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José Trejo

Un extremeño en el Ártico

Adiós Sir Vival. El Aventurero Panadero

Quizás su libro más conocido, llegó a ser un best seller (superventas)./

 

Hace una semana me enteré de la noticia del fallecimiento de Rüdiger Nehberg, o como muchos le llamaban “Sir Vival“. Todavía ando nockeado, piensas que hay personas atemporales que nunca se van morir. Rüdiger Nehberg, es uno, bueno, fue uno de los grandes pioneros en las técnicas de supervivencia aplicadas en sus viajes extremos. Famoso por su vitalidad y cargado de sueños por cumplir, nos ha dejado el día 1 de abril del 2020, a la edad de 84 años.

En esta nueva entrada os quiero contar cómo fueron mis inicios en esto de la aventura, y Rüdiger Nehberg tiene mucho que ver en ello. Fue mi primer y más importante referente en las aventuras, me impregne de su filosofía tanto que hasta hoy en día sigo utilizando muchos de sus métodos.

¿Pero quién fue este hombre? 

Le conocí allá a finales de los ochenta, por pura casualidad, cuando buscaba libros en la biblioteca de Badajoz acerca de plantas medicinales y comestibles. Al ver la portada de uno de sus libros, lo ojeé, y me quedé rápidamente prendado. Tan embriagado por haber encontrado algo realmente interesante que me olvidé de los libros sobre plantas y saqué de la biblioteca tres de sus libros.

Quizás su libro más conocido. Llegó a ser un best seller (superventas).

Se trataba del libro “Manual del aventurero“, que fue un best seller del momento, y otros dos del mismo autor, “Manual del aventurero 2” y “¡Sobrevivamos!”. En cuestión de una semana los había engullido con gran interés, respondiendo a muchas de mis grandes inquietudes.

En poco más dos meses me había leído toda su colección editada hasta la fecha. Llegaron a ser mis libros de referencia, que una y otra vez volvía a leer, incluso comencé a hacer anotaciones y dibujos de sus explicaciones que años después me llevé en mis viajes, siendo mi talismán en los inicios.

De oficio panadero y pastelero en Hamburgo, pero donde se sentía realmente vivo era en sus viajes extremos en las selvas, desiertos y océanos. Así transmitía su pasión en una innumerable lista de libros que escribió a lo largo de su vida. Foto IMAGO

Rüdiger Nehberg, el panadero aventurero

Comenzó con sus experiencias en los años setenta. A través de sus viajes extremos se hizo famoso en su país natal, Alemania.

Se podría decir que él mismo era un banco de pruebas en todas las experiencias y experimentos que se le ocurrían, siendo un pionero en Alemania sobre las prácticas ancestrales de la supervivencia.

Atraído por esas prácticas contactó y vivió con varias tribus en desiertos, selvas e incluso con inuits; que le transmitieron sus secretos más ancestrales de cómo sobrevivir en la naturaleza con los recursos que proporcionaba la zona para fabricar los enseres que necesitaba. Pasó mucho tiempo, sobre todo, con la tribu amazónica de los Yanomamis, con los que estrechó sus lazos llegando a ser aceptado como amigo. También aprendió de las tribus del desierto de Eritrea, Etiopía, Sudán y un largo etcétera.

 

De profesión panadero

En su pueblo natal, cerca de Hamburgo, montó su primer obrador de pan y pastelería. A través de los años fue creciendo su actividad, hasta llegar a tener varias pastelerías diseminadas por la zona y tener a 50 trabajadores contratados en su negocio. Pero como él contaba, no era una actividad que le hiciera feliz, aunque, incluso en su profesión fue reconocido por autoridades que se beneficiaban de sus ricas recetas.

Rüdiger necesitaba expresarse de otro modo, y lo encontró en sus viajes a lugares exóticos donde apenas había pisado el hombre blanco. Por ello, se ausentaba algunos meses en búsqueda de viajes “cargados de adrenalina”, como a él le gustaba llamarlos.

Un día llevado por su curiosidad, le dijo a sus padres que quería ir en bicicleta a estudiar a París. Meses después, a su regreso, se sinceró con sus padres. Su objetivo real no era París, sino atravesar la península ibérica y llegar hasta Marruecos para aprender de los encantadores de serpientes venenosas, y así lo hizo, tan solo tenía 17 años de edad.

Expedición al Nilo Azul

A su edad adulta contactó con la embajada alemana, en etiopía, con la intención de ratificar la hazaña de un aventurero suizo, que según había leído, pudo regresar vivo después del hundimiento de la balsa inflable en la que navegaba y que fue atacada por cocodrilos, tratando de surcar toda la longitud del río.

La contestación de la embajada fue que era cierta la historia y le recomendaban que ni lo intentase porque no lo conseguiría. Aquella negativa aún le motivó más, encontró a otros dos participantes y se aventuraron a navegar todo el cauce del temible Nilo Azul.

Fotografía de la primera expedición por el Nilo Azul en el 1972. Vemos la pequeña balsa que utilizaron. Foto de su propio blog.

Atravesarían las inhóspitas tierras de Etiopía y Sudán, escapando de guerrilleros y sobreviviendo a asaltantes fuertemente armados, que solían dispararles desde las orillas del río.

En su singladura por el Nilo Azul, fueron atacados por el animal más peligroso de África, el hipopótamo. En su balsa hecha a mano se arriesgaron varias veces a ser devorados por enormes cocodrilos debido a los vuelcos en las aguas rápidas y cascadas. Los insectos también fueron otra constante amenaza, como los mosquitos que transmiten el paludismo o de las picaduras de la mosca mortífera tse-tse

Después de tres años de intentos consecutivos, consiguieron culminar los más de 1000 kilómetros de longitud del Nilo Azul, siendo la primera expedición en la historia en conseguirlo. Pero habían pagado un alto precio, el asesinato de uno de sus compañeros a manos de unos bandidos.

Al hacerse eco los medios de comunicación de la pérdida de su compañero de viaje en el Nilo Azul,  su popularidad aumentó. Y de aquellas experiencias extremas sufridas en su propio cuerpo, nació un nuevo libro.


Esa forma de viajar a lugares potencialmente peligrosos le llevaron a vivir situaciones verdaderamente extremas, rozando en muchos casos la vida o la muerte. Algunos de  sus conocidos comentaban de él, que “tenía a su ángel de la guarda hecho añicos” por los 25 asaltos y atracos que sufrió a lo largo de toda la vida.


Planificación y entrenamiento 

Entrenamientos concienzudos a través de técnicas que fueron a veces innovadas por él. Las practicaba una y otra vez, hasta conseguir dominar las técnicas para prepararse mentalmente a las situaciones de peligro. Incluso tuvo que proveerse o saber fabricar armas de fuego para defenderse de los posibles ataques de fieras o bandidos, llegando a ser complementos indispensables entre su equipo más elemental con el que viajaba.


En el año 1975 atravesó el desierto salado del Danakil situado en el cuerno de África. Un infierno en la tierra,  yermo y de extremada dureza por las altas temperaturas (54ºC a la sombra) y por la inhospitalidad de sus habitantes. Se supo que 500 soldados egipcios se adentraron en él y desaparecieron sin dejar rastro alguno. Rüdiger quería probar su resistencia a las altas temperaturas y a la escasez de agua, y así lo detalló en su siguiente libro.

De aquel viaje otro libro, supervivencia en el desierto del Danakil.


Apasionado por las serpientes, llegó a construir en su casa un gran terrario donde albergó varias de las especies de serpientes más grandes del planeta, entre ellas la gran anaconda, además de serpientes venenosas como la cobra real.

Para probar a posibles acompañantes para ir a la selva, les hacía pasar pruebas de lo más intensas posibles, como pasar una noche durmiendo en hamaca con las serpientes dentro del terrario.

En su periplo de viajes llegaría a las selvas de Sudamérica, regresando hasta quince veces, para convivir y aprender de las tribus amazónicas.

La más conocida por Rüdiger, fue la tribu de los Yanomamis, los últimos indios libres del Brasil. Se hizo pasar por buscador de oro, y fue testigo de  las matanzas sistemáticas de los pueblos de la cuenca del río Negro (afluente del Amazonas) creó un proyecto de ayuda para denunciar la persecución y el robo de tierras por los garimpeiros (buscadores ilegales de oro en Brasil) y al gobierno brasileño por su inactividad en la defensa de los derechos de los indígenas.

Garimpeiros erosionando el suelo de la selva con mangueras y agua a presión para disolver la tierra y así tratar de conseguir algún gramo de oro en escamas.


Otra de sus aventuras más notables fue cruzar el Océano Atlántico. Con este nuevo proyecto conseguiría llamar la atención a la comunidad internacional, acerca de lo que estaba ocurriendo en la selva amazónica con los pueblos indígenas, y los efectos medioambientales en los ríos, debido a la contaminación por mercurio, causados en los procesos de extracción fraudulenta del oro.

Para cruzar el Océano Atlántico, efectuó un largo y complicado proceso de entrenamiento con ayuda de la marina, para entrenar los escenarios más extremos que pudiera tener durante la navegación en solitario, como por ejemplo: tratar de mantenerse a flote con las manos atadas a la espalda u orientarse bajo el agua en el interior de una tubería sumergida en una piscina.

Libros de segunda mano: Dakar - Brasil. Supervivencia en el mar. Rüdiger Nehberg. Ed. Martínez Roca. Barcelona. 1989 - Foto 5 - 115300519

Páginas del libro titulado “De Dakar a Brasil”, en él relató sus aventuras y preparación sin tener experiencias previas en la navegación en alta mar. Llegaría a realizar otros dos cruces más al Océano Atlántico, todos ellos con medios no convencionales, balsas construidas con troncos.

Para hacer la primera singladura Atlántica, fabricó un pequeño catamarán que sería impulsado por una vela y ¡a pedales! aprovechando su vieja bicicleta, a la cual le instaló una hélice junto con una transmisión por cadena.

 

En el  proyecto “Yanomami” fue recibido por el propio Papa Juan Pablo II, y así, obtener más popularidad en la nueva empresa en la defensa de las tribus del Brasil. Las autoridades brasileñas le habían vetado la entrada al país debido a la gran repercusión mediática que obtuvo su hazaña, y tuvo que entrar en Brasil de forma ilegal después de 42 días de navegación en solitario y con fuertes mareos al no estar habituado a navegar, ya que no era marino. 


Pero sus viajes no solamente se reservaban a lejanos y exóticos lugares. Otro de ellos fue la larga caminata de 1000 kilómetros desde su ciudad Hamburgo hasta las estribaciones de los Alpes en Oberstdorf. Había cruzando de Norte a Sur Alemania en lo que él denominó la travesía directísima, y que consistió en ir andando en línea recta, tratando de atravesar cualquier accidente geográfico sin necesidad de ayuda, evitando los terrenos privados, sin tomar alimentos cultivados, robar o pedir ayuda a nadie, ya que no llevaría dinero en ningún momento.

Su equipo para todo el viaje se compondría de una manta plástica de supervivencia y un palo a modo de azada para buscar raíces. La ropa tampoco dejaba indiferente a nadie, consistía en un mono de tela con cremalleras en los bolsillos, de cinturón, una pequeña cuerda y unas zapatillas sin calcetines.

Un gran número de personas se acercaron hasta la meta en Oberstdorf, y 11 millones de personas lo pudo ver por televisión. Las autoridades a su llegada le premiaron con productos de la tierra y le regalaron unas botas nuevas. En la larga caminata se alimentó de lombrices, raíces y animales atropellados que fue encontrando en las cunetas de las carreteras. Sufrió mucho frío, hambre y fuertes dolores en los pies.

Este viaje fue un entrenamiento para los que haría posteriormente atravesando la selva en solitario con solamente lo puesto, una camiseta, un bañador y unas zapatillas.

Explicaciones y divertidos dibujos, es un denominador común en todos sus manuales.

Nunca pensó en la jubilación

Su carácter le impulsaba a hacer lo que más le apasionaba y así a los 65 años, cruzó junto con un aborigen uno de los desiertos más secos de Australia.

Siempre quiso regresar a la selva amazónica y a los 68 años fue depositado desde un helicóptero otra vez en la selva. Durante el descenso desde la cuerda que desplegó el helicóptero, se enredó en unos árboles de espinas, haciéndole unos cortes sobre la piel donde rápidamente los insectos pusieron huevos sin que él se percatara, días después vió que le habían crecido larvas debajo de la piel, y se alimentó de las propias larvas. Consiguió completar la travesía en solitario sin ayuda, sin alimentos, mapas, ni brújula.

Foto tomada durante la última travesía en la selva. Podemos observar la mochila hecha de hojas de palma.

Libro “Supervivencia en la selva”


Aventurero humanista

Activista por los derecho humanos, aprovechando su incipiente fama luchó por los derechos de las tribus amazónicas, llamando la atención a través de la publicidad que generaban sus viajes, o lo innumerables apoyos que conseguía en las diferentes autoridades que conseguía con su carisma.

En sus primeros viajes por el desierto africano, pudo constatar las prácticas tribales religiosas que se hacían a las niñas, las cuales le causaron un gran rechazo. Años más tarde, en la actualidad, regresó al desierto, pero esta vez no para correr otra aventura, sino abanderado para luchar en la erradicación de la ablación genital femenina, práctica que tanto le habían impactado en el pasado.

Así nació el proyecto Target que dejó inacabado por su muerte.

Proyecto Target como invitado el las conferencias de TEDx Talks


 

Os dejo aquí un interesantísimo vídeo documental donde sintetiza buena parte de sus aventuras extremas y proyectos solidarios como: la defensa de las tribus amazónicas y la lacra de la ablación genital femenina en paise islámicos de África y Oriente Medio.


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Sobre el autor

De espíritu inquieto, busco retos para no ahogarme en lo cotidiano. Mis dos pasiones son los deportes de aventura y los entornos naturales inhóspitos


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