Hoy

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Equipaje.
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Gonzalo Pérez | 13-04-2017 | 07:00

He cambiado la bici, por una mochila. El botiquín, por una caja de antinflamatorios y un bote de champú. La bolsa de las herramientas, por un compacto para meter la Tablet, y las botas de montar, por mis típicas zapatillas.

En lugar de mochilero, parezco un serpa de los que suben con los equipos de escaladores a las montañas. Que me confundan con gente de otro país, es algo a lo que estoy acostumbrado. Recuerdo cuando llegué a Grecia, el primer día en la oficina de la universidad, me pidieron el pasaporte y me dijeron que no era español. O en Dinamarca, a de mas de ser el único voluntario del proyecto, en un pueblo perdido de la mano de Dios, me metieron con gente de África, Oriente Medio y la India en clases.

Ahora, cuando me pasa esto, me rio y me pongo a cocinar paellas con la gente, pero al principio me afectaba y llegaba a mi casa llorando. El otro día me dijo un colega que igual no me dejaban pasar a los EEUU y yo le contesté que nunca se sabe… Por cierto, los griegos y los daneses son grandes personas.

Otra cosa de la que voy a prescindir es de una paella. Mi afición por las paellas me viene desde pequeño. Yo ayudaba a mi vecino que era cordobés sujetando a los perros para que no se le engancharan en la goma de la bombona. El las hacia riquísimas. De todos los tipos.

Desde entonces no paro de mirar recetas, trucos y leer libros. Hace un tiempo trabajé como cocinero para un conocido paellero. Después de pillarle el truco, me di cuenta que yo nunca había buscado la receta de la paella, yo siempre quería hacer el arroz de mi vecino.

Escribo sobre esto, ya que hace no mucho tiempo decidimos hacer un arroz con setas de la provincia. El motivo fue el inminente fallecimiento por cáncer de mi madrina, era como mi segunda madre. Yo soy una de esas personas con muchas madres…

Aquel fue el único arroz del que yo me he comido tres platos. Creo que me cuadró porque lo cociné sin medida, solo con intuición y cariño.
Así salió la que yo llamo la receta de la paella del gurumelo.

Viajar es algo así, con bici o con mochila, lo que mejor sabor te deja, es descubrir y probar cosas nuevas con cariño… a pesar de los errores, el afecto, aunque muchos se opongan, es lo único que te deja cambiar de ingredientes o perspectiva y realmente te hace aprender.

Sobre el autor Gonzalo Pérez
Gonzalo Pérez Chávez es un joven que nació en Badajoz. Es optimista, aventurero, deportista y curioso. Siente la necesidad de conectar con las diversas realidades que existen en el mundo tras algunos proyectos por Europa.