Hoy
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Autor: gonzaloperezchavez_81610
En la Turkia profunda y rural.
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Gonzalo Pérez | 15-06-2019 | 5:36| 0

A la mañana siguiente nos fuimos a bañar a las acequias en calzoncillos y me enseñaron sus montañas con el cariño de quien comparte la vida. Desde lo alto contemplamos un valle rico en agua y cultivado por gente recia y curtida por el sudor.
¡ Que maravilla de paisaje y que personas tan sanas!
Bajamos para ir a pescar a un embalse, mas tarde me enseñaron sus animales y sus armas. Me dijeron que por la noche las dispararíamos. Entre tanto entusiasmo y generosidad yo no supe negarme…
El primer día me invitaron a orar con ellos, pero les contesté que tenía que pensarlo sintiendo un poco de compromiso. Poco después un grupo de viejos vino a saludarme y me preguntaron por mi devoción religiosa. Yo les contesté que había nacido en la tradición católica y ellos empezaron a santiguarse para hacerme llegar su tolerancia.
Cuando fuimos a cenar a casa de sus abuelos la lie muchísimo. Las motos estaban en la puerta con las llaves puestas. Cuando las vi pregunté que si podía darme una vuelta y me la dejaron. Después de arrancarlas atravesé una vereda para salir de la casa y vi a su abuelo y al yerno labrando un gran huerto. Pité para saludarlos y levanté la mano. Al volver de mi paseo, vi que el ambiente estaba un poco enrarecido y tuve la sensación de haber hecho algo mal, creo que lo de la moto no fue una buena idea.
Esa noche después de tocar sus instrumentos me invitaron a orar con ellos.

Como siempre me volvió loco la magia de su música y sentí frustración por que los turcos y los griegos no rematan con los buzukis…
Acepté por curiosidad y sobre todo por simpatía, ya que sabía que para ellos todo esto significaba algo y yo quería adaptarme. Sabía que las mezquitas siempre están abiertas, limpias y son la mejor opción para los viajeros que no tienen donde dormir. Así que pensé que tan mala experiencia no resultaría.
Me habría encantado encontrarme en un momento espiritual para aquella oración, pero lo cierto es que no lo estaba… y me supo a nada.

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La turkia profunda y rural.
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Gonzalo Pérez | 13-06-2019 | 3:54| 0

La chica que me recibió era del norte de Turquía, estudiaba derecho y fue un autentico trajín llegar asta la posición que me indicó. La alcancé por los pelos, pero cuando la encontré, conocí la calma que se siente al saber que el inició de una nueva etapa en tu aventura ha comenzado.
Fuimos asta la estación de autobuses y desde allí asta un pueblo y desde este, a su aldea. El autobús era de lo mas confortable y pudimos hablar de una manera amena y distendida.
Sentía una gran curiosidad por todo lo que a ella rodeaba y se lo pregunté todo. Desde su velo, asta su coronilla. Nunca había hablado tan directamente con una chica sobre aquellas cosas… ella me explicó que a los dieciséis años decidió ponérselo y desde entonces solo se lo quitó para viajar a España… ¡ Que mundo interior tan bonito tenía que tener aquella muchacha!
En su aldea dormiría en la casa de sus abuelos, nos esperaban su hermano y sus amigos. Eran gente sana que venían de una familia emprendedora y muy trabajadora. Su abuelo había sido emigrante, trabajó en los setenta en el Norte de África y creo que había tenido alguna trifurca con algún español y no se fiaba mucho de mi…
Por la noche nos esperaba lo que a mi me pareció un gran banquete, ya que durante el ramadán se ayuna durante el día en consideración y solidaridad con la gente mas desfavorecida y creo que con la intención de templar sus instintos.
Ellos se sentían muy orgullosos de una especie de Sprite de su zona. Era una empresa que había embotellado algún tipo de gaseosa con cierto aroma a lima. Para los mojitos quedaría muy bien, pero aquel no era el momento para cockteles, aunque estos chicos eran de ciudad y habían viajado mucho.
Después de esta cena fuimos a pasear por la aldea, me montaron en sus motos y después de unos kilómetros paramos para que pudieran fumarse un cigarrillo. Durante el ramadán creo que no está muy bien considerado fumar y ellos tenían claro, que a pesar de querer pasarlo bien, Ala estaba al acecho. Por lo que escondían las pavas de los cigarros entre las dos manos como si fuese un gorrión chiquinino para que no se viese la chusta.

 

no puedo subir fotos

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Entrada turquía.
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Gonzalo Pérez | 10-06-2019 | 12:39| 0

Después de un largo descanso y conseguir cambiar mi carrito en Leroy Merlín sin ningún tipo de problema. Me encontraba justo delante de la frontera de Turquía. El paso por esta fue un poco lioso pero sin mayor problema la crucé.
A Turquía ya había viajado anteriormente pero nunca de esta forma. No sabía que esperar de una ruta por este país y aunque me entusiasmaba ver lo que me deparaba el camino, me auto protegí con un poco de miedo. Ya que este me haría ser precavido a la hora de montarme en los coches.

 

Se hizo de noche y dormí en una venta en mitad de ninguna parte. Cuando fui a comer caí en la cuenta que el país en el que estaba vivía el ramadán. Tradición que al pueblo musulmán llena de vitalidad y por la que yo sentía una gran curiosidad.
Conseguí comer a eso de las nueve y me fui a dormir temprano con la sensación de estar un poco guarrete y mal oliente.
A la mañana siguiente me las vi y me las desee para parar un coche, eché de menos una carro de burros de los que se suelen usar en las islas griegas para hacer una etapa.
Tras varias horas de espera conseguí montarme en un autobús que me llevó asta un pueblo. Entre en la zona comercial y en unos de sus supermercados tuve el primer altercado. Una vez dentro tres hombres me rodearon y me preguntaron que si llevaba una bomba en la mochila.

Después de capotear la situación con un sois del Barsa o del Madrid, se quedaron mas tranquilos y pude despacharme agusto con una deliciosa comida y productos locales.
Con esta experiencia aprendí que cuanto mas al este vas, mas racismo encuentras. De cualquier forma estaba la oleada de refugiados, así que supongo que esta experiencia tampoco es muy representativa de la situación habitual de este país en tema de terrorismo.
¡ En la mismísima Turquía!

Cuando llegué a Estambul cambié de casa en cuestión de hora y media y me recibió un simpatiquísimo chico que me invitó a darme una ducha nada mas acercarse a mi. Pero al poco de estar en su casa recibí un mensaje de una amable chica que quería hospedarme y enseñarme la Turquía mas rural.
Le pedí disculpas a mi anfitrión y el rápidamente lo entendió. Yo ya conocía Estambul por otras veces que la había visitado y en pleno ramadán se cocía poca cosa.

 

Sigo sin poder poner fotos.

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Dirección Turquía.
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Gonzalo Pérez | 08-06-2019 | 3:19| 0

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Una vez terminados todos los festivales, nos despedimos, unos días de playa y nos volvimos a despedir hicimos la última cena de despedida antes de poner rumbo a Turquía. Con mucho cariño recordamos las mejores experiencias de nuestros erasmus.

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fb_img_1559741498256Hablamos de las fiestas en la playa y le di algunos consejos sobre Santorini.
Le recomendé alquilar una moto para visitar las diferentes zonas en las que pudiera bucear. Para darse un buen chapuzón le aconsejé ir a una playa de la que tengo un grato recuerdo y los mejores sitios para ver la puesta de Sol.

Si quería disfrutar de sus fachadas sencillamente perderse por cualquier calle de sus idílicos pueblecitos y hacerse mil fotos en todas las esquinas para recordar la calidez de sus colores.



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Antes de despedirnos prometimos volver a a visitar Creta juntos y le aseguré que sería su mejor anfitrión y guía para que no se dejase impresionar por las señales de tráfico. Ya que es un lugar donde pasé unos momentos maravillosos y descubrí lugares indescriptibles cerca de buena gente.

 

Atenas es una polis que me encanta por sus montañas y colinas en medio de la ciudad. Pues te ofrecen una perspectiva desde la que con un par de cervezas bien frías te permite perderte en las mas dulces ensoñaciones.

Está vez fuimos a Lycabettus para ver dormir a la perla blanca del mediterráneo y descansar el alma en sus azules y blancos calcáreos.

A la frontera con Turquía me llevó una familia de hippies alemanes de descendencia turca. Eran judíos que emigraron al país germano por la guerra. Venían de pasárselo bien en un festival perdido en un bosque y a uno de ellos se le notaba muy mucho que se había metido de todo menos miedo.

Gonzalo sigue sin poder porner fotos aquí.
Se lo sigo actualizando.

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Grecia 4.
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Gonzalo Pérez | 17-03-2019 | 6:32| 0

Volví a encontrarme con las chicas del barco. Esta vez en un bar y mas tranquilos. También me encontré con un viejo conocido que me invitó a beber. Estas se trajeron a un chaval que no nos calló mal del todo.

Estábamos cerca de un sitio en el que bailé cuando estaba de erasmus en la capital de Grecia. La encontré una noche que me invitó un colega portugués a ver una obra de teatro en un bar justo enfrente de esta escuela de danza.

La actuación no estuvo mal, pero me cautivo ver las clases de flamenco. Cuando tuvieron un descanso, fui a preguntar a la gente que salía a la calle a tomar aire quien era que dirigia aquello.

El que lo llevaba era un señor muy amable que nada mas conocerlo me invito a ir a sus clases. Sin apenas conversación me dijo que era arquitecto, que tenía setenta clases y llevaba veinticinco años bailando.

Por lo que vi desde la venta ya estaba convencido, pero he de reconocer que después aquella pequeña charla y de decirme como más de cinco veces: ven, ven, ven, ven, ven; me ultra convenció.

Aunque de vez en cuando te llega y te dice cosas como que no le gustan los tangos porque son muy comerciales y después te pregunta quien es mas puro Agujetas o Camarón. O que al excusarte por faltar a una clase porque te han invitado a de las mundialmente conocidas bodas griegas te dice que te andes con ojo ya a veces hay accidentes con los tiros al aire que se pegan en ellas. Para ser cretense no es mala gente y él sabía que a mi todo aquello me vendría muy bien y me dejo disfrutar y aprender de en su escuela.

A de más se prestó desinteresadamente a una entrevista para la revista de una asociación en la que se podía participar de forma altruista y sin ánimo de lucro (por lo menos que yo estuviese informado). Y gracias a la que yo descubrí muchísimas cosas que desconocía. A mí para esta revista me pasaban cosas y yo las mandaba, otras las encontré, ya que me parecían interesantes.

Seguí hablando con mis amigos y entonces les conté las cosas que me han pasado desde que volví del erasmus. Desde que había terminado en Ibiza viviendo en una tienda de campaña sin poder leer por la noche por miedo a que me localizasen por la luz. Y incluso contárselo a la que llevaba el restaurante en el que trabajaba como cocinero y me invitó a vivir a la cueva que había encima de este. Y encima después me hicieron bullying después de enseñarles el video de un proyecto en el que había participado en Atenas. Y me rescindieron el contrato después de decirle a una escuela de la Casa de Europa que no me mandasen mas emails.
O que un supuesto couchsurfing me ofreciese dinero después de decirle a mi compañera de piso que quería alquilar mi casa por AIRBNB.

Pero lo peor ha sido que vinieron asta pedirle facturas a mi padre un politico de Ciudadanos y que incluso en china me han llegado agredir verbalmente. Dos veces, una un colombiano con el que nada más llegar me juntaron en un hotel (una pajita y acostar me dijo) y otra en un bar antes de irme.

O como en la cola del paro de Madrid (para mi capital del arty-bulling) me preguntaron a quién iba a votar y soportar comentarios de que bien se vive en la playa en Tenerife.
O en AIPEC-PANDORA no se porque me contestaron con el comentario de esto no es una asociación religiosa que recibe fondos y colgaron el teléfono, cuando solicité un programa de voluntariado del que me informaron por email. Después de haber trabajado para ellos como voluntario un año en Dinamarca.

Después de seguir hablando mucho de otras historias feas como que cuando he vuelto a Madrid lo primero que me hicieron fue entregarme una notificación por el juicio de una moto que alquilé en Ibiza y después de estar casi mes y medio a la espera de este, cuando lo tuve me dijeron que yo iba hablando italiano… lo cual es absolutamente falso y no sé a que se debe.

Les dije que tenía que despedirme y seguir mi camino hacia Turquía. Una de ellas me pidió que pusiera en mi blog un enlace a su página para hacer a la gente participe de lo que ella vivió después de su voluntariado. Tal vez en la próxima entrada lo haga.

Quería terminar esta entrada diciendo que pienso que la Unión Europea no debería incluir otros programas dentro del erasmus ya que desde mi punto de vista pueden llegar a utilizarlo como conseguidores para quitar del medio a quien no interese.

Lo que yo viví en Atenas fue de autentico terror. Y quiero decir públicamente que nunca me interesaron las cuentas de ningún embajador y no sé porque se me hicieron alusiones a eso diciendo que las iban enseñando y hablando de ellas. Ni porque se me decía que los diplomáticos eran espías. Ni porque se hablaba delante de mí cosas como que el jefe de estudios del Cervantes veía porno en el despacho. O porque cuando llegué también se me dijo que el agregado militar de la embajada había ido a la guerra.

Ya que por aquellas personas lo único que siento es respeto y agradecimiento.

Cuando yo llegué Atenas se me pidió el pasaporte y a los pocos meses antes de residir allí y antes de ir a Estambul una de las personas que llevaba aquel departamento me dijo que a su mujer no la habían dejado pasar en no se que iglesia por ir con pantalones cortos. Cuando llegué de Estambul la puerta de mi cuarto estaba forzada y una chica se me puso a pegar voces diciendo que hacía lo que le salía del coño.

Lo único que hice con aquel departamento y aquella ESN fue intentar hacer que cooperasen. Ya que unos decían que la ESN pertenecía al departamento pues la habían fundado ellos y otros que no había que hacerles caso.

Desde mi punto de vista la Unión Europea debe proteger a los voluntarios después de hacer estos programas. Yo sigo viviendo miedo y me consta que desde mis trabajos se sigue pasando información de lo que hago o digo y me molesta ya que pienso que hay personas que se lucran con esto.

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Me despedí de ella y me dijo yo me voy Santorini y tu Gonzalo vete hacer el Camino de Santiago. ¡ Y así cuando volví a España lo hice y encima me dijeron que me faltaban sellos el resto no nos importa!
Menos mal que me llevé mi saco Nord Face y por lo menos no pasé frío.

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Gonzalo me ha pedido que le actualice esto ya que no puede conectarse a internet.
Un saludo de su parte.

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Sobre el autor Gonzalo Pérez
Gonzalo Pérez Chávez es un joven que nació en Badajoz. Es optimista, aventurero, deportista y curioso. Siente la necesidad de conectar con las diversas realidades que existen en el mundo tras algunos proyectos por Europa.