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Salida.

¡ Y por fin salgo!

Salir fue difícil, dar el paso definitivo fue complejo. Pero me empujó la ilusión y la locura de todas las aventuras que viviré en este camino.

En Madrid encontré a una compañera que se apuntó a mi viaje después de leer unos anuncios que escribí en diferentes foros. Hablamos durante un tiempo y a pesar de que yo no tenía todas conmigo de que fuera a ser una buena compi de mochila, le comenté de intentarlo juntos.

Desde Madrid fuimos asta Guadalajara y después de estar preguntando hora y media en una gasolinera a todo bicho viviente que si nos llevaba hacia Barcelona, encontramos a unos tipos que se dirigían asta Cuenca. Así que a Cuenca fuimos y hicimos noche en un pueblo cerca de aquella ciudad.

A la mañana siguiente aprendimos la importancia de dormir en un punto frecuentado por coches… Después de dos horas de espera y no pasar ni un alma por la carretera para ir hacia la costa, una chica nos dijo que conducía hacia Guadalajara. Inteligentemente volvimos allí y fuimos a Zaragoza.

Allí nos hospedó una chica encantadora que conocí este verano cuando vivía en mejor no voy a decir donde. Cenamos todo muy bio y todo muy sano: de lo lindo. Intentamos salvar el mundo con una maravillosa conversación y después de esto, yo por lo menos dormí, como un cachorrito chico después de ser amamantado.

Al día siguiente nos enseñaron a una preciosa Zaragoza para partir satisfechos por nuestros primeros pasos a Barcelona.

VIAJAR ES REGRESAR.

Viajar es marcharse de casa
es dejar los amigos
es intentar volar.
Volar conociendo otras ramas
recorriendo caminos
es intentar cambiar.

Viajar es vestirse de loco
es decir “no me importa”
es querer regresar.
Regresar valorando lo poco
saboreando una copa
es desear empezar.

Viajar es sentirse poeta
escribir una carta
es querer abrazar.
Abrazar al llegar a una puerta
añorando la calma
es dejarse besar.

Viajar es volverse mundano
es conocer otra gente
es volver a empezar.
Empezar extendiendo la mano
aprendiendo del fuerte
es sentir soledad.

Viajar es marcharse de casa
es vestirse de loco
diciendo todo y nada con una postal.
Es dormir en otra cama
sentir que el tiempo es corto
viajar es regresar.

Gabriel García Márquez

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Guadiana.

Ayer me reconoció una chiquilla por la calle como: ¡ Mira papa, el niño de la bici! Me toco el pelo, me dijo que le gustaba. Su padre me vaciló diciéndome que menos vuelta al mundo y mas Camino de Santiago. Yo me cuadré y le contesté: – ¡ A sus ordenes mi capitán!

Me calleron tan bien que nos terminamos tomando una cerveza y la niña no paró de hacerme preguntas. Me dijo que le parecía muy raro ver un ciclista con camisa y me preguntó que si no me daba miedo el que se rompiera.

Miedo me dan un par de personas que han empezado a vestir con camisa y casualmente vinieron a darme el visto bueno por mi viaje. Me los he cruzado un par de veces, y llevan asta mi mismo abrigo… Curiosamente a uno de ellos les han ofrecido trabajo en un departamento de ventas y me dio algunas lecciones de como ser un buen vendedor.
Me encontré a su madre hace pocos días y me dijo con tono defensivo que su hijo es una persona que habia viajado mucho.

Cuando volví a casa, asustado, pasé por delante del edificio de un cura que hace poco tiempo quería mi bici para representar la parábola del hijo pródigo, me buscó una entrevista para trabajar descargando cajas de vino de camiones y me dijo que me quería confesar… El me dijo que me valoraba, ya que yo era una persona con sensibilidad…

Llegué a casa y reflexioné sobre la gente de mi generación que se ha quedado en el camino. Yo soy de los que escapó.

Cuando vuelvo a la ciudad, me gusta caminar por la Alcazaba, tan gitana y mora. Entonces entiendo la frase esa que dice que el hogar está, donde se encuentra el corazón. Desde allí miro de lejos el rio, tan flamenco…

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Equipaje.

He cambiado la bici, por una mochila. El botiquín, por una caja de antinflamatorios y un bote de champú. La bolsa de las herramientas, por un compacto para meter la Tablet, y las botas de montar, por mis típicas zapatillas.

En lugar de mochilero, parezco un serpa de los que suben con los equipos de escaladores a las montañas. Que me confundan con gente de otro país, es algo a lo que estoy acostumbrado. Recuerdo cuando llegué a Grecia, el primer día en la oficina de la universidad, me pidieron el pasaporte y me dijeron que no era español. O en Dinamarca, a de mas de ser el único voluntario del proyecto, en un pueblo perdido de la mano de Dios, me metieron con gente de África, Oriente Medio y la India en clases.

Ahora, cuando me pasa esto, me rio y me pongo a cocinar paellas con la gente, pero al principio me afectaba y llegaba a mi casa llorando. El otro día me dijo un colega que igual no me dejaban pasar a los EEUU y yo le contesté que nunca se sabe… Por cierto, los griegos y los daneses son grandes personas.

Otra cosa de la que voy a prescindir es de una paella. Mi afición por las paellas me viene desde pequeño. Yo ayudaba a mi vecino que era cordobés sujetando a los perros para que no se le engancharan en la goma de la bombona. El las hacia riquísimas. De todos los tipos.

Desde entonces no paro de mirar recetas, trucos y leer libros. Hace un tiempo trabajé como cocinero para un conocido paellero. Después de pillarle el truco, me di cuenta que yo nunca había buscado la receta de la paella, yo siempre quería hacer el arroz de mi vecino.

Escribo sobre esto, ya que hace no mucho tiempo decidimos hacer un arroz con setas de la provincia. El motivo fue el inminente fallecimiento por cáncer de mi madrina, era como mi segunda madre. Yo soy una de esas personas con muchas amdres…

Aquel fue el único arroz del que yo me he comido tres platos. Creo que me cuadró porque lo cociné sin medida, solo con intuición y cariño.
Así salió la que yo llamo la receta de la paella del gurumelo.

Viajar es algo así, con bici o con mochila, lo que mejor sabor te deja, es descubrir y probar cosas nuevas con cariño… a pesar de los errores, el afecto, aunque muchos se opongan, es lo único que te deja cambiar de ingredientes o perspectiva y realmente te hace aprender.

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Problemas, soluciones.

El golpe ha supuesto, lo que me pasa siempre cuando fuerzo este brazo. Me han dado tres meses para la recuperación y me han recomendado no montar por lo menos en cuatro o cinco. Me han mandado paciencia, onda corta y anti flamatorios para el dolor.
Ha sido muy duro saber que no podré volver hacer deporte en un tiempo y asimilar todo lo que supone esta lesión, ha sido mas que difícil.

Voy a salir sin la bici ya que las estaciones ideales para cruzar el mundo comienzan ahora. La primavera europea es una gozada en la que estalla la naturaleza en una explosión de colores y olores que me evaden. Turquía e Irán espero que no sean demasiado calurosas en verano. Y para evitar el monzón entraré por el sur de la India pasados los meses mas calurosos. Probablemente para el Sur-Este Asiático e Indonesia, la temporada ideal sea en nuestro invierno, por clima y oportunidades laborales. La entrada en el continente americano dependerá de la bici, así que mejor no hago planes…

Tenía muchas ideas para los videos, para las entradas, para las fotos, para el crawfunding y mi blog en general… pero el no salir con al bici, me hace perder mucho volumen en las alforjas. Así que cámaras, ordenor, tablet, movil… en fin, todo el equipo digital, lo voy a dejar en casa.

Lo cambia todo no ir con la bici, acumular agua, comida, desplazamientos… me mentalizo ahora a hacer autostop, cargar con todo… pffff que lio! Sinceramente… me hace tanta ilusión y me parece tan emocionante…

Todo esto forma parte del camino, mejor que me pase ahora a que me pase en ruta. Yo no creo en la suerte, ni en el destino, ni en muchas de esas cosas. Pero a veces pienso que todo pasa por algo y tal vez sea que no debiera ir en bici. Nunca se sabe.

No va a ser ni el primer problema, ni el último, lo pienso afrontar todo con determinación y el firme convencimiento de avanzar, por que yo, me he propuesto ver el mundo y no pienso parar. Cuando pase el tiempo, seguro que miro este mal rato con nostalgia.

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De hospital.


A una semana de salir, he tenido un accidente y me he vuelto a lesionar el hombro. Yo y mis caídas con la bici, son muy habituales… Soy una de esas personas a la que le pasan cosas de estas… Pero también soy una de esas personas que suele superar sus dificultades.

Dolorido y preocupado, estoy a la espera de un diagnostico que ya conozco, pero que es totalmente necesario para el tratamiento.
Soy consciente del tiempo para mi recuperación… y en momentos como hoy me planteo salir sin la bici.

Me dolería mucho cerrar el blog, ya que mi expectativa era la de recaudar fondos con una cuenta crawfunding, por esto, espero no tener que hacerlo…
Este viaje no ha sido decisión de un día para otro. Si contase todos los problemas a los que me he enfrentado en este camino… creo que podría escribir un libro y convertirse en betsseller.

Voy a ver cuanto tiempo me dan y si me compensa esperar tanto… ya que hacerme viejo es un factor que me preocupa.

Lo bueno que tiene el mundo al ser redondo es que puede hacerse de arriba abajo y de derecha a izquierda. Tal vez comenzar con mochila y terminar con bici sea una buena opción. Lo que tengo claro, es que no me lo pierdo.

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Ultimando cositas.

Un poquito de nervios, miedo y mucha ilusión es lo que esta semana, hace que me duela excesivamente la rodilla, tenga molestias en las falanges, en alguna que otra costilla, la espalda y el hombro. Que curiosa es la mente.

Estos días estoy ultimando todos los preparativos para salir. Son las comprillas de esta semana las que hace que se agote mi presupuesto para material. Y también es en esta semana, en la que me doy cuenta que debería haber invertido mas dinero en mi bicicleta.

Mi bicicleta es un poco inusual para la ruta que voy hacer. Habitualmente las bicicletas de ciclo turistas llevan una horquilla fija o una horquilla con suspensión bloqueable para avanzar mas rápido.

Una suspensión que no valla bloqueada puede llega absorber el veinticinco porciento de la pedalada. Esto en rutas de decenas de miles de kilómetros… puede suponer la reducción de miles de kilómetros.

El problema al que yo me enfrento es una tendinitis crónica en el hombro izquierdo. Esto hace que una horquilla fija me lo pueda lesionar al pasar por baches o algún camino agreste. Podría ser bloqueable, pero mi experiencia me ha enseñado que cuando la llevas bloqueada, de los baches te das cuenta cuando los pasas, y cuando los pasas, el hombro ya ha recibido el daño que hace te duela.

Por este motivo la llevaré libre… avanzaré menos, pero avanzaré. Y… ¡ VOLVERÉ!

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Sobre el autor Gonzalo Pérez
Gonzalo Pérez Chávez es un joven que nació en Badajoz. Es optimista, aventurero, deportista y curioso. Siente la necesidad de conectar con las diversas realidades que existen en el mundo tras algunos proyectos por Europa.