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Grecia1

Llegué a Grecia montado un lujoso vehículo y con la conversación de un interesantísimo emigrante con el que crucé la frontera.

Una vez en Grecia me di cuenta que hacer autostop era cosa casi imposible. Por lo visto uno de los muchos bulos urbanos griegos, había difundido que hace no se cuanto tiempo, una persona que hacia autostop, había matado a cuchilladas a no se cuantos conductores. Así que los griegos son muy tímidos a la hora de parar…

Llegué Atenas el día de la fiesta a la que me habían invitado.

Dimos una vuelta por el centro y lo pasamos fenomenal. Casualmente encontré el festival de jazz de Atenas y decidí quedarme a verlo toda la semana.

La capital helena que yo conocí hace unos años, era una Atenas que vivía los inicios de una fuertísima recesión económica. Los padres de algunos amigos que la visitaban, hablaban de una ciudad parecida a la España de los ochenta… La situación era tan difícil que había embajadas que aconsejaban no viajar al país.

Antes y ahora los rankings internacionales para millenials y emprendedores la situaban como el peor destino para establecerse.

Aunque yo soy de las personas que les gusta esta ciudad, tengo que decir que preguntando a la gente para saber que se decía en el boca a boca, todo el mundo reconoce que la situación está mucho peor que hace cinco años. Por lo visto empiezan a faltar medicinas en los hospitales y tienen límites para sacar dinero de los bancos.

Por aquel entonces existían rumores de violaciones a erasmus y gente que no recordaba lo que había hecho la noche anterior. La última de la que tuve constancia fue un chavalito español que apareció desnudo en Sintagma, sin recordar nada y tuvo que volver a casa en calzoncillos. De esas yo escuché muchas, que pueda demostrar tres o cuatro.

No lo digo solo por esto y que conste que odio dar consejos cuando no me los piden… pero mucho cuidado con la información que se revela en los lugares estáticos de esta ciudad… mejor evitarlos y tomar distancia. Sobre todo, que no os pongan nunca dinero en las manos, que nadie os compre nada y os lo alquile después y que nadie os lleve a ningún sitio y os diga que os van a pagar… Grecia es un país pobre, de gente que piensa que todo el mundo les tiene envidia.

Hice algunas excursiones y en una de ellas encontré una persona que me invitó a quedarme en su casa. Era una niña con rastas que hablaba de las energías del universo de una manera casi mágica.

A mi me encantaba escucharla porque tenia una cualidad maravillosa para explicarte toda su filosofía y una melodía en su voz que desprendía positivismo. Y no de esas que se te ponen a gritar cerca de ti felicidad y te hacen sentir asta mal.
¡ Ella era toda una princesita hippie, toda una campanilla! Que suerte la mía.

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Bulgaria.

barco-minBajé Rumanía relativamente bien, pegado a la costa. En principio tenía algo de miedo por la escasez de coches que pudiera encontrar, pero pronto se fueron al ver que los coches si montaban a viajeros.

Tuve la suerte de viajar con una familia que se dirigían hacia un rio para pescar, me invitaron a un viaje en barco con ellos y después me acercaron hasta un punto perfecto para seguir haciendo autostop.

En ese momento me llegó la invitación de un evento en Atenas que organizaba una Network de estudiantes internacionales. Así que en lugar de ir directamente a Turquía, tomé rumbo a la capital de Grecia.

Mi nueva ruta me aventuró nuevas aventuras y mucho que disfrutar en mi camino.

Entre todos estos sucesos me llegó la gran noticia de una escritora que hospedé hace un año. Me escribió para decirme que la revista en la que aparecería las recetas de mi madre ya estaba lista.

Romi es el nombre de esta escritora. Cuando me solicitó alojamiento me contaba que le daba la vuelta al mundo probando diferentes comidas y escribía sobre esto. Yo la acepté no solo por ser un cocinillas, si no también, por que su carta era muy peculiar.

En ella redactaba que desde pequeña se sentía diferente y había encontrado su estilo de vida viajando para esta revista que tenía su sede en Barcelona.

Era una chica muy especial, se pegó toda la mañana cocinando con mi madre diferentes platos y de entre todas las recetas seleccionó los ¨repápalos¨. Así que si los veis por Asia, en especial por Japón, ya sabéis que fue gracias a mi madre.

¡ Romi guapa, vuelve cuando quieras, mi madre está como loca con la revista. Te queremos!

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Rumanía.

Me marché de Ukrania con la grata sensación de haber conocido una gente cariñosísima y con la suerte de irme con el bolsillo un poco mas lleno. Gané la apuesta a unos franceses que se jugaban los cuartos a si habría atentado en Francia antes de las elecciones. Todos decían que si y yo aposté a que no. Cuando pasé por allí, el ejercito ya estaba en la calle, así que pensé sobre la poca probabilidad de un atentado.

Llegué a Bucarest en la tarde, allí me esperaban unos chicos que resultaban ser directores de cine para hospedarme por unos días.
Eran muy interesantes, yo les cociné algo el primer día y me dieron la gran sorpresa de tener aceite de oliva. Cuando le vi preparar a mi pinche un sofrito de cebolla y ajos, con un generoso chorreón de aceite de una botella de cinco litros, le di un abrazo porque me hizo sentir como en casa. Aquella cocina olía a hogar y mirando por la ventana soñé estar cerca de mi mar.

ukrania-2Uno de ellos preparaba una película sobre una secta, estaba infiltrado en varias para preparar un buen guion. Era interesante como la presentaba, la verdad es que todo aquello daba un poco de miedo, te pedían pasta para salvarte y cuando te explicaban lo importante que era su comunidad, se percibía cierto corporativismo. Como experiencia no estuvo mal.

En los días siguientes hice un poco de turismo por la ciudad y una noche fuimos a una fiesta de cultureo máximo… Primero había clases abiertas y después un Dj pinchando tecno, que a mi precisamente, no me va mucho.

Allí conocí a una chica muy potente de descendencia rumana, pero que por motivos laborales de los padres se había criado en Paris, había llegado hace un año a la ciudad. Era muy polifacética, hacía ballet, cantaba opera y pintaba. Yo le pregunté como llevaba el cambio de una ciudad como París a esta y que si quería volver y me contestó que ni a tiros.

ukraniaPor lo visto se sentía realizadísima porque nunca había hecho tantas cosas como asta ese momento. Estaba bailando en la barra de no sé donde y decía haber descubierto su pasión…

Yo le conté sobre mis pinitos con la paella y nos entendimos tan bien que creo fue algo así como amor a primera vista.

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Me despedí de mi nuevo amigo con un fuerte abrazo y con la promesa de que si nos seleccionaban para “The World Live Experience”, con el dinero que nos pagasen, nos íbamos a estudiar por ahí. A de mas le conté tres ideas que tengo que en cualquier universidad van a triunfar y flipó aun mas con los proyectos.

Después de un Kiev insuperable bajé a Odesa en tren por cinco euros. Otras quince horas de viaje en una cabina con cama y unas cuantas historias que contar.

En la ciudad costera de Odesa me hospedó la que era una ponente de TED. Me presentó a un montón de gente interesante y conocí una curiosa comunidad del Mar Negro.

Uno de ellos me hospedó otros cuantos días. Entraba dentro de una espiral de autodestrucción y creo que estaba tocando fondo. Pero tenía la gran cualidad de embelesarte con su vida y hacerte sentir mal por todas las historias que te contaba.

Necesitaba descansó y lo encontré. Comí una comida espectacular, en unos sitios de categoría, con una gente de lo mas variopinto.

I LOVE UKRANIE!

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Pasar a la frontera con Ucrania, fue una de las cosas mas divertidas que me han pasado en este viaje. Hice dedo justo en la entrada ya que no me dejaban pasar a pie. Resultó que el conductor que amablemente me transportó para atravesarla estaba loco. Me hizo beber con todos los policías chupitos de vozca y me hizo mil videos que no entendía que significaban.

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Una vez atravesada tomé un bus para dirigirme a la ciudad de mi destino. Estaba a unos cien kilómetros y costaba cincuenta céntimos. Hacer autostop allí era muy difícil.

Me hospedó una chica amiga de unos polacos que conocí en mi anterior ciudad, su madre y ella eran un amor. Lo pasamos bien y pude descansar unos días.

Después de esto pillé un tren para llegar a Kiev. Fueron ochocientos kilómetros por tres euros y tenía cama en mi vagón. Ucrania es un país muy barato.

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Este viaje me enseña lecciones y este trenecito me enseñó otra de ellas. Nunca debes ir al súper con hambre, ya que gastas mas de lo necesario. Nunca te pongas hacer autostop sin agua ni comida, porque nunca sabes donde puedes terminar. Y jamás te subas a un tren en Ucrania de doce horas de trayecto sin papel higiénico. Puedes terminar pidiendo este con el lenguaje de los símbolos y llegar a un vagón lleno de modelos Rusas que a cambio de un clínex, te harán beber con ellas vozca toda una noche… ¡ Si llego hacer allí una gurumelada me caso!

Llegué a Kiev con una resaca de escandalo y sin haber dormido apenas nada. Me hospedaron por cinco días unos hippies que resultaban ser músicos y que tocaban música balcánica. Aunque estaba muy afrancesada porque el que lo llevaba era parisino, sonaba bien. Había trompetas pero desde mi punto vista faltaba un clarinete. Por lo que yo conozco de esa música, el clarinete tiene una especie de pellizco flamenco que… ¡ Yo qué se!
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Que mala vida se daba esta gente… les deseo la mejor salud del mundo para sus cerebros, riñones y pulmones. Eso sí, yo me lo pasé fenomenal con ellos.

Después de esto fui a dormir a un hostel de mala muerte, ya que aun me faltaban papeles para la visa. Allí conocí a una persona muy especial. Era un chico que se había mudado a la gran ciudad ya que lo había dejado con su ex novia. Por lo visto era una de esas/os ex que siempre le hacían tener la culpa de todo. Estaba amargadito el pobre… No ganaba mucho, pero dormia allí porque le cambiaban de sabana todos los días y si llegaba cansado del trabajo podía acostarse sin ducharse.

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Fuimos a una fiesta de viajeros y allí conocí a muchos internacionales y locales. Lo primero que percibí de ellos fue un gran cariño hacia su ciudad. Nada mas llegar uno de ellos me dijo: cuidado, mucha gente se queda. Y tenía razón, Kiev es una ciudad con muchos encantos. Yo me sentí muy arropado por aquel ambiente, te hacía sentir muy bien… Es que yo he vivido en sitios en los que la gente te preguntaba porque estás aquí, todo el mundo se quiere ir…

Antes de esta estuve paseando por el centro de kiev. Había un ambientazo ya que estaban los conciertos de Eurovisión, lo pasé fenomenal y creo que me tomaron por famoso o algo así. Me hicieron siete entrevistas, me dieron entradas y me traían comida y bebida… ¡ Increíble!

Después de estos fabulosos días, mi nuevo amigo del hostel me hizo mil preguntas de como empezar a viajar, yo le informé de todo lo que sabía y de un nuevo programa del que me llegó la info hace no mucho. Yo le comenté de aplicar juntos. A mi si me lo dan haría realidad el sueño de mi vida. Os lo recomiendo.
Este chico la ultima noche que estuvimos juntos se sinceró conmigo y me dijo que nunca había salido con nadie como yo. Me dijo que le había cambiado la vida y que me veía como el hermano mayor que nunca había tenido. Nunca me habían dicho algo tan bonito.

Yo he sacado una conclusión de mi estancia en Kiev. En algún colegio o algunas de las personas que me he encontrado en mi viaje, me dijeron como podían motivar a la gente hacer cosas como yo. Yo no sabía que responder, pero después de estar en Kiev he sacado la conclusión que viajar no solo se hace viajando, viajar se hace hospedando. Y para empezar a viajar, hay que empezar a hospedar.

Finalmente no pude aplicar para mi visa rusa, pero cuando tenía todos los papeles preparados, me dijeron en el consulado que desde allí era imposible aplicar.

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A mi segunda ciudad en Polonia llegué un día antes de lo previsto. Justo saliendo de Cracovia le pregunté a una conductora que paró para cederme el paso en un semáforo, como salir de la ciudad. Entonces ella quiso saber a donde iba y yo le contesté mi dirección. Muy sonriente me invitó a que subiera, ya que nos dirigíamos hacia el mismo lugar.

Iba a comer con sus padres por la pascua, era una chica chiquitita, muy bien arreglada y rezaba el rosario que daban en la radio. Me quiso regalar un relicario y parte de las prendas de no sé que santos. Pero algo que he aprendido viajando es que cuantos menos iconos religiosos lleve uno mejor. Se pueden forrar contigo…

Como llegué antes de la cuenta a mi ciudad de destino, me tocó rogarle a la chica que me hospedaría que me dejara dormir un día antes en su casa. Estaba nevando y hacia un frio demasiado desagradable para poner mi tienda por ahí. A de mas la poli en Polonia es muy dura y tiene todo demasiado controlado como para tener un mal entendido acampando por libre.

Antes de encontrarme con ella, di un largo paseo por la ciudad. En una pagina de viajeros encontré a un Armenio, que se había criado en las Vegas y que vivía ahora por allí por una novia y no sé que mas.

Me dijo de encontrarnos y tomar algo y yo le contesté por supuesto. Vino a recogerme a un bar cerca de la estación. Traía puesta la canción de Prety Woman en un carrito con un altavoz.
¡ Bendita locura!
Era buena gente. Dimos otra vuelta por la ciudad y me presentó a todo el mundo.

Mas tarde fui a visitar a la chica que me hospedaría a su trabajo y finalmente dormí con ella. Era Ucraniana, estudiaba turismo en Polonia, dominaba siete lenguas, era guapa, alta y rapidísima. En las fotos no parecía tan imponente.
Hablando con ella me contó que había abandonado su país de origen para encontrar mejor vida en Europa.
Aun que desafortunadamente en una de sus historias me contó que había terminado trabajando como camarera en un bar de chicas del este, en una zona del mediterráneo. Por lo visto en sus practicas de la universidad le pagaban quinientos euros al mes y en el otro sitio ganaba doscientos euros al día… No tenía papeles.

Lo pasamos bien en lo que estuvimos juntos y creo que encontré una nueva amiga. Ella también preparaba un gran viaje para cuando terminara su universidad. En esos días conocí a otros chicos que me hospedarían en los siguientes días.

Uno de ellos se dedicaba a la botánica y me presentaron gente muy interesante… visitamos colegios y me llevaron a mil sitios. Que amables son los polacos y que grandes bebedores, aun que yo ya apenas bebo… son cosas que siempre apreciaré.

¡ Menuda Semana Santa!

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Sobre el autor Gonzalo Pérez
Gonzalo Pérez Chávez es un joven que nació en Badajoz. Es optimista, aventurero, deportista y curioso. Siente la necesidad de conectar con las diversas realidades que existen en el mundo tras algunos proyectos por Europa.