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Fecha: junio, 2017
Ukrania1
Gonzalo Pérez 24-06-2017 | 7:25 | 2

Pasar a la frontera con Ucrania, fue una de las cosas mas divertidas que me han pasado en este viaje. Hice dedo justo en la entrada ya que no me dejaban pasar a pie. Resultó que el conductor que amablemente me transportó para atravesarla estaba loco. Me hizo beber con todos los policías chupitos de vozca y me hizo mil videos que no entendía que significaban.

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Una vez atravesada tomé un bus para dirigirme a la ciudad de mi destino. Estaba a unos cien kilómetros y costaba cincuenta céntimos. Hacer autostop allí era muy difícil.

Me hospedó una chica amiga de unos polacos que conocí en mi anterior ciudad, su madre y ella eran un amor. Lo pasamos bien y pude descansar unos días.

Después de esto pillé un tren para llegar a Kiev. Fueron ochocientos kilómetros por tres euros y tenía cama en mi vagón. Ucrania es un país muy barato.

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Este viaje me enseña lecciones y este trenecito me enseñó otra de ellas. Nunca debes ir al súper con hambre, ya que gastas mas de lo necesario. Nunca te pongas hacer autostop sin agua ni comida, porque nunca sabes donde puedes terminar. Y jamás te subas a un tren en Ucrania de doce horas de trayecto sin papel higiénico. Puedes terminar pidiendo este con el lenguaje de los símbolos y llegar a un vagón lleno de modelos Rusas que a cambio de un clínex, te harán beber con ellas vozca toda una noche… ¡ Si llego hacer allí una gurumelada me caso!

Llegué a Kiev con una resaca de escandalo y sin haber dormido apenas nada. Me hospedaron por cinco días unos hippies que resultaban ser músicos y que tocaban música balcánica. Aunque estaba muy afrancesada porque el que lo llevaba era parisino, sonaba bien. Había trompetas pero desde mi punto vista faltaba un clarinete. Por lo que yo conozco de esa música, el clarinete tiene una especie de pellizco flamenco que… ¡ Yo qué se!
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Que mala vida se daba esta gente… les deseo la mejor salud del mundo para sus cerebros, riñones y pulmones. Eso sí, yo me lo pasé fenomenal con ellos.

Después de esto fui a dormir a un hostel de mala muerte, ya que aun me faltaban papeles para la visa. Allí conocí a una persona muy especial. Era un chico que se había mudado a la gran ciudad ya que lo había dejado con su ex novia. Por lo visto era una de esas/os ex que siempre le hacían tener la culpa de todo. Estaba amargadito el pobre… No ganaba mucho, pero dormia allí porque le cambiaban de sabana todos los días y si llegaba cansado del trabajo podía acostarse sin ducharse.

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Fuimos a una fiesta de viajeros y allí conocí a muchos internacionales y locales. Lo primero que percibí de ellos fue un gran cariño hacia su ciudad. Nada mas llegar uno de ellos me dijo: cuidado, mucha gente se queda. Y tenía razón, Kiev es una ciudad con muchos encantos. Yo me sentí muy arropado por aquel ambiente, te hacía sentir muy bien… Es que yo he vivido en sitios en los que la gente te preguntaba porque estás aquí, todo el mundo se quiere ir…

Antes de esta estuve paseando por el centro de kiev. Había un ambientazo ya que estaban los conciertos de Eurovisión, lo pasé fenomenal y creo que me tomaron por famoso o algo así. Me hicieron siete entrevistas, me dieron entradas y me traían comida y bebida… ¡ Increíble!

Después de estos fabulosos días, mi nuevo amigo del hostel me hizo mil preguntas de como empezar a viajar, yo le informé de todo lo que sabía y de un nuevo programa del que me llegó la info hace no mucho. Yo le comenté de aplicar juntos. A mi si me lo dan haría realidad el sueño de mi vida. Os lo recomiendo.
Este chico la ultima noche que estuvimos juntos se sinceró conmigo y me dijo que nunca había salido con nadie como yo. Me dijo que le había cambiado la vida y que me veía como el hermano mayor que nunca había tenido. Nunca me habían dicho algo tan bonito.

Yo he sacado una conclusión de mi estancia en Kiev. En algún colegio o algunas de las personas que me he encontrado en mi viaje, me dijeron como podían motivar a la gente hacer cosas como yo. Yo no sabía que responder, pero después de estar en Kiev he sacado la conclusión que viajar no solo se hace viajando, viajar se hace hospedando. Y para empezar a viajar, hay que empezar a hospedar.

Finalmente no pude aplicar para mi visa rusa, pero cuando tenía todos los papeles preparados, me dijeron en el consulado que desde allí era imposible aplicar.

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Polonia2
Gonzalo Pérez 13-06-2017 | 10:33 | 0

A mi segunda ciudad en Polonia llegué un día antes de lo previsto. Justo saliendo de Cracovia le pregunté a una conductora que paró para cederme el paso en un semáforo, como salir de la ciudad. Entonces ella quiso saber a donde iba y yo le contesté mi dirección. Muy sonriente me invitó a que subiera, ya que nos dirigíamos hacia el mismo lugar.

Iba a comer con sus padres por la pascua, era una chica chiquitita, muy bien arreglada y rezaba el rosario que daban en la radio. Me quiso regalar un relicario y parte de las prendas de no sé que santos. Pero algo que he aprendido viajando es que cuantos menos iconos religiosos lleve uno mejor. Se pueden forrar contigo…

Como llegué antes de la cuenta a mi ciudad de destino, me tocó rogarle a la chica que me hospedaría que me dejara dormir un día antes en su casa. Estaba nevando y hacia un frio demasiado desagradable para poner mi tienda por ahí. A de mas la poli en Polonia es muy dura y tiene todo demasiado controlado como para tener un mal entendido acampando por libre.

Antes de encontrarme con ella, di un largo paseo por la ciudad. En una pagina de viajeros encontré a un Armenio, que se había criado en las Vegas y que vivía ahora por allí por una novia y no sé que mas.

Me dijo de encontrarnos y tomar algo y yo le contesté por supuesto. Vino a recogerme a un bar cerca de la estación. Traía puesta la canción de Prety Woman en un carrito con un altavoz.
¡ Bendita locura!
Era buena gente. Dimos otra vuelta por la ciudad y me presentó a todo el mundo.

Mas tarde fui a visitar a la chica que me hospedaría a su trabajo y finalmente dormí con ella. Era Ucraniana, estudiaba turismo en Polonia, dominaba siete lenguas, era guapa, alta y rapidísima. En las fotos no parecía tan imponente.
Hablando con ella me contó que había abandonado su país de origen para encontrar mejor vida en Europa.
Aun que desafortunadamente en una de sus historias me contó que había terminado trabajando como camarera en un bar de chicas del este, en una zona del mediterráneo. Por lo visto en sus practicas de la universidad le pagaban quinientos euros al mes y en el otro sitio ganaba doscientos euros al día… No tenía papeles.

Lo pasamos bien en lo que estuvimos juntos y creo que encontré una nueva amiga. Ella también preparaba un gran viaje para cuando terminara su universidad. En esos días conocí a otros chicos que me hospedarían en los siguientes días.

Uno de ellos se dedicaba a la botánica y me presentaron gente muy interesante… visitamos colegios y me llevaron a mil sitios. Que amables son los polacos y que grandes bebedores, aun que yo ya apenas bebo… son cosas que siempre apreciaré.

¡ Menuda Semana Santa!

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Polonia1
Gonzalo Pérez 09-06-2017 | 12:57 | 0

Llegué a Polonia en Semana Santa. Cracovia estaba vacío por la cuaresma. En este viaje tengo que rechazar ir a sitios e inevitablemente perderme cosas. Creo que una de ellas ha sido perderme esta festividad en una familia tradicional Polaca. Tiene que ser todo un acontecimiento.

Una vez en la capital, fui a visitar el campo de concentración de Ausbich en. En el que reviví los horrores del holocausto y visité las zonas mas importantes de la ciudad. Polonia es un país que ha sufrido mucho y tiene mucha historia en sus calles.

Algo que he aprendido en mi viaje, es que según el pasado de la mayoría de paises en los que he estado, su presente tiene una trayectoria opuesta en su influencia.

En el caso de Polonia tener un pasado soviético hace que el poder conservador y católica actual, tenga una fuerte presencia. Yo percibí que incluso algunas personas tenían cierto miedo por el sistema.

Salí una de las noches a una fiesta de viajeros que se celebraba en la ciudad, había muchos y fuimos cambiando de bares cada hora. El organizador era una de esas grandes personas que no dejaba que nadie se quedase en el camino. Yo me perdí unas tres veces comprando cosas y yendo a cenar y todas nos encontró y nos llevo al nuevo punto de encuentro. Que grandes experiencias son capaces de crear esta gente.

Terminé esta insuperable noche tomándome un vino con un chico californiano rubio de ojos azules que hablaba ingles como un negro y con el que no paraba de reírme. Era como una enciclopedia hablando de la ciudad. No me imagino mejor broché final para terminar de conocer esta bella ciudad.

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Sobre el autor Gonzalo Pérez
Gonzalo Pérez Chávez es un joven que nació en Badajoz. Es optimista, aventurero, deportista y curioso. Siente la necesidad de conectar con las diversas realidades que existen en el mundo tras algunos proyectos por Europa.