Hoy

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Bulgaria.
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Gonzalo Pérez | 18-07-2017 | 11:47| 0

barco-minBajé Rumanía relativamente bien, pegado a la costa. En principio tenía algo de miedo por la escasez de coches que pudiera encontrar, pero pronto se fueron al ver que los coches si montaban a viajeros.

Tuve la suerte de viajar con una familia que se dirigían hacia un rio para pescar, me invitaron a un viaje en barco con ellos y después me acercaron hasta un punto perfecto para seguir haciendo autostop.

En ese momento me llegó la invitación de un evento en Atenas que organizaba una Network de estudiantes internacionales. Así que en lugar de ir directamente a Turquía, tomé rumbo a la capital de Grecia.

Mi nueva ruta me aventuró nuevas aventuras y mucho que disfrutar en mi camino.

Entre todos estos sucesos me llegó la gran noticia de una escritora que hospedé hace un año. Me escribió para decirme que la revista en la que aparecería las recetas de mi madre ya estaba lista.

Romi es el nombre de esta escritora. Cuando me solicitó alojamiento me contaba que le daba la vuelta al mundo probando diferentes comidas y escribía sobre esto. Yo la acepté no solo por ser un cocinillas, si no también, por que su carta era muy peculiar.

En ella redactaba que desde pequeña se sentía diferente y había encontrado su estilo de vida viajando para esta revista que tenía su sede en Barcelona.

Era una chica muy especial, se pegó toda la mañana cocinando con mi madre diferentes platos y de entre todas las recetas seleccionó los ¨repápalos¨. Así que si los veis por Asia, en especial por Japón, ya sabéis que fue gracias a mi madre.

¡ Romi guapa, vuelve cuando quieras, mi madre está como loca con la revista. Te queremos!

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Rumanía.
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Gonzalo Pérez | 09-07-2017 | 12:19| 0

Me marché de Ukrania con la grata sensación de haber conocido una gente cariñosísima y con la suerte de irme con el bolsillo un poco mas lleno. Gané la apuesta a unos franceses que se jugaban los cuartos a si habría atentado en Francia antes de las elecciones. Todos decían que si y yo aposté a que no. Cuando pasé por allí, el ejercito ya estaba en la calle, así que pensé sobre la poca probabilidad de un atentado.

Llegué a Bucarest en la tarde, allí me esperaban unos chicos que resultaban ser directores de cine para hospedarme por unos días.
Eran muy interesantes, yo les cociné algo el primer día y me dieron la gran sorpresa de tener aceite de oliva. Cuando le vi preparar a mi pinche un sofrito de cebolla y ajos, con un generoso chorreón de aceite de una botella de cinco litros, le di un abrazo porque me hizo sentir como en casa. Aquella cocina olía a hogar y mirando por la ventana soñé estar cerca de mi mar.

ukrania-2Uno de ellos preparaba una película sobre una secta, estaba infiltrado en varias para preparar un buen guion. Era interesante como la presentaba, la verdad es que todo aquello daba un poco de miedo, te pedían pasta para salvarte y cuando te explicaban lo importante que era su comunidad, se percibía cierto corporativismo. Como experiencia no estuvo mal.

En los días siguientes hice un poco de turismo por la ciudad y una noche fuimos a una fiesta de cultureo máximo… Primero había clases abiertas y después un Dj pinchando tecno, que a mi precisamente, no me va mucho.

Allí conocí a una chica muy potente de descendencia rumana, pero que por motivos laborales de los padres se había criado en Paris, había llegado hace un año a la ciudad. Era muy polifacética, hacía ballet, cantaba opera y pintaba. Yo le pregunté como llevaba el cambio de una ciudad como París a esta y que si quería volver y me contestó que ni a tiros.

ukraniaPor lo visto se sentía realizadísima porque nunca había hecho tantas cosas como asta ese momento. Estaba bailando en la barra de no sé donde y decía haber descubierto su pasión…

Yo le conté sobre mis pinitos con la paella y nos entendimos tan bien que creo fue algo así como amor a primera vista.

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Ukrania2
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Gonzalo Pérez | 02-07-2017 | 16:11| 0

Me despedí de mi nuevo amigo con un fuerte abrazo y con la promesa de que si nos seleccionaban para “The World Live Experience”, con el dinero que nos pagasen, nos íbamos a estudiar por ahí. A de mas le conté tres ideas que tengo que en cualquier universidad van a triunfar y flipó aun mas con los proyectos.

Después de un Kiev insuperable bajé a Odesa en tren por cinco euros. Otras quince horas de viaje en una cabina con cama y unas cuantas historias que contar.

En la ciudad costera de Odesa me hospedó la que era una ponente de TED. Me presentó a un montón de gente interesante y conocí una curiosa comunidad del Mar Negro.

Uno de ellos me hospedó otros cuantos días. Entraba dentro de una espiral de autodestrucción y creo que estaba tocando fondo. Pero tenía la gran cualidad de embelesarte con su vida y hacerte sentir mal por todas las historias que te contaba.

Necesitaba descansó y lo encontré. Comí una comida espectacular, en unos sitios de categoría, con una gente de lo mas variopinto.

I LOVE UKRANIE!

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Gonzalo Pérez | 24-06-2017 | 17:25| 2

Pasar a la frontera con Ucrania, fue una de las cosas mas divertidas que me han pasado en este viaje. Hice dedo justo en la entrada ya que no me dejaban pasar a pie. Resultó que el conductor que amablemente me transportó para atravesarla estaba loco. Me hizo beber con todos los policías chupitos de vozca y me hizo mil videos que no entendía que significaban.

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Una vez atravesada tomé un bus para dirigirme a la ciudad de mi destino. Estaba a unos cien kilómetros y costaba cincuenta céntimos. Hacer autostop allí era muy difícil.

Me hospedó una chica amiga de unos polacos que conocí en mi anterior ciudad, su madre y ella eran un amor. Lo pasamos bien y pude descansar unos días.

Después de esto pillé un tren para llegar a Kiev. Fueron ochocientos kilómetros por tres euros y tenía cama en mi vagón. Ucrania es un país muy barato.

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Este viaje me enseña lecciones y este trenecito me enseñó otra de ellas. Nunca debes ir al súper con hambre, ya que gastas mas de lo necesario. Nunca te pongas hacer autostop sin agua ni comida, porque nunca sabes donde puedes terminar. Y jamás te subas a un tren en Ucrania de doce horas de trayecto sin papel higiénico. Puedes terminar pidiendo este con el lenguaje de los símbolos y llegar a un vagón lleno de modelos Rusas que a cambio de un clínex, te harán beber con ellas vozca toda una noche… ¡ Si llego hacer allí una gurumelada me caso!

Llegué a Kiev con una resaca de escandalo y sin haber dormido apenas nada. Me hospedaron por cinco días unos hippies que resultaban ser músicos y que tocaban música balcánica. Aunque estaba muy afrancesada porque el que lo llevaba era parisino, sonaba bien. Había trompetas pero desde mi punto vista faltaba un clarinete. Por lo que yo conozco de esa música, el clarinete tiene una especie de pellizco flamenco que… ¡ Yo qué se!
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Que mala vida se daba esta gente… les deseo la mejor salud del mundo para sus cerebros, riñones y pulmones. Eso sí, yo me lo pasé fenomenal con ellos.

Después de esto fui a dormir a un hostel de mala muerte, ya que aun me faltaban papeles para la visa. Allí conocí a una persona muy especial. Era un chico que se había mudado a la gran ciudad ya que lo había dejado con su ex novia. Por lo visto era una de esas/os ex que siempre le hacían tener la culpa de todo. Estaba amargadito el pobre… No ganaba mucho, pero dormia allí porque le cambiaban de sabana todos los días y si llegaba cansado del trabajo podía acostarse sin ducharse.

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Fuimos a una fiesta de viajeros y allí conocí a muchos internacionales y locales. Lo primero que percibí de ellos fue un gran cariño hacia su ciudad. Nada mas llegar uno de ellos me dijo: cuidado, mucha gente se queda. Y tenía razón, Kiev es una ciudad con muchos encantos. Yo me sentí muy arropado por aquel ambiente, te hacía sentir muy bien… Es que yo he vivido en sitios en los que la gente te preguntaba porque estás aquí, todo el mundo se quiere ir…

Antes de esta estuve paseando por el centro de kiev. Había un ambientazo ya que estaban los conciertos de Eurovisión, lo pasé fenomenal y creo que me tomaron por famoso o algo así. Me hicieron siete entrevistas, me dieron entradas y me traían comida y bebida… ¡ Increíble!

Después de estos fabulosos días, mi nuevo amigo del hostel me hizo mil preguntas de como empezar a viajar, yo le informé de todo lo que sabía y de un nuevo programa del que me llegó la info hace no mucho. Yo le comenté de aplicar juntos. A mi si me lo dan haría realidad el sueño de mi vida. Os lo recomiendo.
Este chico la ultima noche que estuvimos juntos se sinceró conmigo y me dijo que nunca había salido con nadie como yo. Me dijo que le había cambiado la vida y que me veía como el hermano mayor que nunca había tenido. Nunca me habían dicho algo tan bonito.

Yo he sacado una conclusión de mi estancia en Kiev. En algún colegio o algunas de las personas que me he encontrado en mi viaje, me dijeron como podían motivar a la gente hacer cosas como yo. Yo no sabía que responder, pero después de estar en Kiev he sacado la conclusión que viajar no solo se hace viajando, viajar se hace hospedando. Y para empezar a viajar, hay que empezar a hospedar.

Finalmente no pude aplicar para mi visa rusa, pero cuando tenía todos los papeles preparados, me dijeron en el consulado que desde allí era imposible aplicar.

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Polonia2
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Gonzalo Pérez | 13-06-2017 | 08:33| 0

A mi segunda ciudad en Polonia llegué un día antes de lo previsto. Justo saliendo de Cracovia le pregunté a una conductora que paró para cederme el paso en un semáforo, como salir de la ciudad. Entonces ella quiso saber a donde iba y yo le contesté mi dirección. Muy sonriente me invitó a que subiera, ya que nos dirigíamos hacia el mismo lugar.

Iba a comer con sus padres por la pascua, era una chica chiquitita, muy bien arreglada y rezaba el rosario que daban en la radio. Me quiso regalar un relicario y parte de las prendas de no sé que santos. Pero algo que he aprendido viajando es que cuantos menos iconos religiosos lleve uno mejor. Se pueden forrar contigo…

Como llegué antes de la cuenta a mi ciudad de destino, me tocó rogarle a la chica que me hospedaría que me dejara dormir un día antes en su casa. Estaba nevando y hacia un frio demasiado desagradable para poner mi tienda por ahí. A de mas la poli en Polonia es muy dura y tiene todo demasiado controlado como para tener un mal entendido acampando por libre.

Antes de encontrarme con ella, di un largo paseo por la ciudad. En una pagina de viajeros encontré a un Armenio, que se había criado en las Vegas y que vivía ahora por allí por una novia y no sé que mas.

Me dijo de encontrarnos y tomar algo y yo le contesté por supuesto. Vino a recogerme a un bar cerca de la estación. Traía puesta la canción de Prety Woman en un carrito con un altavoz.
¡ Bendita locura!
Era buena gente. Dimos otra vuelta por la ciudad y me presentó a todo el mundo.

Mas tarde fui a visitar a la chica que me hospedaría a su trabajo y finalmente dormí con ella. Era Ucraniana, estudiaba turismo en Polonia, dominaba siete lenguas, era guapa, alta y rapidísima. En las fotos no parecía tan imponente.
Hablando con ella me contó que había abandonado su país de origen para encontrar mejor vida en Europa.
Aun que desafortunadamente en una de sus historias me contó que había terminado trabajando como camarera en un bar de chicas del este, en una zona del mediterráneo. Por lo visto en sus practicas de la universidad le pagaban quinientos euros al mes y en el otro sitio ganaba doscientos euros al día… No tenía papeles.

Lo pasamos bien en lo que estuvimos juntos y creo que encontré una nueva amiga. Ella también preparaba un gran viaje para cuando terminara su universidad. En esos días conocí a otros chicos que me hospedarían en los siguientes días.

Uno de ellos se dedicaba a la botánica y me presentaron gente muy interesante… visitamos colegios y me llevaron a mil sitios. Que amables son los polacos y que grandes bebedores, aun que yo ya apenas bebo… son cosas que siempre apreciaré.

¡ Menuda Semana Santa!

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Polonia1
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Gonzalo Pérez | 09-06-2017 | 11:38| 0

Llegué a Polonia en Semana Santa. Cracovia estaba vacío por la cuaresma. En este viaje tengo que rechazar ir a sitios e inevitablemente perderme cosas. Creo que una de ellas ha sido perderme esta festividad en una familia tradicional Polaca. Tiene que ser todo un acontecimiento.

Una vez en la capital, fui a visitar el campo de concentración de Ausbich en. En el que reviví los horrores del holocausto y visité las zonas mas importantes de la ciudad. Polonia es un país que ha sufrido mucho y tiene mucha historia en sus calles.

Algo que he aprendido en mi viaje, es que según el pasado de la mayoría de paises en los que he estado, su presente tiene una trayectoria opuesta en su influencia.

En el caso de Polonia tener un pasado soviético hace que el poder conservador y católica actual, tenga una fuerte presencia. Yo percibí que incluso algunas personas tenían cierto miedo por el sistema.

Salí una de las noches a una fiesta de viajeros que se celebraba en la ciudad, había muchos y fuimos cambiando de bares cada hora. El organizador era una de esas grandes personas que no dejaba que nadie se quedase en el camino. Yo me perdí unas tres veces comprando cosas y yendo a cenar y todas nos encontró y nos llevo al nuevo punto de encuentro. Que grandes experiencias son capaces de crear esta gente.

Terminé esta insuperable noche tomándome un vino con un chico californiano rubio de ojos azules que hablaba ingles como un negro y con el que no paraba de reírme. Era como una enciclopedia hablando de la ciudad. No me imagino mejor broché final para terminar de conocer esta bella ciudad.

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Eslovaquia
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Gonzalo Pérez | 04-06-2017 | 19:12| 0

Fue duro hacer dedo en Eslovaquia, quizá uno de los puntos en los que mas he acampado en la carretera y donde mas he esperado a que parasen coches.

Tuve la suerte de que después de dos días avanzando muy poco, un conductor parase y me transportase durante un largo recorrido. Era un jugador de hockey profesional, me contó que le habían dado una beca para estudiar en Estados Unidos y por eso había vivido allí ocho años. Hablaba muy bien inglés y era muy abierto. Por lo visto le habían destrozado la espalada en un encontronazo y se había vuelto a casa para emprender algún negocio.

Me dijo que quería que tuviese un buen recuerdo de la gente de Eslovaquia y no paró de insistirme en que me quería pagar un tren para que llegase a mi destino. Después de todo acepté… el niño era un miura, todo perfecto, todo sonrisa, todo genial.

Llegué un día tarde a la casa donde me hospedaría ya que en el tren una persona me invitó a quedarme a dormir en su casa y acepté.
Al día siguiente llegué a mi destino y me hospedó la que era la directiva de una gran multinacional. Durante cinco días me tenía organizados meetings con profesores, hijos de amigos, estudiantes, gente de la compañía y amigos. Fui asta un colegio. Ella quería que le contase la historia de mi viaje a toda esta gente para que les aportase otra perspectiva.

Por lo visto contaba que la zona era muy deprimida y estas experiencias podían venir muy bien. Yo quedé un poco cansado por todo aquello, pero fueron cinco días de no parar de comer en restaurantes y sitios excelentes. Su casa era perfecta y ella una de esas personas con la que estoy seguro que me volveré a encontrar.

Yo les recomendé a todos que fuera cual fuese el programa con el que viajasen, o si lo hacían de manera autónoma, tuviesen cuidado con lo que publicaban en internet. Hablando con mi anfitriona le conté que en mitad de mi erasmus me cerré el Facebook por problemas de gente que se metía en mi vida… la última que tuve antes de salir a este viaje fue el encuentro con la madre de una ex que me preguntaba por el dinero de cuando me fui de erasmus.

Yo les dije a todos los chavales que aprovechasen en un viaje así para pedirles dinero a sus tíos, abuelos y resto de familiares por que puede ser la mejor experiencia de su vida.

Para mi este país es la clara prueba de que no importa donde estés, sino con quien, para pasarlo bien.

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Hungría
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Gonzalo Pérez | 07-05-2017 | 10:13| 0

Llegué en la noche a Budapest. Allí tenía que encontrar a una chica que me hospedaría por un par de días. Cuando logré encontrar la casa, me di cuenta que estaba en una de las zonas mas opulentas de la ciudad.

Su casa era una maravilla, un chalet situado en una colina cerca del centro. Nada mas llegar me impresionó la decoración zen del jardín. Cenando con ellos me contaron que habían viajado mucho a Japón, parecía que ellos sentían una gran atracción por aquella cultura. Yo les dije que había leído un par de libros sobre sus religiones y que a mi también me parecía muy interesante.

La mayor parte del tiempo la pasé hablando con la madre de esta chica. La niña no me hacía mucho caso y era un poco desagradable. Su madre me dijo que habitualmente no era así, que no sabían porque hacía eso. Su hermana me comentó que era la primera vez que dejaba dormir un chico en casa. Me adapté a la situación y dejé que fluyera, eso me permitió estar a mi aire y dormir allí asta el viernes.

Me fui a visitar la ciudad y le comenté de salir de fiesta alguna noche. Ella me dijo que si salía de fiesta tendría que irme a otro sitio, ya que a ella le gustaba acostarse temprano. Entonces llegó el sábado y yo busqué un hostel para poder salir.

Allí conocí a un conocido bloguero de fiesta americano. Se dedicaba a darle la vuelta al mundo describiendo lugares de fiesta y contando lo que vivía. Yo igual afino un poco todo esto y hago algo parecido con la gurumelada.
Se estaba recuperando de un mal rollo que se comió hace poco y de un largo periodo de tiempo saliendo. Pero conseguí liarlo para salir y también a unas chicas alemanas que visitaban la ciudad y que allí dormían ese día.

Visitamos el centro de la ciudad por la noche y bailamos tomándonos unas ricas cervezas. El bloguero americano era muy vistoso haciendo todo lo que hacía, un tipo curioso, se le daba bien aquello, yo disfrutaba solo viéndolo, su sueño era ingresar en la academia de los SEALS. Me contó acerca de la fiesta americana, por lo visto por la gran tenencia de armas de la población, la no muy efectiva inclusión social de diferentes grupos y la problemática con las drogas, hacían que, desde su punto de vista, Europa tuviera mejor marcha. Cuando llegue lo veré… Había escuchado hablar cosas así antes sobre aquella cultura. Seguro que también tienen un montón de cosas buenas que aprender.

Por último, Budapest es una ciudad preciosa.

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Croacia.
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Gonzalo Pérez | 05-06-2017 | 07:22| 0

Llegué a Zagreb temprano, en una soleada y florida tarde de primavera. Me dejaron justo al lado de unos lagos, donde había mucha gente haciendo deporte y paseando. Después de descansar cerca de la orilla de uno de uno de estos grandes charcos, me perdí por la ciudad hasta que la persona que me hospedaba llegó.

Me hice amigo de una chica americana que había estudiado psicología y se dedicaba al desarrollo de programas de couch directivo. Era budista, artista y también daba clases de yoga, casi me apunto a una de sus lecciones, era una tía increible.
Después de hablar con ella toda la tarde, me costó lo suyo irme a dormir a casa de la otra persona… Pero como ya me había comprometido, no podía romper mi palabra.

Hablando me dijo que le costaba mucho entender lo que pasaba en Grecia, yo le dije que a mi también, le conté que cuando yo viví allí ya estaba la cosa caliente con los inmigrantes. Incluso la gente de izquierdas decían que trabajaban por poco dinero… Aun que nunca sabes lo que puedes creer en aquel pais de lo que te dicen.

Si el pecado capital de España es la envidia, el de Grecia es el engaño. Como la virtud de España es la fiesta y la alegría y de Grecia la hospitalidad. Yo cuando viví allí, durante dos años no pagué una cerveza. Son las características culturales que por suerte, de lo bueno y lo malo, hacen los paises diferentes y especiales.

A nosotros nos metieron una chica que venía de otra universidad y la lio parda. Pero es que los griegos son así, siempre que pueden, ayudan.
Aunque yo escuché algunas veces, que de Europa solo les mandaban a los malos expedientes que le daban mala reputación a sus universidades y que encima se comian su comida. Decían estar cansados, viven una situacion muy dificil.

Despues de todo esto llegué a casa de mi host, en la que vivían cinco gatos, en mitad de la noche, sufrí una crisis de asma y gracias a que tenía unas pastillas y inhaladores muy fuertes, si no, me termino pinchando.

En la mañana me piré y después de terminar de ver la ciudad, intenté poner rumbo a Budapest. Pero una tormenta tremenda, el sueño, el mal cuerpo, un lio con los tranvías y un bendito señor que cuando ya estaba en un punto perfecto para que me montara alguien, me llevó de vuelta al centro de la ciudad por un mal entendido… Hicieron que en lugar de volver a levantar el dedo, me fuera a tomar una birra a un famoso euro hostel del que había escuchado hablar. Allí sabía que encontraría gente chachi.

Me hice amigo de un chaval que casualmente también solía hospedar gente. Al final con las risas me invitó a dormir en su casa y yo acepté sin pensarlo.
Triunfé, tenía un apartamento solo para la gente que hospedaba, parecía que su familia tenía una economía muy potente. Y afortunadamente me hizo participe de su riqueza, dejándome vivir en su propiedad por unos días.

Antes de irnos a dormir, acordamos salir juntos en la mañana, al irse el a trabajar. Cuando me desperté, muy temprano, estaba lloviendo, hacía viento y frio y le dije que si me podía quedar un día mas allí. El estudio tenía una atmosfera muy confortable, estaba muy bien decorado y me apetecía quedarme escribiendo.

Pregunté, me dejó y me fui a dormir otra vez. Pasé el día allí y en la tarde compré unas zapatillas, ya que las que yo tenía me estaban destrozando los pies. La pena, que asta que domé estas, me hicieron aún mas daño, pues la calidad no era muy buena.

Me llamó en la tarde para decirme que me quedase el tiempo que quisiera, que no volvería en unos días, y que cuando me fuera tirase de la puerta. Así hice antes de poner rumbo a Hungría.

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Eslovenia
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Gonzalo Pérez | 24-04-2017 | 15:20| 0

En Trieste llegué asta una carretera muy apartada de todo y que daba un poco de miedo. Por ella pasaba un coche cada quince minutos. Conseguí parar a un auto levantando las manos y pidiendo: un momento por favor.

Los conductores eran de Lubiania, se fueron a dar un paseíto de tarde a Italia. No queda lejos, unos cien kilómetros. Fui con ellos a Trieste de nuevo y mientras ellos paseaban, fui hacer unas compras.

Cuando todos terminamos, volvimos a Lubiania. Yo quedé dormido en el coche por las horas de sueño acumuladas y ellos humildemente me dejaron dormir sin hablarme.

Llegamos y me acercaron a la estación. Enseguida me conecté al wifi del que está dotado el centro de la ciudad y contacté con la persona que me dejaría dormir en su casa. No me contestó asta pasadas tres horas, así que yo me puse a tontear un rato.

Cuando conseguí encontrar su casa y que alguien me abriera la puerta del portal, me conecté a su wifi. Tenía hospedadas a otras chicas de Turquía. La verdad que estas no eran muy simpáticas y no hablaban mucho… igual es que estaban cansadas, porque yo conocí a muchas turcas y eran lo mejor. Entonces me di una ducha y monté mi chiringuito para descansar en el salón.

En la mañana las chicas se fueron temprano, el dueño de la casa las acompañó y volvió a la hora. Me preparó un desayuno de campeonato, con una presentación envidiable y un producto superior. Desayunamos a eso de las ocho y no volví a comer asta las tres. El era una gran cocinero y mejor mochilero.

Después de esto fuimos a dar un paseo por el centro de la ciudad. Lubiania es el claro ejemplo de como una capital de trescientos mil habitantes puede ser cuca y acogedora sin un gasto espantoso. Tiene unas calles de cuento, unas zonas originales, no, lo siguiente y unos rincones para enamorar a cualquiera.
Y sobre todo una gente guapa y no tan guapa, pero que arreglada eran resultonas, que en cuanto preguntas lo que sea, con una sonrisa sincera te prestaban su ayuda.

Esto es de agradecer, yo he vivido en paises que incluso los rubios se teñian el pelo de moreno por miedo a que le hicieran algo. Y otros que por ser guapo te intentaban llevar de putas y drogas y denigraban publicamente. Paises donde si te pillan con drogas, tienes pena de muerte o cadena perpetua.

Intenté quedarme unos días mas, pero nadie me hospedó… así que partí a Croacia por una carretera perfecta para levantar el dedo, en la que no tardaron nada en pillarme y empezar nueva una aventura.

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Sobre el autor Gonzalo Pérez
Gonzalo Pérez Chávez es un joven que nació en Badajoz. Es optimista, aventurero, deportista y curioso. Siente la necesidad de conectar con las diversas realidades que existen en el mundo tras algunos proyectos por Europa.