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	<title>Oído en la calle | GRATIS TOTAL - Blogs hoy.es</title>
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		<title>Oído en la calle | GRATIS TOTAL - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Sep 2006 00:41:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Yo iba tan tranquilo y al cruzarse conmigo, a la altura de la calle Hernán Cortés, oí que exclamaba: “¡Hace un día como un pan en los hocicos!”. Me sorprendió la expresión, y por curiosidad miré hacia atrás, pero no descubrí nada extraordinario. De hecho, no tenía nada de extraordinario: se trataba, sencillamente, de un [&#8230;]]]></description>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p class="MsoNormal"><font face="Times New Roman" size="4">Yo iba tan tranquilo y al cruzarse conmigo, a la altura de<br>
la calle Hernán Cortés, oí que exclamaba: “¡Hace un día como un pan en los<br>
hocicos!”. Me sorprendió la expresión, y por curiosidad miré hacia atrás, pero<br>
no descubrí nada extraordinario. De hecho, no tenía nada de extraordinario: se<br>
trataba, sencillamente, de un hombre que hablaba por su teléfono móvil con un<br>
tono de voz bastante alto.</font></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p class="MsoNormal"><font face="Times New Roman" size="4">Antes de llegar a la plaza de San Juan vi que otro hombre se<br>
acercaba y gesticulaba alzando los brazos. Debía de llevar uno de esos ‘manos<br>
libres’ de auricular y micrófono minúsculos. “¿Y qué quieres? ¿Hago un guiso<br>
con la perra y me la como, o cómo es esto?”. Fue lo único que escuché. </font></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p class="MsoNormal"><font face="Times New Roman" size="4">Seguí caminando en dirección a la Plaza Mayor mientras trataba de<br>
buscarle sentido a las historias que podían ocultarse tras esas dos frases. </font></p>
<p class="MsoNormal"><font face="Times New Roman" size="4">Pero otras palabras cortaron en seco mis elucubraciones.<br>
Esta vez decidí prestar atención. El hombre parecía nervioso. Se cambiaba el teléfono de una mano a otra moviéndose con pasos cortos, sin disimular su enfado,<br>
que crecía como un tumulto. Deduje que reclamaba algo, por enésima vez, a un<br>
servicio técnico. ¿Quizás telefónico? Tal vez. Lo que sé es que en un instante,<br>
cuando aquel enojo con vocación de bronca llegó a lo más alto, el hombre<br>
explotó: “¡Vosotros sois unos cabrones. Como os coja, os voy a sacar las tripas<br>
por el culo y os las voy a anudar en las orejas!”.</font></p>
<p class="MsoNormal"><font face="Times New Roman" size="4"><span style="">   </span>Qué bárbaro, pensé<br>
en un primer momento. Y me acordé de Cela, de Quevedo y del tremendismo. Pero<br>
luego reflexioné acerca de lo que había oído y concluí que ese tipo debía de<br>
ser un artista, como el alumno de Juan de Mairena al que pidieron que pusiera en<br>
lenguaje poético aquello de “Los eventos consuetudinarios que acontecen en la<br>
rúa” y escribió: “Lo que pasa en la calle”. Un poeta.</font></p>
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