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Fecha: marzo, 2017
A la caza de las luces del Norte. Segunda parte
JoseTrejo 22-03-2017 | 5:22 | 0

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Ninon de Lenclos

 

Después de nuestro viaje a Noruega en busca de esas preciosas luces polares, no he podido evitar recordar aquel sueño hecho realidad años atrás llamado “aurora boreal”, por eso quiero escribir esta nueva entrada como segunda parte, de “A la caza de las luces del Norte”

Para hacer este nuevo capítulo me he servido de una colección de fotos de auroras que he ido “mendigando” a lo largo de los años a mis amigos y compañeros con los que he compartido días de aventura en el ártico. Aquí os mostraré algunas de ellas.

¡Jose! ¿Allí donde vas hay auroras? ¿Dónde se pueden ver? ¿Qué son?…y así muchas más preguntas.

Trataré de responder a todas estas cuestiones y curiosidades, pero sobre todo para que sirvan estas palabras y fotos como una pequeña ayuda o empujón a alguno para lanzarse a la caza de las escurridizas luces polares.

Fiordo de Tasermiut, Groenlandia. Una extraña luz asoma en el ocaso del Sol, vemos que atraviesa toda la cúpula celeste de Oeste a Este, es de color blanco y va cambiando a un tono verde brillante. Foto de Alex Eggermont 2016

Comienza el baile de los vientos del Norte

Son finales de agosto de 2011.

Se sienten voces y agitación a lo lejos, el lugar que nos encontramos más bien parece la luna, estamos en un yermo y alejado campamento de dunas de fino polvo color gris y solitarios bloques erráticos de roca, lejos de la civilización. El silencio nocturno se rompe a veces por unos lejanos y atronadores derrumbes, provocados por grandes masas de hielo que caen desde gran altura hacia el mar. Nos hallamos en un lugar inhóspito donde siempre sopla una helada brisa por las noches. Dani ha dado la señal pero sin antes preguntar a Javier, nuestro maestro

-¡Sí! lo que acabas de ver es el inicio del baile, ciertamente.

Sentenció.

Corre ves a avisar a todos!

Dijo a Dani.

Hacía un par de semanas que no regresaba a este apartado campamento yendo de aquí para allá, más ensimismado con mis cometidos y sin mucho interés por verlas, ya que hacía días que estaba nublado y era habitual la lluvia fina por la zona. Se corrió la voz de que esa misma tarde el tiempo estaba estabilizándose, incluso se dejó ver el Sol después de muchos días.

Me comentaron que noches antes vieron unas tenues manchas blancas parecidas a nubes y que era difícil distinguirlas. Esa noche una fresca brisa soplaba constantemente moviendo la masa nubosa. Después de casi dos meses expectantes al fin había muchas posibilidades de ver nuestras primeras auroras, lo estábamos ansiando todos ¿se materializaría ese sueño aquella noche?

Aunque todavía la claridad del Sol afectaba al firmamento tardando en oscurecer, desde un transparente cielo estrellado las luces del Norte llegaron, comenzando a caer tímidamente en la noche ártica.

Salimos sobresaltados de nuestras tiendas dando tropezones, más pendientes de mirar el firmamento que evitar los obstáculos. La excitación se apoderaba de todo el campamento, donde estábamos más novatos que expertos, correteando y mirando hacia todos lados de la esfera celeste,

¡¿Dónde?! ¡¿Dónde?! ¡¿Dónde están?!

Uno riñe a alguien en medio de la oscuridad

¡apaga la luz que llevas que no vemos nada!

Reconozco una voz, es la de Javier

¡mirar al Norte siempre hay que mirar hacia el Norte, es por donde aparecen!

Tratamos de identificar la constelación que guiará las miradas hacia ese punto, era cuestión de hallar a la majestuosa Osa Mayor, entre miles de estrellas pero aun así fue fácil de identificar. Reconocidos los astros Dubhe y Merak, trazamos una línea imaginaria extendiendo la prolongación entre ellas, y allí estaba la Estrella Polar, al fin el punto cardinal que buscábamos.

Al principio nuestras miradas eran de sospecha, creíamos que podrían ser simples cirros o nubes de altura, pero se iban transformando en curiosidad y en un rato en asombro, poco a poco ante nosotros estaba apareciendo una ancha línea blanca flotando en el firmamento, que al cabo de un rato, fue cogiendo más grosor, era una Corona Aural que atravesaba de lado a lado el horizonte, iniciando el sutil baile de las luces del Norte o Aurora boreal ¡al fin!

Sonrisa de satisfacción y “piel de gallina”, nos mirábamos los unos a los otros buscando la misma sonrisa de complicidad y entusiasmo, estábamos viendo nuestra primera aurora polar. La expectación iba en aumento, cada vez se veían más auroras, apareciendo y desapareciendo constantemente, cambiando de color e intensidad, a veces como cortinas llevadas por la brisa, otras largas y homogéneas manchas en el firmamento,  incluso largos tentáculos que caían sobre nuestras cabezas, que daba la impresión que nos iban a atrapar.

-Mira aquellas, por ahí ¿las ves?

-Ohhh aaaaala

Al rato, otro avisaba de una nueva aurora que aparecía desde lo alto del campo de hielo, más bien pareciendo una sinuosa autopista de varios carriles.

Eran más de la una de la madrugada y estábamos helados,  pero ¡qué más daba! aunque nos afectaba el frío seguíamos correteando de aquí para allá, para absorber todo aquel maravilloso acontecimiento natural.

Al final el cielo se volvió verde fluorescente ¡inmenso! y no había nada comparable con la emoción que sentíamos, “estamos en otro planeta” dijeron algunos impresionados por lo que vivimos, el espectáculo fue inolvidable.

 

Groenlandia paralelo 59º Norte. Las intensas auroras iluminan la silueta de las montañas en la ciudad de Qaqortoq. Se ve la constelación de la Osa Mayor y trazando una línea imaginaria entre las estrellas Dubhe y Merak se encuentra la estrella Polar, la que nos ayuda a identificar el punto cardinal Norte. Foto de Seve 2011

Aquí os dejo algo más de información para que localicéis La Polar y encontrareis el Norte.

http://sailandtrip.com/estrella-polar-la-osa-mayor/

Campamento del fiordo de Qalerallit, la gran aurora desaparece sobre el Inlandis o casquete polar de Groenlandia. Foto de Jenny 2015

Algún dato técnico sobre las Auroras Polares

En pocas palabras…Todo comienza en el Sol, las erupciones solares desprenden a gran velocidad y a altísimas temperaturas partículas altamente energéticas y que poseen, además, carga eléctrica, a esta corriente de partículas se le llama viento solar. Cuando este viento solar es captado bajo la influencia del campo magnético terrestre, alcanza las capas más altas de la atmósfera (ionosfera), algunas de estas partículas son atraídas hacia los polos de la Tierra.

Las partículas de viento solar, al chocar con los gases de la ionosfera cayendo desde una altura de 100 kilómetros aproximadamente comienzan a brillar, produciendo colores como, verde, rojo, azul, violeta y amarillo, dependiendo de los diferentes compuestos de la atmósfera, oxigeno, nitrógeno etc.

¿Desde qué parte del planeta pueden verse? El viento solar  crea un cinturón ovalado  atraído  por el campo magnético hacia lo polos rodeándolos, por ello no es necesario estar en el Polo para verlas. Hay más probabilidades cerca de los círculos polares Ártico y Antártico, entre los paralelos 54 y el 70 aproximadamente. Las más intensas suelen ser las del hemisferio Boreal.

Dato curioso, debido a la gran intensidad geomagnética producida por la Tierra se han llegado a avistar en la cornisa cantábrica.

Las zonas en las que con mayor frecuencia se pueden observar las auroras corresponden a anillos o, mejor dicho, a óvalos centrados en los polos magnéticos

Mejores lugares en invierno y verano

Las podremos ver en diferentes lugares del planeta, tanto invierno como a finales de verano. En el Norte las llamadas Auroras Boreales, y en el Sur las llamadas Auroras Australes.

Laponia Noruega Paralelo 70º Norte, foto de Juampe Trejo invierno de 2017

 

Los lugares más accesibles para el avistamiento en invierno en el hemisferio Boreal, es entre los meses de finales de octubre hasta marzo. En todo el Norte de Escandinavia, en las localidades Noruegas de Tromsø, Alta, isla de Senja, Islas Lofoten y la provincia de Kirkenes.

Rovaniemi y Sodankylä en Finlandia.

En la mitad del Ártico canadiense como en la localidad de Nunavut y Territorios del Norte.

En Alaska centro y norte, en la localidad de Saskatchewan.

En Islandia en Invierno y a finales de verano en Akureyri, Reikiavik, Vik.

En el Sur de Groenlandia tanto en invierno y como al final de verano, entre la localidad de Kangerlussuaq y hasta Nanortalik.

Las auroras Australes son algo más inaccesibles de ver, ya que la tierra no alcanza el Círculo Polar Antártico, pero aun así, hay probabilidad de verlas en el Lago Tekapo isla Sur de Nueva Zelanda, en la isla de Tasmania de Australia y el extremo Argentino. Siendo la mejor zona para verlas pero menos accesible, la propia Antártida.

 

PARA MÁS INFORMACIÓN CONSULTAR AQUÍ

http://www .tierraspolares.es/

http://tasermiutgreenland.com/

http://greenland.net/

 

Campamento en el Fiordo de Qalerallit (Groenlandia). La corona Boreal desaparece y da paso las auroras como cortinas de color verde fluorescente de polvo solar cayendo, incluso se refleja en el agua del fiordo como si fuera en un espejo. ¡Estremecedor!. Foto de Seve 2011

 

Península de Nuugaarsuq, Groenlandia. Debido a la gran intensidad, podemos ver las luces del norte a través de las densas nubes de ventisca. Foto de Qivi 2012

Leyendas Esquimales

Assarneriq o juego de pelota. Los esquimales de la costa oeste de Groenlandia creían que las almas de los muertos o bien penetraban en la tierra, o bien se sumergían en el océano, o bien ascendían al cielo. Al ver estas extrañas luces en el cielo creían que las almas que decidían por el camino celestial, se las podía contemplar por la noche jugando a la pelota con el cráneo de una morsa.

En el folclore esquimal, creen que la aurora produce sonidos, estos son causados por el paso de las almas sobre pequeños montones en la nieve helada.

Muchos esquimales creían ser capaces de oír el sonido de las luces del norte. Es posible imitar dicho sonido silbando; de este modo, dentro de la mitología local, se puede hacer que la aurora se acerque para susurrarla mensajes que serán enviados a los muertos.

En el folclore de los esquimales del este de Groenlandia. Las luces del norte pueden ser llamadas “alugsukat”,que significa nacimiento secreto.

Fuego de campamento, infinidad de auroras nos acompañan la última noche de la temporada. Silbamos para atraerlas. Foto de Qivi 2012

Algunas recomendaciones para ver las auroras

-Como siempre digo, estamos a merced de las condiciones naturales, es muy difícil proporcionar detalles exactos sobre estos acontecimientos, por ello hablaremos de probabilidad de avistarlas.

– Causas: Actividad del Sol, intensidad geomagnética de la Tierra, el volumen de viento solar, los gases de la atmósfera y la nubosidad meteorológica.

-Constantemente están llegando partículas procedentes del Sol pero no las podemos ver si es de día.

Existen paginas wed donde consultar la probabilidad de la corriente de viento solar.

Foto para TIERRAS POLARES desde el fiordo de Uunartoq, Groenlandia. Foto de Alex Eggermont 2016

Recomendaciones para fotografiarlas

El espíritu de los vientos puede ser también muy caprichoso

Cuanta más contaminación lumínica peor las veremos, así que lo mejor es apartarse de las ciudades, la Luna suele tener también un efecto negativo, dependiendo de la intensidad de la aurora.

No se necesita ningún equipo de observación especial, excepto los ojos abiertos.

Si deseas fotografiar la aurora boreal, necesitaras una cámara adecuada. La mejor elección es una cámara reflex (SLR) cuya velocidad de obturación pueda ser elegida manualmente.

Los tiempos de exposición generalmente varían, entre 10 y 30 segundos cuando se utiliza un ASA de 400. Normalmente, una exposición más larga no merece la pena porque las estrellas ya no aparecerán como puntos. En su lugar, formarán líneas cortas o arcos debido a la rotación de la tierra.

Sin un buen trípode resulta muy difícil mantener la cámara en la posición exacta durante todo lo que dura la exposición; y quién quiere mirar una foto borrosa. Con un cable exterior podrá evitar muy sencillamente mover la cámara al comienzo de la exposición.

Groenlandia paralelo 60º Norte. La cúpula celeste encendida de colores fluorescentes verde, amarillo y rojo. Foto de Carmen 2016

Montaña de Napasorsuaq, fiordo de Tasermiut Groenlandia. Foto de Tato Esquirol 2016

Aquí os dejo unas imágenes en movimiento o Timelapse y un par de vídeos de auroras espectaculares.

Timelapse desde Tassiusaq – Groenlandia  de Juan Carlos Casado, del proyecto Shelios.

https://www.instagram.com/p/BRlOHlkFtoP/

Observatorio de las auroras boreales isla de Senja – Noruega

https://www.facebook.com/1681925192133903/videos/1826975537628867/

Avistamiento Aurora Austral, desde la isla de Tasmania – Australia

https://easy.viajes/la-aurora-austral/

 

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A la caza de las luces del Norte
JoseTrejo 06-03-2017 | 11:09 | 0

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John C. Maxwell

La aurora es caprichosa

Un par de detalles, la aparición de las auroras polares es un acontecimiento natural, y como tal puede que lo veamos o no. Las variables son muchas, os cito algunas: intensidad y masa del polvo solar, variación e intensidad del campo magnético terrestre, nubosidad meteorológica, claridad solar, época del año etc.

Otro detalle, no quedarse dormidos…!

En nuestro pequeño gran viaje a Noruega, la aurora Boreal nos dio un tenue recibimiento entre las nubes y desapareció durante días.

La fugaz aurora, foto tomada por Juampe.

Tromsø y alrededores, suele estar considerado por muchas empresas del sector turístico y revistas de ciencia y naturaleza como National Geografic, como uno de los mejores lugares para observar la majestuosidad de las Auroras Polares en invierno, incluso en muchísimas páginas web indican los niveles de probabilidad para observar las venidas del viento solar causante de la aparición de las auroras polares en nuestra atmósfera. Utilizando un lenguaje muy bien pensado, y usando vocablos en inglés  como GO! (ir o salir) o TRY! (inténtalo), los turistas se lanzan a las carreteras en ‘furgonetas caza auroras’ repletas de artefactos  fotográficos, ilusionados en una carrera frenética para ir a los supuestos mejores miradores donde realizar la ‘foto de tu vida’

He de decir, que para embobar y hacer caja a los turistas cegados por tanta foto y anuncio de auroras por todos lados, tratan de endulzarte el pico con los partes meteorológicos algo más optimistas, o al menos los vinculados a las webs de auroras. Anécdota, preguntamos al chico de la recepción del camping sobre la posibilidad de ver auroras ese día, él respondió con tanto entusiasmo que casi convence a mi hermano, miré al chico y sonreí… . No me considero meteorólogo o ni parecido, pero era evidente que ese día no las veríamos, incluso ni el resto de los días, solo bastaba asomarse a la calle y mirar hacia arriba para saberlo y ver la acumulación de nieve caída que constantemente era apartada por las quitanieves.

Uno podría pensar que el norte de Noruega solo ofrece ese acontecimiento natural, o mejor llámemosle ‘producto turístico’. El norte de Noruega en invierno es mucho más que la simple observación de las auroras, es un estado donde se acentúan las diferencias de nuestro ‘mundo’ con el mundo ártico, más allá del Círculo Polar en invierno. De paisajes bucólicos nevados proyectándose la luz  por las estrellas en el blanco níveo de la nieve en los ‘días’ despejados de la noche polar.

Ciudad de Tromsø a medio día, se puede observar que hay mucho más que esperar horas a que se vaya la gran nubosidad y aparezca la posible aurora boreal para hacer “la instantánea”. Foto realizada por Juampe, elegida por un grupo como embajador de Tromsolove de Instagram, además de ser publicada en un periódico Noruego.

Al final supo plasmar lo mágico de este bello lugar sin la ayuda de las caprichosas luces del norte. Foto de Juampe https://www.facebook.com/Picado-Phototravel-689640344510246/?fref=ts     

 Instagram, Embajador de la página https://copysta.com/profile/tromsolove/2262634953/

Impresiona no ver el astro Rey en los días que estuvimos, sobretodo siendo de sangre mediterránea, acostumbrados a otro tipo de situaciones también extremas pero tan contrarias, como los intensos días azules llenos de colores al contrario de los días sin apenas luz solar monocromos de los bosques de abedul ártico boreal.

Lo más curioso fue comprobar cuando volvimos a pisar tierra española, la intensa luminosidad del atardecer en la península ibérica, la cual nos provocó molestias oculares y algún que otro dolor de cabeza por esto mismo. Un detalle, durante  nuestra estancia allí, las cámaras de fotos de los móviles se volvían algo locas por no encontrar suficiente luz para hacer fotos sin que estas no salieran borrosas o movidas, debido a la escasez de luz natural y falta de algún trípode.

¡La isla de Tromsøya a nuestros pies! estamos a 10 grados bajo cero, pero el frío que nosotros sentimos en la cara es más bajo debido al viento de 25 km/h que sopla del continente procedente de las montañas del interior. Hemos subido con raquetas hasta el punto más alto de la montaña en la cota llamada Fløya de 671 metros. El reloj marca las 15:45 de la “tarde “o de la noche polar.

 

El equipo “B” Juampe y Antonio, como al final nos denominábamos, preparándose para hacer una foto en un fiordo helado.

 

Nuestro fotógrafo en acción tomando una instantánea a un escalador en hielo.

Campamento y trineo de renos de la etnia Sami en la Isla de Ringvassøya, Laponia Noruega. Foto de Juampe.

Camping de Tromsø, la densa nubosidad duró más de una semana, proporcionado una gran cantidad de nieve y paisajes llenos de encanto por cualquier rincón.

Rafa y yo componentes del equipo “A”, disfrutando del silencio del camino, al darnos la vuelta vemos que el esfuerzo de andar enterrados en nieve polvo da unos estupendos frutos, nos sorprende el majestuoso paisaje que dejamos a nuestras espaldas. Ir descubriendo el lugar paso a paso nos acentúa más y más nuestra curiosidad. La oscuridad implacable nos quiere ocultar la vista pero seguimos hacia adelante hasta meternos en una densa y peligrosa ventisca ayudada de la noche, nos deja literalmente cegados por “el whiteout” (tormenta de nieve).

Debemos tomar la decisión de darnos la vuelta rápidamente, estamos perdiendo visibilidad por la niebla y la nieve que nos está azotando, la temperatura ha caído en picado -6, -8 y bajando. Debemos sacar la brújula y tomar el rumbo de la única referencia que vemos, es una línea de postes de alta tensión que baja al valle para ir siguiéndola casi a tientas.

Cumplir el sueño de ver una aurora boreal o viajar donde viven. Guiando a un  fantástico grupo del viaje “Maravillas de Groenlandia” en el campamento de Fletanes, Fiordo de Qalerallit Groenlandia, finales de agosto 2011 ¡sueño cumplido!. Foto de Seve.

ESTA ÚLTIMA FOTO DEDICADA A MIS COMPAÑEROS DE VIAJE, ME HUBIERA GUSTADO HABER HECHO OTRA IGUAL.

http://www.tierraspolares.es/viaje-10_groenlandia-maravillas-de-groenlandia-/

Aquí os dejo un par de grupos de aficionados a la fotografía en Noruega.

https://www.facebook.com/groups/finnmarkibilder/

https://www.facebook.com/groups/349495561863890/

 

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Sobre el autor José Trejo
Autodidacta, soñador, entusiasta y aprendiz de Aventurero y navegante. Observador y sensibilizado por nuestro planeta y los habitantes de lugares inhóspitos, buscador de experiencias y maestros en otros mundos y culturas, que me ayuden a entender otras realidades. Con la necesidad de compartir con otros a través de mis ojos, las visiones, aprendizajes, aventuras y desventuras. Pretendido contribuir con mis vivencias una concienciación de lo efímera que es la belleza que nos rodea, en este maravilloso planeta y sus entornos naturales tan sensibles. Así nace un extremeño en el ártico.