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José Trejo

Un extremeño en el Ártico

El fiordo Prins Christian Sund, la puerta de Groenlandia, 2ª parte

El crucero ... se adentra a la parte más angosta de este fiordo./

Prins Christian Sund, explorando un fiordo pintoresco, 1º parte 

Continuando con la exploración de este fiordo, aquí os dejo la segunda parte, y como me gustaría aportar más detalles sobre este viaje, sigo preparando otra selección de fotografías para la tercera y última parte.

Singladura completa de la exploración. Mapa en Beta de NunaGis.

Aappilattoq, como digo, es la aldea más remota que te puedes encontrar aquí en el Sur, y es debido a su situación geográfica, aislada, completamente aislada. Es prácticamente inaccesible vía terrestre por lo abrupto del terreno colindante.

No sé a quién se le ocurriría la gran idea de asentarse ahí, es cierto que está al abrigo de los terribles vientos, pero, ¿de qué le sirve? incluso está buena parte del año imposible de alcanzar por barco debido a la mala mar por la cercanía al extremo sur.

 Puerta de entrada a Groenlandia

Ya en los años cincuenta una serie de políticos de origen groenlandés entre los cuales se encontraba el que llegó a ser presidente de Groenlandia Augo Lynge , buscaban la manera de potenciar los olvidados y empobrecidos territorios de la complicada costa del Sur. Estos pequeños asentamientos habían sufrido una gran recesión por el colapso de la pesca, arruinándose al invertir en nuevas casas traídas de Dinamarca.

Una comisión encabezada con Augo Lynge trataba de establecer nuevas rutas de comercio para los grandes buques de mercancías que necesitaba la isla. Las dudas eran claras, cómo establecer un itinerario de acceso cerca de la costa con la banquisa de temporada bloqueando todo el extremo sur.

Había dos opciones: rodear el peligroso cabo de Farewell o acceder por el fiordo de Prins Christan Sund.

La duda se resolvería pocos años después debido a una fatal coincidencia, el hundimiento por impacto contra un iceberg del buque  Hans Hedtoft. Fue el mejor barco de la marina danesa fabricado hasta la fecha, donde desapareció todo el pasaje (95 personas entre tripulantes y pasajeros) incluido el propio Augo Lynge. Debido a aquel accidente, el gobierno danés estableció al final una vía marítima de acceso a través del fiordo de Prins Christian Sund.

En la actualidad, sigue siendo la vía más segura de entrada a Groenlandia a fin de evitar los peligros del cabo de Farewell. Fuente Museo de Nanortalik, recortes de prensa del suceso.

 

Pilersuisoq es el nombre de la cadena de súpermercados de origen groenlandés. De las dos cadenas de supremercados que hay, es la que mejores precios se pueden encontrar dentro de lo cara que es la vida en Groenlandia. En ellos se puede adquirir: alimentos, ferretería, mercería, ropa, complementos, oficina postal, banco y armería.

El tiempo nos acompaña esta vez

Muchos han sido los intentos por llegar a esta pequeña aldea perdida entre estas enormes masas rocosas, y siempre que lo hemos conseguido ha sido apurando los límites de la seguridad, pero esta vez el tiempo fue un buen compañero de viaje. Apenas hacía frío, la niebla se disolvió al amanecer, era mediodía y el viento, nuestro peor enemigo, se fue desvaneciendo conforme nos adentramos por este abrupto fiordo.

 

Un glaciar cae en vertical al fiordo, es el primer glaciar que se encuentra en nuestra ruta. En la carta náutica señala que es un buen fondeadero al abrigo de los vientos. Este detalle hay que tenerlo siempre en cuenta, debido a la inestabilidad de la zona.

 

Colección de frentes glaciares

¡Hasta nueve! Nueve frentes glaciares se encuentran a lo largo de la orilla norte, todos procedentes del extremo más al sur del casquete polar. En la parte de donde venimos el verano ha deshecho buena parte de las nieves, solamente quedan los usuales neveros de las umbrías faldas de las montañas. Pero aquí es muy distinto, esta zona está bajo la influencia de la corriente fría que proviene de la barrera de hielo cerca del Polo Norte. Hay nieve incluso en las pequeñas playas. Playas de arena de sedimentos que han dejado las decenas de cascadas que bajan por las laderas de los ríos subglaciares.

El primer frente glaciar que nos topamos es al doblar un cabo. Al abrigo de una pequeña ensenada, una gran lengua de hielo baja de forma vertical desde más de un kilómetro de altura. Una cascada fluye encajonada entre la pared de la pulida roca y el hielo, que deja un potente y rugiente chorro de agua efervescente que se mezcla con una “sopa de hielo”.

 

Este fiordo es conocido como la puerta de entrada de Groenlandia. El crucero Deutzchland Nassau se adentra en la parte más angosta (500 metros de anchura) del fiordo Prins Christian Sund.

Crucero a lo lejos

El servicio meteorológico danés DMI cuelga en su web el estado de la mar, y muy especialmente los movimientos de la banquisa de hielo en la costa. Fuente dmi.dk

A principios de primavera grandes superficies de hielo se sueltan de la helada costa Nordeste que son transportados por la corriente fría que discurre de norte a sur, por el llamado canal de Dinamarca (zona comprendida entre la costa Este groenlandesa y la isla de Islandia), derivando hacia la entrada de los fiordos. Esas grandes superficies bloquean durante meses esta vía marítima hasta principios de julio.

A finales de julio, cuando la costa está libre de hielo, ya se dejan ver los primeros grandes buques. Una de estas enormes ciudades flotantes es el Zuiderdam de la compañía Holland America Line.

El Zuiderdam de la compañía Holland American Line , fondeado en la bahía de Nanortalik. Es un viejo conocido, todos los años lo veo en esta bahía procedente de Europa.

Durante la singladura por este fiordo, los buques tienen la obligatoriedad de aminorar su marcha extremando la precaución  por los peligrosos icebergs que vagan a la deriva. Otro peligro al que se enfrenta cualquier embarcación son los pasos angostos donde las corrientes de agua se aceleran por el efecto de las mareas. Este fiordo es famoso por tener uno de esos estrechamientos. El paso de Qornop, llegándose  a estrechar el fiordo hasta 500 metros de orilla a orilla.

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A lo lejos vemos un crucero, como siempre, a pesar del tamaño del buque, rápidamente queda empequeñecido por las laderas de las montañas que caen hasta el agua.

No me acabo de acostumbrar a dimensionar las cosas en este paisaje. A pesar de los años que llevo, si no las comparo con algo familiar, no me termino de dar cuenta de lo grande que es todo aquí. Normalmente resulta más fácil si se compara con alguna infraestructura o creación humana, como una carretera, una línea de postes telegráficos, una casa, etc.

El crucero que navega con el rumbo contrario al nuestro, está pasando “cerca” de un iceberg. Comparando la dimensión de la mole helada con el buque, la altura de este queda igualada con la altura de la cubierta principal del buque. Momentos después pasaríamos cerca del transatlántico, dándonos cuenta de la verdadera magnitud del iceberg.

La orilla norte está más erosionada por el empuje del casquete polar. Sobre este lado del fiordo se deslizan los nueve frentes glaciares. En cada recodo aparece una gran cascada de agua creando pequeñas playas por el sedimento acumulado desde hace miles de años.

 

En este fiordo se pueden ver una gama de diferentes de frentes glaciares. Este es segundo un glaciar colgante que vemos. Impresiona ver desde donde cae ¡1120 metros de altura!

 

Deseosos por llegar a la estación de radio

Seguimos hacia delante cerca de la orilla norte, ya que, como vemos en la carta náutica, tiene los accidentes geográficos más interesantes.

En el siguiente fiordo hicimos una parada y como no, otros dos frentes glaciares nos aguardaban para ser admirados. Mientras tanto, desenrollé la carta náutica que llevábamos guardada cuidadosamente en un cartucho de cartón y envuelta en plástico y se la pasé a Ramón. Esta carta es como un talismán para JJ y para mí, muchas noches mientras cenábamos, la observábamos colgada en la pared de casa soñando con este día.

Ahora desplegada estaba viva. Como siempre, cada vez que abríamos un mapa o carta náutica, nos quedábamos embelesados estudiando los detalles contenidos en aquel papel a fin de comparar lo que fuimos viendo durante el viaje y, también, las referencias que nos encontrásemos más adelante.

Hielo de glaciar ¡durísimo! hay que tener cuidado a la hora de incarle el diente…

Pero antes de seguir, hacemos otro pequeño alto en el camino en una “sopa de hielo” (corriente de agua que transporta hielo granizado), para tomar un pedazo grande y refrescarnos con su agua.

Enorme lengua de hielo con un frente flotante de unos 40 metros de altura sobre el nivel del mar. A este tipo de frentes se denominan calving.

 

JJ mira atentamente las indicaciones de Jorge. Nos encontramos en un “pequeño” fiordo rodeado por dos lenguas de hielo.

 

Parada para hacer un picnic y admirar los alrededores dentro de este fiordo sin nombre. Ramón mide distancias sobre la carta náutica.

 

Comparación del entorno con un buque de 100 metros de eslora.

 

Somos unos afortunados al ver tanta belleza natural a lo largo de las 60 millas de longitud de este fiordo.

 

 

Mapa del itinerario desde Aappilattoq hasta la costa Este, pasando por la estación de radio Bluie East One. Los rectángulos marcan las paradas que realizamos durante la travesía.

Un horizonte infinito por nuestra proa

Conforme vamos avanzando, la silueta de las montañas se va suavizando, es un indicativo de que nos aproximamos a la costa.

JJ mira la pantalla del gps y señala con la mano una dirección hacia la derecha, es la estación de radio, da un golpe de timón del Avannaq y pone rumbo directo para cruzar en diagonal todo el ancho del fiordo. Ensimismado fui correteando por la cubierta del Avannaq buscando el mejor ángulo para la siguiente secuencia de disparos con mi cámara, al levantar la vista ¡allí estaba! la línea del horizonte sobre el Océano Atlántico Norte.

Continuará… “ Prins Christian Sund, la estación meteorológica Bluie East One, 3ª parte”

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Gracias al apoyo y colaboración de:

Fuentes de información: Del museo de Nanortalik, periódicos originales sobre el hundimiento del buque Hans Heastof.

Gracias por la ayuda de mis amigos del museo de Nanortalik: Klaus Jakobsen, David christoffersen

Entrevistas:

Otto Frederiksen (recientemente fallecido) hijo de uno de los desaparecidos en el accidente naval.

Jorgen S. técnico de mantenimiento durante 12 años de instalaciones meteorológicas y radio en varias estaciones en Groenlandia, entre ellas, la de Bluie East One situada en el  fiordo de Prins Christian Sund.

Traducciones del danés y groenlandés a inglés y español por Jens Jacob.

Cartografía en papel de Saga maps (Qaqortoq Julianehab, Uummannarsuaq Kap Farvel)

Logística

@Tierras Polares_viajes y expediciones

Tasermiut South Greenland Expeditions


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Sobre el autor

De espíritu inquieto, busco retos para no ahogarme en lo cotidiano. Mis dos pasiones son los deportes de aventura y los entornos naturales inhóspitos


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