<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>GRATIS TOTALemigración &#8211; GRATIS TOTAL</title>
	<atom:link href="https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/tag/emigracion/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez</link>
	<description>Juan Domingo Fernández</description>
	<lastBuildDate>Sun, 10 Jul 2022 12:27:35 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Escapadas</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2014/10/17/escapadas/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2014/10/17/escapadas/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 17 Oct 2014 19:49:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Alonso Zamora Vicente]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[emigración]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[empleo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[extremadura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[futuro]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[juventud]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[universitarios]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=491</guid>
		<description><![CDATA[Cuenta Alonso Zamora Vicente en su libro ‘Primeras hojas’ cómo un personaje se enfurruña y un buen día decide irse de casa. ‘Escapada’ se titula el capítulo. «En una bolsa de tela puse, escogiéndolos, unos calcetines y un pañuelo, y el metro metálico que se cerraba a manivela». Episodio propio de la niñez. A mí [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuenta Alonso Zamora Vicente en su libro ‘Primeras hojas’ cómo un personaje se enfurruña y un buen día decide irse de casa. ‘Escapada’ se titula el capítulo. «En una bolsa de tela puse, escogiéndolos, unos calcetines y un pañuelo, y el metro metálico que se cerraba a manivela». Episodio propio de la niñez. A mí me llama la atención el escuálido equipaje con que se marcha el personaje y en especial ese metro metálico «que se cerraba a manivela» y que debía de ser, primer tercio del siglo XX, un verdadero prodigio para la época. Tesoro sentimental para su dueño. Cuando yo era joven, un amigo también protagonizó una fuga de casa. Su escapada le llevó algo más lejos que al personaje de Zamora Vicente, que apenas deambuló durante varias horas alrededor de su barrio. Mi amigo, viajando como polizón en un autobús, consiguió llegar a otra ciudad alejada cientos de kilómetros de la suya. A los amigos nos sorprendió más que la escapada en sí, el hecho de que portaba como único equipaje un viejo despertador de cuerda del tamaño de un tazón de desayuno&#8230; En realidad aquella escapada nos pareció extraordinaria, legendaria, sobre todo por el despertador. ¿Para qué necesitaba un adolescente rebelde y airado aquel objeto? ¿Acaso para mantener una última conexión directa, mecánica, con el orden y la disciplina de la que parecía escapar? Nosotros nunca lo supimos. Ni nos atrevimos a preguntárselo. Él simplemente nos explicó, al regreso, que el despertador había sido su único compañero de viaje y que en ningún momento lo perdió de vista.<br />
Las cosas han evolucionado. Supongo que los niños siguen expresando su rebeldía pero ahora en vez de dar un portazo y correr a la calle para escaparse de quienes les llevan la contraria, se encierran en el ‘territorio libre’ de su habitación y se refugian en la realidad virtual del ordenador, del teléfono móvil o de la tableta digital. Un espacio, por desgracia, más peligroso que las azarosas calles de anteayer. Escapar sin salir de casa.<br />
Si hablamos de jóvenes ya es otro cantar. Sus escapadas no son fruto de conflictos generacionales sino hijas de la necesidad. Y no escapan temporalmente, sino que se ven abocados a dejar su casa en busca de un futuro que les regatea la propia tierra. Es verdad que no marchan con la maleta de cartón  como sus padres o sus abuelos, se van con un titulo universitario bajo el brazo y la esperanza con hambre de futuro. Gente joven afectada por lo que la ministra Báñez llamaría «movilidad exterior» o por lo que la secretaria general de Inmigración y Emigración, Marina del Corral, atribuyó al «impulso aventurero», en vez de a la cruda necesidad de un puesto de trabajo. Las escapadas de esos jóvenes, decía, no inquietan por dirigirse a lugares ignotos, sino por parecer inevitables y multiplicarse como una maldición. En casi todos los pueblos y en casi todas las ciudades de Extremadura. Por suerte, los jóvenes no tienen que cargar con ningún reloj despertador. Les basta el calendario perpetuo y el GPS del móvil por si en algún instante la palabra regreso representa algo más que una palabra y cobra sentido.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2014/10/17/escapadas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>491</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Dentro o fuera</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/10/19/dentro-o-fuera/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/10/19/dentro-o-fuera/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 19 Oct 2012 20:28:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[Antonio Huertas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Antonio Núñez]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[emigración]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[éxito]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[extremadura]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Javier Cercas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Luis Landero]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Reyes Abades]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Víctor Chamorro]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Victorino Martín]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=343</guid>
		<description><![CDATA[Anoche se entregaron en Plasencia los premios Extremeños de HOY en reconocimiento a la trayectoria de personajes tan relevantes como Reyes Abades, especialista en efectos especiales; Antonio Huertas y Antonio Núñez, que ocupan la presidencia y la vicepresidencia, respectivamente, de Mapfre, y Victorino Martín, que aunque no nació en Extremadura lleva medio siglo afincado en [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Anoche se entregaron en Plasencia los premios Extremeños de HOY en reconocimiento a la trayectoria de personajes tan relevantes como Reyes Abades, especialista en efectos especiales; Antonio Huertas y Antonio Núñez, que ocupan la presidencia y la vicepresidencia, respectivamente, de Mapfre, y Victorino Martín, que aunque no nació en Extremadura lleva medio siglo afincado en la región.<br />
En el caso de los tres primeros, extremeños de nacencia, el éxito les ha llegado tras abandonar los límites de la tierra donde vieron la luz. Es una circunstancia comprensible: Extremadura nunca ha estado densamente poblada ni ha contado con tal variedad de opciones vitales y económicas que hicieran desaconsejable el camino de la emigración. Es así desde la Edad Media, casi desde los tiempos en que las fronteras de la reconquista iban desplazándose desde las tierras por encima del Tajo hasta las de más al sur del Guadiana.<br />
Recuerdo que durante mi infancia, a pesar de la encendida retórica que identificaba a Extremadura como «tierra de conquistadores» la idea de la emigración siempre se vinculaba a una decisión triste, de desarraigo, a una circunstancia forzada por la penuria económica, no por el entusiasmo patriótico de conquistas lejanas&#8230; Desde niño uno comprendía enseguida que emigrar era en la mayoría de los casos una mala solución o la forma de sortear esas trampas que te tiende la vida aunque tú no quieras.<br />
Conservo como oro en paño el libro ‘Guía secreta de Extremadura’, del gran Víctor Chamorro, en cuya portada figura la estatua ecuestre de Pizarro en Trujillo al que sigue una cola de resignados extremeños con sus maletas camino de la emigración&#8230; Ambos conceptos (conquistadores y emigrantes) unidos en esa imagen que es algo más que una metáfora: la plasmación visual de aquella frase que identificaba a España durante el régimen anterior  con «una unidad de destino en lo universal». Los de más edad seguro que saben a qué me refiero&#8230;<br />
Es verdad que Extremadura lleva siglos sin conseguir dotarse de una estructura económica que frene la sangría de la emigración, aunque ahora en vez de aportar mano de obra barata para otros países y otras regiones lo que ofrezca son jóvenes titulados  con posibilidad de acceder a mejores empleos que los que tuvieron que aceptar sus abuelos o sus padres.<br />
¿Quiere eso decir que nada ha cambiado? Por supuesto que no. Extremadura es ahora muchísimo mejor que hace diez años. Y hace diez años era mejor que hace veinte y  hace veinte mejor que hace treinta.<br />
La diferencia es que ahora, con todas  las limitaciones que se quiera,  hay dos proporciones que han variado: la de los que triunfan fuera de la región –bastante más numerosos que décadas atrás– y la proporción de los que triunfan sin necesidad de coger la maleta y marcharse lejos. Sigue habiendo muchos Luis Landero o Javier Cercas que alcanzan el éxito lejos de su tierra, pero cada día son más también aquellos a los que el triunfo les saluda trabajando en su casa de siempre. Otra cosa es que sepamos (y reconozcamos) que viven entre nosotros.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/10/19/dentro-o-fuera/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>343</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Del &#039;desvieje&#039;</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/07/20/del-desvieje/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/07/20/del-desvieje/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 20 Jul 2012 18:25:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[emigración]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Jonathan Swift]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[José Ignacio Wert]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Juergen B. Donges]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[juventud]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=331</guid>
		<description><![CDATA[Hace años escuché a una persona muy familiarizada con las cosas del mundo rural un pronóstico sobre la realidad de Extremadura que bordeaba la exageración y el humor negro: «Como en nuestros pueblos no se produzca pronto el ‘desvieje’, no sé cómo va a poderse mantener todo esto». La palabra ‘desvieje’ se usa mucho en [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace años escuché a una persona muy familiarizada con las cosas del mundo rural un pronóstico sobre la realidad de Extremadura que bordeaba la exageración y el humor negro: «Como en nuestros pueblos no se produzca pronto el ‘desvieje’, no sé cómo va a poderse mantener todo esto».<br />
La palabra ‘desvieje’ se usa mucho en ganadería y significa precisamente eso que usted está pensando: separar del rebaño las ovejas o carneros viejos. Con  «todo esto» esa persona que conocía bastante bien la realidad de los pueblos extremeños se refería al creciente número de pensionistas y al envejecimiento palpable de la población, con una pirámide demográfica en la que cada vez hay menos criaturas para el ‘destete’ y cada vez más para un potencial ‘desvieje’, si es que esa práctica ganadera no fuera de imposible aplicación en los seres humanos.<br />
La humorada sobre el ‘desvieje’ gana sentido a medida que arrecia la crisis. Pero en la historia de la literatura no faltan ejemplos en que se buscan soluciones extremas a los problemas de pobreza. No faltan, quiero decir, ejemplos con humor, porque de los otros es sabido que la historia es un catálogo completo. El  escritor Jonathan Swift, el autor de ‘Los viajes de Gulliver’, publicó una sátira titulada: «Modesta proposición para impedir que los hijos de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o para el país» en la que el remedio, el chiste cruel, consistía en que los menos pudientes vendieran a sus infantes como alimento para la mesa de los ricos. De esa forma, además de quitarse una boca que alimentar y otro hijo al que cuidar, recibían un dinero para seguir adelante&#8230;<br />
La semana pasada el ministro de Educación, José Ignacio Wert, opinó que ‘la fuga de cerebros’ no debería considerarse un «fenómeno negativo» y que la marcha de jóvenes titulados a otros países en realidad supone un desafío para España. Cuando tenemos una generación abocada, en el mejor de los casos a buscarse la vida en el extranjero, el señor ministro va a permitir que discrepe seriamente de su opinión. Igual que lo hacía el catedrático de Economía alemán Juergen B. Donges, quien en una entrevista publicada en HOY  reconocía que para Alemanía era muy ‘bueno’ recibir capital humano sin haber invertido en su formación pero para España era «gravísimo».</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/07/20/del-desvieje/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>331</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
