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Etiqueta: Pro Cosara
Empezando la tesina: anillamiento de aves en la Reserva San Rafael
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Marta Villasán | 08-10-2013 | 00:53 |0

Amanecer en San Rafael

Me levanto cuando aún está oscuro. Afuera se oyen los cantos desacompasados de los atajacaminos y las lechuzas en la selva. El frío me muerde sin compasión: estamos a unos 7 grados. Frío algo de mandioca para tener algo que llevarme a la boca durante la mañana, me hago un bocadillo de jamón para desayunar y relleno el termo de agua caliente para el té.

Cuando José y yo salimos, empieza a clarear por detrás de los árboles, y para cuando llegamos a la laguna, el vapor de agua se levanta en remolinos sobre el agua, haciéndome pensar en otro planeta. El aliento se nos convierte en vaho mientras atravesamos el talud que contiene el agua; la humedad se nos pega  a las pestañas. La quietud del momento, sólo rota por el ulular de una lechuza, me da la sensación de que el tiempo se ha detenido.

Abrimos las redes en la penumbra del alba y nos volvemos al punto donde tenemos montada la mini tienda de campaña. Esperamos amodorrados hasta que pasa la primera hora y nos acercamos a revisar las redes. Encontramos un pequeño arañero silbón (Basileuterus

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Educación ambiental en la escuela rural de Perlita
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Marta Villasán | 13-09-2013 | 23:07 |0

Llegamos temprano a la escuela de Perlita (en Alto Verá, Itapúa), un pequeño barracón azul con dos pequeñas aulas. El patio era un pequeño prado en el que crecía el pasto libremente, y por el que correteaban algunas gallinas y un perro famélico. Al fondo se levantan dos pequeñas letrinas. El sol picaba un poco, pero corría una leve brisa que refrescaba el ambiente.

Lo primero que me llama la atención al asomarme a la clase, es que, junto a la pizarra con la lección del día, hay un portátil abierto. Lo segundo, las miradas de los niños. Curiosas. Abiertas. Y en muchos casos, inescrutables. Daban la sensación de haber visto muchas cosas, de tener una gran experiencia a sus espaldas, a pesar de que todos eran bastante pequeños. Algunos iban descalzos, y otros en chanclas. Y todos me miraban con esa mezcla de interés y recelo con que se mira lo nuevo y desconocido.

Avanzo junto con Claudio y Celia al interior del aulita mientras la profe terminaba de explicar la lección de castellano en guaraní. Me explicaron que en aquel entorno ese era el principal idioma, y que en general, aunque es una asignatura obligatoria, los niños sólo entieneden guaraní, o

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Mis primeros pinitos como actriz. Grabación de un documental en el Sendero Chachí, el de los helechos arborescentes.
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Marta Villasán | 12-09-2013 | 21:05 |0

Hoy ha sido un día agotador. He trabajado casi once horas seguidas, pero ha sido muy gratificante.

Me levanté a las cuatro y media de la madrugada. Alberto quería que nos amaneciera en el bosque, y había media hora de camino hasta la entrada del sendero Chachí (que es como se llaman los helechos arborescentes en guaraní, pronunciado /shashí/, no /chachi/). Hacía un frío asesino; la humedad se metía en el cuerpo y no había otra forma de espantarla que con un té muy caliente al lado del fuego de la cocina. Al final, entre unas cosas y otras, el amanecer nos pilló en el camino, pero aun así sirvió para aprovechar bien el día.

Inicio del sendero Chachí

Un productor de documentales de un canal de Paraguay, el 13, estaba haciendo un reportaje sobre la zona y quería, además de grabar imágenes del Bosque Atlántico, contribuir a su conservación grabando algunos spots de promoción. Y había decidido que yo fuera su actriz.

Alberto y Juan Carlos, el productor y cámara del documental

Lejos de

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Me pongo el uniforme. Monitora ambiental en una acampada en Pro Cosara.
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Marta Villasán | 09-09-2013 | 00:09 |0

Esta entrada se la dedico a Estrella Croquetalia, y a mamá y papá. Ellos saben por qué.

El viernes por la tarde llegó un autocar lleno de niños que venían a pasar un fin de semana de campamento. Eran los Conquistadores Orión, Adventistas de la Iglesia del Séptimo Día. En diez minutos las instalaciones de Pro Cosara se habían llenado de movimiento, gente que llevaba equipajes, niños que montaban sus tiendas, otros construían mochileros y soportes para colgar la comida lejos de las hormigas… Eran un grupo muy organizado, similar a los scouts: estaban organizados en unidades, cada uno tenía una función, y hasta tenían ceremonia de izado y arriado de la bandera.

Construyeron un tótem (lo llaman holocausto; cuando me pidieron piedras para un holocausto, lo primero que se me pasó por la cabeza fue Hitler y los judíos, y luego el sacrificio de vacas de los antiguos griegos…) y un tinglado para colgar las banderas en el prado de Pro Cosara. Allí formaban cada mañana y cada tarde en una ceremonia muy marcial.

Campamento en Pro Cosara. En formación izando la bandera. 

 Esa misma noche me dieron mi uniforme de Pro Cosara y me encargaron que documentara la

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Por el Sendero Urutaú. Reserva de San Rafael.
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Marta Villasán | 04-09-2013 | 15:24 |0

El martes temprano por la mañana salgo con Alberto para ver aves y comprobar su fenología, es decir, la fase en la que están. Aún es final de invierno y todavía no se han activado; la actividad era muy baja, y la temperatura también. Doy todos los días las gracias a mamá por comprarme este pantalón tan bueno y tan calentito; por mucho que pensáramos que quedaba poco de invierno, Parguay se está empeñando en que no me lo pierda.

En el recorrido hemos visto bastantes aves, y he podido ver brevemente lo que es el Bosque Atlántico. Es increíble estar en la selva… me sentía un poco como si estuviera en Pandora.

El sendero discurría primero junto a la pequeña laguna artificial que alimenta el generador eléctrico. Aquí se pueden ver varias especies de cormoranes, pollas de agua y gallinetas, aunque a esa hora tan temprana aún no había muchas. Una neblina suave se levantaba sobre la superficie del agua dispersando el sol dorado, dando un aspecto mágico al amanecer.

Una polla de agua en el lago artificial.

Recorrimos el sendero Urutaú, que discurre en buena parte por el Bosque

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Viviendo a las puertas de la selva
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Marta Villasán | 05-09-2013 | 16:28 |0

Os presento el lugar donde voy a vivir los próximos meses, aunque aún me queden al menos dos viajes más a Asunción.

Tengo una habitación para mí sola dentro de un hangar que nos sirve de casa. En él también está la cocina, que compartimos los guardabosques, la educadora ambiental y yo.

El hangar donde está mi cabaña y Lisa, la perrita guardiana

Ayer hicieron asado de pescado; curiosamente, aquí no es muy habitual comer pescado, pero ha coincidido. Se come una vez al mes, o menos. Lo más típico, comer vaca. Pero estaba muy rica la boga que compartimos.

Preparando la comida. El gato Raúl (o también llamado Michito) está vigilando para que no se escape el pescado.

Hace frío. Por la tarde se nubló y empezó a hacer malo. Pero el pescado calentito, junto con el pan de mandioca que hizo Celia para mí, me devolvieron las energías para afrontar el trabajo de la tarde.

Pescado a la brasa

Pero lo que más me gusta es… que al

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Fase II: Llego a Pro Cosara, la selva
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Marta Villasán | 03-09-2013 | 16:31 |0

El lunes me levanto temprano. Me da la sensación de no haber dormido apenas, pero es el cansancio acumulado. Alberto viene a recogerme con su nena para llevarme a la Terminal de Ómnibus donde subirme a un bus de “La Encarnacena” que me llevará a Encarnación, al sur del país. Recojo todo en las maletas, pago el hotel (¡un millón y medio de guaraníes!) y desayuno a todo correr. La cocina huele de maravilla y cuando pregunto qué es, la cocinera me saca un platito con chipas pulga.

Los chipas (llamadas las chipás coloquialmente) son unos bollitos de almidón de mandioca y queso paraguay y, en este caso, anís, que están de muerte. Me guardo media docena para el viaje (son muy pequeños, del tamaño de aceitunas gordas), apuro el zumo de naranja y voy a sacar el equipaje de la habitación.

Cuando llegamos a la Terminal, justos de tiempo, compro el billete y subo al bus sin apenas tiempo de fijarme en el lugar. Es  grande, y los buses son modernos, de dos pisos. Me tranquiliza que a la maleta se le pone una pegatina con una copia que te dan a ti y que tienes que entregar al bajar para asegurarse de que la entregan a su dueño; es más seguro que los buses españoles,

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Sobre el autor Marta Villasán
Extremeña de nacimiento y de corazón, recién acabado el Máster en Conservación de la Biodiversidad, vuelo hacia mi próximo destino, Paraguay, gracias a una beca de la Oficina de Cooperación al Desarrollo de la Usal, donde cumpliré mi sueño: trabajar en la conservación de uno de los hábitats más amenazados del mundo, el Bosque Atlántico del Alto Paraná (BAAPA). Bióloga, blogger, educadora ambiental, fotógrafa, escritora y soñadora a tiempo parcial, tiendo a ver siempre el vaso medio lleno y a escarbar para ver qué hay más allá de la corteza, y disfruto contándole al mundo lo que encuentro allí. Lo que cambia nuestro planeta es la conciencia, y lo que crea conciencia es la educación.

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