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José Trejo

Un extremeño en el Ártico

La remota mina de Amitsoq

Vista de la mina/

En los albores de la Primera Guerra Mundial, un puñado de mineros sobrevivían con apenas herramientas de mano y unos pocos recursos en una remota isla del sur de Groenlandia.

En este post os cuento su historia, al final os dejo un vídeo de la exploración que realicé este verano en aquel inhóspito lugar.


Para contaros esta historia he recurrido a la ayuda y documentación del museo de Nanortalik, dicho sea de paso, es el segundo museo de mayor importancia de Groenlandia.

Localización de la mina del mismo nombre que la isla. Amitsoq.

Isla de Amitsoq

Isla alargada, ese es su significado. Situada en fiordo de Sondre al sur de Groenlandia. Esta isla alargada mide unos 20 kilómetros de longitud, es estrecha, y sus cumbres llegan a los 900 metros de altura sobre el nivel del mar, de laderas abruptas sin apenas superfice plana, la hacen inaccesible por muchas de sus orillas.

La mina se encuentra en el lugar más meridional de la isla, en el cabo llamado Amitsoq Karra.

Descubrimiento

En el año 1911 una prospección realizada por el ingeniero M.I. Nyeboe de la compañía minera “Greenland Mining Corporation” encontró grandes depósitos de grafito en la isla de Amitsoq, con este hallazgo, abrió la puerta a la explotación minera de la zona.

Esta compañía proveniente de la isla de Ivuatsiaq cerca de la bahía de “Copper Mine” al Sur de Iviqtuut, vió mermada su producción en las extracciones de cobre. Por este motivo, decidió probar suerte en el extremo sur, cerca del cabo de Farewell.

Así comenzaría una nueva aventura llena de oportunidades para la compañía, explotando un nuevo mineral, el grafito. Aunque de poco valor comercial. El grafito solamente se utilizaba para fabricar lapiceros y como lubricante para ciertos usos en la industria.

Para llevar a cabo esta complicada empresa se recurrió a un reputado experto llamado Ulrik Luckow, quien logró realizar varias prospecciones sistemáticas en la isla entre 1914 y 1915, encontrando tres yacimientos de importancia en la punta más al sur de la isla.

Vista de la mina en ruinas y algunas de sus infraestructuras. Al fondo se vislumbra la montaña más alta de la isla de Nanortalik. Foto un siglo después de la apertura de la mina, año 2015.

Búsqueda de nuevas oportunidades

Debido a los buenos pronósticos, la compañia rápidamente cesó el yacimiento de cobre de la bahía de “Copper Mine”. Y en 1915 movieron toda la maquinaria que pudieron trasladar, incluidas algunas casas y cobertizos hasta la remota isla.

En el nuevo emplazamiento construyeron inicialmente un molino al borde del agua, para así purificar el material de grafito de entre 50 a 60% de concentración. Luego, asentaron un almacén y una pequeña central eléctrica.

Encima de esta zona, y a los lados, construyeron plataformas para una oficina, la residencia oficial del gobernador y la vivienda de los mineros.

Casa del gobernador. La vida siempre al borde del precipicio, en alerta constante por los osos polares que solían aparecer repentinamente procedentes del fiordo. Foto de 1915, documento del museo de Nanortalik.

Supervivencia en un abrupto emplazamiento

La comunidad minera lo componía una treintena de trabajadores, la mitad noruegos y la otra mitad daneses. Al mando del yacimiento, un gobernador que viajaba rutinariamente procedente de Qaqortoq, la ciudad más grande del sur de Groenlandia.

Uno de los mayores inconvenientes que tuvieron, al principio, fue la provisión de agua potable, inicialmente la única manera de recogerla era cruzar el fiordo en una barca a remos para abastecerse de los arroyos de tierra firme. Pero en un golpe de suerte, durante una voladura con explosivos, dieron con un manantial de agua de lluvia en la zona, y al fin pudieron tener reservas de agua derritiendo nieve y recolectando de la vena del manantial de lluvia de la propia isla.

Otro reto era la dificultad de tener un puerto natural y mantener un barco seguro en la costa, pero la estivación y descarga siempre era una tarea muy compleja. Por esa razón, la compañía tomó la decisión de no dejar un barco expuesto a la peligrosa orografía, ese barco de suministros arribaría solamente una vez al año, haciendo más dura la vida sin ninguna distracción.

A veces, cuando las condiciones climáticas lo permitían, se acercaban hasta la localidad más cercana, a 8 millas (15 km) de distancia, llamada Nanortalik, en el pequeño bote y así podían mercadear con los lugareños inuit.

Una pequeña comunidad en un inmenso fiordo. Foto de 1916 documento del museo de Nanortalik.

Escasez de materiales y equipo para producir en la mina

Por aquellos entonces, Europa estaba inmersa en la Primera Guerra Mundial, lo que dificultaba la adquisición de nuevos equipos procedentes de Dinamarca. Por esa falta de suministros, se vieron forzados a utilizar unas pocas herramientas recuperadas de la mina de cobre. Haciendo las perforaciones en la roca madre a pico y a martillo. A pesar del duro trabajo, dos de las tres vetas fueron perforadas fácilmente, y en el otoño de 1915 comenzaron los trabajos de extracción.

Tolvas y maquinaria oxidada e inútil. Se puede ver los muros levantados con el propio mineral.

Sin apenas lugar donde poder andar

En las largas noches de invierno, los trabajadores permanecían afinados en su casa o en los cobertizos, al borde de las inclinadas rampas heladas que morían al fiordo. El tránsito por el pequeño emplazamiento era altamente arriesgado, sobretodo, cuando se acumulaba la nieve haciendo casi imposible la comunicación entre la pequeña comunidad.

Sin apenas superficie para moverse, todavía era más dificil cuando se acumulaba la nieve. Foto documento del museo de Nanortalik invierno de 1916.

Restos de la plataforma para el estibado del mineral.

Excavaciones y falsas esperanzas

La principal veta llegó a medir 600 metros de longitud, con una anchura de entre 4 a 15 metros. A unos 300 metros se encontró la veta de grafito más aprovechable. Se estimaba que esta vena de mineral tenía gran profundidad y produciría material para muchos años de explotación, pero desafortunadamente las esperanzas fueron demasiado optimistas. La veta fue cada vez empequeñeciendo más.

Llegaron a perforar hasta 40 metros de profundidad, de los cuales algo más de 6 metros se encontraban bajo la superficie marina hasta que el pozo dejó de producir y pararon.

Con nuevas prospecciones cercanas, comenzaron a abrir una nueva galería que al principio elevó la moral, no producía tanto grafito pero era continuo, la orografía del terreno imposibilitaba su extracción y volvieron a parar.

Debido a las dificultades técnicas por las filtraciones de agua del fiordo, echó al traste la última perforación en el mismo cabo de la isla. En el año 1925 se cerró la mina por falta de producción. Se llegaron abrir hasta cuatro galerías en diferentes lugares. Se estima que se extrajo en los años de estuvo abierta unas 6000 toneladas de grafito.

En 1936 una nueva investigación danesa quiso reabrir y reconstruir la mina, pero no encontraron depósitos significantes como para compensar las inversiones.

 

Fotos tomadas en el 1933 de las tres principales vetas de la mina. La mina fue abandonada en el 1925. Fotos museo de Nanortalik.

En la actualidad

A pesar del gran valor geológico de la isla y los numerosos estudios de la zona en la actualidad, el emplazamiento, la orografía y el aislamiento condicionan mucho a la hora de abrir de nuevo una explotación a sabiendas que el entorno tiene grandes yacimientos de grafito, pero como ya sabemos, es un mineral de poco valor económico.

Cuando paseas por los restos de la mina, sorprende ver la gran cantidad de maquinaria abandonada en aquel pequeño rincón de la isla.


Hace años cuando exploré las entradas de las galerías, vi el peligroso estado de algunas de las bocas de las entradas, el hielo y la contracción han hecho que grandes bloques amenacen por colapsar en cualquier momento. Este año regresé a echar un nuevo vistazo para contrastar la información que conseguí, pude constatar que algunas galerías estaban completamente inundadas y otras en cambio, habían colapsado gracias a explosiones controladas hechas por el último grupo de geólogos de la universidad danesa que la visitó, evitando así posibles daños personales para aquellos que visitamos este estremecedor paraje.

Aquí os dejo un vídeo de una pequeña exploración de este extraño lugar.

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Sobre el autor

De espíritu inquieto, busco retos para no ahogarme en lo cotidiano. Mis dos pasiones son los deportes de aventura y los entornos naturales inhóspitos


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