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	<title>El bosque y la leña | GRATIS TOTAL - Blogs hoy.es</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Apr 2016 19:54:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
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Si añadimos fotogramas parecerá que asistimos a una película de Chaplin recreada por Hitchcock. Por la frecuencia con que asoma gente de Podemos quizás nos recuerde incluso a aquel motorista que Fellini hace brillar –cual fijo discontinuo– en ‘Amarcord’. Puro espectáculo.<br>
En fin, que los españoles hemos vivido en estos cuatro meses un máster acelerado en desencanto cuando no en maldición, pues lo que en principio podía interpretarse como malestar y contrariedad por la insensatez probada de nuestros dirigentes, se ha convertido en una sensación generalizada de indignación y cabreo. Sencillamente porque alguien no ha hecho su trabajo.<br>
Y  ahora, al tiempo que cristaliza el sentimiento de que los políticos electos anteponen sus intereses partidistas y personales a los del bien común, aumenta la certidumbre de que todo consiste en hacer responsable a ‘otro’ del fracaso de las negociaciones y que sigamos después de cuatro meses con un gobierno en funciones. En ese sentido ha publicado hace pocos días un artículo bastante ilustrativo el consultor<a href="http://www.huffingtonpost.es/casar-calderan-avellaneda/elecciones-2016-entre-la-_b_9718676.html" target="_blank"> César Calderón</a>, convencido de que la estrategia de intentar cargarle el muerto al rival no supone como se cree una garantía de éxito para las próximas elecciones: «¿Culpa? La culpa no lleva a nadie a las urnas. Si quieren ganar las elecciones, atrévanse a hablar de futuro».<br>
En esas estamos. Con elecciones a las vista y el convencimiento general de que los partidos tradicionales y los emergentes han hecho un pan como unas tortas. Por decirlo a lo fino… ¿Qué ha entrado por aquel portillo de esperanza que supuestamente abrieron las fuerzas emergentes el 20D? En mi opinión, mucho postureo y bastante más zoquetería de la deseable en una formación sin experiencia práctica en la gestión y en la responsabilidad pública. Me ha recordado aquella frase que utilizaba mi abuela María para prevenirme contra la fatuidad juvenil: «¿Mundo, mundo, que te como! Y  era el mundo el que se lo comía a él». Aunque el resumen más escueto quizás esté en el viejo proverbio ruso: «Hay quienes pasan por el bosque y solo ven leña para el fuego». ¿Votos para el ‘sorpasso’?</p>
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