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Solsticio de verano o aquelarres en torno a un castaño

2012 junio 20
Castaños de calabaza

Castaños de calabaza

 

Hoy será el día más largo y luminoso del año, coincidirán el final de la primavera y el inicio del verano, el sol se encontrará en su posición más alta en el cielo (el Norte en apariencia) y parecerá que se detiene en el cenit, “Quedarse quieto”, “solstitium (sol+sistere)” en latín, o solsticio como lo conocemos ahora, el día en que más se diferencian en duración la noche y el día.

 

En el hemisferio norte será el solsticio de verano y llegará a las 23 horas del día 20 de Junio, como si de un tren a una estación se tratara, en el hemisferio sur por contra será el día mas corto y oscuro del año.

 

En esta vieja Europa, culturalmente más rica y estable que sus mercados, el solsticio se celebraba con la realización de hogueras y numerosos actos paganos ligados al cambio de los ciclos en la tierra, era la época de la fertilidad, cuando se recogían buena parte de los frutos, pensémoslo un poco, y nos daremos cuenta que cerezos, melocotoneros, ciruelos y buena parte de los árboles y los cereales nos ofrecen por esta época sus frutos.

 

Muchos de estos ritos fueron convertidos en celebraciones religiosas haciéndolos coincidir con el nacimiento de San Juan (solsticio de verano) o de Jesús (solsticio de invierno).

 

Pero la fiesta pagana ha permanecido viva en muchos de nuestros pueblos y aldeas. En Extremadura sobre todo en los cercanos a la raya, como Jola en la campiña valentina,  cuentan los ancianos a luz de la lumbre que en la noche de San Juan salen brujas y meigas y se reúnen en el campo, en las cercanías de algún viejo y monumental castaño y allí celebran sus típicos aquelarres. Hadas, ninfas, druidas y duendes  hacen sus danzas en corros en una noche encantada

 

Cada vez son menos los viejos y monumentales castaños de nuestra tierra, pero aun conservamos un buen número de ellos que esa noche parecerán recuperar vida en medio de su lenta existencia, una invitación para visitarlos; pero salgan con cuidado, porque  aunque no crean en brujas y meigas, haberlas, haylas.