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Autor: Jose Trejo
En el mar de los sargazos o mar del miedo ¡comienza la verdadera aventura!
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JoseTrejo | 21-04-2017 | 8:50| 0

<<No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor>>

Alejandro Dumas

Siguiente desafío ¡evitar el temible mar de los sargazos!

Me siento afortunado y feliz por tener lo que tengo y también con las personas de mi entorno, que de una manera u otra me apoyan y animan en todos estos líos en los que suelo andar siempre metido.

Antes de partir al Caribe para embarcarme en el cruce Atlántico, hablé con mi jefe de mis “vacaciones” o una parte de ellas… En la conversación le describía los detalles del viaje que íbamos a realizar cruzando el océano ante su atónita mirada. Al final solo le pude concretar el día de mi partida, ya que tenía un billete de ida a la isla de la República Dominicana, pero no supe decirle ni confirmarle mi vuelta, debido a un pequeño detalle, bueno, más bien un gran detalle, nuestro barco se propulsaría con viento, siempre que lo hubiera o quedaríamos a la “deriva” a merced del océano durante días, como se dice en términos náuticos.

Al salir del despacho de mi jefe solo acerté a decirle,

-bueno te llamaré en caso de problemas… de todos modos tengo un pequeño margen en días…

-En fin, buena suerte y ten cuidado, queremos tenerte entero de vuelta, replicó con una sonrisa.

Alguien me enseñó una oportuna frase para estos casos de incertidumbre, y que aplico siempre desde entonces “NO NEWS GOOD NEWS” (si no hay noticias son buenas noticias).

Manu estudia detenidamente en el útil “Pilot chart” de abril los vientos predominantes de las zonas que atravesaremos.

En todas las partidas y como mandaba la tradición,  Manu el Capitán, derramó un trago de ron caribeño a las coralinas aguas para invitar a Neptuno, el  Dios del Mar, a fin de darnos buenos augurios durante nuestra travesía.

Aprovisionado los tanques con agua dulce y combustible, llevaríamos en cubierta unos 750 litros extra de diésel en barriles bien atados y junto a la sentina (espacio inferior cerca de la quilla de los barcos) más garrafas de agua potable. Así podríamos navegar a motor casi la mitad del trayecto, que serían unos 10 días y 24 horas de funcionamiento ininterrumpido, si llegara el caso. Según mi cálculo ortodrómico, unas 2750 millas náuticas (algo más de 5000 kilómetros) en una sola tirada hasta Horta en las islas Azores como primer puerto.

Con todo este combustible trataríamos de acelerar nuestra embarcación y poder sortear las tormentas o alejarnos lo antes posible del peligroso efecto de los ciclones tropicales, y también de lo más amenazador, evitar adentrarse en el mar de los sargazos.

 

 Qué es un cálculo ortodrómico https://es.wikipedia.org/wiki/Ortodr%C3%B3mica

 

DIA 14 de travesía. Tras otra puesta de sol, podemos escrutar en el horizonte el tiempo venidero, nubes cirros "cola de caballo", sopla una brisa fresca, olas suaves, el tiempo será bueno mañana. Foto de Elena

Ya hacía unos días que acabábamos de rebasar el paralelo del Trópico de Cáncer (paralelo 24ºNorte), dejando de lado el tranquilizador efecto de tierra firme de las “cercanas” islas Bermudas a más de 700 kilómetros de nosotros. En adelante, solo agua durante inciertos días.

El mar de los Sargazos

SARGAZOS. Debió su nombre a Cristóbal Colon, quien en su primera travesía hacia las “indias” pudo estudiarlos, ya que permanecieron varios días inmóviles en medio de un infinito manto vegetal de penetrante olor en la superficie, que emergían del profundo abismo gracias a unas vejigas con gas en el interior. Incluso Pinzón creyó al ver niebla en el horizonte, que estaba a punto de ver Tierra firme y pidió una recompensa. La gran densidad de plantas que encontraban, hacían más y más desesperado y lento el movimiento de los navíos, en ocasiones se veían forzados a arriar los botes y remolcarlos a remo durante agotadoras horas. 

Se le solía llamar en la antigüedad, el mar inmóvil o cementerio de barcos, el mar dentro del océano, un fúnebre lugar de profundas aguas en calma total, sin viento ni corriente alguna. Llamado también la latitud de los caballos, porque  los navíos que los transportaban hasta las Américas a veces las tripulaciones se veían obligadas a arrojados por la borda, ya que consumían gran cantidad de la preciada agua dulce, llegando incluso comérselos al escasear los alimentos debido a permanecer más días de la cuenta parados en estas aguas. También llamado “el cementerio de los barcos” donde cuentan las leyendas de barcos fantasma que vagaban atrapados en este mar con los tripulantes fallecidos por inanición y sed o por locura.

La latitud de los caballos http://www.fogonazos.es/2006/08/la-latitud-de-los-caballos_31.html

 

Nuestro barco se desplazaba con parsimonia, cada vez era más difícil mantener una velocidad constante de 4,5 nudos de media. El velero se arrastraba haciendo continuos zigzags tratando de orientar la proa para cazar un poco de brisa, mientras tanto iba subiendo la presión del barómetro de mi reloj, hasta colocarse en la desconcertante y elevada cifra de los 134 hpa, nos estábamos situando bajo el dominio del gran anticiclón de las Azores.

Las nubes se van retirando y han desaparecido las acostumbradas olas del Atlántico, solo quedan pequeñas ondulaciones sobre la superficie marina.

Me desperté con una sensación extrañamente placentera, no oía los quejidos de la arboladura ni el flameo intermitente de las velas, habíamos estado durmiendo en una posición cómoda después de varios días de escora, resbalándonos y dándonos costalazos por todo el camarote de popa intentando descansar.

La pequeña bola que nos marcaba la escora del barco está inmóvil y centrada en el medio del marcador, apenas nos movemos, estamos varados sin viento alguno. Foto de Elena.

Llevábamos catorce días de navegación ininterrumpida y de golpe por primera vez nos encontrábamos parados en medio de la nada, no había ni una sola brizna de brisa y el agitado Atlántico más bien parecía un tranquilo embalse ¡la calma era total! poco a poco empezábamos a ver por primera vez plantas en la superficie, eran sargazos ¡los famosos sargazos!

La dificultad de hacer esta travesía desde América a Europa, radica en el viento para los veleros ya que sin él no se mueven, hay que tratar de rodear este mar interior evitando a toda costa introducirse por los traicioneros “malos vientos”, que irremediablemente nos dejaría varados durante días en una calma total. Psicológicamente puede ser desesperante la inactividad incluso más peligroso para la tripulación, que atravesar un mar embravecido por una profunda tormenta.

Nos situábamos peligrosamente cerca del mar de los sargazos, Manu tuvo que tomar una decisión arriesgada, seguir avanzando con una leve brisa que nos estaba introduciendo en el interior o gastar combustible y navegar a motor, cambiando el rumbo en busca de vientos más favorables.

Una vez que los vientos se calmaron, aprovechamos para descansar más cómodamente y hacer la colada, eso si, con agua de mar, para ahorrar el agua dulce de los tanques del barco. El Sol caía a plomo y había que buscar un poco la sombra que nos proporcionaba la carpa de la bañera junto al timón. Manu por primera vez dejó más tiempo encendido el motor para poder avanzar. Aquella jornada solamente alcanzamos unas !interminables 48 millas en 24 horas! con muy poco viento o casi nulo y a motor, alcanzando los casi 2,2 nudos de velocidad máxima (4 km/h).

Pasaban las horas y sin que las velas se hincharán, el motor nos estaba propulsando desde el amanecer, pregunté a Manu si apagaba el motor pensando que se le había olvidado, pero su contestación fue negativa.

-debemos dejarlo encendido y navegar solo a motor hasta que encontremos algo de viento, vamos a esperar. sentenció.

Aquella noche tuvimos que compartir el sueño con el traqueteo incesante del motor a apenas un metro de nuestros pies. Mi única preocupación ahora era que el motor no desfalleciese, así que cada vez que cambiaba de sonido, alguno de nosotros se sobresaltaba y me pregunta si el motor iba bien. Gajes por mi antiguo oficio…

Al tercer día la misma situación, y sin haberse parado el motor en ningún momento para darle descanso, el Capitán hizo una llamada para ver el pronostico del siguiente día, su cara lo decía todo.

-¡Jose! tendremos que cambiar el rumbo y volver al Norte, a esta velocidad se nos puede hacer eterno… dijo Manu.

Esta decisión significaba muchas cosas, nos alejaríamos de nuestro destino, perderíamos un tiempo precioso y nos arriesgaríamos a adentrarnos por encima del paralelo 31º donde pasaban las “colas” de las tormentas tropicales en esta época del año, todo para tratar de encontrar viento y empujar la nave. La elección era clara, o seguir durante días en la misma parsimonia hacia ningún lado o arriesgarse a pasar por la zona de tempestades en busca de viento con una tripulación inexperta. Inquietante…

Los depósitos del barco se han quedado secos, es hora del primer repostaje en alta mar. desde ahora tenemos que racionar las horas de funcionamiento del motor y así también cargar las baterías y tratar gastar solo lo necesario.¡La presión barométrica es altísima! El sol cae a plomo y no sopla ni una ligera brisa, el calor es pesado, flotamos sobre una balsa de agua, solo se escucha el constante y molesto run run del motor. Foto de Elena.

Poco a poco, movimos la rueda del timón a babor (lado izquierdo), y de nuevo el compás náutico giró hacia el punto cardinal norte, la sensación era de optimismo y alivio entre todos, después de estar cuatro días y cuatro noches con el motor encendido, viajando al mismo paso que una persona andando por la acera.

Una vez cruzado el psicológico paralelo de las “tormentas de abril” solo nos contaba estar en alerta, comprobando los partes meteorológicos diariamente y a su vez el barómetro de mi reloj, que había puesto en la escalera para poderlo chequear las veces necesarias.

Una pequeña ave se posa sin complejos a descansar. Este pequeño ser se encuentra en medio del océano ¡a 3000 kilómetros a la redonda no hay tierra firme!

 

-Jose, vigila tu barómetro y apunta el dato en el cuaderno, hay que estar en alerta en esta zona, una bajada brusca de 4 hpa nos indicará que debemos salir huyendo de aquí lo antes posible. Anticiparse con días de antelación a la tormenta es fundamental para nuestra seguridad. dijo Manu.

A lo lejos vemos un objeto en el horizonte ¿qué será? nos preguntamos. Chequeamos nuestro radar, se trataba de un antiguo velero rompehielos que pasaba a 2,5 millas de nosotros.

 

La llamada por radio de esta goleta de nombre Gulden Leeuw, nos pone en aviso de los feroces vientos de fuerza 9 (90 km/h de velocidad) que nos alcanzarán en pocas horas. Hay que prepararse para la galerna.

 

 

Llamada con el teléfono satélite Iridium a mi hermano en Badajoz, dando posición, rumbo y velocidad. Avisamos de que en pocas horas nos alcanzará la cola de una potente tormenta tropical. Estamos asegurando todo en el interior del barco. Desearnos suerte!!. Foto de Elena.

 

 

 

 

 

 

Continuará…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquí os dejo la charla completa que di con el gran apoyo y cariño de Antonio Mata, responsable de la Sala Bahnhof en Badajoz, sobre cruce del Océano Atlántico que realizamos en abril 2016, titulado “Atlántico Norte un reto comprometido”

 https://www.youtube.com/watch?v=bKdpUCHFyFQ  

 

Espacio cultural Sala Bahnhof, Badajoz

http://culturabadajoz.com/lugar/bahnhof/

https://www.facebook.com/bahnhofespaciocultural/

 

 

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Hace un año que cruzamos el Triángulo de las Bermudas
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JoseTrejo | 11-04-2017 | 1:02| 0

El punto azul es nuestro barco

 

Esta nueva entrada más bien debería llamarse “Un Extremeño en el Atlántico …” en vez de como se llama este blog, pero todo absolutamente todo tiene relación.

Tal día como hoy, cruzábamos la línea imaginaria de una gigantesca superficie de agua de más de 1,1 millones de kilómetros cuadrados llamado Triángulo de las Bermudas, dejándolo atrás, en nuestra travesía en barco velero, de regreso de la República Dominicana hasta Europa.

Ese día salíamos de su misteriosa influencia, pero no nos alejábamos del peligro, ya que cruzar el Océano Atlántico en autonomía y sin ayuda exterior, estaría lleno de amenazas.

Tiempo atrás, había leído y visto algún documental cargado de dramatismo acerca de su terrible fama con extraños sucesos, al parecer capaz de engullir desde pequeños esquifes a grandes navíos, incluso aviones mientras lo sobrevolaban, alimentando su leyenda. Aunque escéptico de tanta tinta que se ha derramado del mito, el estar allí y poderlo comprobar en carne y hueso era un poquillo más diferente.

Poco a poco los vientos alisios nos fueron empujando hacia el interior del triángulo, viviendo en sus tempestuosas aguas durante 7 días, navegando siempre rumbo al Norte en una agotadora y constante ceñida (navegando en contra del viento con el barco escorado).

                        Vemos en nuestro radar meteorológico las primeras tormentas, estas son pequeñas…

Durante las primeras guardias nocturnas me invadían imágenes de aquellos sucesos acaecidos en ese lugar, sugestionándose aún más en medio de la oscuridad. Y por qué no decir también, que al estar tan cerca del agua, con solo movernos un poco de nuestro “seguro asiento” y alargar el brazo, podíamos sentir el peligro.

Al experimentar situaciones tan diferentes en nuestra confortable vida, como estar en medio de aquellas noches solo, mientras mis compañeros descansaban, fue la reafirmación de mis ansias por aprender y vivir tantas cosas que de joven había leído y soñado. Pudimos observar mi querida constelación llamada  Cruz del Sur, dejándola atrás por la estela del barco muy cerquita de la línea del horizonte, compartiendo la esfera celeste con las constelaciones del hemisferio Norte. Mientras fijaba con la mirada la estrella Mizar de la constelación de la Osa Mayor en la cruceta superior del lado de estribor del mástil para corroborar el rumbo, y así desconectar el piloto automático para que no se desvanecieran las baterías, y a su vez, yo podría mitigar mis fuertes mareos mirando a un punto fijo, que aún sufriéndolos no me quitarían la sonrisa.

He decir que, aunque soy un novato en la navegación de alta mar y no me asusto fácilmente, ver de noche unos extraños colores azules y verdes  fluorescentes no dejaron de inquietarme y despertar a Manu, el Capitán, quien primero soltó una carcajada a mi costa como pequeña venganza por levantarlo para tal cosa… y a continuación explicarme qué eran esas luminiscencias, que al batir el agua en el casco del barco en su movimiento generaba la extraña luz. Como me explicó, procedía de un tipo de organismo de la familia del fitoplancton que producían luz alrededor de las embarcaciones y en el agua movida de la estela.

baño refrescante cruzando la profunda fosa abisal de Bermudas. ¿¡que levante la mano quien lo ha hecho!? jejeje

 

Aunque este famoso espacio se encuentra muy al Sur del Ártico, entre las islas Bermudas, la península de Florida y puerto Rico, el combustible que hace moverme a estas aventuras es el que se me activó en mi primera navegación en solitario por los fiordos llenos de icebergs de Groenlandia.

 

BITÁCORA:  latitud 24º 29′ N Longitud 63º 16,2′ W Rumbo 045º

Día 11 de Abril de 2016 octavo día de travesía, cambiamos el rumbo. Cada vez más hacia el nacimiento del Sol, dejábamos atrás el Triangulo de las Bermudas y sus leyendas, que en muchos casos fueron más literarias que reales o quien sabe, al final lo pudimos contar contemplando un nuevo y precioso amanecer en medio del océano.

 

El Triángulo de las Bermudas

https://www.bibliotecapleyades.net/ciencia/esp_bermuda_06a.htm

 

Los vientos alisios

http://sailandtrip.com/vientos-alisios/

 

Partes de un velero

http://singladurasnauticas.yolasite.com/elvelero.php

 

 

 

 

 

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A la caza de las luces del Norte. Segunda parte
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JoseTrejo | 22-03-2017 | 5:22| 0

<<Cuando nuestros sueños se han cumplido es cuando comprendemos la riqueza de nuestra imaginación y la pobreza de la realidad>>

Ninon de Lenclos

 

Después de nuestro viaje a Noruega en busca de esas preciosas luces polares, no he podido evitar recordar aquel sueño hecho realidad años atrás llamado “aurora boreal”, por eso quiero escribir esta nueva entrada como segunda parte, de “A la caza de las luces del Norte”

Para hacer este nuevo capítulo me he servido de una colección de fotos de auroras que he ido “mendigando” a lo largo de los años a mis amigos y compañeros con los que he compartido días de aventura en el ártico. Aquí os mostraré algunas de ellas.

¡Jose! ¿Allí donde vas hay auroras? ¿Dónde se pueden ver? ¿Qué son?…y así muchas más preguntas.

Trataré de responder a todas estas cuestiones y curiosidades, pero sobre todo para que sirvan estas palabras y fotos como una pequeña ayuda o empujón a alguno para lanzarse a la caza de las escurridizas luces polares.

Fiordo de Tasermiut, Groenlandia. Una extraña luz asoma en el ocaso del Sol, vemos que atraviesa toda la cúpula celeste de Oeste a Este, es de color blanco y va cambiando a un tono verde brillante. Foto de Alex Eggermont 2016

Comienza el baile de los vientos del Norte

Son finales de agosto de 2011.

Se sienten voces y agitación a lo lejos, el lugar que nos encontramos más bien parece la luna, estamos en un yermo y alejado campamento de dunas de fino polvo color gris y solitarios bloques erráticos de roca, lejos de la civilización. El silencio nocturno se rompe a veces por unos lejanos y atronadores derrumbes, provocados por grandes masas de hielo que caen desde gran altura hacia el mar. Nos hallamos en un lugar inhóspito donde siempre sopla una helada brisa por las noches. Dani ha dado la señal pero sin antes preguntar a Javier, nuestro maestro

-¡Sí! lo que acabas de ver es el inicio del baile, ciertamente.

Sentenció.

Corre ves a avisar a todos!

Dijo a Dani.

Hacía un par de semanas que no regresaba a este apartado campamento yendo de aquí para allá, más ensimismado con mis cometidos y sin mucho interés por verlas, ya que hacía días que estaba nublado y era habitual la lluvia fina por la zona. Se corrió la voz de que esa misma tarde el tiempo estaba estabilizándose, incluso se dejó ver el Sol después de muchos días.

Me comentaron que noches antes vieron unas tenues manchas blancas parecidas a nubes y que era difícil distinguirlas. Esa noche una fresca brisa soplaba constantemente moviendo la masa nubosa. Después de casi dos meses expectantes al fin había muchas posibilidades de ver nuestras primeras auroras, lo estábamos ansiando todos ¿se materializaría ese sueño aquella noche?

Aunque todavía la claridad del Sol afectaba al firmamento tardando en oscurecer, desde un transparente cielo estrellado las luces del Norte llegaron, comenzando a caer tímidamente en la noche ártica.

Salimos sobresaltados de nuestras tiendas dando tropezones, más pendientes de mirar el firmamento que evitar los obstáculos. La excitación se apoderaba de todo el campamento, donde estábamos más novatos que expertos, correteando y mirando hacia todos lados de la esfera celeste,

- ¡¿Dónde?! ¡¿Dónde?! ¡¿Dónde están?!

Uno riñe a alguien en medio de la oscuridad

-¡apaga la luz que llevas que no vemos nada!

Reconozco una voz, es la de Javier

- ¡mirar al Norte siempre hay que mirar hacia el Norte, es por donde aparecen!

Tratamos de identificar la constelación que guiará las miradas hacia ese punto, era cuestión de hallar a la majestuosa Osa Mayor, entre miles de estrellas pero aun así fue fácil de identificar. Reconocidos los astros Dubhe y Merak, trazamos una línea imaginaria extendiendo la prolongación entre ellas, y allí estaba la Estrella Polar, al fin el punto cardinal que buscábamos.

Al principio nuestras miradas eran de sospecha, creíamos que podrían ser simples cirros o nubes de altura, pero se iban transformando en curiosidad y en un rato en asombro, poco a poco ante nosotros estaba apareciendo una ancha línea blanca flotando en el firmamento, que al cabo de un rato, fue cogiendo más grosor, era una Corona Aural que atravesaba de lado a lado el horizonte, iniciando el sutil baile de las luces del Norte o Aurora boreal ¡al fin!

Sonrisa de satisfacción y “piel de gallina”, nos mirábamos los unos a los otros buscando la misma sonrisa de complicidad y entusiasmo, estábamos viendo nuestra primera aurora polar. La expectación iba en aumento, cada vez se veían más auroras, apareciendo y desapareciendo constantemente, cambiando de color e intensidad, a veces como cortinas llevadas por la brisa, otras largas y homogéneas manchas en el firmamento,  incluso largos tentáculos que caían sobre nuestras cabezas, que daba la impresión que nos iban a atrapar.

-Mira aquellas, por ahí ¿las ves?

-Ohhh aaaaala

Al rato, otro avisaba de una nueva aurora que aparecía desde lo alto del campo de hielo, más bien pareciendo una sinuosa autopista de varios carriles.

Eran más de la una de la madrugada y estábamos helados,  pero ¡qué más daba! aunque nos afectaba el frío seguíamos correteando de aquí para allá, para absorber todo aquel maravilloso acontecimiento natural.

Al final el cielo se volvió verde fluorescente ¡inmenso! y no había nada comparable con la emoción que sentíamos, “estamos en otro planeta” dijeron algunos impresionados por lo que vivimos, el espectáculo fue inolvidable.

 

Groenlandia paralelo 59º Norte. Las intensas auroras iluminan la silueta de las montañas en la ciudad de Qaqortoq. Se ve la constelación de la Osa Mayor y trazando una línea imaginaria entre las estrellas Dubhe y Merak se encuentra la estrella Polar, la que nos ayuda a identificar el punto cardinal Norte. Foto de Seve 2011

Aquí os dejo algo más de información para que localicéis La Polar y encontrareis el Norte.

http://sailandtrip.com/estrella-polar-la-osa-mayor/

Campamento del fiordo de Qalerallit, la gran aurora desaparece sobre el Inlandis o casquete polar de Groenlandia. Foto de Jenny 2015

Algún dato técnico sobre las Auroras Polares

En pocas palabras…Todo comienza en el Sol, las erupciones solares desprenden a gran velocidad y a altísimas temperaturas partículas altamente energéticas y que poseen, además, carga eléctrica, a esta corriente de partículas se le llama viento solar. Cuando este viento solar es captado bajo la influencia del campo magnético terrestre, alcanza las capas más altas de la atmósfera (ionosfera), algunas de estas partículas son atraídas hacia los polos de la Tierra.

Las partículas de viento solar, al chocar con los gases de la ionosfera cayendo desde una altura de 100 kilómetros aproximadamente comienzan a brillar, produciendo colores como, verde, rojo, azul, violeta y amarillo, dependiendo de los diferentes compuestos de la atmósfera, oxigeno, nitrógeno etc.

¿Desde qué parte del planeta pueden verse? El viento solar  crea un cinturón ovalado  atraído  por el campo magnético hacia lo polos rodeándolos, por ello no es necesario estar en el Polo para verlas. Hay más probabilidades cerca de los círculos polares Ártico y Antártico, entre los paralelos 54 y el 70 aproximadamente. Las más intensas suelen ser las del hemisferio Boreal.

Dato curioso, debido a la gran intensidad geomagnética producida por la Tierra se han llegado a avistar en la cornisa cantábrica.

Las zonas en las que con mayor frecuencia se pueden observar las auroras corresponden a anillos o, mejor dicho, a óvalos centrados en los polos magnéticos

Mejores lugares en invierno y verano

Las podremos ver en diferentes lugares del planeta, tanto invierno como a finales de verano. En el Norte las llamadas Auroras Boreales, y en el Sur las llamadas Auroras Australes.

Laponia Noruega Paralelo 70º Norte, foto de Juampe Trejo invierno de 2017

 

Los lugares más accesibles para el avistamiento en invierno en el hemisferio Boreal, es entre los meses de finales de octubre hasta marzo. En todo el Norte de Escandinavia, en las localidades Noruegas de Tromsø, Alta, isla de Senja, Islas Lofoten y la provincia de Kirkenes.

Rovaniemi y Sodankylä en Finlandia.

En la mitad del Ártico canadiense como en la localidad de Nunavut y Territorios del Norte.

En Alaska centro y norte, en la localidad de Saskatchewan.

En Islandia en Invierno y a finales de verano en Akureyri, Reikiavik, Vik.

En el Sur de Groenlandia tanto en invierno y como al final de verano, entre la localidad de Kangerlussuaq y hasta Nanortalik.

Las auroras Australes son algo más inaccesibles de ver, ya que la tierra no alcanza el Círculo Polar Antártico, pero aun así, hay probabilidad de verlas en el Lago Tekapo isla Sur de Nueva Zelanda, en la isla de Tasmania de Australia y el extremo Argentino. Siendo la mejor zona para verlas pero menos accesible, la propia Antártida.

 

PARA MÁS INFORMACIÓN CONSULTAR AQUÍ

http://www .tierraspolares.es/

http://tasermiutgreenland.com/

http://greenland.net/

 

Campamento en el Fiordo de Qalerallit (Groenlandia). La corona Boreal desaparece y da paso las auroras como cortinas de color verde fluorescente de polvo solar cayendo, incluso se refleja en el agua del fiordo como si fuera en un espejo. ¡Estremecedor!. Foto de Seve 2011

 

Península de Nuugaarsuq, Groenlandia. Debido a la gran intensidad, podemos ver las luces del norte a través de las densas nubes de ventisca. Foto de Qivi 2012

Leyendas Esquimales

Assarneriq o juego de pelota. Los esquimales de la costa oeste de Groenlandia creían que las almas de los muertos o bien penetraban en la tierra, o bien se sumergían en el océano, o bien ascendían al cielo. Al ver estas extrañas luces en el cielo creían que las almas que decidían por el camino celestial, se las podía contemplar por la noche jugando a la pelota con el cráneo de una morsa.

En el folclore esquimal, creen que la aurora produce sonidos, estos son causados por el paso de las almas sobre pequeños montones en la nieve helada.

Muchos esquimales creían ser capaces de oír el sonido de las luces del norte. Es posible imitar dicho sonido silbando; de este modo, dentro de la mitología local, se puede hacer que la aurora se acerque para susurrarla mensajes que serán enviados a los muertos.

En el folclore de los esquimales del este de Groenlandia. Las luces del norte pueden ser llamadas “alugsukat”,que significa nacimiento secreto.

Fuego de campamento, infinidad de auroras nos acompañan la última noche de la temporada. Silbamos para atraerlas. Foto de Qivi 2012

Algunas recomendaciones para ver las auroras

-Como siempre digo, estamos a merced de las condiciones naturales, es muy difícil proporcionar detalles exactos sobre estos acontecimientos, por ello hablaremos de probabilidad de avistarlas.

- Causas: Actividad del Sol, intensidad geomagnética de la Tierra, el volumen de viento solar, los gases de la atmósfera y la nubosidad meteorológica.

-Constantemente están llegando partículas procedentes del Sol pero no las podemos ver si es de día.

-Existen paginas wed donde consultar la probabilidad de la corriente de viento solar.

Foto para TIERRAS POLARES desde el fiordo de Uunartoq, Groenlandia. Foto de Alex Eggermont 2016

Recomendaciones para fotografiarlas

El espíritu de los vientos puede ser también muy caprichoso

Cuanta más contaminación lumínica peor las veremos, así que lo mejor es apartarse de las ciudades, la Luna suele tener también un efecto negativo, dependiendo de la intensidad de la aurora.

No se necesita ningún equipo de observación especial, excepto los ojos abiertos.

Si deseas fotografiar la aurora boreal, necesitaras una cámara adecuada. La mejor elección es una cámara reflex (SLR) cuya velocidad de obturación pueda ser elegida manualmente.

Los tiempos de exposición generalmente varían, entre 10 y 30 segundos cuando se utiliza un ASA de 400. Normalmente, una exposición más larga no merece la pena porque las estrellas ya no aparecerán como puntos. En su lugar, formarán líneas cortas o arcos debido a la rotación de la tierra.

Sin un buen trípode resulta muy difícil mantener la cámara en la posición exacta durante todo lo que dura la exposición; y quién quiere mirar una foto borrosa. Con un cable exterior podrá evitar muy sencillamente mover la cámara al comienzo de la exposición.

Groenlandia paralelo 60º Norte. La cúpula celeste encendida de colores fluorescentes verde, amarillo y rojo. Foto de Carmen 2016

Montaña de Napasorsuaq, fiordo de Tasermiut Groenlandia. Foto de Tato Esquirol 2016

Aquí os dejo unas imágenes en movimiento o Timelapse y un par de vídeos de auroras espectaculares.

Timelapse desde Tassiusaq – Groenlandia  de Juan Carlos Casado, del proyecto Shelios.

https://www.instagram.com/p/BRlOHlkFtoP/

Observatorio de las auroras boreales isla de Senja - Noruega

https://www.facebook.com/1681925192133903/videos/1826975537628867/

Avistamiento Aurora Austral, desde la isla de Tasmania – Australia

https://easy.viajes/la-aurora-austral/

 

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A la caza de las luces del Norte
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JoseTrejo | 06-03-2017 | 11:09| 0

<<Ten la humildad de aprender de aquellos que están a tu alrededor>>

John C. Maxwell

La aurora es caprichosa

Un par de detalles, la aparición de las auroras polares es un acontecimiento natural, y como tal puede que lo veamos o no. Las variables son muchas, os cito algunas: intensidad y masa del polvo solar, variación e intensidad del campo magnético terrestre, nubosidad meteorológica, claridad solar, época del año etc.

Otro detalle, no quedarse dormidos…!

En nuestro pequeño gran viaje a Noruega, la aurora Boreal nos dio un tenue recibimiento entre las nubes y desapareció durante días.

La fugaz aurora, foto tomada por Juampe.

Tromsø y alrededores, suele estar considerado por muchas empresas del sector turístico y revistas de ciencia y naturaleza como National Geografic, como uno de los mejores lugares para observar la majestuosidad de las Auroras Polares en invierno, incluso en muchísimas páginas web indican los niveles de probabilidad para observar las venidas del viento solar causante de la aparición de las auroras polares en nuestra atmósfera. Utilizando un lenguaje muy bien pensado, y usando vocablos en inglés  como GO! (ir o salir) o TRY! (inténtalo), los turistas se lanzan a las carreteras en ‘furgonetas caza auroras’ repletas de artefactos  fotográficos, ilusionados en una carrera frenética para ir a los supuestos mejores miradores donde realizar la ‘foto de tu vida’

He de decir, que para embobar y hacer caja a los turistas cegados por tanta foto y anuncio de auroras por todos lados, tratan de endulzarte el pico con los partes meteorológicos algo más optimistas, o al menos los vinculados a las webs de auroras. Anécdota, preguntamos al chico de la recepción del camping sobre la posibilidad de ver auroras ese día, él respondió con tanto entusiasmo que casi convence a mi hermano, miré al chico y sonreí… . No me considero meteorólogo o ni parecido, pero era evidente que ese día no las veríamos, incluso ni el resto de los días, solo bastaba asomarse a la calle y mirar hacia arriba para saberlo y ver la acumulación de nieve caída que constantemente era apartada por las quitanieves.

Uno podría pensar que el norte de Noruega solo ofrece ese acontecimiento natural, o mejor llámemosle ‘producto turístico’. El norte de Noruega en invierno es mucho más que la simple observación de las auroras, es un estado donde se acentúan las diferencias de nuestro ‘mundo’ con el mundo ártico, más allá del Círculo Polar en invierno. De paisajes bucólicos nevados proyectándose la luz  por las estrellas en el blanco níveo de la nieve en los ‘días’ despejados de la noche polar.

Ciudad de Tromsø a medio día, se puede observar que hay mucho más que esperar horas a que se vaya la gran nubosidad y aparezca la posible aurora boreal para hacer “la instantánea”. Foto realizada por Juampe, elegida por un grupo como embajador de Tromsolove de Instagram, además de ser publicada en un periódico Noruego.

Al final supo plasmar lo mágico de este bello lugar sin la ayuda de las caprichosas luces del norte. Foto de Juampe https://www.facebook.com/Picado-Phototravel-689640344510246/?fref=ts     

 Instagram, Embajador de la página https://copysta.com/profile/tromsolove/2262634953/

Impresiona no ver el astro Rey en los días que estuvimos, sobretodo siendo de sangre mediterránea, acostumbrados a otro tipo de situaciones también extremas pero tan contrarias, como los intensos días azules llenos de colores al contrario de los días sin apenas luz solar monocromos de los bosques de abedul ártico boreal.

Lo más curioso fue comprobar cuando volvimos a pisar tierra española, la intensa luminosidad del atardecer en la península ibérica, la cual nos provocó molestias oculares y algún que otro dolor de cabeza por esto mismo. Un detalle, durante  nuestra estancia allí, las cámaras de fotos de los móviles se volvían algo locas por no encontrar suficiente luz para hacer fotos sin que estas no salieran borrosas o movidas, debido a la escasez de luz natural y falta de algún trípode.

¡La isla de Tromsøya a nuestros pies! estamos a 10 grados bajo cero, pero el frío que nosotros sentimos en la cara es más bajo debido al viento de 25 km/h que sopla del continente procedente de las montañas del interior. Hemos subido con raquetas hasta el punto más alto de la montaña en la cota llamada Fløya de 671 metros. El reloj marca las 15:45 de la “tarde “o de la noche polar.

 

El equipo “B” Juampe y Antonio, como al final nos denominábamos, preparándose para hacer una foto en un fiordo helado.

 

Nuestro fotógrafo en acción tomando una instantánea a un escalador en hielo.

Campamento y trineo de renos de la etnia Sami en la Isla de Ringvassøya, Laponia Noruega. Foto de Juampe.

Camping de Tromsø, la densa nubosidad duró más de una semana, proporcionado una gran cantidad de nieve y paisajes llenos de encanto por cualquier rincón.

Rafa y yo componentes del equipo “A”, disfrutando del silencio del camino, al darnos la vuelta vemos que el esfuerzo de andar enterrados en nieve polvo da unos estupendos frutos, nos sorprende el majestuoso paisaje que dejamos a nuestras espaldas. Ir descubriendo el lugar paso a paso nos acentúa más y más nuestra curiosidad. La oscuridad implacable nos quiere ocultar la vista pero seguimos hacia adelante hasta meternos en una densa y peligrosa ventisca ayudada de la noche, nos deja literalmente cegados por “el whiteout” (tormenta de nieve).

Debemos tomar la decisión de darnos la vuelta rápidamente, estamos perdiendo visibilidad por la niebla y la nieve que nos está azotando, la temperatura ha caído en picado -6, -8 y bajando. Debemos sacar la brújula y tomar el rumbo de la única referencia que vemos, es una línea de postes de alta tensión que baja al valle para ir siguiéndola casi a tientas.

Cumplir el sueño de ver una aurora boreal o viajar donde viven. Guiando a un  fantástico grupo del viaje “Maravillas de Groenlandia” en el campamento de Fletanes, Fiordo de Qalerallit Groenlandia, finales de agosto 2011 ¡sueño cumplido!. Foto de Seve.

ESTA ÚLTIMA FOTO DEDICADA A MIS COMPAÑEROS DE VIAJE, ME HUBIERA GUSTADO HABER HECHO OTRA IGUAL.

http://www.tierraspolares.es/viaje-10_groenlandia-maravillas-de-groenlandia-/

Aquí os dejo un par de grupos de aficionados a la fotografía en Noruega.

https://www.facebook.com/groups/finnmarkibilder/

https://www.facebook.com/groups/349495561863890/

 

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Haciéndonos los noruegos, cómo conducir por carreteras heladas
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JoseTrejo | 15-02-2017 | 8:08| 0

Naturalidad ante todo ¡pues a tomar nota!

Al salir del avión, debemos hacer cola en la misma pista helada y resbaladiza para presentar los pasaportes. Un termómetro en la pared del exterior nos da la bienvenida a -3º centígrados, el viento barre la nieve de los alrededores, además de la que está cayendo sobre nosotros, la sensación térmica es bastante baja.

Esta circunstancia define la normalidad de los noruegos ante el clima ártico. He de decir que esperábamos una temperatura de recibimiento más gélida.

Antes de seguir una observación, cuando nieva normalmente los grados del termómetro no son tan bajos como pudiéramos pensar,  e incluso es posible ver alguno que otro grado por encima del cero y nevando copiosamente como así nos sucedió casi todos los días. Por lo general, en invierno cuando hay anticiclón y está despejado las temperaturas caen en picado y no al contrario, el calor de la Tierra se escapa al espacio y hace más frío.

Observación, experimentación y comparación ¡Comienza el aprendizaje!

Al viajar se agudizan nuestras capacidades de observación, nos adaptamos al medio volviéndonos más receptivos y curiosos,  tratando de aprender rápido en el mundo nuevo que nos rodea, como niños en el primer día de colegio.

Acabamos de aterrizar, son las 18:00 horas de la tarde y la oscuridad lo rodea todo. A la salida del avión, Rafa espera en la cola para presentar el pasaporte, intenta calentarse las manos en medio de nuestra primera ventisca ártica.

Entre la isla de Tromsøya y los alrededores es fácil situarse en esta pequeña y preciosa ciudad Ártica. Así que después de recoger nuestro coche de alquiler nos fuimos al camping donde nos hospedaríamos.

Recomendaciones para circular por el Norte de Noruega en invierno.

Sognefjellet pass (ruta 55) https://en.wikivoyage.org/wiki/Driving_in_Norway

 Foto de wikivoyage https://en.wikivoyage.org/wiki/Driving_in_Norway

Antes de salir ¡Mirar el parte meteorológico y el estado de las carreteras!

El norte de Noruega, es un lugar apartado y montañoso con carreteras estrechas de muchas curvas y pasos de montaña, en invierno en cuestión de pocas horas se bloquean temporalmente por grandes nevadas, pudiendo alcanzar espesores de un metro en un solo día, en otros casos, debido a las duras condiciones climatológicas se suelen registrar temperaturas  de entre -20º y -30º que lo hielan todo.

Cerca del mar, las carreteras discurren principalmente por el perfil de las líneas costeras de los fiordos, haciéndose lentas aunque sea en recorridos cortos. Tienen una buena red de vehículos quitanieves, y las infraestructuras están preparadas para tantos meses de inclemencias meteorológicas. Las autoridades suelen inspeccionar los vehículos para el tránsito en determinadas zonas y a veces a los visitantes que no están preparados se les deniega el acceso.

Las carreteras suelen ser de un carril para cada sentido de circulación. Durante las copiosas nevadas la nieve es apartada por las quitanieves constantemente, acumulándose  en los laterales y haciendo la calzada más estrecha, creándose un talud cada vez más alto en el borde.  Aún así todas ellas están marcadas con barras verticales de color rojo para tener delimitada la anchura del  pavimento rodado. En estas fechas, tienen una capa de hielo y nieve comprimida de unos centímetros que al paso de las máquinas la hacen más compacta y pulida, haciéndola muy resbaladiza y peligrosa.

Generalmente los conductores son disciplinados y el tráfico es tranquilo, en algunos lugares las gasolineras pueden estar apartadas más de 100 kilómetros, detalle que siempre hay que tener presente.

-El límite de velocidad es de 80 km/h, en algunos lugares es de 60 km/h y rebasarlo suele estar muy penalizado.

-El límite de alcoholemia es inferior al de España, dando positivo con una simple cerveza y teniendo una sanción económica muy abultada.

Elección a la hora de alquilar un coche, mejor que sea un modelo “SUV” con tracción a las cuatro ruedas o en su defecto un turismo con el mismo tipo de tracción integral. También es muy habitual que los vehículos vengan equipados con asientos y volante calefactados.

(Sport Utility Vehicle, abreviado SUV), automóvil todo camino.

Durante los meses de invierno es obligatorio usar neumáticos de invierno en todos los vehículos, estos son de goma más dura y el dibujo más marcado, parecido a los que se suelen utilizar para transitar por pistas de tierra pero con toda la superficie llena de laminillas para mejor agarre o con la combinación de tachuelas de acero en los tacos.

 

Máquina quitanieves trabajando. https://en.wikivoyage.org/wiki/Driving_in_Norway

Foto de wikivoyage https://en.wikivoyage.org/wiki/Driving_in_Norway

Son las 11:00 de la mañana, el termómetro marca -5ºC cerca del fiordo, de repente al salir de este, nos adentramos en un valle umbrío y vemos que la temperatura ha caído hasta -15ºC, es debido a bolsas de aire gélido del interior de las montañas. Mientras vamos en convoy no está permitido adelantar a la máquina quitanieves.

Dejar el coche estacionado mucho tiempo puede dar algún que otro problemilla...

En ocasiones y debido a las condiciones climatologías la policía hace retenciones de espera, hasta que la máquina quitanieves no llegue todos los conductores deben esperar. Así se crea un convoy que irá siempre detrás de la máquina.

La Logística lógica

Buscamos información sobre las necesidades que tendríamos a la hora de circular por este país helado, y era fundamental tratar de ser lo más independientes posible, ya que en caso de avería o accidente la posible ayuda seguramente tardaría aunque siempre tuviéramos cobertura telefónica. Lo más importante sería el sentido común, ser conservadores en este medio nuevo y hostil, y por propia experiencia tener margen de maniobra, ósea, siempre un plan “B”.

Durante el viaje en coche llevábamos

-Siempre el depósito de combustible lleno, y jamás ir justos de él.

-cuerda y linterna frontal con luz intermitente (nos faltó una pala…)

-ropa de abrigo extra, añadimos nuestros sacos de dormir

-comida y bebida caliente

-teléfono móvil cargado, después de rastrear la zona siempre tuvo cobertura

 

Recomendaciones de las autoridades de tráfico

-luces de emergencia encendidas mientras circulásemos en convoy

-luces de corta y antiniebla siempre encendidas

-mantenernos cerca del vehículo de cabeza

-seguir en convoy a una velocidad constante

-no darse la vuelta mientras estamos en el convoy

- si se parase el convoy, permanecer dentro del coche

- si se parase el tráfico mantenernos iluminados, nunca alejarse del coche

 

Es mediodía y en la foto se ve los pocos rayos de luz que veremos en todo el día, el calendario dice que mañana día 15 de enero acaba el periodo de la noche polar, poco a poco el Sol se dejará ver ya en el horizonte. Debemos extremar la precaución a la hora de bajarnos del coche, se puede apreciar la superficie helada.

Foto de Juampe https://www.facebook.com/Picado-Phototravel-689640344510246/?fref=ts

Selfie de los cuatro elementos. Son las 16:20 horas de la tarde, estamos a -3ºC en un área de descanso en el pueblo de Skibotn, a nuestra espalda se puede observar el panorama que tendremos en las más de tres horas de camino hasta Tromsø.

Son las 17:00 y ya hay acumulados más de 10 centímetros de nieve en la carretera, menos mal que acaba de pasar la quitanieves para abrirnos paso, la visibilidad es muy baja acrecentándose cuando vienen vehículos de frente, aunque llevamos a un buen conductor al volante y a pesar de tener tracción integral el coche, este se mueve constantemente dando bandazos en todas las curvas. Nos quedan hasta nuestro destino 130 kilómetros.

 

 

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Sobre el autor José Trejo
Autodidacta, soñador, entusiasta y aprendiz de Aventurero y navegante. Observador y sensibilizado por nuestro planeta y los habitantes de lugares inhóspitos, buscador de experiencias y maestros en otros mundos y culturas, que me ayuden a entender otras realidades. Con la necesidad de compartir con otros a través de mis ojos, las visiones, aprendizajes, aventuras y desventuras. Pretendido contribuir con mis vivencias una concienciación de lo efímera que es la belleza que nos rodea, en este maravilloso planeta y sus entornos naturales tan sensibles. Así nace un extremeño en el ártico.