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Fecha: junio, 2017
El adiós de un témpano de hielo
JoseTrejo 21-06-2017 | 1:51 | 0

Volviendo a mis aventuras en el Sur de Groenlandia y aprovechando la coyuntura de la primera y temprana ola de calor que estamos viviendo en Badajoz, quiero mostraros algo, haciéndome eco del cambio tan rápido que está sufriendo el planeta.

 

Quién no se ha preguntado alguna vez cuánto tarda en derretirse un iceberg de tamaño medio, jejeje a mí me picó la curiosidad… Hice una apuesta sobre el tiempo que tardaría en derretirse ¿ganaré?

Así que, aquí tenéis el resultado.

Bueno, como siempre, algunos datos que nos ayudarán a entender mejor los detalles.

A comienzos del verano en el Sur groenlandés (finales de junio hasta mediados de agosto), las temperaturas son inusualmente altas, llegando  a alcanzar cifras de 21º centígrados.

Otro dato, la temperatura del agua del mar en la costa puede ser de 8º C, y en el interior de los fiordos un par de grados más aproximadamente. La temperatura mínima del agua se encuentra siempre cerca de los frentes glaciares llegando a ser de entre 1º hasta -1º centígrados.

Más datos, ¿Cómo se hace un iceberg? El “nacimiento” del hielo se hace través de capas de nieve o de agua congelada por bajas temperaturas. Si es de origen glaciar es por capas de nieve, que se van comprimiendo mientras libera el aire en su interior, hasta volverse muy denso y compacto. En tierra se llaman seracs y cuando son arrojados al mar y dependiendo del tamaño y más características, Growler, bergy bit, iceberg etc. Nuestro protagonista es de la clase Blocky Iceberg (témpano con la parte superior plana y paredes verticales empinadas).

http://www.divulgameteo.es/fotos/meteoroteca/Nomenclatura-OMM-hielo-marino.pdf 

Último dato, el reportaje fotográfico que realicé fue en una isla llamada Nanortalik, situada cerca de mar abierto donde le afecta la corriente marina del Labrador, siendo una corriente fría.

Aquí tenemos el protagonista de esta historia.

Día 13-07-2016. Aquí tenemos el protagonista de esta historia. Ha llegado hace pocos días procedente del Este de Groenlandia, arrastrado por una corriente fría del mismo nombre, ayudado por un gran temporal de viento y grandes olas.

A este témpano de hielo se le puede llamar también iceberg, ya que sobresale de la superficie más de 5 metros, y éste los tiene, además de una longitud de unos 35 metros. En primer plano aparece un velero de 44 pies (14 metros de eslora), aunque nuestro protagonista está algo más alejado, deja ver su imponente magnitud.

El gran iceberg, ha llegado a este punto empujado por los templados vientos catabáticos procedentes del Este. Está atrapado en el entramado de escollos rocosos que hay a su alrededor.

Es hora de marea alta, y aún así queda varado al fondo seguramente por el tamaño que tiene bajo el agua.

Día 18-07-2016

Día 18-07-2016. Es marea baja. El bloque de hielo deja ver su parte sumergida apreciándose una línea blanca en la superficie, se observa también la línea de flotación que está algo derretida por la diferencia de temperatura con el agua del mar.

Al ser marea baja, el nivel del agua ha bajado lo suficiente como para que quede encallado en el lecho de rocas.

 

kkkk

Día 25-07-2016. Se pone el sol y puedo verle desde la ventana de mi casa, está muy cerca del muelle de las barcas pequeñas.

Para proteger los puertos de la entrada de los sigilosos témpanos de hielo, las autoridades colocan grandes maromas y cables  de acero de gran diámetro sujetos a bollas para que floten, sujetándolos a tierra en las bocanas de entrada, a fin de parar estas moles, ya que en muchas ocasiones han provocado grandes destrozos a su paso en las embarcaciones e instalaciones.

Día 30-07-2016.

Día 30-07-2016. En primer plano vemos la línea de seguridad de la bocana del puerto con sus bollas, indicando la presencia de un cabo para proteger la entrada.

 

Día 04-08-2016

Día 04-08-2016. Las altas temperaturas y las copiosas lluvias de un frente cálido han acelerado su descomposición de forma dramática.

 

Llega otro iceberg a la bahía al atardecer

  Luz del Sol de medianoche. Atardecer en la bahía, han llegado nuevos bloques de hielo del último temporal.

Día 05-08-2016Amanece en Nanortalik, el bloque se ha girado de nuevo por el movimiento de la marea

Día 05-08-2016. Amanece en Nanortalik, el bloque se ha girado de nuevo por el movimiento de la marea, sigue encallado en el fondo.

 

ha habido una explosión

05-08-2016. Poco a poco se está disgregando en pequeños témpanos, son los llamados bergy bits junto a lo que solemos  llamar Ice soup o “sopa de hielo”. Estos trozos vagarán a la deriva por las corrientes. Se vuelven más peligrosos para las pequeñas embarcaciones de fibra al no poderlos ver bien.

el Sol calienta el hielo

El Sol es determinante a la hora de descomponerse un iceberg. El aire comprimido en el interior a grades presiones, trata de expandirse por el calentamiento de los rayos solares, debido a la gran energía que pueden llegar a acumular aparecen grietas que pueden unir las microscópicas burbujas de aire, llegando a explosionar repentinamente y por simpatía entre ellas. En las tardes soleadas es más común ver derrumbes de hielo por este motivo y en las noches, se escuchan sus quejidos.

comparacioón velero hielo

Comparación de un velero con un pequeño témpano de hielo.

Día 10-08-2016

Día 10-08-2016. Mañana lluviosa, otro factor que acelera la desaparición del hielo. Al ir perdiendo su masa debido a pequeños desprendimientos, el bloque trata de girar buscado un nuevo centro de equilibrio. Cuando se vuelven con formas redondeadas, son poco estables y suelen rotar. Vemos varias líneas de flotación que lo han ido derritiendo al tratar de equilibrase. Son altamente peligrosos en esta etapa para las pequeñas embarcaciones que pasen cerca.

derretido

Día 13-08-2016. Ha pasado un mes desde que lo ví por primera vez, y este es su tamaño, derretido. Comienza a desplazarse a la deriva de nuevo.

Día 20-08-2016 se aleja

Día 20-08-2016. Se aleja, tiene el tamaño de una “furgoneta”, ha perdido tanta masa que ya no lo sujeta el fondo marino, las corrientes y la brisa del Este lo seguirán moviendo hasta un final que será breve.

 

En apenas un mes y medio ha desaparecido la gran mole de hielo. La temperatura del agua al final del verano ártico es máxima, pudiendo llegar a 10º centígrados. la templada lluvia y las altas temperaturas han hecho desaparecer todos los icebergs de la zona a mediados de agosto, cosa excepcional contada por los lugareños, los cuales han llegado a ver el mismo iceberg atrapado en la capa de hielo en invierno en épocas pasadas.

En algunas zonas del norte, la única manera de obtener agua dulce “líquida” en invierno es utilizar este recurso, tomar el hielo de los bloques que quedan atrapados sobre la superficie helada del mar y derretirlos en pequeñas centrales térmicas.

¿Quién pensaría que este enorme bloque iba a durar tan poco? aposté que duraría hasta mediados de septiembre…y perdí.

 

¡FELIZ ENTRADA DE VERANO DE 2017!

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Rumbo de colisión
JoseTrejo 19-06-2017 | 11:08 | 0

<<Dicen que las pesadillas son peores cuando se vuelven realidad>>

Hacía bastantes días que no incluía entradas en el blog y continuar con el diario de la travesía del Atlántico. Ensimismado andaba en mis estudios para terminar mi titulación náutica o lo poco que me queda.

Uno de los motivos por los que me embarqué en esta aventura fue para coger verdadera experiencia en navegación oceánica, o como pone en el título náutico “Capitán de Yate” sin limitaciones, en el que estoy a punto de finalizar… La normativa exige 48 horas embarcado y programar una derrota o rumbo de viaje a un destino como única práctica, cosa que me parece insuficiente después de haber vivido y comprobado en primera persona una travesía oceánica.  Desde siempre me ha parecido que estudiar un libro de texto y “aprobar” un examen tipo test con sus estúpidas preguntas “trampa” y un fin de semana de prácticas no ayudará mucho a la hora de enfrentarse a los pormenores de una travesía en alta mar o en medio de una galerna…sería una locura creerse algo que no se es aunque lo ponga un trozo de papel ¿no?

Vientos de Fuerza 7 levantan borreguitos en las crestas de las olas.

Vientos de Fuerza 7 levantan borreguitos en las crestas de las olas.

Hasta tres días estuvimos subidos en aquellas grandes olas, que continuamente hacían que el barco tuviera que corregir constantemente su rumbo debido a los zigzags yendo escorados, y apoyados sobre grandes rampas de tempestuosa agua que nos hacían orzar (derrapar). Gracias a que la embarcación llevaba  instalado un piloto automático conectado al sistema hidráulico de gobierno, corregía casi instantáneamente los latigazos moviendo la gran pala del timón.

Hora tras hora, nos libramos del intenso y difícil esfuerzo de manejar la rueda e ir luchando por corregir los azotes de la mar en una navegación de empopada. Manu llegó a agradecer al piloto automático el gran trabajo mecánico del que nos estábamos librando. Aunque a veces las cosas se le complicaban a la máquina, sobretodo cuando el viento arreciaba y trataba de tumbarnos más de la cuenta, entonces había que tomar la rueda del timón.

Aquellos días se hacían largos, parecíamos una pequeña nuez en una centrifugadora. Las noches eran frías y con bastante humedad, aunque solamente teníamos que estar atentos de la pantalla del radar y ayudar a trimar las velas, el cansancio hacía mella. Antes de anochecer y como de costumbre, arrancamos el motor del barco para poder cargar las baterías y así asegurar el suministro eléctrico al piloto automático, y al alumbrado para ser vistos.

Otro elemento imprescindible durante las guardias era la pantalla del Chartplotter  o más comúnmente GPS , aunque en este, el sistema era algo más sofisticado ya que incluía además el sistema AIS (Sistema de Identificación Automática) que detectaba barcos en las inmediaciones.

Trayecto de nuestro barco, cuando es captada la señal de radio VHF, ya estamos visibles en los mapas!

Trayecto de nuestro barco cuando es captada la señal de radio VHF, !ya estamos visibles en los mapas!

http://sailandtrip.com/que-es-el-sistema-ais-sistema-de-identificacion-automatico/  

-Sencilla Web donde poder buscar nuestro barco, dando el nombre y la nacionalidad https://www.marinetraffic.com/es/ais/home/centerx:-12.0/centery:25.0/zoom:4

Manu y Mikel detectan en la pantalla del radar, un buque mercante que viene a rumbo contrario al nuestro, como aparece el distintivo de llamada del navío en el sistema AIS, llamarán para que varíe su derrota (dirección). Foto de Elena

Manu y Mikel, detectan en la pantalla del radar un buque mercante que viene a rumbo contrario al nuestro, como aparece el distintivo de llamada del navío en el sistema AIS, llamarán para que varíe su derrota (dirección). Foto de Elena

A veces lo desconocido alimenta la imaginación hasta tal punto que hace reales los miedos. Despertar de una pesadilla que nos mantiene en vilo y de repente incorporarse sobresaltado, hasta darse cuenta uno que solo era eso, un mal sueño. Pero ¿qué pasaría si lo que estamos viviendo fuera real?

Lunes 25 de abril

La mar de fondo está remitiendo, Manu baja a la cocina para prepararse una sopa, está de guardia. Mientras, en la pantalla del chartplotter ha visto que está al alcance del radar un buque portacontenedores de 200 metros de eslora (longitud) navegando a 17 nudos, tres veces la velocidad del velero.

Sentado cómodamente en cubierta, sigue la trayectoria del portacontenedores en la pantalla, el sistema le da la hora de cuando nos rebasará y por qué costado lo hará. Mientras tanto poco a poco todo el mundo terminamos de cenar y cada cual se va a descansar.

Casi es medianoche, Manu, con un golpe de vista,ya ve las luces del gran buque, está a unas 3 millas solamente  por la amura de estribor. Vuelve a revisar el cata vientos y trima la vela mayor, al rato vuelve a mirar la pantalla del radar, algo le llama la atención cuando mira por la borda, ve otras luces a lo lejos, esta vez desde el costado de babor. Algo no cuadra, piensa, vuelve a mirar y revisa la pantalla, ve que sigilosamente nuestro barco ha dado una vuelta completa cambiando el rumbo en sentido contrario, asombrado, mira el indicador del piloto automático, este se ha vuelto loco, Manu no sabe lo que está pasando, toma el timón para ver qué ocurre y nota atónito que éste no responde, el barco está girando como una peonza en todas direcciones en medio de las olas.

En la pantalla vemos otros dos buques en vuelta encontrada o a rumbo de colisión, que pasan cerca, nosotros somos la flecha.

En la pantalla vemos otros dos buques en vuelta encontrada o a rumbo de colisión, que pasan cerca, nosotros somos la flecha.

Mientras tanto el buque sigue su dirección al 276º. Sin darnos cuenta, el timón del velero ha ido suelto el tiempo suficiente como para ponernos a rumbo de colisión del mercante. Manu avisa por radio al gran portacontenedores para  que varíe su ruta, ya que nosotros estamos a la deriva por el fallo del timón y no podemos maniobrar.

De repente noto una estridente luz en la cara y la voz en alto de Manu,

-Chicos hay que levantarse tenemos un problema, estamos sin gobierno y un mercante nos está dando alcance. ¡Subid pronto!

En el más completo aturdimiento nos levantamos, creyendo que es una broma o una pesadilla, pero ésta vez es real. Saltamos del camarote y subimos a cubierta.

-¡hay que recoger la génova para que el velero pierda velocidad! nos indica.

Al soltar la escota, ha quedado sin control peligrosamente la gran vela dando bandazos con riesgo de que se destroce, Manu corre a la proa para tratar de enrollar la vela a mano nuevamente.

-El enrollador de la génova está atrancado Jose! Grita.

Dejo de pulsar el botón del winche eléctrico del cabo de recogida de la vela, y de un salto me planto en la cocina a por un cuchillo para tratar de cortar el cabo trabado.

A su vez el puño de escota de la génova (una anilla de acero del tamaño de una pelota de tenis al que se amarra el cabo que la tensa) da latigazos buscando la cabeza de alguno para romperla y lanzarlo por la borda en mitad de la noche.

-¡Al carajo! Venga todos al camarote de popa, creo que sé lo que ocurre, se ha desconectado el brazo del timón. Dice Manu.

Todos corriendo tratamos de sujetarnos a lo que vamos encontrando en medio de la oscuridad, yendo a trompicones por la cubierta hasta llegar al camarote, comenzamos a desmontar el cuarto para acceder a la escotilla del espejo de popa donde está el mecanismo de gobierno del velero.

Con Manu, luchando por arreglar la avería. Elena nos va pasando las herramientas y arriba en la cubierta está Juanjo agarrado a la palanca de fortuna sujetando el timón, para poder bloquearlo y no nos aplaste las manos en el reducido espacio que tenemos para poder reparar la avería. Foto de Elena

Con Manu, luchando por arreglar la avería. Elena nos va pasando las herramientas y arriba en la cubierta está Juanjo, agarrado a la palanca de fortuna sujetando el timón para poder bloquearlo, y no nos aplaste las manos en el espacio tan reducido que tenemos para poder reparar la avería. Foto de Elena

Espacio reducido, donde el brazo del timón nos podía aplastar las manos.

El lugar es mínimo, el brazo del timón amenazante nos puede aplastar las manos.

El camarote de popa es un auténtico desastre, herramientas, tablas y demás trastos ruedan mientras la mar nos azota de un lado al otro. Al no tener control sobre la dirección del barco se queda peligrosamente atravesado a merced de las olas.

Una vez bloqueada la pala del timón, queda la difícil tarea de atornillar el mecanismo que se soltó en ese espacio tan pequeño y peligroso. Unos milímetros más, observo, va ser muy difícil poder colocarlo, mientras, miro la camiseta de manga larga que me regaló mi madre para el viaje, pienso en ella y en el lío que estamos metidos después de varios intentos infructuosos por conectar la pieza averiada.

Juanjo, arriba, agarrado como puede a la palanca de fortuna y bloqueando el vaivén del gran timón, ve pasar cerca el buque que un rato antes nos estaba dando alcance. Seguramente se han quedado extrañados al vernos en su pantalla, viendo los giros que da el velero junto a ellos…

– ¡Ya se está alejando el barco ! Grita aliviado mientras sujeta fuertemente la barra de hierro.

Llevamos bregando con la dichosa pieza hace rato y no hay manera de poder roscarla. Teniendo la cabeza metida en el pequeño compartimento, me puedo apoyar sobre las tuberías hidráulicas a fin de evitar el constante mareo y volver a intentar roscar el puñetero tornillo.

Por una pequeña pieza estamos a la deriva a 500 millas de tierra (926 kilómetros) en una situación bastante comprometida.

Manu grita y jura en arameo aguantando el sistema hidráulico.

Suavemente inclino la pieza y noto algo distinto en las puntas de los dedos. Esta vez, el dichoso tornillo se ha alojado en su sitio.

– ¡Lo vamos a conseguir! grito a Manu esperanzado.

Poco a poco todo vuelve a la normalidad, el sistema está funcionando nuevamente, Manu corre a cubierta y comprueba la rueda del timón.

-¡!Tenemos gobierno, coño, menos mal!!

Con el trajín debido a la avería,  la génova ha estado todo el tiempo suelta, flameando incontroladamente hasta engancharse su escota, en uno de los candeleros de la borda, arrancando los dos guardamancebos (barras y cables de seguridad para evitar la caída por la borda de algún tripulante). Ahora debemos arreglar el desorden de cabos y normalizar la vela teniendo extremo cuidado de que no nos golpee el puño de la escota. Otro ratito de apuros con la dichosa vela hasta que tuvimos que cortar el cabo de la driza del enrollador, esta es la tercera vez que debemos cortar el cabo. A este ritmo nos vamos a quedar sin cabos sanos en el barco…teniendo en cuenta que el velero salió de Coruña con todos los cabos nuevos cuatro meses antes.

El normal lio de cabos por la cubierta, siempre hay que cuidarse de que no caiga por la borda ninguno o podría provocar una peligrosa avería si lo coge la hélice.

El  lío normal de cabos en la cubierta de un velero, siempre hay que cuidarse de que no caiga ninguno por la borda o podría provocar una peligrosa avería si lo coge la hélice.

Habían pasado cerca de 5 horas hasta que solucionamos las averías. Perdimos la noción del tiempo, agudizándose los sentidos frente a una situación intensa como la que vivimos la madrugada el día 26 de abril. Fuimos capaces de solventar todas las averías, aportando cada uno su valiosa ayuda, excepto Mikel que dormía profundamente durante toda la noche y sin despertarse a pesar de tanto griterío en medio de aquel desastre.Al final, nos dimos un gran abrazo por el gran trabajo que acabábamos de realizar, el barco estaba de nuevo seguro rumbo a las Azores y el gran buque había desaparecido del horizonte.

El trabajo que hizo el piloto automático durante aquellos días de grandes olas, había forzado al sistema llevándolo hasta el límite, acrecentándose por un mal acoplamiento o por un mal diseño en una conexión, haciendo que se soltara un minúsculo tornillo, metiendo en un lío a la toda la tripulación del velero, exponiéndose al abordaje por un gran mercante con muchas papeletas de hacernos desaparecer sin que apenas se dieran cuenta de nuestra presencia.

¿Porqué será que las posibles desgracias suceden de noche y todas a la vez? ¿será que el destino nos estaba probando?, bueno, solo pensaré que formaba parte de la aventura y por ello la podemos contar.

Juanjo adujando cabos después de una larga noche de averías, gracias a tu esfuerzo pudimos colocar el maldito tornillo en su sitio. Foto de Elena

Juanjo adujando cabos después de una larga noche de averías, gracias a tu esfuerzo pudimos colocar el maldito tornillo en su sitio. Foto de Elena

 

Una imagen vale más que mil palabras, así amaneció el día después de la pesadilla, gracias Elena, que estuviste al quite corriendo de aquí para allá para que no nos faltara nada mientras tratábamos de arreglar aquel entuerto, por cierto…como molan esas gafas ;)

Una imagen vale más que mil palabras, así amaneció el día después de la pesadilla, gracias Elena, que estuviste al quite corriendo de aquí para allá para que no nos faltara nada mientras tratábamos de arreglar aquel entuerto, por cierto…como molan esas gafas 😉

Al fin la recompensa, no estábamos solos, nos acompañaban los juguetones delfines. Foto de Elena

Al fin la recompensa, no estábamos solos, nos acompañaban los juguetones delfines. Foto de Elena

 

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Sobre el autor José Trejo
Autodidacta, soñador, entusiasta y aprendiz de Aventurero y navegante. Observador y sensibilizado por nuestro planeta y los habitantes de lugares inhóspitos, buscador de experiencias y maestros en otros mundos y culturas, que me ayuden a entender otras realidades. Con la necesidad de compartir con otros a través de mis ojos, las visiones, aprendizajes, aventuras y desventuras. Pretendido contribuir con mis vivencias una concienciación de lo efímera que es la belleza que nos rodea, en este maravilloso planeta y sus entornos naturales tan sensibles. Así nace un extremeño en el ártico.