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	<title>&#039;El reino oscuro&#039; | GRATIS TOTAL - Blogs hoy.es</title>
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	<description>Juan Domingo Fernández</description>
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		<title>&#039;El reino oscuro&#039; | GRATIS TOTAL - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Jan 2007 23:36:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
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		<description><![CDATA[‘El arte de la pintura’, de Vermeer de Delft En su poema ‘El reino oscuro’, del libro ‘Una oculta razón’ -con el que obtuvo el prestigioso Premio Loewe de Poesía-  Álvaro Valverde restaura la hipnotizante atmósfera de un cuadro que había en su casa y que él recuerda con una emoción especial. El poeta no [&#8230;]]]></description>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p class="MsoNormal"><font face="Times New Roman" size="4"><img src="/Juandomingofernandez/files/48849_deVermeerdeDelft.jpg"><br></font></p>
<p class="MsoNormal">‘El arte de la pintura’, de Vermeer de Delft</p>
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<p class="MsoNormal"></p>
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<p class="MsoNormal"><font face="Times New Roman" size="4">En su poema ‘El reino oscuro’, del libro<br>
‘Una oculta razón’ -con el que obtuvo el prestigioso Premio Loewe de<br>
Poesía-  <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81lvaro_Valverde"><font color="#0000ff">Álvaro Valverde</font></a> restaura la<br>
hipnotizante atmósfera de un cuadro que había en su casa y que él recuerda con<br>
una emoción especial. El poeta no cita el título de la pintura, pero la<br>
precisión de sus palabras conducen al lector hasta la famosa obra de Vermeer<br>
‘El arte de la pintura’ o ‘Alegoría de la pintura’. </font></p>
<p class="MsoNormal"><font face="Times New Roman" size="4">Cuando releo ese poema surge la pregunta.<br>
¿Qué cuadros recuerdo de mi primera infancia? Pues entre otros, dos<br>
reproducciones, de pequeño tamaño y enmarcadas con idéntica moldura, de ‘La<br>
rendición de Breda’, de Velázquez, y ‘Rebeca y Eliecer’, de Murillo. Ignoro su<br>
origen. Supongo que mis padres los compraron junto con otros muebles o acaso se<br>
los regalaron porque hacían juego con la decoración de aquella estancia.</font></p>
<p class="MsoNormal"><font face="Times New Roman" size="4">Si cierro los ojos  y reconstruyo la imagen de los dos cuadros me<br>
invade la misma sensación que si me hubiera zampado la ‘magdalena de Proust’,<br>
aquella ‘piedra Roseta’ capaz de descifrar y de activar los intrincados<br>
mecanismos de la memoria. </font></p>
<p><font face="Times New Roman" size="4">Aunque<br>
bien pensado, el recuerdo de esas obras de Velázquez y de Murillo tal vez sea<br>
una evocación contaminada por la melancolía, porque el último regalo de mis<br>
hijos (que son quienes me oyen hablar un día sí y otro también del territorio<br>
sagrado de la infancia), el último regalo, decía, es el popular higrómetro del<br>
fraile capuchino señalando con su varita el tiempo seco, bueno o húmedo. Y<br>
ahora que tengo colgado al fraile (sin segundas, ¡eh!) frente a mi mesa de<br>
trabajo, siento vivamente que es como si me asomara a una ventana tras la que<br>
veo a un niño que mira embelesado la silueta del fraile, aguardando a que suba<br>
o baje la varita y se ponga o se quite la capucha. Y aquel niño soy yo.</font></p>
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