de abedules boreales y abetos que le da ese encanto tan especial como típico de postal navideña.

 

Aterrizaje, ¡agárrate!

¡Cómo avanza la técnica! Podemos disfrutar de wifi gratis en el avión, incluso podemos acceder a los datos de vuelo desde el teléfono durante el viaje, ¡impresionante!

El sobrecargo avisa por megafonía de la aproximación al aeropuerto de Tromsø, el avión comienza a descender en la profunda oscuridad atravesando el mar de nubes que iluminaba la luna. Por la ventanilla puedo ver la luz verde de estribor y las luces estroboscópicas de aproximación reflejando el fuselaje, nos estamos introduciendo en una espesa nubosidad, y que poco a poco se van apreciando capas densas  de partículas que son cortadas por el borde del ala, no es agua sino nieve, mucha nieve, que a gran velocidad pasa por el vibrante plano, el avión se mueve dando bandazos como si estuviera flotando en una masa agitada cada vez más densa y blanca, imagino que el comandante no tendrá ninguna referencia visual de la pista de aterrizaje ¡ufff! escalofríos y excitación.

De repente el aparato deja de moverse en su descenso, vuelve a planear suavemente, acabamos de atravesar la capa de ventisca. Se aprecia un gran macizo montañoso de fiordo al lado, lo recuerdo en los muchos mapas que estudié de la zona, nos desplazamos paralelamente a él. La claridad de la cuidad refleja la luz en el techo de las tupidas nubes iluminando de tonos cálidos la blanca superficie nevada.

Oímos el sonido de los servos de los flaps de las alas extendiéndose al máximo vamos a tomar tierra, el primer toque con la pista de las ruedas de la aeronave no hace presagiar el bandazo que acto seguido hace hacia la derecha. El Boeing 737-800 acaba de derrapar desplazándose sobre una gran pista blanca totalmente helada, seguido de un frenazo brusco debido al flujo invertido de sus motores a tope junto con los aerofrenos, los cinturones seguridad de los asientos nos sujetan de la enérgica inercia. El comandante acaba de quedar el avión prácticamente parado en medio de la pista en pocos metros, ¡APLAUSOS!  

 

Aquí os dejo algo de esta joven compañía aérea, una de las flotas más nuevas y respetuosas con el medio ambiente del mundo. http://www.norwegian.com/es/acerca-de-nosotros/nuestra-historia/nuestros-aviones/

¿Qué son flaps? https://es.wikipedia.org/wiki/Dispositivo_hipersustentador

Avión aterrizando en la pista helada de Tromsø, ¡pero con luz SOLAR! https://www.youtube.com/watch?v=1uSY_xP4fbw

Hay que tener precaución de no resbalar, el suelo del estacionamiento del avión está totalmente helado.

Lo habituales y los viajeros reincidentes saben qué hacer cuando estaciona el aparato, Rafa y yo vemos con cara de asombro  lo que sucede, la gente se está enfundando capa sobre capa para salir del avión. ¡Bien! pues como dice el refrán, adonde fueres haz lo que vieres.

Continuará…

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Preparandonos para la noche polar
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JoseTrejo | 24-01-2017 | 20:27| 0

Hay un dicho ártico que dice; “No hay mal tiempo, sino ropa inadecuada” o de otra manera, cada cual siente el frío como anda vestido.

Aunque… puedo añadir algo más, actitud positiva y las ganas de vivir lo que vaya sucediendo por encima de la meta. El resultado puede ser extraordinario y quizás, la mejor defensa contra la meteorología extrema.

Cuando pensamos en unas palabras o imágenes como por ejemplo; nieve, ola de frío, hielo, glaciar, lago helado, ventisca ¿qué se nos viene a la cabeza? Y si le sumamos estas otras, como; invierno, círculo polar Ártico, Noruega. ¿Cuál es la reacción para muchos que les dices esta mezcla de palabras?

El objetivo de nuestro viaje en este imponente lugar, será el de experimentar y vivir con las condiciones meteorológicas de clima gélido, y astronómicas de la noche polar o noche eterna, durante una semana de turismo fotográfico y actividades de montaña.

Deberemos aprender desde a vestirnos, como a soportar la constante y baja temperatura o conducir sobre estrechas carreteras cubiertas de nieve helada en medio de las ventiscas y poca visibilidad.

 

El sitio elegido.

Nuestra pequeña gran aventura comenzará en la isla llamada Tromsøya, entre el impresionante fiordo de Tromsøysundet  y la isla de Kvaløya en la Laponia Noruega, municipio de Tromsø, más allá del Círculo Polar Ártico, lugar donde va estar nuestra base y zona de descanso.  Durante el viaje iremos al Este a Lyngen, los Alpes del Norte de Noruega, para visitar y escalar en hielo cascadas que allí se forman durante el invierno.

-Tromsø  https://www.google.es/maps/place/Troms

Ruta en coche propuesta Tromsø-Koppangen-Skibotn

El viaje lo haremos cuatro pacenses.  

Antonio, uno de mis hermanos pequeños, Es un entusiasta ciclista, que no perdona un fin de semana dándole a los pedales en alguna de sus bicis. Le gusta viajar por toda la geografía peninsular con una vieja volkswagen llamada “Antoñoneta”. Con muy poca experiencia en viajes al extranjero y menos a las regiones Árticas, se ha atrevido a acompañarnos.

Juanpe, otro de mis hermanos, amante de la fotografía paisajista y de la fauna, con más de 50 países visitados en los cinco continentes, entre ellos Islandia, Groenlandia y Canadá. También corredor de largas distancias en montaña.

Rafa, amigo y compañero de cordada en escalada, también  montañero, navegante, aventurero y viajero del mundo durante largas estancias. Con muchos kilómetros recorridos de cualquier manera, alcanzando a pié y en solitario muchos de los rincones más exóticos del planeta.

Reunido el grupo ultimando cosas… ¡¿entrarán tantos bultos en el coche?!

 

Cómo preparar una maleta para ir más allá del Círculo Polar Ártico en invierno.

Los extremeños estamos acostumbrados a las extremas altas temperaturas, y sabemos cómo defendernos del calor y del Sol abrasador, pero muy poco de las temperaturas gélidas árticas, tormentas de nieve y helada oscuridad. Entonces ¿habrá diferencias a la hora de hacer nuestro equipaje?

Para ello, lo primero que vamos a meter en la maleta será actitud positiva, ya que nada nos obliga a ello…, además de fuertes dosis de curiosidad para adaptarse al medio, y capacidad para la aventura. Vamos a derribar los muros de nuestro confort, o como me gusta denominarlo experimentación.

Si la mezcla está bien hecha desde “casa”, el resultado será el disfrute de una experiencia, aunque dura, muy pocos estarán dispuestos a vivir, y debido principalmente a limitaciones mentales más que físicas y económicas. ¡Qué frío!, “me muero”,  ¿ventiscas de nieve? ¡Qué miedo!, ¡y sin luz solar, que triste! etc. entre otras.

Me asaltan dudas acerca de qué ropa recomendar a mis compañeros de viaje, a la hora de no pasar frío en un lugar desconocido y tan extremo como es el norte de Noruega en invierno.

Investigo en algunas paginas wed de meteorología, leo las condiciones de vida de la zona, encuentro también negocios de actividades al aire libre, en el que alquilan entre otros, raquetas para andar en la nieve, equipos de esquí, bicis adaptadas con ruedas de clavos para el hielo, material para acampar y ¡eureka! ropa de abrigo especializada. ¡Bien! este será el plan B, en caso de que las temperaturas sean muy bajas, podremos alquilar algo, ya que no tenemos espacio en la maleta para esta ropa “gruesa”.

Sigo igualmente un grupo de facebook de fotografía de la región de Tromsø y Finnmark,  en los que muchos comentan lo gélido de las condiciones mientras salen a hacer fotografías, algunos incluso anotan las temperaturas, un ejemplo; el 4 de enero de este año, en el municipio de Bardu -33,5º centígrados!!

Los partes meteorológicos anuncian temporal por fuertes ventiscas de nieve y bajada de temperaturas para mediados de enero. Mínimas en Tromsø de -12º centígrados. Jejeje, la fecha coincide con nuestra llegada.

Bueno, con todos estos datos, creo que tengo una idea de qué vestuario recomendar ¡pues a ponerlo en práctica! ¡A ver qué tal sale!

-Página noruega de meteorología ¡muy fiable! http://www.yr.no/sted/Norge/Troms/Troms%C3%B8/Troms%C3%B8/

-Alquiler de material y excursiones en Tromsø.  http://www.tromsooutdoor.no/

-Para disfrutar de las imágenes del ártico noruego. https://www.facebook.com/groups/349495561863890/

https://www.facebook.com/groups/finnmarkibilder/

 

La logística

Deberemos ir muy abrigados, incluso por una leve brisa la sensación térmica bajará mucho, así que todas las partes del cuerpo tienen que ir protegidas del aire, sino se enfriarían muy rápido y nos podría provocar quemaduras en la piel en casos extremos.

Empezamos por la ropa, ¡vestirse bien es la diferencia! Y lo haremos combinando varias capas de ropa en vez de una sola capa “gruesa”, desde la cabeza a los pies. Siempre empezando por las capas interiores ajustadas y con relleno térmico fino, por encima otra capa hasta la última que deberá ser capaz de cortar el viento y ser transpirable, ¡pero ojo! Nada de ponerse más de dos capas cortavientos ya que esa capa extra anularía la transpiración y nos podría incluso congelar el sudor en el interior.

El calzado, botas para montaña, a ser posible de un número y medio más de lo que solemos usar, ya que si llevamos los pies demasiado ajustados, no tendríamos buena circulación y rápidamente se enfriarían.

La estrategia es ir probando las sensaciones que vamos notando, en vez de salir a la calle forrados de ropa innecesaria. Por esto, es bueno llevar otra capa extra completa en la bolsa a mano, en caso de seguir con frío.

Por último, una aclaración y un consejo !la ropa no calienta el cuerpo! sino al revés ¡El cuerpo calienta la ropa! Y esta ropa nos mantendrá calientes y secos según la calidad de esta.

Si estamos parados, el organismo no produce energía calorífica y se enfría, consejo, adelantarse al frío, hacer ejercicios y moverse para que este produzca calor. Apartarse del viento será fundamental.

Para defenderse a los rigores gélidos, viene fantástico llevar un termo en el interior de la mochila, alguna bebida caliente y azucarada nos reconfortará, así como comer cosas muy calóricas (alimentos grasos, mantequilla, chocolate), y cada vez que salgamos al exterior tendremos una fuente potente de energía, y por supuesto, una linterna con recambio de pilas en el bolsillo, ya que no tendremos mucha luz solar…

-Para consejos acerca del equipaje, en Badajoz. http://www.zonaexplorer.com/index.php/es/

Antonio comprobando la ropa de esquí que ha adquirido,ya está preparado para la aventura!

 

Como siempre, aconsejo, llevar una bolsa de viaje ligera y flexible de 90 litros y una mochila, ya que por la compra del billete de avión te da derecho a llevar  una maleta de 20 kilos máximo en bodega, y una bolsa de mano de 10 kilos en cabina por persona.

-Los vuelos los cogimos en una compañía ”low cost” noruega. Nos iban mandando toda la información de la reserva y horarios por sms.

http://www.norwegian.com/es/

-El coche de alquiler, con tracción 4×4, asientos y volante calefactables con neumáticos de invierno.

https://www.sixt.es/alquiler-coches/noruega/tromsoe/tromsoe

Equipo preparado, ahora viene lo más difícil, colocarlo en la maleta y que no pase de 20 kilos! Jejeje se me olvidaba la ropa…mmmm

 

!Tiene que caber todo! así que, hay que hacer un “Tetris”.

 

Noruega famosa de tener el nivel de vida caro, por ello decidimos llevar también comida desde casa, seguramente nos ahorraremos un “pico”. Comparando precios de algunos supermercados de allí, ejemplo: un pimiento 5 euros, barra de pan 3 euros, lata de cerveza 3,20 euros !cada una!

Revisamos por último la lista de cosas de nuevo, por si faltara algo.

 

Ale ¡A dormir! En pocas horas nos encontraremos en el extremo de todo, en otro planeta.

Nos hospedaremos en el Camping de Tromsø

https://tromsocamping.no/overnatting/tommerhytte/

 

 

 

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Viaje a la fría oscuridad de la noche Polar
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JoseTrejo | 11-01-2017 | 13:16| 0

No importa lo rápido que viaje la luz, siempre se encuentra con que la oscuridad ha llegado antes y la está esperando.

Terry Pratchett

Sentado en un confortable sofá, con una taza de chocolate, arropado con una calentita manta de franela y en una casa de paredes sólidas. Donde con el simple gesto de girar una ruedecita,  se calefactará la estancia y si además, se está cerca de una ventana observando el exterior y percibiendo la luz que atraviesa el cristal acariciándote, sentirás incluso más confort. Creando en tu cuerpo y mente un estado de seguridad y bienestar. ¿Entonces?, ¿Por qué los que tenemos todo esto, anhelamos a veces lo contrario?, ¿será por masoquismo?, ¿por ganas de complicarnos la vida? o simplemente: ¡Experimentación!

4 de Enero 2017, mirando en varias páginas del Tiempo y  viendo las temperaturas de ciudades de Noruega como; Bardu -33,5º, Tromsø -12º, decido ya a dar al click para comprar los billetes.

Llevaba tiempo queriendo vivirlo, no es otro destino más, sino el hecho de experimentar un estado diferente: el frío glacial y la noche polar o  ‘pich black’. Con solamente 5 horas de tenue luz del astro Rey, solo rozará el perfil sinuoso del horizonte de las montañas nevadas de nuestro alrededor, y que en ese tiempo nunca veremos su disco solar.

Desde el 21 de Diciembre que empezó solsticio de invierno, las temperaturas llevan negativas meses, y en estas fechas, bajarán aún más, hasta llegar a  límites mínimos aproximados de -40º Centígrados o ¡incluso menos!. Cada año en esta fecha, los habitantes de las tierras más septentrionales del Hemisferio Norte o Boreal celebrarán con entusiasmo el regreso del Sol, que poco a poco les volverá a iluminar con su calor haciendo despertar la vida del gran letargo anual, sacándolos de la fría oscuridad.

La nueva y pequeña gran aventura

El grupo consta de  cuatro elementos con ganas de aventura, que volará a Noruega  para experimentar la noche polar y las primeras tormentas gélidas del invierno más allá del Circulo Polar ártico. Allí viviremos durante unos días, en una pequeña cabaña en el mejor de los casos, de apenas 8 metros cuadrados con lo básico, es decir, dos literas, una mesa y 4 sillas. Una vez instalados hemos planteado hacer dos grupos, unos quieren visitar la zona y hacer turismo fotográfico y otros actividades deportivas, montaña y escalada en hielo, todo dependerá de las condiciones meteorológicas y del estado de las carreteras por acumulación de nieve.

Os iré contando nuestras, sensaciones y peripecias…

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Tromsø la capital del Norte Noruego, en invierno

¿Qué es la noche polar?

Es la noche eterna, en la que los días pasan sin luz del Sol. Este efecto es debido a la inclinación del eje de la Tierra, por ello, en el Polo Norte Geográfico (por donde atraviesa el eje terrestre), los rayos solares no alcanzarán este punto durante seis meses al año, no habrá ni amanecer (orto) ni puesta de Sol (ocaso). Conforme vayamos bajando de latitud,’viajando hacia al Sur’ ese tiempo de oscuridad será menor, llegando a casi tres meses en el Circulo Polar Ártico. En la zona que vamos a visitar de Noruega ocurre este hecho astronómico, nos encontraremos entre el límite de la oscuridad casi total y muy poca luz de día. En verano, la circunstancia será al revés, los días son perpetuos sin puesta de Sol (ocaso).

El dato curioso, es que en invierno la Tierra se encuentra más cerca del Sol, aunque las distancias entre el Sol y la Tierra son irrelevantes, es decir, las estaciones más frías o cálidas no las define esta distancia, si no el ángulo de incidencia de los rayos solares sobre el planeta azul.

http://www.lainformacion.com/ciencia-y-tecnologia/por-que-hace-mas-calor-en-verano-si-el-sol-esta-mas-lejos-de-la-tierra_FvA5Ygz3SzkgslOJkDYEY4/

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El 21 de diciembre el Sol alcanzó su mínima declinación o declinación negativa, encontrándose la Tierra más cerca de Él (perihelio). Su posición con respecto al Ecuador Celeste es de -23º 27′, este dato es importante, ya que define una ‘línea circular’ o uno de los paralelos importantes de la Tierra, el Circulo Polar Ártico, y si lo restamos a la latitud máxima, es decir, +90º nos dará  su latitud 60º 33′  Norte. Nuestra posición estará en el paralelo 69ºNorte, si lo comparamos con la latitud que tenemos en Badajoz unos 38º Norte ‘zona templada’, querrá decir que nos encontraremos en la llamada zona fría del Planeta.
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Sobre el autor José Trejo
Autodidacta, soñador, entusiasta y aprendiz de Aventurero y navegante. Observador y sensibilizado por nuestro planeta y los habitantes de lugares inhóspitos, buscador de experiencias y maestros en otros mundos y culturas, que me ayuden a entender otras realidades. Con la necesidad de compartir con otros a través de mis ojos, las visiones, aprendizajes, aventuras y desventuras. Pretendido contribuir con mis vivencias una concienciación de lo efímera que es la belleza que nos rodea, en este maravilloso planeta y sus entornos naturales tan sensibles. Así nace un extremeño en el ártico.