Hoy
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Nosotros nos somos Charlie.
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Sara Jiménez | 16-01-2015 | 23:35| 0

Tras muchos años viajando en avión, he aprendido que una escala larga puede ser muy útil. Ese fue el caso hace un par de semanas, cuando tuve que volar Lisboa- Chicago apenas 3 días después de la tragedia en la sede del periódico Charlie Hebdo. Estaba segura de que tendría que pasar mil controles, de que me meterían en la habitación de los ¨condenados¨y demás.

Y así fue. En Nueva York incluso hicieron tests para detectar explosivos en las manos. Muy sofisticados.

En mi opinión, si esto realmente garantiza nuestra seguridad, merece la pena desde el principio hasta el final. Lo pongo en negrita porque estoy segura de que muchos terminarán de leer este post y dirán que si estoy loca, que se quiero una bomba en mi avión o algo. NO. No quiero bomba, y no pongo objecciones a la seguridad. Esto no es crítica ni opinión, es más bien una reflexión. Para que cada uno saque sus conclusiones, y para que pensemos un poco más en lo que está pasando.

Todo esto nos lleva  a pensar que nosotros no somos Charlie. Somos los terroristas. Estaremos de acuerdo con la libertad de prensa (derecho fundamental), simpatizaremos con las víctimas y el estado francés, pero la verdad es que recibimos el trato de sospechosos. El ¨inocente hasta que se demuestre lo contrario¨hace mucho que dejó de existir. El hecho en sí, no la palabrería. Estoy segura de que cualquier político lo gritaría en uno de sus mítines, pero todos estos hechos indican que somos culpables hasta que se demuestre lo contrario. 

Repito, estoy a favor de la seguridad máxima.

El 7 de Enero, mientras medio mundo lloraba a las víctimas del Charlie Hebdo, dos ataques fatales ocurrían en el mismo París. De repente, el caos invadió París, y el miedo se apoderó de Europa y en especial del espacio Schengel, con su comercialmente conveniente política de fronteras abiertas. ¿Qué estaba pasando? ¿Cómo han llegado a ocurrir estos ataques? ¿Dónde está el fallo? Y lo más importante, ¿cómo recuperamos control de la situación? Seguro que yo, con mi pijama de conejitos en mi mochila y mi moño en todo lo alto de la cabeza (moño-wifi, según mi padre), parecía muy inocente, pero quién sabe lo que puedo llegar a hacer. Todos somos extranjeros en nuestro propio país. Los gobiernos no nos conocen lo suficiente. Una de las soluciones es, como explicaba al principio, cinco controles extra de pasaporte, que te abran la bolsa de la ropa sucia por cuarta vez, pasar la misma bolsa con tus calcetines apestosos por tres máquinas de rayos equis, y mientras, susurrar la palabra ¨seguridad¨mucho. Muchas veces. Hasta que olvidemos la final línea que separa la libertad de la violación de la intimidad.

Por última vez, entiendo las medidas. Aunque sí que me da pena al que tiene que mirar entre mis calcetines. Nunca me han olido los pies a rosas precisamente.

Por desgracia, muchos están fuera del sistema y por la peor de las razones. Pero mienstras vivamos, no hay tiempo suficiente para demostrar nuestra presunta inocencia y buenas intenciones. Así que, para el próximo vuelo, planea una escala larga. Lo agradeceréis.

 

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Marilyn Monroe en las noches de verano.
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Sara Jiménez | 14-07-2014 | 20:22| 2

Hoy es un día de Joaquín Sabina, de Estopa, de “La Tentación Viva Arriba” y de muchas otras cosas que no tienen nada que ver, pero que traen los mismos recuerdos.

Esa es la reflexión a la que llegué tras una conversación con mi padre ayer. Él decíia que hay cosas que son para el verano. Libros, películas, canciones… Y no hay mayor verdad que ésa.

 

Este es el primer verano que paso alejada de casa, y en realidad, no parece verano. En Hammond, IN, de 30º C no pasamos, pero hace una humedad brutal. Las mujeres en modo escarola llegan a casa siempre pegajosas. Los hombres se sientan en las hamacas y no pueden ni respirar.

Es época también de los “cookouts”. Las barbacoas de toda la vida, vaya. Eso emociona y mucho, hasta que recuerdas que no hay panceta, ni pinchitos, ni tortilla de patatas. Hay hamburguesas. Una vez más.

Lo que más echo de menos del verano pacense son las noches en la terraza. Lo echo de menos porque es entonces cuando se para el tiempo, cuando todo es perfecto, cuando lo único que hay es silencio. Vale que las baldosas aún arden, pero cuando empieza a refrescar y se apagan las luces por temor a las invasiones de mosquitos tigre, todo cambia. Desde mi terraza, Badajoz está en silencio. Llena de luz, pero en silencio. Me gusta ver cómo se mueven los coches, como si fueran pequeñas luciérnagas perfectamente organizadas, e imaginarme cómo sería ser piloto y ver la luz del Puente Real desde el aire.


Pero lo que más me gusta de todo es que se vean las estrellas. Todas y cada una de ellas. Como si de campo abierto se tratara, como si no hubiese mañana. Sólo las estrellas, nosotros, y la ciudad en silencio.

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4 de Julio, viernes libre, solecino y demás formas de alegrarte el día.
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Sara Jiménez | 07-07-2014 | 01:28| 2

Llegó el 4 de Julio y una servidora tenía ganas de ver de qué iba el sarao este del día de la Independencia. Si hay una película y todo, debe de ser gordo.

Total , que ahí voy yo a ver los cohetes. Siendo de Badajoz, el listón estaba muy alto. Y cuando llegamos al parque, todo el mundo estaba allí con su mantina de cuadros blancos y rojos, su cestita de picnic, sus sándwiches pisoteados y sus cervecitas mejicanas. Pero, ¿sabéis una cosa? Aquí no se tiran los cohetes sólo desde un lugar, con su primer cohete, sus corazoncitos y estrellitas, su traca final y su a-ver-cuál-llega-más-alto. Aquí hay un descontrol que parece mentira que seamos nosotros los organizados.

Cohete por aquí, dos minutos más tardes cohete por allá, y yo ya no sabía a dónde mirar. Peor que Wimbledon vaya. Qué por cierto, no veas Djokovic ,¿ eh? El séptimo trofeo allí ya. Bueno, que me lío.

El caso es que me harté de tanto cacao sin leche, cogí mi sándwich pisoteado y me fui a alquilar una película. Sí, sí, a alquilar. Como en los viejos tiempos.

Al día siguiente, todo fue barbacoa, petardos, solecito y piscineo. Muy normalillo. Los cohetes eran rojos y azules, pero por lo demas, nada fuera de lo normal.

Así que recuperé mi espíritu patriótico y me fue a casa tarareando el ¨1 de enero, 2 de febrero, 3 de marzo, 4 de abril…¨. (¿A que lo habéis leído con el ritmillo?)

Que por cierto, aquí también se van a poner ahora a correr con los toros. O los búfalos, como dice mi padre. Y a tirar tomates. Previo pago de su importe, claro está. Algo habrá que sacar.

Tanto esperar para nada. Bueno, nada no. El viernes no curré. Que ya es más que suficiente.

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Falta de intensidad
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Sara Jiménez | 23-06-2014 | 03:26| 0

La de cosas que han pasado y sólo llevamos 6 meses de 2014, ¿eh? Las murgas se tienen que estar “cebando” a noticias. Tengo ganas de que llegue febrero sólo para oír chistes nuevos sobre la abdicación del rey.

 

Estar lejos de casa en momentos históricos como ese es un asco. O como lo del mundial. Va, eso no es histórico, pero es que a lo bueno, pronto se acostumbra uno. El caso es que un día me levanto y tengo un whatsapp de mi hermano diciendo que el rey lo deja. Se pira. Pasa del tema. Nos dice adiós cocodrilo. Y yo me entero por un whatsapp. ¡Un whatsapp! Bienvenida al 2014, supongo.

Y luego que si manifestación, que si rey nuevo, que si mejor dos reyes, esa para los republicanos. Como nos han dicho siempre, ¿no quieres caldo? Pues toma dos tazas. Así le luce el pelo a la política española Y olé.

Bueno, luego que si el modelito de Letizia. Qué mona que iba. ¿Y qué me decís de las niñas? Uy, graciosísimas. Míralas, cómo saludan. Cuánto tema de conversación. Ya me imagino cómo los medios locales y nacionales han prácticamente asfixiado a la población española con todo este rollo.

 

Y yo, en Estados Unidos, me enteré por un whatsapp. Qué manera más cutre de enterarme de la abdicación del rey. Si no me escriben, como la que oye llover. Aunque eso es más bien un decir, porque con lo de la temporada de huracanes, no veas que tormentazos últimamente.

 

Bueno, que me pierdo. Que aquí esa intensidad, ese exceso de información, ese cabreo a la hora de comer,delante de tu gazpachito, cuando pones las noticias y dices ”estoy del rey hasta el….moño”. Eso no. Aquí no. Y que quieres que te diga, a mí me parece un poco soso.

Estas cosas hay que vivirlas, alegrarse, indignarse, protestar, o mandar whatsapps. Pero hay que vivirlas.

Historia. Ya me imagino a los niños en el colegio dentro de 300 años, esperemos que comiendo en casa y no en comedores sociales improvisados, estudiando cómo Juan Carlos I se piraba, vampiro, y dejaba el trono al príncipe Felipe. Miles de cuadros en institutos cambiados. monedas con caras nuevas.

Enredos. Enredos que nos toca vivir. Nos toca vivir la historia.

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Aventuras culinarias en Aldi y demás delicatessen.
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Sara Jiménez | 31-05-2014 | 04:26| 4

Ha llegado Mayo, las graduaciones, las vacaciones y demás alivios estudiantiles. Aquí eso de las recuperaciones, poco. O te aplicas o ya nos vemos el curso que viene si eso.

El caso es que yo, como buena empollona que he sido siempre, he decidido seguir yendo a clase en verano, y no tener vacaciones. He pasado por todos los estados: negación, ira,negociación,  depresión y aceptación. Y con tanto cambio, me ha entrado hambre.

Aquí voy a hacer un inciso y explicar una teoría, una metáfora más bien, que he descubierto con el tiempo. Estar fuera de casa es como estar embarazada. Incluso engordas. Pero me refiero a los antojos. Cada día se te antoja algo nuevo, algo que no puedes comer y de repente sólo quieres eso. Nada más te hará feliz.

Mi antojo de esta semana ha sido el paté. Cada vez que pensaba en ese paté ïbérico¨del Mercadona, se me caía la baba. Se lo dije a mi madre, a mis amigos, busqué en Google dónde podía encontrar paté y nada. Al final, me resigné a esperar a volver a España, y me fui a Aldi a comprar con los demás inmigrantes. Porque a Aldi no va el americano medio, por norma general. A Aldi van mejicanos, afro-americanos (¿habéis visto qué políticamente correcta soy?), demás hispanos y si acaso, algún estudiante perdido. Y allí estaba yo, muy blanquita, pero hispana al fin y al cabo. Compré mis quince mil latas a 30 céntimos cada una, y me fui al supermercado pijo a echar un vistazo en el pasillo de comida internacional. Pasta. Comida china. Tacos. Aceitunas manzanilla ¨Spanish style¨. Y al final del pasillo se encuentran las nacionalidades ¨random¨, que se dice aquí. Totalmente aleatorio. Polaca (donde encontré auténtico Kinder Bueno), eslovaca, sudafricana. Y allí, entre tanta cosa rara, allí… Bajo el título ¨Croacia¨encontré el paté. ¡¡¡PATÉ!!!

Os doy mi palabra de extremeña de que no paré de sonreír en todo el día.

 

Hasta dentro de unos días, lectores, o hasta el próximo antojo.

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Los 17 de Mayo siguen siendo demasiado fríos en Chicago.
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Sara Jiménez | 17-05-2014 | 06:17| 0

Va llegando el veranito que muchos esperábamos, y con ello mil cosas más, como el WOMAD, o WOMAN en versión paterna. Siempre hay un padre que pronuncia WOMAN. “Ten cuidadito en el WOMAN”. No cuidado, que tampoco es para tanto. Cuidadito. Como iba diciendo, que me pierdo con facilidad, el WOMAD, los Palomos Cojos y demás festividades marcan el inicio de las sandalias y los mosquitos por el Puente Viejo. O polillas. Que la del año pasado se sentaban en el Venero a desayunar y todo.

Ya empieza ese calor, agradable durante tres días, sofocante durante tres meses; las cervezas de mediodía.. Bueno, eso no ocurre solo en verano. Pero vaya, ya sabéis a que me refiero.

 

A mi el mes que más me gustaba del curso, después de septiembre y sus novatadas y relativo calor, era mayo. Mayo era glorioso. Yo estudié en la Facultad de Filosofía y Letras, en Cáceres. Despues del invierno, las clases para 200 alumnos con 7 y sin calefacción, cubos bajos goteras por la facultad y el LC (el bus Línea Campus, para los no familiarizados) retrasado, llega Mayo.

Mayo llega con los exámenes finales, las presentaciones, los ensayos, y para algunos , el papeleo Erasmus. Y todos nos quejamos por twitter y Facebook. Qué dura es la vida del estudiante. Tengo 5 exámenes en 2 semanas. Y he estado tan ocupado los 4 meses pasados saliendo y recuperándome de la resaca que claro, no he tenido tiempo de nada. ¿Quién lo va a tener? En Febrero, todos a Badajoz, que son los Carnavales. Luego las fiestas de tal pueblo. Y así sucesivamente.

Se respira tensión en el aire. Solo tensión. Que no se puede fumar en el campus. Y nadie lo hace. Nadie. Palabrita del niño Jesús.

Pero por mucha tensión que haya, las tradiciones no se pierden. Habrá que saltarse una clase. A poder ser, la que más historia tenga. Echas cuentas de las faltas que llevas en el curso y calculas. Siempre hay que dejar una clase para Mayo. Siempre. Es una de las cosas que aprendes en primero de carrera, para los de Bolonia. Nunca gastes tus “días libres” antes de tiempo.

Porque en Mayo es una auténtica delicia sentarte en las escaleras de Filosofía y Letras. Todo el mundo acaba allí tarde o temprano. La Biblioteca Central esta al lado, no hay mejor excusa que esa.

Lo que iba diciendo. Recuerdo esas mediodías. Porque solía ser la 1 de la tarde, por alguna razón. Siempre la 1. Nos sentábamos en las escaleras de la facultad, al sol. El culo encima de los libros, para no mancharnos. Con un café de la máquina y un Kinder Bueno. Nos sentábamos allí a quejarnos, al sol, como lagartos con gafas. Nos sentábamos allí sin saber cuánto podríamos echarlo de menos.

Yo no sé mis compañeros, pero a 17 de mayo y 8 grados, no me importaría que Julián, el de la limpieza , me barriese los pies para que no me casara. Porque ya tenía yo preocupaciones suficientes. ¿Lloverá el fin de semana del WOMAN?

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Sin interrupciones en la radio II
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Sara Jiménez | 07-05-2014 | 00:31| 0

Va y resulta que en 103.5KissFMCHICAGOOO (con su melodía y todo) no te interrumpen las canciones con anuncios. Nunca. Ya no hay temor a quedarte a medias. Qué alegrón.

En fin, iba yo pensando en mis cosas y cantando canciones enteras de la radio cuando empezó a llover. Llovía como en mi barrio, San Fernando. Yo no sé cómo lloverá en otros barrios del mundo, pero a mí me olía a casa. ¿Sabes esa tormentilla de verano de las 7 de la tarde que dura 5 minutos? Esa de las gotas gordas, la que diluvia aunque esté haciendo sol. Yo en esos momentos me asomo a la ventana con mis padres, buscando el arco-iris, que siempre está ahí, en su sitio, entre los pisos grises y los naranjas. Y todo brilla. Literalmente. De repente, todo está mojado y reluce con el sol.

Y huele a llano mojado, porque césped, lo que es césped, no mucho. (Ahí lo dejo. El alcalde que lo quiera entender, que lo entienda)

 

Así ha llovido aquí. Y todo brillaba, el arco-iris estaba ahí, en su sitio también, y se me rompió un poquito el corazón. La morriña me pudo,y me entraron ganas de correr hacia el arco-iris, por si al final estaba el Hotel Lisboa. Que de ahí ya puedo llegar a casa andando.

Bueno, ya se sabe, la nostalgia de los que nos hemos ido, que bien vale un anuncio de Granja el Cruce interrumpiendo a Pablo Alborán.

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Sin interrupciones en la radio.
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Sara Jiménez | 03-05-2014 | 21:55| 0

A 3 de Mayo, se acabó mi primer cuatrimestre en Estados Unidos. Y la verdad es que he pasado mucho tiempo haciendo balance de todo. Casi como esos tablones del Tuenti que se hacían cada Nochevieja. O los resúmenes de la primera tras las uvas.  Siempre hay un poco de sentimentaleo, que si hace frío, que si llueve, que si las peras son caras… Una vez leí en un artículo que un español fuera de casa siempre hablará ( y mal) del tiempo y de la comida. Yo, por lo pronto, cumplo todos los tópicos.

 

Y hablando de tópicos, también cumplo los americanos. La semana pasada unas girl scouts de unos 8 años estuvieron vendiendo galletas en mi puerta de casa. Con sus insignias y su gorrito. Más salás que las pesetas, que se dice en mi tierra. Un par de días después, el camión de los helados pasó por mi calle a unos 5 km/h. Fue un poco raro. Me sentía como en Jumanji. Podía escuchar a los niños corriendo desde otras calles, niños que no podía ver aún, pero que no dudarían en matar por un helado. Rollo estampida en la biblioteca. Además, la rubiales también se llamaba Sara.

El 26 de Abril alcancé la cima de lo americano.  Mi primer partido de béisbol. Chicago White Sox contra Tampa Bay, de Florida. Con más anuncios que Ryanair, acabé por comerme un perrito caliente, Chicago style. Y no vuelvo. Resulta que la gracia es no ponerle ketchup.  Es como un cocido Chicago style. Sin caldo. Pues no, no es lo mismo… En fin, estaba yo muy en modo esponja y quise absorber toda la esencia del deporte allí mismo. Pero hacía demasiado frío como para arriesgar los dedos cogiendo una bola, y mis arterias no me permitieron probar las palomitas con su mantequilla de cacahuete. Y una tiene que hacerle caso a sus arterias, claro.

Y el lunes es el grandísimo 5 de Mayo mejicano. Nachos, guacamole y margaronas serán socialmente bien vistos desde las 0:00 hasta las 23:59. Sí, margaronas. Margaritas con una Corona. Alegría y comida para empezar un lunes. No sé a vosotros, pero a mí me parece un buen plan.

 

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La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve de nada.
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Sara Jiménez | 18-04-2014 | 23:41| 0

Llevo un tiempo queriendo escribir, pero por (alegres) circunstancias de trabajo, no he tenido tiempo ni de respirar.

Y ayer, de repente, me encuentro con la noticia de que el grandísimo, el genio, el maestro colombiano Gabriel García Márquez nos ha dejado. Como buen proyecto de escritora y amante de la literatura, me veo obligada a dedicarle un poco de mi tiempo.

A raíz de su muerte, he hablado con mis amigos y familiares de su obra. ¨Cien Años de Soledad¨es curiosamente mítica en los Estados Unidos. Mi gran amigo Google me trajo de vuelta muchas de sus citas y reflexiones, pensamientos que se grabaron en mi memoria años atrás, y que quisiera compartir con vosotros.

Muchos ya lo sabréis, pero yo fui (soy) un miembro del grupo Scout Santa Teresa 513. Una vez Scout, siempre Scout. En uno de los fines de semana que pasamos con otros grupos, unos amigos y yo nos encargamos de hacer una pequeña reflexión como alternativa religiosa para otros compañeros, y usamos uno de los textos de Gabo. A la deriva en mis 17, de él,  aún recuerdo esta cita:

¨La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado¨

Quizás sea por eso por lo que nos empeñamos en honrar a los que ya nos dejaros. Para magnificarlos, y así, superar el vacío que nos dejan. Para seguir adelante, y de esta forma, yo misma le reservo este espacio entre mis pensamientos.

Nos dejan los grandes, la generación del boom latinoamericano. Se van y nos dejan con sus libros. Como si eso fuera suficiente.

Descansa en paz, allá donde estés.

 

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Españoles, pero ¿de dónde?
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Sara Jiménez | 28-03-2014 | 23:46| 0

O también llamado el aprecio/desprecio hacia la increíble cultura latina.

 

Miércoles por la noche, juega el Elche y no funciona la televisión. Y mira que a los de Badajoz, el Elche como que no nos quita mucho el sueño. Pero si pago por algo, quiero que funcione. Qué narices.

 

Pues nada, a llamar a la compañía de turno. Aquí no me decanto por ninguna, porque el servicio de pacotilla que ofrecen en muchas ocasiones es común para todas.

Quince minutos y treinta insultos más tarde, descuelgan el teléfono y… ¡sorpresa! Un acento latinoamericano nos dice, casi sin respirar, que buenasnoches,minombreesAlfredo,enquepuedoayudarle. Y tú te acuerdas de la madre y el resto de la familia del fundador de la compañía. Y cuando cuelgas, te sale ese venazo patriótico y gritas: ¡si soy español, que no me atienda un guachupino!

Ole.

 

Te levantas el jueves por la mañana y ya te has olvidado del Elche y de Alfredo. Eres un parado más, angustiado, cansado, desanimado. Y al final te decides, haces las maletas y te marchas del país.

Llegas a la Alemania, Inglaterra, Irlanda o China de turno y te agobias aún más. Si yo no tengo ni idea de inglés, ¿dónde me he metido?. Bueno, con gestos se entiende la gente, ¿no?

Pero oye, que el que estés fuera de casa no significa que dejes de ver al Elche. Tú, tu Internet de pacotilla y las peores patatas del mundo. Porque aunque sean de bolsa, como las de casa, ningunas.

Y se pilla el Internet, y ahí te ves. Meses después, misma situación. Te armas de valor, apuntas las frases clave en inglés para llamar por teléfono a la compañía, y marcas.

Cuan grande es tu sorpresa cuando te encuentras, una vez más, ese acento sudamericano, ese Alfredo que una vez más te pregunta: goodnightsir,mynameisAlfredo,howcanIhelpyou?. Con las lágrimas en los ojos, le hablas en castellano, y te responde. Y tú estas más contento que unas pascuas. ¡Viva el español!

 

Dobles raseros, mucha hipocresía, demasiados prejuicios y pocos valores. Abramos la mente a un mundo más globalizado y dejemos los prejuicios atrás.

Que en España hay más de 6 millones de personas a las que les gustaría ser ese Alfredo.

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Sobre el autor Sara Jiménez
Me llamo Sara Jiménez Ferrera y soy una pacense de 23 años. A los 18 me mude a Cáceres, donde estudié el Grado en Estudios Ingleses en la Facultad de Filosofía y Letras. A los 21 me trasladé a Nottingham, en las tierras medias inglesas, para acabar mi carrera. Tras mucha agua y poco sol, finalmente en diciembre del 2013 me mudé a Estados Unidos (Hammond, Indiana) para hacer el Máster en Inglés en Purdue University Calumet. Me encanta viajar, cocinar, el cine, la nieve y por supuesto, leer.

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