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Gonzalo Pérez | 29-07-2017 | 04:12

Llegué a Grecia montado un lujoso vehículo y con la conversación de un interesantísimo emigrante con el que crucé la frontera.

Una vez en Grecia me di cuenta que hacer autostop era cosa casi imposible. Por lo visto uno de los muchos bulos urbanos griegos, había difundido que hace no se cuanto tiempo, una persona que hacia autostop, había matado a cuchilladas a no se cuantos conductores. Así que los griegos son muy tímidos a la hora de parar…

Llegué Atenas el día de la fiesta a la que me habían invitado.

Dimos una vuelta por el centro y lo pasamos fenomenal. Casualmente encontré el festival de jazz de Atenas y decidí quedarme a verlo toda la semana.

La capital helena que yo conocí hace unos años, era una Atenas que vivía los inicios de una fuertísima recesión económica. Los padres de algunos amigos que la visitaban, hablaban de una ciudad parecida a la España de los ochenta… La situación era tan difícil que había embajadas que aconsejaban no viajar al país.

Antes y ahora los rankings internacionales para millenials y emprendedores la situaban como el peor destino para establecerse.

Aunque yo soy de las personas que les gusta esta ciudad, tengo que decir que preguntando a la gente para saber que se decía en el boca a boca, todo el mundo reconoce que la situación está mucho peor que hace cinco años. Por lo visto empiezan a faltar medicinas en los hospitales y tienen límites para sacar dinero de los bancos.

Por aquel entonces existían rumores de violaciones a erasmus y gente que no recordaba lo que había hecho la noche anterior. La última de la que tuve constancia fue un chavalito español que apareció desnudo en Sintagma, sin recordar nada y tuvo que volver a casa en calzoncillos. De esas yo escuché muchas, que pueda demostrar tres o cuatro.

No lo digo solo por esto y que conste que odio dar consejos cuando no me los piden… pero mucho cuidado con la información que se revela en los lugares estáticos de esta ciudad… mejor evitarlos y tomar distancia. Sobre todo, que no os pongan nunca dinero en las manos, que nadie os compre nada y os lo alquile después y que nadie os lleve a ningún sitio y os diga que os van a pagar… Grecia es un país pobre, de gente que piensa que todo el mundo les tiene envidia.

Hice algunas excursiones y en una de ellas encontré una persona que me invitó a quedarme en su casa. Era una niña con rastas que hablaba de las energías del universo de una manera casi mágica.

A mi me encantaba escucharla porque tenia una cualidad maravillosa para explicarte toda su filosofía y una melodía en su voz que desprendía positivismo. Y no de esas que se te ponen a gritar cerca de ti felicidad y te hacen sentir asta mal.
¡ Ella era toda una princesita hippie, toda una campanilla! Que suerte la mía.

Sobre el autor Gonzalo Pérez
Gonzalo Pérez Chávez es un joven que nació en Badajoz. Es optimista, aventurero, deportista y curioso. Siente la necesidad de conectar con las diversas realidades que existen en el mundo tras algunos proyectos por Europa.