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	<title>GRATIS TOTALagricultura &#8211; GRATIS TOTAL</title>
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		<title>La memoria del pan</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Jul 2018 16:19:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Además de alimento el pan es un símbolo en occidente. «Yo soy el pan de vida» dijo Jesús después de multiplicar los panes y los peces. Y antes aún la maldición bíblica: «Ganarás el pan con el sudor de tu frente». «Pan y circo». Símbolo religioso y sobre todo político: desde la antigua Grecia, pasando [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Además de alimento el pan es un símbolo en occidente. «Yo soy el pan de vida» dijo Jesús después de multiplicar los panes y los peces. Y antes aún la maldición bíblica: «Ganarás el pan con el sudor de tu frente». «Pan y circo». Símbolo religioso y sobre todo político: desde la antigua Grecia, pasando por Roma, hasta ‘La conquista del pan’ de Kropotkin, por amasar otra referencia de alto contenido alegórico. Para los españoles el pan es la ‘magdalena de Proust’, la llave de la memoria que nos conecta con sensaciones inolvidables.</p>
<p>Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: cocer pan cuando la claridad viene del cielo en horno de leña con encina y jaras… Sentir cómo alumbran el amanecer los aromas del campo y de una naturaleza de siglos. Tahonas donde los vecinos acudían con el sello de madera identificativo de sus panes. Años en que se ponía a la mesa el pan ‘asentado’, –de un día para otro– como los frailes de Guadalupe.</p>
<p>Azorín recuerda en su libro ‘Madrid’ aquellos años de juventud cuando pasaba la jornada con un panecillo por la mañana y otro por la noche. «Con veinte céntimos al día hacía yo mi comida. Que pruebe ahora cualquier principiante literario a hacer lo mismo. Y, sin duda, desde entonces, tengo vivo afecto al pan. Evoco ahora todos los nombres, tan españoles, del pan de España: hogaza, mollete, rosca, libreta, telera, morena, oblada, bodigo, zatico, cantero, corrusco, pan leudado, o con levadura, o leuda, pan ácimo o cenceño, sin levadura, pan pintado, en fin, pan con adornos o dibujos trazados con la pintadera. Y si hay pan blanquísimo, pan de candeal, también hay pan sustancioso, pan moreno, bazo o prieto», sentencia Azorín.</p>
<p>En estos tiempos que las tahonas y las panaderías tradicionales están siendo sustituidas por las panaderías industriales y las franquicias de diseño, esa relación de nombres y formatos se ha multiplicado con panes del mundo entero pero no sé si hasta el extremo de desterrar la nostalgia por aquel pan cocido en horno de leña y con harina de la tierra.</p>
<p>Los periódicos informan esta semana de unas migas de pan descubiertas en un yacimiento arqueológico de Jordania que remontan la edad de ese alimento por lo menos a 14.400 años, varios milenios antes de la fecha en que se suponía que el hombre dejó de ser cazador nómada y recolector de frutos para asentarse en un terreno, cultivar la tierra y domesticar animales. Según la noticia, los análisis de los investigadores pertenecientes a la Universidad de Copenhague, la de Cambridge y del University College de Londres, prueban que los hombres que habitaban la zona “recolectaron cebada, escanda (una variedad de trigo) y avena silvestres para molerlos, tamizarlos y amasarlos antes de cocinarlos”. Un pan sin levadura muy parecido seguramente al pan árabe denominado pita. Así que las migas descubiertas en el yacimiento del Desierto Negro jordano han corrido mejor suerte que las del cuento de Pulgarcito, que se las comieron los pájaros, porque están sirviendo, de momento, para variar algunos detalles de la historia.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La lección de Araújo</title>
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		<pubDate>Fri, 10 May 2013 19:41:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El naturalista, escritor y divulgador Joaquín Araújo, afincado desde hace treinta y tantos años en un paraje próximo a los Ibores, en el corazón de las Villuercas, dejó la pasada semana desconcertado al auditorio que seguía atentamente su charla en el Ateneo de Cáceres cuando resumió su vaticinio respecto al futuro inmediato de la sociedad [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El naturalista, escritor y divulgador Joaquín Araújo, afincado desde hace treinta y tantos años en un paraje próximo a los Ibores, en el corazón de las Villuercas, dejó la pasada semana desconcertado al auditorio que seguía atentamente su charla en el Ateneo de Cáceres cuando resumió su vaticinio respecto al futuro inmediato de la sociedad con una frase que tenía algo de acertijo y de misterio: «Hasta que lo primero no vuelva a ser lo primero, no hay solución». Lo primero es la Naturaleza o, en sentido muy amplio, la agricultura y la ganadería, porque como el propio Araújo señala en su libro ‘Cultivar, encuentros con la tierra’, «cuidar de lo que nos cuida es mucho más que las labores del campo».<br />
Otra de sus grandes reflexiones cabe en una frase muy corta: «La Naturaleza no se endeuda». Araújo insistió en esa circunstancia para subrayar, precisamente, lo contradictorio y ‘antinatural’ que resulta el consumismo insensato en que hemos sucumbido y cuyas consecuencias están resultando devastadoras para buena parte de la sociedad.<br />
Sostiene un proverbio oriental que son cuatro las cosas de las que siempre tenemos más de lo que deseamos: pecados, deudas, años y enemigos. En cuanto a los años, supongo que la inflación es abultada y más o menos constante en todas las generaciones. Respecto a los enemigos y los pecados, me parecen dos conceptos difícilmente evaluables a nivel colectivo. Pero las deudas&#8230; ¡Ay, las deudas! Nunca tantos debieron tanto a tan pocos. Nunca tantos españoles se endeudaron para convertirse en propietarios de bienes que no podían pagar al contado y nunca tantos bancos o entidades financieras engordaron su negocio, cebaron sus cuentas de resultados, incitando a consumir ‘dinero prestado’ como el que siembra a voleo.<br />
La lección de la Naturaleza llega tarde para algunos, pero de los errores se aprende. Confío en que buena parte de la sociedad (al menos los que sobrevivan al cataclismo de la crisis) se hayan vacunado contra un modelo social basado en la avidez y en el despilfarro. Espero que los más perspicaces, los más juiciosos estén ya inmunizados contra la tentación de la deuda, contra el tocomocho de hipotecar el futuro.<br />
«La Naturaleza no se endeuda» pero en la sociedad quienes suelen contar con carta blanca para entramparse son precisamente los ricos, los que tienen más posibilidades. Lo advierte la famosa frase: «Si yo te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un millón, el problema es tuyo». En España únicamente a los ricos y a los bancos se les ha otorgado el privilegio de endeudarse por encima del millón de libras, es decir, de garantizarse el recurso de pasarle la bola a otro. Mayormente al Estado, que ha visto que lo fácil y cómodo es ‘redistribuir’ la deuda entre el conjunto de los paganinis, quiero decir entre el conjunto de los contribuyentes y que apoquinemos la ronda a escote.<br />
Intuía desde hace tiempo que el Poder (así, en abstracto y con mayúscula) nunca se ha caracterizado por su vocación ecológica, respetuosa con la Naturaleza. Desde que escuché a Joaquín Araujo la intuición se ha convertido en certeza.</p>
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