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LA FELICIDAD DE VIVIR CON LA NATURALEZA
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Pilar López Ávila | 19-02-2017 | 17:21

Edith Holden -naturalista inglesa- falleció trágicamente en 1920 en las aguas del Támesis al caerse cuando cogía flores de castaño. Es fácil suponer que si no hubiera ocurrido tan fatídico accidente, habría realizado con esas flores una bella ilustración.

A lo largo de 1906, Edith escribió un diario en el que narró el día a día de la naturaleza a lo largo de las diferentes estaciones. Su extraordinaria capacidad para observar lo que ocurría a su alrededor, junto con los poemas de autores consagrados (Keats, Coleridge, Byron… ), refranes populares y acuarelas de aves, flores e insectos, compusieron un hermoso libro cuya edición facsímil (Blume, 1979) guardo celosamente desde hace tiempo.

 

Soñar entre las rocas, por colinas y ríos;

adentrarse en silencio por regiones boscosas,

donde está cuanto escapa al dominio del hombre,

¡donde huellas mortales tal vez nunca han llegado!

Escalar por montañas invisibles, sin rastro,

como animal salvaje; y a solas, embebido,

contemplar las cascadas, los barrancos más altos;

eso no es soledad: es más bien comulgar,

sumergirse en la magia de la Naturaleza.”

 

Quizás no sea posible en estos tiempos -con nuestros días saturados que pasan casi sin darnos cuenta- vivir la naturaleza del modo en que lo dice Byron en este poema que aparece al inicio del libro de Edith Holden.

Pero representa la idea que surge continuamente en mi cabeza cuando pienso en el medio natural. No tengo, ni mucho menos, la pretensión de imitar a Edith Holden, ni puedo ni estoy capacitada para ello.

Solo quiero aprovechar la posibilidad que me ofrece este medio de comunicación para expresar esos sentimientos que me surgen cuando, por ejemplo, veo las grullas volar al amanecer al ir a trabajar, o simplemente me emociono al ver que los ajos que plantamos hace una semana ya han brotado en el invernadero que hicimos con botellas de plástico…. o con los mirlos que vuelan bajito entre las calles de mi barrio porque están empezando a anidar, o con los almendros ahora florecidos que salpican de puntos blancos el paisaje, o con los aviones comunes que han regresado y arreglan sus nidos de barro….

 

Tanto que contar de la naturaleza que deseo compartirlo con quien quiera leerlo.

Porque las palabras que se escriben quedan para siempre y nunca se las lleva el viento.

Portada del libro de Edith Holden

Sobre el autor Pilar López Ávila
“Desde siempre me gustaron los pájaros, las mariposas y las flores. También escribir cuentos para niños. Hoy les hablo a mis alumnos de los misterios de la biología, paseo por el campo cuando puedo y escribo. Creo que es esencial vivir con la naturaleza, comprender sus ciclos y seguir su ritmo. Y compartir con otras personas lo vivido.”