<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>GRATIS TOTALideología &#8211; GRATIS TOTAL</title>
	<atom:link href="https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/tag/ideologia/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez</link>
	<description>Juan Domingo Fernández</description>
	<lastBuildDate>Sun, 10 Jul 2022 12:27:35 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Para reír o llorar</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2014/11/14/para-reir-o-llorar/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2014/11/14/para-reir-o-llorar/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 14 Nov 2014 10:34:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[cataluña]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[ciencia]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[corrupción]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Cruz Roja]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[españa]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[ideología]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[misión Rosetta]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[optimismo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[periodismo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[perspectivas económicas]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pesimismo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pobreza]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[propaganda]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[tecnología]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=496</guid>
		<description><![CDATA[La prueba de que el anuncio de la Lotería es un auténtico pelotazo es que nos hace llorar incluso antes de que compremos el décimo. Llorar después del sorteo debe de ser relativamente habitual –más por desilusión que por la alegría del Gordo, supongo– pero hay que reconocer el talento a los publicitarios que han [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La prueba de que el anuncio de la Lotería es un auténtico pelotazo es que nos hace llorar incluso antes de que compremos el décimo. Llorar después del sorteo debe de ser relativamente habitual –más por desilusión que por la alegría del Gordo, supongo– pero hay que reconocer el talento a los publicitarios que han concebido este cuento de Navidad en un país al que le sobran motivos reales para el llanto sin el estímulo de los emotivos pucheros de una historia de ficción&#8230;<br />
Dios aprieta pero no suelta. El supermercado de la realidad está bien surtido y pueden comprarse historias de todo tipo. Los de la botella medio llena tienen la oportunidad de vacunarse contra la melancolía. Les basta disfrutar con la hazaña espacial de la misión Rosetta, capaz de situar después de diez años de viaje la nave europea Philae sobre un cometa que se encuentra ya a 500 millones de kilómetros de la Tierra y se desplaza a una velocidad de 55000 kilómetros por hora. Un hito de la investigación europea bastante más complejo que encontrar una aguja en un pajar. Ese tipo de misiones que le reconcilian a uno con la ciencia y el verdadero progreso de la humanidad.<br />
Quienes ven la botella medio vacía repararán sin embargo en el panorama político nacional. ¿Cómo obviar la situación de Cataluña, donde la pura sentimentalidad es capaz de arrinconar a la razón? ¿Cómo es posible que una comunidad que siempre ha gozado de los mayores privilegios y beneficios económicos, culturales, sociales de su entorno pueda caer en la ‘superstición’ de una arcadia que nunca existió? ¿Qué tipo de ‘deslumbramiento’ ha alimentado durante las últimas décadas cierta clase dirigente del nacionalismo catalán para conseguir que la ensoñación de la independencia se conciba incluso por gente de buena voluntad como una salida plausible y además ‘justa’?<br />
A quienes ven la botella medio vacía tampoco les pasará por alto la turbia atmósfera que expanden la corrupción y los escándalos políticos. El albañal apesta. Con el agravante de que el juicio e incluso el tratamiento informativo se hace bastantes veces desde el apriorismo y los posicionamientos interesados. ¡Qué tiempos aquellos en que a un lector, a un espectador o a un oyente les costaba identificar la ideología de quien escribía o hablaba a través de la televisión y de la radio! Y no me refiero a quien expresa libremente con inteligencia, corrección y sinceridad su pensamiento –sea del signo que sea–, sino a quienes anteponen los intereses sectarios o partidistas al deber de ecuanimidad y veracidad; a quienes dimiten de hacer información en favor de la pura y simple propaganda. El género defectuoso.<br />
Respecto al panorama general –para los optimistas, renqueante en lo macroeconómico y para los pesimistas, pavoroso en lo personal– el dato estremecedor lo facilitó ayer Cruz Roja al desvelar que 800.000 personas sufren pobreza sanitaria en España. Es lo que hay. Con humor se podría parafrasear a ‘Amanece que no es poco’: «Ministro, todos somos contingentes pero tú eres necesario». ¿Sin humor? Siempre nos quedará la Lotería de Navidad. </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2014/11/14/para-reir-o-llorar/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>496</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Bastón de ciego</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/05/03/baston-de-ciego/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/05/03/baston-de-ciego/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 03 May 2013 21:21:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[ciudadanos libres]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[ideología]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Joubert]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Napoleón]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[pensamiento]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[propaganda]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[razón]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=387</guid>
		<description><![CDATA[Cuanto más compleja y diversa es una sociedad, más difícil resulta persuadirla. De lo que sea. En materia de consumo, en política, en cultura, en economía&#8230; A las masas uniformes es mucho más fácil convencerlas. La tendencia natural de quien está interesado en ‘vender’ su producto, sin embargo, es conseguir el mayor grado de uniformidad [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuanto más compleja y diversa es una sociedad, más difícil resulta persuadirla. De lo que sea. En materia de consumo, en política, en cultura, en economía&#8230; A las masas uniformes es mucho más fácil convencerlas. La tendencia natural de quien está interesado en ‘vender’ su producto, sin embargo, es conseguir el mayor grado de uniformidad en la clientela, especialmente si lo que se ‘vende’ son ideas o una ideología. ¿Qué significa eso? Que en una sociedad rica, plural, con criterios fundados, resulta más compleja la tarea de ‘adoctrinar’ en masa, uniformando lo que por principio no es uniforme, monolítico, sino variado, distinto, poliédrico.<br />
En tiempos de incertidumbre y de tormenta, la marinería suele mirar al capitán. Napoleón lo dijo de otro modo: «Hay en los pueblos un sentimiento interior, profundo, una necesidad que los arrastra al reconocimiento de un Dios, sea el que fuere». El dios a veces es un ídolo como el becerro de oro, la esperanza de un mundo mejor, la confianza en la solidaridad entre los hombres o incluso la simple delegación en una batería de poderes ‘fácticos’ a veces abstractos e imperceptibles que se ocupan de pensar y de decidir por todos nosotros. O por todos los que renuncian a ejercer como ciudadanos libres y responsables.<br />
Decía Joubert que «el razonamiento sólo es bueno en las materias en las que no vemos nada. Es como un bastón de ciego». Cuando estamos dominados por las creencias no necesitamos razonar, nos basta el convencimiento interno. Pero nuestra condición de ciudadanos libres exige precisamente que usemos ese bastón para ir tentando el camino, para encontrar los puntos de apoyo seguros y evitar los tropiezos. Nunca como en estos tiempos en los que se nos quiere vender tanto género de contrabando es imprescindible el sentido crítico, el escáner de la razón para detectar las impurezas y las partes contaminadas en los productos que nos quieren hacer tragar.<br />
Por desgracia, la tendencia al bombardeo con ideas simples, con meros eslóganes y lemas se está generalizando en las trifulcas políticas cotidianas. La gente se intercambia mantras (ahora denominados también ‘ideas fuerza’) como si fuesen cartas de una baraja virtual. Lo malo es que muchas personas se ponen a jugar las partidas y aceptan convertirse en papagayos, en monos de repetición de lo que otros han pensado o prescrito en su nombre. Mientras que al ciudadano crítico, responsable, no es fácil seducirle con ideas o productos que deslumbran pero no iluminan, al ciudadano que ha dimitido de su obligación de pensar por sí mismo es muy fácil engatusarle con género mixtificado, de contrabando y prestidigitación.<br />
Si trasladamos el ejemplo al que tantas veces se recurre de «no le des un pez, enséñale a pescar», al ciudadano libre y responsable no hay que regalarle munición ideológica –del signo que sea– sino facilitarle el acceso al razonamiento limpio, inteligente, y a la formación del criterio propio. Quiero decir que hay que invitarle a usar el bastón de ciego sugerido por Joubert para avanzar entre las sombras, no para liarse a palos con él.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2013/05/03/baston-de-ciego/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>387</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Dioses e ídolos</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/06/15/dioses-e-idolos/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/06/15/dioses-e-idolos/#respond</comments>
		<pubDate>Fri, 15 Jun 2012 20:25:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Domingo Fernández</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<post_tag><![CDATA[crisis económica]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[crucifijo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[ideología]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Joubert]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[partidos políticos]]></post_tag>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/?p=315</guid>
		<description><![CDATA[Hace pocos años era lugar común la idea de que España, recién llegada a la democracia, no soportaría dos millones de parados sin que estallara una peligrosísima revolución social. La historia probó lo poco fundamentado de aquellos augurios. La situación socioeconómica general fue mejorando y hasta se llegó al deslumbramiento de que éramos más ricos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace pocos años era lugar común la idea de que España, recién llegada a la democracia, no soportaría dos millones de parados sin que estallara una peligrosísima revolución social. La historia probó lo poco fundamentado de aquellos augurios. La situación socioeconómica general fue mejorando y hasta se llegó al deslumbramiento de que éramos más ricos de lo que en realidad marcaba la caja de caudales.<br />
La crisis llegó para apagar la luz y ordenar que nos quitásemos el traje de fiesta. Durante mucho tiempo la esperanza colectiva, no la individual, se asentaba en opciones políticas teñidas de un fondo ideológico. De esa forma, había quienes confiaban en la derecha, con su amplio espectro de opciones; o en la izquierda, también con todos sus registros. Pero formulado aquel pronunciamiento de «Dios ha muerto, Marx ha muerto y yo estoy muy malito», la confusión, la mezcla, la homogeneización adquirió dimensiones casi bíblicas y desembocamos en una época en que determinar con precisión el espíritu ideológico de un partido resulta más complicado que secuenciar el genoma humano.<br />
No me refiero a eso de «todos los partidos políticos son iguales» sino a que cautivas y desarmadas todas las ideologías autoritarias, liquidados los viejos enfrentamientos de bloques, extendida la globalización, reducidos a contrapuntos pintorescos los movimientos ‘alternativos’ y consagrado el becerro de oro como único dios y los mercados como sus profetas, empieza a nublarse el horizonte. No es que todos los partidos sean iguales –que no lo son, aunque a veces lo parezca– es que los partidos se han convertido en  meros comparsas, en simples instrumentos, en personal menestral o de servicio de eso que podríamos denominar ‘el sistema’. Y el sistema trasciende las instituciones, los partidos, los países, las ideologías&#8230;. ‘El sistema’ es, no nos engañemos, la verdadera ideología de nuestro tiempo.  Decía Joubert que «unos quieren lo que es injusto; otros, lo que es imposible». Parece un diagnóstico escrito para estos días de incertidumbre. Millones de personas que han nacido y trabajan en sociedades aparentemente racionales, avanzadas, con vocación de justicia, se debaten entre la desesperanza y la pobreza porque la atmósfera tóxica de los mercados impone la implacable lógica de un ‘sistema’ para el que todavía no se ha encontrado antídoto.<br />
‘El sistema’ aspira a que nadie cambie, a que se consolide lo injusto de esta situación mientras que del otro lado del cristal aspiramos al ‘imposible’ de que esa fatalidad termine de una vez. La historia prueba que los padecimientos no son eternos. Lo sabía Juan de Mairena: «No hay mal que cien años dure ni gobierno que perdure». Antes, la esperanza en que se produjeran cambios que sirvieran de bálsamo a la sociedad se depositaba en los partidos políticos. La gente de derecha, en los de derecha, y la de izquierda, en los suyos. Sin embargo cambia la cosa. Imagino que ahora, por ejemplo, la arriesgada lucha de IU para retirar el crucifijo del salón de plenos del Ayuntamiento de Cáceres consuela a la vanguardia de la izquierda en la lucha por un mundo mejor.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/Juandomingofernandez/2012/06/15/dioses-e-idolos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>315</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
